SEGURAMENTE ME VAN A QUERER MATAR POR HABER TARDADO TANTO EN ACTUALIZAR ESTE FIC, PERO...¿QUE LES PUEDO DECIR? MI MENTE NO ME ESTABA AYUDANDO EN LA CREACIÓN DE ALGO DIGNO PARA USTEDES.
SIN MAS, AQUÍ LES TRAIGO UNA SINCERA DISCULPA DE MI PARTE, EN FORMA DE EL TERCER CAP, DE ESTA CANDENTE HISTORIA, LA CITA DE EMMA Y REGINA, Y TAMBIÉN ALGO QUE SEGURO LES ENCANTARÁ.
TAMBIÉN LES QUERÍA AGRADECER DE MIL AMORES A TODOS AQUELLOS QUE ME TIENEN UNA INCREÍBLE PACIENCIA EN ESTOS FICS, YA SE QUE ME TARDO MUCHO, PERO COMO SABEN, VIDA DE UNIVERSITARIA, MUCHO ESTUDIO, POCO TIEMPO. TAMBIEN LES ENVIO UN ENOOOOOOOORME GRAAAAAACIAS A ESOS QUE COMENTAN, SIGEN Y PONEN EN FAVORITOS, NO SABEN LO MUCHO QUE ME MOTIVA PARA SEGUIR ESCRIBIENDO PARA USTEDES.
POV EMMA:
Juro que voy a matarla, si no fuera la cabeza de esta familia, la ahorcaría, ya ha gritado cuatro veces, ¿es que no sabe que intento leer en paz?, a decir verdad, la amo con toda el alma, pero a veces quisiera ponerle un cierre en esa preciosa boca suya y cerrarlo con un candado.
Ha dejado de gritar, por fin, a ver si puedo terminar este capítulo para antes de la cena…un momento, ¡la cena! ¡Se me ha pasado el tiempo y me he olvidado de cocinar! ¡Dios mío, Gina va a matarme, o peor aún, me va a castigar de por vida!, trato de no pensar mucho en eso, seguramente ella ya se hizo algo de comer y me ignorará, como siempre hace cuando llega cansada del trabajo.
Que tonta soy al pensar eso, me enfrasco tanto en mi lectura que no escucho que se aproxima, debería haberlo sabido y prestado atención a su fuerte y pesado taconeo repiqueteando por el piso de madera. No noto su presencia en frente de mí, hasta que es demasiado tarde, delante de mí, escuché un carraspeo bastante notorio para cualquier oído.
Al levantar la vista pude ver a una sexi pero muy cabreada Regina. Definitivamente estaba frita, no había fuerza divina que me salvara del castigo que ella decidiera para mí.
Estaba realmente exuberante y preciosa con ese atuendo que traía puesto, un vestido sin mangas que le llegaba a las rodillas, negro, entallado que resaltaba esas exquisitas curvas que tanto me enloquecían de su cuerpo, acompañado por un par de altísimos tacones agujas de quince centímetros de color a juego.
Su pálida y fina mano se posó bajo mi barbilla y con el dedo incide me indicó que la mirara a los ojos, sabía de antemano que perdería la fuerza de voluntad al instante de perderme en esos majestuosos orbes cafés penetrantes. La muy hija de su…siempre supo cómo tenerme bajo su pulgar sin siquiera tener que mover un solo dedo.
-Emma, ¿me puedes decir cuántas veces te he estado llamando?-le juro que le temo más a esa voz aparentemente clamada y fría, que escucharla gritar y despotricar a los cuatro vientos. Imposibilitada a responder, intenté tragar el nudo que se había formado en mi garganta, notando que estaba increíblemente seca
-te hice una pregunta Emma Swan, y espero una respuesta-oh uh, ahí estaba de nuevo esa sensación de sentirme de nuevo una pequeña infante frente a su madre a punto de ser regañada por una travesura.
-creo…creo que… ¿fueron cuatro veces?-su garganta produjo un sonido grave, su manos de bajo de mi barbilla seguía sin moverse.
