Hola hola!

Estoy teniendo unos problemillas con el internet, así que no sé cada cuanto podré ir subiendo, pero aprovecharé para avanzar la historia aunque no vaya publicando y así seguir con las actualizaciones diarias cuando solucione lo de internet.

Este es un capítulo un poquito de transición, además, hasta yo admito que es bastante cortito. Aun así espero que lo disfrutéis!

{Red}


Capítulo 18 – En casa

El médico recomendó que me quedara en el hospital unos días más, pero yo ya estaba harto de las paredes blancas y los pasillos interminables, pero al no poder salir por mi propio pie, tuvieron que sedarme para trasladarme a casa sin que mi recién diagnosticada agorafobia me afectara.

Cuando se pasaron los efectos de los sedantes, estaba tumbado en el sofá de nuestra habitación, tapado con una manta y con Osomatsu sentado en el suelo delante del sofá, la espalda apoyada en este mientras leía un manga.

Me senté despacio, encogiendo las piernas hasta pegarlas contra mi pecho, abrazándolas mientras apoyaba la cabeza sobre una de mis rodillas. El de rojo se giró para ver que estaba despierto, retomando su lectura casi inmediatamente después de evaluar de un vistazo que me encontraba bien. Levanté la vista de mi hermano mayor para observar el resto de la habitación. Ichimatsu estaba sentado en la puerta del balcón con un par de gatos a su alrededor, seguramente les estaría dando comida; Karamatsu estaba sentado en la ventana mirándose en el espejo, haciendo de vez en cuando uno de esos ruiditos suyos cuando se retocaba el pelo; y los dos menores no estaban a la vista.

Me quedé en aquella posición durante varios minutos, pensando en nada realmente hasta que Todomatsu entró por la puerta, guardando su móvil en el bolsillo delantero de su pantalón. Sonrió al ver que ya estaba despierto, sentándose a mi lado –¿Qué tal lo llevas, Choromatsu nii-san? –bajó las vista hacia Osomatsu, volviendo a mirarme en seguida –Estoy bien, supongo. Siento algo de dolor, pero nada que no pueda soportar –el menor asintió a lo que le dije, manteniendo su sonrisa.

Durante los días siguientes apenas dejé la habitación, Osomatsu había empezado a pasar la mayor parte del día en el tejado, y mis otros hermanos se turnaban para traerme la comida y quedarse conmigo en la habitación. La verdad es que no me atrevía a ir más lejos de las escaleras, pero sabía que al menos tenía que intentar moverme por mi casa si algún día quería poder salir de nuevo a la calle.

