Nota de autor: Lamento mucho la demora u.u
Capítulo 3
Aquella mañana, entre el barbullo cotidiano de las calles, como de costumbre el chico extraño se encontraba en un callejón dándole de comer a algún gato callejero.
– ¿También estas aburrido, verdad? – preguntó Ichimatsu al felino mientras se agachaba para acariciar su cabeza.
Una brisa silenciosa recorrió el callejón unos segundos, hasta que fue interrumpido por una voz.
– Ahh ¡Como pesa esto, zansu!, ¡Mi espalda! Como un Conde como yo tiene que hacer esta clase de cosas zansu – se quejaba Iyami mientras cargaba unas cajas a una carreta, luego siguió más resignado – Ah… ¿por qué la mansión Matsuno debe de estar tan lejos? zansu.
Ichimatsu se sorprendió al escuchar esto último, se irguió y avanzó unos pasos fuera del callejón para observar al hombre que profería esos bufidos.
Una vez que el hombre terminó de cargar todo, condujo su carreta, guiada por un caballo fuera de la cuidad. Avanzaba por el camino del bosque bajo los rayos del sol de la tarde mientras las hojas eran mecidas por la brisa.
Cuando ichimatsu sintió que iba cuesta arriba y el sonido del bosque parecía lejano, supuso que se encontraba cerca de su objetivo, por lo que levanto con cuidado las tapas donde se encontraba escondido y hecho un vistazo, no pudo evitar sorprenderse y sudar bajo la máscara boquiabierto al ver la construcción.
– ¿Eh? Es… ¡Es enorme! – exclamó para sí perdiéndose en la altura del gran edificio.
Cuando se percató que se acercaba demasiado, salió por completo de la caja y bajó de la carreta en un movimiento. Rápidamente corrió hacia el costado contrario, siguió rodeando la muralla sin detenerse corriendo con todas sus fuerzas y encorvado mientras era cubierto por las sombras que producía la muralla. Continuó hasta que llego hasta el final saliendo por fin de la sombra y allí se detuvo exhalando rápidamente bajo los rayos del sol. Frente a sus ojos se encontraba un enorme jardín, tan grande que le pareció una hectárea, todo estaba lleno de diversos colores, costado limitaban con arbustos podados de forma geométrica y las plantaciones de flores se encontraban agrupadas creando formas circulares sobre el suelo, todo rodeado por caminos de piedra caliza que comenzaba en la entrada donde se situaba un arco conformado por dos pilares y rodeados de plantas trepadoras. El sendero se dividía en las agrupaciones de flores y los bordes donde se divisaban algunos bancos de madera con acero fundido y estatuas de mármol. Todos los caminos parecían unirse en el centro donde se encontraba una fuente de agua, el sendero la rodeaba y continuaba mas allá donde se apreciaba varias mesas circulares y sillas.
Ichimatsu se quedó absorto antes la vista que tenía, no supo cuánto tiempo estuvo inmóvil hasta que ya con el aliento recuperado y de manera casi involuntaria fue atraído hasta el arco para adentrarse al sendero que parecía que lo llevaría a otro mundo.
–¡Hey!
Ichimatsu se giró hacia su izquierda rápidamente y allí se encontró con un chico de su edad de camisa azul con las mangas remangadas y con cuello abierta que hacía ver una cadena de oro.
– ¿Eh?
– ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? – inquirió Karamatsu realmente sorprendido.
Y de ese modo se formó un silencio.
– "Kyaaa… ¿Q..Qué hago? ¡Me descubrieron! Ahhhh… Vamos cálmate Ichimatsu, eres fuerte, puedes noquearlo y luego lanzarlo a la fuente… pensaba temblando de temor.
– Mmm – expresó el joven de ojos azules pensativo mientras veía al tipo extraño con mascara "¿Por qué usara una máscara? "pensó "¡acaso será un ladrón? – mmm….
El de ojos violetas seguía tiritando de miedo sin poder reaccionar.
Karamatsu aún no decía nada, presentía el temor y nerviosismo del joven frente a él, pensó que tal vez había entrado a robar, por sus ropas se veía que probablemente era vagabundo.
