Una delgada silueta sentada a la sombra de un arbol se podia distinguir con la poca iluminación que quedaba del atardecer que ya se estaba esfumando para dar paso al cautivador cielo nocturno. La silueta sonrió contenta, pues su cosa favorita eran las estrellas. Lejanas, pero aun así a la vista; brillantes y hermosas cual las mas bellas joyas; distantes, pero se sentían tan cercanas… como si con solo con extender la mano podrías alcanzar aquellos brillantes luceros que iluminaban la penumbra y oscuridad de aquellas horas. Con la mirada perdida en la escena cambiante, la silueta no se percató de la otra persona que se acercaba.
–Hikari, ya casi es hora. Debemos irnos.– Le comentó aquella persona, tendiéndole una mano para ayudar a la muchacha a levantarse.
–¿En serio es necesario esto? Sabes muy bien que puedo ingeniármelas sola en la casa, ademas, estoy mucho mas cerca de la escuela que en aquél sitio– Trató de convencerlo la muchacha en su dulce voz, con una mirada suplicante en sus brillantes ojos plateados. Mismos ojos plateados que le devolvieron una mirada triste y apologética. Con lentitud, y rechazando la ayuda, Hikari se levantó para observar con un ligero resentimiento a aquella persona que le llevaba mucho más de dos cabezas en altura.
–Lo lamento, pequeña. Por menos que te guste, es por tu bien. Se que detestas tener que quedarte con ella, sobretodo por tanto tiempo, pero tienes que entender que necesito este viaje por el dinero, y no quiero llevarte conmigo a un sitio que no conoces, especialmente si te tengo que dejar sola allí.– Explicó, obteniendo que la menor rodara los ojos.
–Sé que necesitas el dinero, y que te preocupas por mi; pero es un hecho que a ella no le importo en lo absoluto. Tan solo nos abandonó para construirse una familia aparte. Y todo porque no estaba satisfecha con que la amaras incondicionalmente. Solo quiso probar tu corazón para luego pisotearlo y abandonarlo. Y yo solo era el obstáculo en medio que evitaba que ella se marchara. Y ni eso fue suficiente para evitarlo a la larga.– Respondió la joven, su voz quebrantandose ligeramente, pero ni una sola lágrima hizo presencia.
El solo se limitó a abrazarla con fuerza y acariciar su largo cabello de vívido color naranja con ternura.
Luego de un momento, ella se atrevió a alzar la voz –¿Por qué la dejaste ir, padre? ¿Por qué si la amabas tanto como me has dicho?
–Déjame decirte algo muy importante Hikari. Algo que debes saber ya que te estás convirtiendo en toda una damita. Si se quiere una flor, uno solo la arranca y la conserva hasta que esta se marchite, ¿no? En cambio, si se ama a una flor, se la deja donde está y se le cuida, asi sea desde lejos.
–¿A donde quieres llegar?
–Yo me equivoqué al casarme con tu madre. Elegí arrancar por la fuerza a la flor del sitio en el que era feliz y dejarla cerca de mi hasta que muriese. Pero me di cuenta de ello antes de que sucediera, y la devolví a su sitio ideal. Decidí que si ella no era feliz, yo tampoco lo sería, y que si fuese por su felicidad, haría lo que fuera. Así que la deje ir; Porque la amaba.
–¿Y aún la amas?
–Con el tiempo, ese sentimiento ha pasado a ser un mero cariño como aquel que siento por mi propia hermana. Pero en mi mente ha quedado grabado en fuego el sentimiento más fuerte que he sentido en mi vida. Tan asfixiante pero a la vez tan maravilloso. Tan extasiante y a la vez letal... como un remedio peor que la enfermedad, pero tan grandioso que me hacía ignorar las consecuencias. Mas que el agua, era la sed. Era mi sufrimiento y mi felicidad al mismo tiempo.
–¿Y a mamá? ¿A ella la amabas?– Insistió la menor.
–¿A Keiko? Por supuesto. Ella fue la lluvia despues de una sequía eterna. Me ayudó a levantarme después de haber perdido a Asuna... Y aunque ella no me pudo dar un hijo o hija por sus complicaciones, aun la quiero como no tienes idea. Tal vez no fuera tan fuerte como los sentimientos que tenía por Asuna, pero era una clase de amor diferente. Uno basado en lealtad y confianza, pues ambos sabíamos que era vivir amando a una persona que no se percataba y a su vez, no correspondía esos sentimentos. Llegué a enamorame de su alma pura y curiosa, cual la de una niña que veía la realidad por primera vez en su corta vida, y de alguna manera eso se convirtió en lo que teníamos antes del incidente en el que la perdí. Y sé bien que ella nos protege desde su lugar en el cielo. Pero ahora que solo estamos nosotros dos, me juré a mi mismo concentrarme en mi carrera y en tí.– Confesó él, con cierto bochorno
Hikari suspiró –Está bien. Me quedaré con ella por un tiempo. Pero solo lo hago por ti, papá. No creas ni remotamente que tengo algun interés en ella.
–Algo es algo, supongo...– Respondió Kazuki, riendo con nerviosismo.
–Solo no esperes que me lleve bien con su nueva familia.
–En ese caso, quiero explicarte otra cosa– Dijo él, abriendo la puerta de su automóvil para que Hikari entrara; cosa que ella hizo.
