Disclaimer: Osomatsu-san le pertenece a su respectivo autor.
Advertencia: Habrá sangre ¿?
Crónicas de una tragedia
En las afueras de la ciudad, atravesando un profundo bosque llegando a una verde colina se encuentra una enorme mansión perteneciente a la familia Matsuno. Durante muchos años aquella mansión había sido un instituto donde los hijos de las familias más acaudaladas del país realizaban sus estudios y así adquirían una buena referencia para entrar a una respetable universidad. Por esta razón, la mayoría de los alumnos pertenecían a la elite. El instituto poseía un excelente prestigio, todo marchaba bien hasta hace pocos años atrás cuando los dueños, el Señor y la Señora Matsuno fueron asesinados, sus cuerpos fueron encontrados en su oficina por su único hijo Karamatsu Matsuno de aquel entonces 17 años.
Por todo lo sucedido el instituto cerró, el joven no podía manejar solo el instituto y no tenía ningún familiar que le ayudase, además el asesino jamás fue encontrado y el caso se cerró sin resolver. Las familias de los estudiantes no podían dejar a sus hijos en un lugar tan peligroso como ese, y por supuesto no podían confiar en el único sospechoso, Karamatsu, por toda la ciudad rondaba el rumor de que el único hijo de aquella familia era el asesino, está también es la razón por la que la mayoría de los trabajadores se marcharon, con excepción de escasos sirvientes.
Cuatro años pasaron, y el joven Matsuno seguía manteniendo una gran fortuna heredada de sus padres, incluso si ya no funcionaba el instituto, aún poseía acciones en varias empresas y compañías en todo el país.
— ¡Osomatsu! – dio la bienvenida el joven de ojos azules y traje elegante, mostrando una amable sonrisa, la que nunca perdió a pesar de todo.
— ¡Buenos días! – aclamó alegremente el joven detective siendo escoltado por el mayordomo, vestía un traje con capa estilo Inverness de cuadros al igual que un gorro tipo cazador.
— ¿Qué te trae por aquí? no habías venido desde que cerraron tu último caso – preguntó después de que le diera una señal al mayordomo para que volviera a sus quehaceres.
— ¡Karamatsu! ¡Hay que celebrar! ¡Cerré otro caso! – exclamó con alegría.
— ¿Sin resolver?
— Pues si jeje – expresó rascándose la nariz sonrientemente.
El chico de ojos azules suspiró.
— Osomatsu… con lo de "celebrar" solo quieres una razón para beber ¿No?… – comentó sin mala intención, desde que los padres de su amigo perdieron su status económico ya no podía darse ciertos lujos.
— ¡No es cierto! – se indignó y siguió — Bueno si, pero también sabes que me gusta mi antiguo instituto, ahh me faltaba tan poco para graduarme…
— Ok Ok – dijo finalmente, al fin y al cabo, Osomatsu siempre presumía a los demás lo "bien" que le iba en el instituto — Ven, vamos a la sala de sala, también quiero saber algunas noticias de la ciudad.
Y allí la sirvienta, una mujer mayor les sirvió esquicitos postres para celebrar, el licor favorito del invitado al igual que el vino favorito del joven amo.
Osomatsu venia de una familia, que si bien antes no era millonaria, poseía una excelente situación económica, en aquel entonces podían dar el lujo de pagar los estudios de su hijo en aquel instituto, pensaban que tal vez así al tener un hijo graduado de allí ganarían prestigio en la sociedad, por eso aunque a Osomatsu no le iba muy bien, no les importaba si repetía de curso lo importante era graduarse; pero el terrible incidente ocurrió y así Osomatsu terminó sus estudios en un establecimiento normal.
Por aquella época Osomatsu no era amigo de Karamatsu, el joven tenía sus propios amigos que no volvió a ver una vez que dejaron de estudiar juntos.
El sueño de Osomatsu siempre fue el de ser detective por lo que cuando se enteró que el caso del asesinato de los Matsuno fue cerrado sin encontrar al culpable, quiso investigar por su cuenta, en especial al principal sospechoso, Karamatsu, por lo que comenzó a visitarlo de vez en cuando.
La verdad se sorprendió que el joven le dejara pasar e investigar tan fácilmente, siempre lo creyó un presumido, el típico "niño rico", en especial porque de vez en cuando lo había visto presumiendo sus ropas y gafas oscuras.