-¿y cuantas veces tengo que llamarte para que me hagas caso?-su rostro se acercó mucho más , estaba a casi diez centímetros de mi cara. Sabía lo que estaba haciendo, sabía que si se acercaba más, me tendría completamente a sus pies, siempre más astuta en sus movimientos, siempre un paso delante de mí.
-¿una vez?
-¿me lo preguntas o lo afirmas, querida señorita Swan?- intento tragar el nudo que se me formó en la garganta, resultándome imposible, viendo esos ojos penetrantes y su perfectamente delineada ceja arqueada hacia arriba. Su cálido aliento chocaba con mis mejillas y nariz, olía a menta suave, comenzaba a dudar sobre las siguientes palabras que tenía que decir.
-lo afirmo, lo afirmo- respondo rezándole a diosito y a todos los santos de que no se enoje más de lo que seguramente ya está.
Asintió, su sensual y atractivo rostro cambió de un gesto seductor a uno completamente serio, inexpresivo, se enderezó, su espalda erguida, sus manos entrelazadas delante de sí, se dio media vuelta y me dictaminó la peor noticia que podía escuchar.
-buenas noches, señorita Swan, ya sabe dónde está la habitación de invitados…ha, y trate de no hacer tanto ruido-¿en serio? ¿Estaba hablando en serio? ¿Me estaba enviado de nuevo a dormir en ese maldito cuarto semi vacío?-tuve un día laboral bastante agitado, y necesito descansar-estaba jugando bastante sucio, y me gustaba, debo admitirlo, pero… ¿Por cuánto tiempo duraría ese castigo que me imponía? Con su sensual voz y el contoneo de sus caderas al moverse me estaba volviendo literalmente loca.
Esa noche no dormí casi nada, la habitación estaba a oscuras, el colchón cubierto por las mantas no se calentaba ni siquiera con el calor de mi cuerpo, cada pequeño sonido me ponía en alerta máxima, y es que nunca me gustó dormir sola, y menos cuando comencé a salir con Regina, me costaba conciliar el sueño si ella no estaba conmigo para calmar mis pesadillas.
En las horas de insomnio mi memoria me llevó al primer día que la vi. Dios, era un pecado mortal a la vista de cualquier alma que posara sus impuros ojos en su ser.
Toda una diosa, investida en gracia y delicadeza de una dama de alta alcurnia, tal vez por esa razón fue que me enamoré perdidamente de ella, nada más ver su hermosa fotografía en esa simple página de ligues, llamándome, incitándome a que mordiera la carnada que ella había puesto para el pez más gordo…y para bien o para mal, yo fui quien mordió el anzuelo.
FLASH BACK:
habíamos pasado toda la semana hablando por medio de la página donde nos habíamos conocido, era una mujer realmente interesante, divertida, intrigante, toda una belleza escultural, y además de tener una inteligencia descomunal, era también una gran humorista irónica y sarcástica.
Recuerdo ese día como si hubiera sido ayer, la noche anterior no había dormido nada pensando en la cita que tenía con una de las mejores diseñadoras de los estado unidos de américa, simplemente era grandioso y aterrador al mismo tiempo, ¿Cómo sería en persona? ¿Podría haber algo entre nosotras? ¿O sería tan arrogante y fría como tanto la describían en esas estúpidas revistas de chismes baratos que leía mi madre? ¿Qué me pondría? ¿Le gustaría como era? ¿Y si no iba y me dejaba plantada? Digo, era una de las mujeres con el mayor esquema de trabajo en el rubro de moda, ¿y si se olvidaba de nuestra cita? O peor ¿y si yo hacía una trastada en frente de ella? Era muy posible, sabiendo que lamentablemente, cuando me encontraba nerviosa o con alguien que no conocía, había heredado los dos pies izquierdos de mi madre y la torpeza de mi padre.