– Hey Karamatsu, Iyami dice… ¿Eh? – se detuvo Chibita incrédulo al ver la escena quien apareció tras su amo – ¡¿Quién diablos eres tu maldición?! – gritó enfadado y corrió para tirársele encima.
– ¡Chibita Espera! – se interpuso – Él… bueno… – titubeó mirando a ambos.
– ¡Es un ladrón! – acusó e Ichi se tensó en su lugar.
– No, este… no estamos seguro de eso – agregó Karamatsu.
– ¡Ah! ¡No seas idiota!
– Hey joven extraño, ¿Eres un ladrón? – preguntó al de la máscara sonriendo un poco nervioso.
Ichimatsu solo reaccionó moviendo la cabeza en respuesta.
– Ya veo…
– ¡Está mintiendo obviamente!
– N-no… – por primera vez el extraño pronunciaba unas palabras – No, no soy un ladrón.
– ¿Lo ves Chibita? No es…
– ¡No tienes que creerle! – le reprendió, luego se acercó al intruso – Levanta las manos en la cabeza – ordenó – Revisaré que no traigas ninguna arma, ¡y más te vale no hacer nada! Aunque no lo parezca soy bastante fuerte y el tipo de aquí también lo es – amenazó refiriéndose a su amo.
Ichimatsu los observó por turno y finalmente asintió nerviosamente.
Entonces el pequeño cocinero se dispuso a revisarlo cuidadosamente y siempre en guardia, terminó en un par de minutos, pero el extraño no tenía nada y luego suspiró.
– Bien, está limpio.
– ¡Ya lo sé! ¿vienes por el puesto de jardinero no es así? jeje – expresó con una sonrisa amable.
– ¿Ah? – exclamo Chibita sorprendido y enfadado.
- Eh?
– ¿Necesitas un empleo, verdad? ¿O no es así?
El joven movió la cabeza en negativa.
– ¡Perfect!, Entonces you have a job jeje– expresó confiado poniéndose sus gafas oscuras - Necesito urgentemente alguien que me ayude con el jardín, como puedes ver hay mucha maleza por doquier– ambos observaron el jardín.
– Pe… – reclamó Chibita no creyendo lo que escuchaba de su amo, sabía que el de azul era muy amable, pero se estaba excediendo.
– ¡Bien, mister! déjeme presentarme, Mi nombre es Karamatsu Matsuno y él es mi fiel cocinero y amigo Chibita, ¿y usted?
– Emm ah ¡Ichimatsu! - hasta él mismo se preguntaba cómo fue capaz de hablar.
– Ok, acompáñenos por aquí Mister Ichimatsu– le indico al de la máscara mientras se disponía a caminar.
– ¡Espera Karamatsu!
– Chibita – interrumpió en un tono más autoritario – No te preocupes por favor, y dime ¿me decías algo de Iyami?
– ¿Eh? ¡ah sí! al parecer le robaron unas de sus cajas, cuando las reviso una estaba vacía.
Karamatsu se sorprendió al escucharlo e Ichi se tensó en su lugar, las cosas de la caja las había botado para poder introducirse en ella.
– Ya veo… – guardó sus lentes y luego se dirigió al de ojos violeta – Disculpa ¿me puedes esperar un momento?, debo ocuparme de esto, no tardaré – él de la máscara solo asintió – Chibita, por favor lleva al invitado a la sala de estar mientras yo voy a hablar con Iyami.
– ¿Ah?
– Te lo encargo – dijo mientras se daba la vuelta y se alejaba.
– pff maldición – se quejó – Bien, sígueme.
Ambos caminaron por los pasillos en silencio, Ichimatsu no sabía cómo fue que llegó a este punto. "¡Ese tipo debe ser un total idiota!" pensó recordando al dueño de la mansión. Y continuó así contemplando todo a su alrededor y percatándose de las miradas acusadores del cocinero, hasta que llegaron frente a unas puertas.
– Bien, aquí es maldición.
Chibita abrió la puerta y ambos dieron unos pasos al interior, se podía apreciar un gran ventanal, tres sofás uno largo y dos individuales y en el centro una mesita, en las paredes había más retratos y pinturas hermosas de paisajes, también se encontraba en la estancia un mueble enorme repleto de libros. Chibita parecía estar diciéndole algo, pero Ichimatsu no le prestaba atención ya que contemplaba todo.
