~ Capitulo 3: Destino: Ciudad Luminalia ~
En Pueblo Vanitas, en la hermosa región de Kalos, Ash y Serena se habían apartado momentáneamente de sus dos acompañantes, Ash como siempre, llevaba en su hombro a su fiel roedor eléctrico Pikachu, por su parte Serena, iba acompaña por su Fennekin, quien caminaba a su lado mientras estos se dirigían al Centro Pokémon local. El paisaje de esa ciudad era encantador, por lo que ambos entrenadores miraban de un lado a otro observando la arquitectura de dicho lugar; especialmente el castillo que se encontraba en el centro del pueblo.
— ¿A dónde dices que fue Eureka y Citrón? – preguntó curioso Ash, quien apenas se dio cuenta.
— No puedo creer que no te acuerdes – le dijo Serena, admirando lo despistado que era el chico – se fueron al hotel a preparar algunas cosas para la cena.
— Ah que alivio, muero de hambre – dijo el azabache tocándose el estómago.
— Tu solamente piensas en comer – le reclamó Serena mientras seguían caminando.
— ¿Y eso a que viene? – preguntó Ash, quien a pesar de ser totalmente distraído pudo captar el puchero de serena.
— Nada, mejor sigamos caminando jeje – sugirió Serena, intentando desviar rápidamente el tema.
El par de jóvenes entrenadores continuaron su camino hacia el centro Pokémon, Ash tenía una video llamada pendiente y el servicio telefónico se suspendió; ¿pero cómo se enteró?, pues justo cuando le notificaron que la llamada venia de esa región se fue la señal; y la otra cabina se encontraba hasta el Centro Pokémon, Serena no sabía de quien se trataba; Ash tenía sus sospechas, y quien se imaginaba llamándola desde Sinnoh después de tanto tiempo seria seguramente el Profesor Serbal, el experto Pokémon de aquella región.
— ¿Y quién crees que te llamó? – le preguntó Serena con mucha curiosidad a Ash.
— Seguramente será el Profesor Serbal – respondió de inmediato – me extraña que después de tanto tiempo me llame desde Sinnoh hasta Kanto.
Ash no comprendía y obviamente Serena menos; pero algo tenia preocupado a Ash; aunque él no tenía ni idea de que dos personas que conoció durante su viaje por Sinnoh lo anden buscando y querer reencontrarse con él aunque, cada uno con sus motivos muy particulares. En lo que respectaba a la coordinadora peli-azul, era reencontrarse con Ash con un motivo más allá de una simple amistad; mientras que Paul, quien quedó enardecido con Ash luego de que este lo eliminara en los 4tos de Final de la Liga Pokémon de Sinnoh, ahora busca una revancha; y lucia confiado, puesto que le fue entregada una mega-piedra para su Aggron, aunque posiblemente, Paul no tenía idea de cómo funcionaba la mega-evolución. Y con un tiempo considerable de camino, Ash en compañía de Serena y su fiel Pikachu, llegaron al Centro Pokémon, una vez entraron, se dirigieron hacia la recepción de la Enfermera Joy, a la cual le solicitaron el servicio telefónico; sin embargo, la caída telefónica había sido para todo el pueblo, por lo cual tuvieron que esperar en la cafetería del lugar, donde Serena ordenó una taza de café, Ash un pedazo de tarde y a Pikachu le sirvieron algunas bayas.
— Pensé que aquí sí habría servicio – dijo Serena a Ash al tiempo que daba un sorbo.
— Lo sé – se resignó Ash – igual no tenemos mucho que hacer.
Fue un silencio muy pegante el que reino entre Ash y Serena mientras esperaban la reinstalación del servicio telefónico en Pueblo Vanitas, así que para romper hielo, Serena decidió preguntarle a Ash algunas cosas…
— ¿Cómo es Sinnoh? – preguntó Serena para romper el silencio reciente.
— Ah – comenzó a recordar todo su viaje el azabache – es una región muy grande, tiene una montaña llamada Monte Corona, ahí viaje con un amigo mío llamado "Brock", y una chica coordinadora llamada Dawn – los menciono a ambos.
— ¿Y cómo era ella? – preguntó Serena con mucho interés, ignorando completamente a Brock.
— Era una chica de cabellos y ojos azules – comenzó a describirla – era muy alegre y simpática, aunque un poco vanidosa y amante de la moda, incluso se vistió de porrista para animarme en las batallas.
— ¡¿Qué ella que?! – se paró rápidamente Serena, un poco impactada por lo que escuchó, atrayendo la atención de los presentes.
— ¿Qué dijo algo malo? – se preguntó Ash, un poco asustado del grito de Serena.
— ¿Pika? – lo mismo para Pikachu, quien se pasó completamente la Baya Meloc que se iba a comer, buscando rápidamente agua por que se estaba ahogando.