De este modo fue conociendo cada vez más al sospechoso, cada vez que le visitaba se daba cuenta que en realdad era un chico sencillo y amable que seguía triste por la muerte de sus padres. Osomatsu sabía muy bien que Karamatsu era inocente, también se había dado cuenta que él estaba enterado de lo que las personas de la ciudad decían de él, por esto mismo comenzó a animarlo, de algún modo quería comprobar su inocencia, pero era imposible, no había más pistas ni sospechosos.
A pesar de todo Osomatsu seguía visitando la mansión, sin darse cuenta se había hecho amigo de aquel joven, además él era una de las pocas personas que lo apoyaban en su carrera como detective, junto con Choromatsu su amigo del instituto normal, quien llegó a trabajar en la policía.
— ¡Woo! ¿Tu amigo fue promovido a Inspector? – expresó Karamatsu con emoción sosteniendo una copa de vino, que dejo en la mesa de estar.
— Sii Choromatsu si que tiene suerte, ahh, eso también me servirá a mí, con su ayuda tendré más casos jeje
— Dile a Choromatsu que lo felicito, le enviaré un presente.
— ¿Y a mí?
— ¿Eh? ¿y por qué?, pero si quieres — se levantó de golpe sacándose su chaqueta colgándola en un hombro y poniéndose sus gafas de sol en pose "cool" — Puedo darte un concierto, cantaré mi nueva Beautiful song con mi guitar….
— No gracias — Interrumpió inmediatamente volviendo a beber sin prestarle atención.
Ambos continuaron hablando como normalmente lo hacían, como Karamatsu casi nunca va a la ciudad le gusta saber lo que ocurre por parte de Osomatsu y sus sirvientes, además del periódico. Finalmente, ambos se despidieron y el joven detective se marchó en su auto (o mejor dicho de sus padres).
Al estar en el umbral de la puerta el joven de ojos azules observó el atardecer, al vivir en un lugar alto tenía una buena vista del bosque y de la lejana ciudad que gustaba contemplar., el aire frio golpeaba su rostro y por un instante su expresión se volvió melancólica, pero de inmediato la cambio y volvió a entrar, dirigiéndose a la cocina.
— ¡Oye no entres así, maldición! — se quejó el cocinero quien se encontraba preparando todo para la cena.
— Lo siento Chibita — se disculpó rápidamente.
A Karamatsu le agradaba la forma de ser de su cocinero, él lo trataba normalmente sin formalismo algo que no le agradaba a los otros sirvientes, pero Karmatsu lo dejaba pasar, sabía que Chibita era una buena persona además de que es el primer trabajador que contrato después de lo ocurrido y ha durado todo este tiempo.
— ¿Y qué pasa? — inquirió el cocinero mientras volvía a su trabajo.
— Quería preguntarte… — desvió la mirada por un momento —¿Has encontrado a alguien que quiera trabajar como jardinero?, porque ya sabes, después de tantos años me gustaría dar un baile… pero los jardines…
— Mmm —musitó, sabía la preocupación de su amigo— He dado el aviso, pero nadie ha respondido.
— Ya veo, tampoco han respondido los avisos del periódico.
— Pero — se detuvo el cocinero y miro al joven — ¡No te preocupes maldición! Iyami también me está ayudando, ese tipo encontrara un jardinero y al fin tus jardines estarán decente — animó sonriente levantando el dedo pulgar.
El joven asintió y devolvió la sonrisa.
Luego de la plática con el cocinero, el joven se dirigió a su oficina, ya se encontraba oscura pero la luz de la luna daba la iluminación que necesitaba, después de todo solo quería echar un vistazo a su modelo de invitación que tenía pensado para su fiesta. En varias ocasiones algunos socios de trabajo le habían insinuaban que podía dar una, también lo invitaban a sus propias fiestas pero el siempre daba una excusa para no ir, sabía muy bien que no sería bienvenido por lo invitados y solo lo invitaban por formalismos, pero no podía rendirse a su situación, al menos debía intentarlo y con un baile podría ser lo adecuado. No se lo había comentado a Osomatsu aun pero seguramente le gustaría la idea, en especial por poder conocer chicas lindas y con dinero.
Con el modelo de invitación en mano, Karamatsu se acercó a la ventana mirando con esperanza el exterior.
Su invitación consistía en una imagen de su rostro usando gafas oscuras y bordes resaltados con brillantina azul.
Nota del autor: Hola a todos, espero les haya gustado, este fic lo había escrito hace mucho pero no había tenido tiempo de editar xD, el segundo capitulo esta casi listo, saludos.