La mañana había pasado lenta y pesada, no me podía concentrar en los movimientos que tenía que realizar para la próxima coreografía, teníamos una importante competición de baile dentro de menos de tres semanas y los pasos no me salían como esperaba. Definitivamente, el trabajo y yo no íbamos a ser amigos ese día.
El almuerzo pasó volando, apenas comí una ensalada y un vaso de té helado, me precipité hacia mi apartamento, tenía poco tiempo para darme una buena ducha y decidir que me pondría para ir esa tarde a Angel´s Eyes.
Mi pobre closet había sufrido el desvalijamiento completo de un saqueo, no encontraba nada digno que ponerme, algunas cosas ya las había usado y estaban bastante gastadas, otras, eran de baja clase, y para una primera cita con una despampanante ejecutiva de la moda, no podía verme simple, pero tampoco exótica. Finalmente, luego de ver que se me estaba haciendo tarde, decidí ponerme una camisa de mangas cortas de color blanco, unos jeans ajustados y unas botas de cuero marrones claros de caña alta fuera de los pantalones.
Mi pequeño amigo amarillo (que para muchos era una trampa mortal con ruedas), me llevó con rapidez a la escondida cafetería que tanto me gustaba. Al cruzar por la puerta de entrada, un intenso aroma a café recién hecho, muffins recién salidos del horno y un embriagante bullicio de clientes que hablaban entre si e iba de aquí para allá, bebiendo sus bebidas calientes, conversando con sus amigos o familiares, sin contar con que varias miradas ya conocidas se clavaron en mi apenas entrar.
Pero lo que realmente me causó un verdadero sobresalto y encogimiento del mi alma, fue verla, estaba ahí sentada de piernas cruzadas, con su cabeza apoyada delicadamente en su mano mientras su codo descansaba en la mesa, decir que estaba preciosa, era un eufemismo realmente injusto para alguien como ella. Su cabello negro como la noche estaba desarreglado elegantemente, ondulante en varias capas que se disparaban hacia cualquier dirección y se exteriorizaban de su cráneo, apenas si llevaba un pequeño toque de maquillaje en su pálido y sensual rostro, un poco de delineador negro que resaltaba esa penetrante mirada que parecía atravesarme y poquito de brillo labial en esos carnosos labios que invitaban a devorarlos por toda la eternidad.
A diferencia de mí, estaba vestida con una sencilla camisola sin mangas, blanca, con un estampado de lunares azules, su escote en "V" dejaba muy poco a la imaginación, al igual que su falda de tubo negra que le llegaba hasta arriba de las rodillas y resaltaba sus sugerentes caderas y sus sandalias de tacón kilométrico en color negro.
Mi mayor preocupación en ese entonces, fue recordar cómo caminar sin parecer un bebé que apenas aprendía sus primeros pasos. Dentro de mi mente me decía "bien Swan, no debe ser tan difícil, solo es dar un paso a la vez, un pie delante del otro" peor era más fácil decir que hacer.
Dando pasitos cortos y torpes fue que llegué donde estaba ella, la mesa de la ventana sur, una vista grandiosa de la calle, donde podías ver pero no ser visto.
-¿Re…Regina?-genial, había sonado como una completa idiota. Sin mediar una sola palabra más, tomé asiento delante de ella.
-hola Emma-casi me da una aneurisma cerebral, era la primera vez que oía su voz, y créanme que el coro celestial sentiría celos y envidia si la pudiesen oír, y más si acompañaba con esa seductora y atrapante mirada-te ves más hermosa en persona que en las fotografías que me enviaste-sentí de repente como la sangre se me iba directo a la cara.
-gra…gracias…tu…tú también…eres hermosa-su sonrisa era bellísima, tanto que parecía desprender una luz propia.