Serena se sintió un poco apenada; y Pikachu quien pudo evitar una muerte segura gracias a que Ash le dio de su agua cuando notó que se estaba ahogando, pudo tranquilizarse. Después vino la Enfermera Joy a informar que el servicio telefónico había sido reinstalado y podría atender la llamada desde el mismo Centro Pokémon si lo quería, cosa que Ash hizo tal cual.
— ¿El laboratorio del Profesor Serbal? – preguntó una vez le atendieron la llamada.
— Si, y habla el mismo – respondió el Profesor Serbal – vaya Ash, por fin te vez un poco mayor – dijo el profesor Pokémon con algo de ironía.
— ¿Qué? – Ash no entendió el comentario.
— Nada, bien – comenzó a sonar más directo – Dos personas salieron de aquí con la intención de encontrarse nuevamente contigo.
— ¿Dos personas? – intentaba deducir quienes serían esas personas el joven entrenador.
— Pues en su momento lo sabrás – le comentó el profesor – por lo que te sugiero que si puedes, realices una escala en Ciudad Luminalia.
— Suena interesante – dijo Ash – bueno, nos vemos.
Ash colgó la llamada, y junto con Serena y Pikachu salieron del Centro Pokémon y se dirigieron al hotel donde se hospedaban, ahí, los esperaban tanto como Eureka y Citrón, quienes aguardaban en la habitación viendo al parecer un programa de televisión sobre un samurái.
— Hermano, odio este programa – le comentó molesta Eureka a Citrón.
— No hay otra cosa – se resignó Citrón.
En ese momento, iban llegando Serena, Ash y Pikachu, siendo Serena quien comento lo sucedido ya que Ash había decidido salir a entrenar en un lugar apartado del pueblo.
Mientras que, en otro punto de Kalos, en Ciudad Luminalia, un avión se encontraba aterrizando, dos de sus pasajeros una chica de cabellos azules y un joven de cabellos morados fueron separados de donde se encontraban sentados, la razón: discusiones y gritos.
— Todo por culpa de ese idiota la aeromoza me regañó – pensó con coraje Dawn, queriendo tomar del cuello a Paul.
Sin imaginarse que Dawn le estuviese reclamando mentalmente, Paul pasó de ella cuando les dieron la indicación de que podían ya bajar del avión cuando este aterrizó, esto hizo enojar a Dawn que según ella, en compensación por la vergüenza sufrida en el avión debía soportar la compañía suya y la de su pequeño Pokémon Pingüino, al que no le gustaba la compañía de Paul, el cual salió lo más rápido posible del avión para después pasar a recoger su equipaje; con la intención de tardar lo menos posible y "escapar" de Dawn, ya que él sabía que la joven coordinadora peli-azul lo venía siguiendo y la miraba como una molestia, después ambos recogerían su equipaje y para mala fortuna del peli-morado Dawn lo alcanzó y no tenía intenciones de separarse de él, su única intención era molestarlo y vaya que lo estaba consiguiendo.
— ¿Hasta cuándo dejaras de seguirme? – preguntó un Paul ya bastante irritado.
— Lo que yo considere necesario – respondió con firmeza.
— ¡Piplup! – apoyó el pequeño pingüino a su joven entrenadora.
— Además por tu culpa pasé vergüenza en el avión – le recriminó Dawn a Paul.
— De acuerdo – terminó por rendirse Paul; pero por conseguir paz que por realmente complacer a Dawn.
— No te costaba nada – le dijo con tono burlesco, cosa que irritó a Paul.
Ya después de un largo y cansado viaje, tanto Dawn como Paul ahora se encontraban buscando hospedaje en una de las capitales más hermosas y extravagantes del mundo Pokémon: Ciudad Luminalia, y la ciudad tenia totalmente fascinada a Dawn: tiendas de ropa, cafés por doquier, boutiques, tiendas de especialidades y otros lugares atractivos en los cuales poder hacer turismo; aunque Paul, tenía solo una intención la cual era llegar al Laboratorio del Profesor Ciprés.
— Si tú quieres hacer turismo es tu problema – le dijo Paul a Dawn, quien comenzó a caminar hacia otra dirección.
— ¡¿A dónde crees que vas?! – le reclamó Dawn, yendo de inmediatamente junto a Paul.
Paul se dirigía al Laboratorio Pokémon de Ciudad Luminalia, con una "indeseable" compañía mientras, que en Pueblo Vanitas Ash en compañía de Pikachu, Serena, Eureka y Citrón alistaban algunas cosas.
— Bien, mañana llegaremos a Ciudad Luminalia – dijo entusiasmado Ash, limpiando su mochila.
— Si, será genial estar en casa – agregó Citrón, quien era residente y líder de gimnasio de esa ciudad.