Después de un par de semanas, reuní el valor suficiente para llegar al piso de abajo. No había sido tan difícil realmente. Me acerqué al salón, donde todos mis hermanos parecían estar teniendo algún tipo de reunión, pero cuando iba a abrir la puerta me detuve al escuchar mi nombre –Brothers, no comprendo porqué nuestro big brother no le habla a Choromatsu y se comporta de ese modo aunque antes pasara todo el día con él y se peleara con aquellos tipos para defenderle –obviamente ese había sido Karamatsu, su voz e intentos de hablar en inglés eran inconfundibles. Abrí un poco la puerta para poder ver lo que ocurría. Osomatsu estaba sentado sobre el marco de la ventana, mirando hacia fuera, mientras los demás estaban alrededor del kotatsu –Kusomatsu, ¿de verdad no te habías dado cuenta de que la novia de Osomatsu nii-san era en realidad nuestro otro hermano? –Karamatsu negó con la cabeza, haciendo que Ichimatsu suspirara. Antes de nadie pudiera decir nada, Todomatsu estaba llamando al mayor de todos, pidiéndole que se sentara con ellos –No me puedo creer que todos supierais la verdad y nadie me dijera nada… Choromatsu ha estado jugando conmigo todo este tiempo y ninguno fue capaz de pensar en lo que me podía afectar. ¿Tan mal hermano mayor soy que creéis que merecía esto? –Todomatsu suspiró –Osomatsu nii-san, eres más idiota de lo que creía –Jyushimatsu continuó hablando –Osomatsu nii-san es un buen hermano mayor, siempre se preocupa por nosotros y nos cuida aunque no lo sepamos. Pero nii-san debería hablar con Choromatsu nii-san… Él no quería hacerte daño –Osomatsu se veía como si se sintiera algo culpable, pero no dejaba de estar enfadado por lo que le había hecho –Sabía lo que sentía. Si no quería hacerme daño, debería habérmelo contado desde el principio, no esperar a que lo descubriera yo por mi cuenta –Todomatsu le interrumpió –Espera, ¿no te lo contó Choromatsu nii-san? Me dijo que antes de que fuera demasiado tarde quería contártelo… -de nuevo habló Osomatsu –Pero no lo hizo. Fui a su camerino, como me pidió, y no llevaba la peluca. Además, cuando hicimos el intercambio de regalos me pareció ver que todavía llevaba el collar que le regalé… -el de rojo se levantó, la cabeza agachada mientras caminaba hacia la puerta donde yo estaba, abriendo de golpe para encontrarse cara a cara conmigo. Yo le sonreí, pero él solo se sorprendió un momento por verme fuera de la habitación e inmediatamente continuó su camino hacia las escaleras, seguramente para volver a subir al tejado.

Me quedé allí parado mirando cómo mi hermano subía las escaleras –¡Brother! ¡Has salido de la habitación! –el resto de mis hermanos se alegraron mucho de que por fin hubiera podido bajar, haciéndome hueco en el kotatsu para que me sentara con ellos. Todos estaban siendo muy amables, no solo por…eso que me acababa de ocurrir, sino también porque todos sabían lo que me ocurría con el mayor de nuestros hermanos.

Los días seguían pasando, mis heridas estaban sanando, pero mi agorafobia no mejoraba, aunque en cierto modo debería estar agradecido de que tampoco empeorara… Durante el día apenas veía a Osomatsu, ya que se pasaba las mañanas fuera y las tardes en el tejado, alternando entre salir a beber o quedarse en el tejado algunas noches. Respecto a los demás, poco a poco comenzaban a hacer vida normal. Bueno, todo lo normal que podía ser la vida de unos veinteañeros, ninis y vírgenes… Bueno, cuatro de seis seguían siéndolo…

Como era el que más tiempo pasaba en casa, empecé a hablar más con Ichimatsu, principalmente hablábamos cuando los gatos venían para ser alimentados. Los primeros días me quedaba lejos de la puerta del jardín, viendo con el cariño que el cuarto hermano de nuestra familia trataba a los felinos y como ellos confiaban plenamente en él. Según iban acostumbrándose a mi presencia, los gatitos iban acercándose a mí cada día, por lo que yo también empecé a darles comida.

Sin darme cuenta, cada día estaba colocado un poquito más cerca de la puerta, deseando que los amigos de Ichimatsu vinieran a vernos. Pasé varios días sentado al mismo borde de la puerta hasta que el de violeta decidió proponerme que saliera al porche con él, apartándose un poco para que pudiera sentarme directamente en frente de la puerta, por si me sentía incómodo y necesitaba volver a entrar.

Aquella mañana la pasé en el porche con Ichimatsu, disfrutando de su compañía, la de los gatos, la luz del sol y una ligera brisa que hacía casi un mes que no sentía. Me sentó realmente bien haber podido salir aunque solo fuera un poco. No se solucionó mi problema, evidentemente estas cosas llevan su tiempo, pero sentía que había dado un gran paso. A partir de entonces podía salir al porche y al balcón, aunque sin alejarme mucho de la puerta.


Qué tal estuvo? Choro ha podido avanzar un poquito gracias a Ichi

Muchas gracias a todos los que aún seguís leyéndome a estas alturas -insertar corazoncitos-

Nos leemos en el próximo capi!