-veo que no eres tan confiada como en la página-su delgada mano comenzó a subir por la manga de mi chaqueta hasta llegar a mi cuello, sus dedos finos recorrían la piel expuesta en un seductor y sucio jugueteo-dime Em-ma, ¿acaso te intimido?-su aliento a canela y menta me rosaba la oreja mientras me hablaba al oído, haciendo que me incliné para mejor cercanía de ella, para posteriormente presionar con sus labios el lóbulo y soltarlo con un sonido de "pop". Para mí, que hiciera esos coqueteos en un lugar público, me chocaba un poco, pero al mismo tiempo me excitaba, a tal punto de tener que presionar mis piernas juntas para apaciguar un poco el calor que me generaba allá abajo.
Me aclaré la garganta en un vano intento de soltar el fuerte nudo que esa exorbitante mujer me había generado, había empezado a hacer un extraño calor, así que sin prisa me saqué la chaqueta y la colgué en el respaldo, sin adivinar que su mirada se volvería más oscura al ver que la camisa que traía puesta tenía dos botones del cuello sueltos.
Apenas me volví a sentar, pude sentir algo extraño recorriéndome la pierna de arriba abajo, al ver bajo la mesa pude notar que esa sensación extraña era el pie de Regina que seguía con sus jugueteos subidos de tono.
-y dime Em-ma ¿es tu primera cita con una mujer?-dios, que alguien abriera una ventana o encendiera un bendito ventilador, el maldito lugar estaba ardiendo en mil grados de temperatura.
-no,…salí…con una chica…llamada Ruby-su sonrisa de desvaneció apenas, mostrando un ceño mínimamente fruncido, al parecer no le gustó para nada saber ese detallito-solo fue una cita…algo fallido-asintió sin soltar palabra alguna, esto se estaba poniendo cada vez más incómodo.
Aun no puedo creer lo que me vino a contar de sopetón después de haberle dicho eso, y más aun no puedo creer que no haya salido corriendo, y es que sí, es cierto tal vez soy una desquiciada, desequilibrada, enferma mental, pero bueno, todos tenemos sucios placeres y secretos.
-¿recuerdas lo que dijiste en nuestra primera conversación?-vagamente si recordaba cual era mi nombre, y era porque ella lo repetía seductoramente-voy a ir al grano querida, te quiero solo para mí, siendo mi chica, mi pequeña zorrita, solo mía y de nadie más-no sabía si estaba sufriendo una severa alucinación causada por el exceso de calor de mi cuerpo o si realmente había oído bien-desde el primer momento que te vi y hablé contigo, supe que era pasiva y sumisa…y para serte completamente franca y honesta, busco a una chica con tus cualidades.
-¿mis cualidades?-apenas agaché la cabeza me di cuenta que ella había ordenado por las dos, al probar mi bebida, supe que era chocolate caliente con canela, se veía que había memorizado mis gustos en nuestras numerosas conversaciones.
-así es, mi querida princesa, tus cualidades, dulce, educada, algo infantil, eres perfecta-otra vez podía sentí como la cara se me encendía como si estuviese hecha de fuego-y más cuando te sonrojas de esa manera-tomó su taza de café con tal parsimonia como solo una mujer de la alta alcurnia podía hacerlo, lenta y pausadamente, viéndome fijamente mientras lo hacía, al terminar de sorber su taza, se limpió las comisuras con el dedo pulgar para posteriormente lamerlo con la punta de su lengua…!dios! si seguía con esos juego tendría dos problemas en ese momento, uno que tendría que cambiarme el pantalón por algo seco, y otro, que me daría un ataque cerebro vascular-pero escúchame bien, si aceptas, ya no podrás dar marcha atrás, seguirás cada orden que te dé y yo tendré a bien si debo premiarte o castigarte por tu comportamiento, no acepto berrinches, rebeliones, contestaciones sarcásticas o cualquier falta de respeto.
FIN DE FLASH BACK.
Y ahí estaba yo, recordando cómo había caído en las garras de la famosa Evil Queen de la moda. Con rabia hacia mi problema de insomnio, golpeé la almohada con mi puño cerrado una y otra vez, tratando de descargar toda mi frustración en un objeto blando e inanimado que no se rompía por más que lo intentara.