–Piensa en el matrimonio como una base de tres patas– Hikari rió ante la comparación –La primera pata es el amor; La segunda pata es el entendimiento mutuo; Y la última, pero no menos importante, es la confianza. La pareja casada debe sostener su vida entera sobre esa base, y si alguna de las patas esta rota, nunca seria estable. Ahora piensa en el matrimonio que tuve como tu madre de esa manera. Las últimas dos patas estaban intactas, pero la primera... estaba rota. Imagínate que hubiéramos seguido irguiendo nuestra vida de casados sobre tal base. Imagina que tuvieramos que sostenerte a ti sobre esa base defectuosa, sabiendo que puede colapsar en cualquier momento, derribando toda la vida que construimos en el proceso. ¿Tu formarías tu vida sobre una base como esa? ¿Pondrías a tus hijos sobre ella? Yo decidí no tomar el riesgo. Tomamos caminos y diferentes, y estoy seguro de que fue la mejor elección que he tomado en mi vida, claro, luego de la elección de quedarme contigo en lugar de dejarte con tu mamá. Asi fue, como me separé de tu madre, y ella formó su nueva vida junto a Kazuto y Aiko; mientras que yo forme otra con Keiko y contigo
–¿…Aiko...?– Preguntó ella, confundida.
–Ah, no lo sabes porque no has estado en contacto con tu mamá desde su viaje hace casi dos años. Verás, tu mama tuvo una bebé. Es tu media-hermana y se llama Aiko. Aparentemente, tu madre regresó a Tokio poco después que ella naciera.
–¿¡T-tengo una hermana!?– Preguntó Hikari, claramente en shock.
–Si. Sus padres me han comentado que es igualita a ti. A excepción del color de cabello y ojos. Pero a parte de eso, nadie podría distinguirlas. Es idéntica a ti cuando tenías su edad.
–¿Y que edad tiene?
–Debe tener unos 13 meses– Dijo Kazuki, pensativo. –Estoy seguro de que disfrutaras mucho pasar tiempo de calidad con tu pequeña hermana durante el año que estaré fuera de la ciudad.– Finalizó, pero Hikari ya no estaba escuchando. En lugar de eso, miraba por la ventana de manera soñadora, mientras balbuceaba para si misma palabras sin sentido.
El río, mientras estacionaba su auto frente a una residencia. Luego apagó el motor, y se bajo del auto plateado que había tenido desde hacía ya 9 años, un tiempo después de que naciera Hikari.
Hikari salió del auto, recogiendo su mochila y observando la zona residencial con sentimientos entremezclados. Por un lado, felicidad y ansias por conocer a su hermana menor, pero por otro lado, incomodidad y un poco de molestia al saber que tenia que pasar un año junto a su madre. Ella estaba consciente de que su padrastro también era su tío paterno, y eso también le traía una cantidad inmensa de disgusto por Asuna.
–Hey– Le llamó Kazuki, sacándola de sus pensamientos –Trata de dejar a un lado lo negativo, ¿si? Solo trata de divertirte. Esta es una oportunidad de una vez en la vida; no volveras a pasar un año en compañía de tu madre y hermana. Aprovecha tu tiempo y relájate.– Dijo, y luego de entregarle una maleta de color rosa, se despidió de la pequeña con un abrazo, y se fué.
Ya en su auto y de vuelta a la autopista, no pudo evitar entristecerse por haberle mentido de tal forma a Hikari. Era cierto que se había enamorado de Keiko, pero los sentimientos que tuvo por la dulce pelirroja aún vivían en su interior con la misma fuerza, y le afectaban de sobremanera. Luego, recordó aquella tarde posterior al día en el que se divorció de ella.
Habíamos decidido permanecer como amistades, y aunque tal vez se nos hacía un poco dificil a veces, era un buen avance. Ese día, ambos habíamos decidido ir a por un café, solo por la simplicidad del momento.
–¿Sabes? Me voy a casar con Kazuto-kun después de todo. Y aunque tal vez no sea tan maravilloso como hubiera sido si nos hubieramos casado antes, aún te agradezco enormemente por haberme dado una segunda oportunidad respecto a mi vida. Prometo no malgastarla. Pero, necesito que me prometas algo.
–Primero que nada, felicitaciones por tu compromiso. ¿Y que es esto que necesitas?
–Sé que acordamos que la custodia de Hikari-chan sería compartida, pero, he cambiado de opinión.
–¿Q-qué?– Solté, en miedo a que pidiera la custodia de Hikari para ella, y la separara de mi.
–He estado pensándolo, y he decidido que es mejor que permanezca contigo. Sé que será muy feliz, y se que harás un mejor trabajo del que yo pueda hacer. Solo necesito que me prometas que me llamaras en caso de que algo, cualquier cosa, pase; y que la cuidaras por mi, ¿de acuerdo?– Preguntó ella, mostrando lo que parecía una sonrisa triste.
–La cuidaré con todo mi ser y pondré su seguridad por encima de todas las cosas. Lo prometo– Dije –Pero solo si me dices el por qué.
–¿Sabes el por qué quise nombrar a Hikari-chan de esa manera?
–Cuando nació prometiste que algun día me lo dirías...
–Exacto. Verás, yo sabía que nunca llegaría a ser la esposa que mereces, y que tal vez nunca llegara a amarte tanto como tu me demostrabas que me amabas. Por eso decidí que ella sería una luz para tí. Alguien que te guíe con su cálida luz cuando te sintieras perdido en tu propia oscuridad, alguien que te quiera tanto como yo no llegué a hacerlo y sin condiciones, y que, a pesar de irse algún día, su luz y su calidez queden por siempre grabadas en tu corazón para que puedas seguir adelante cada día. Sé que ella te querrá por quien eres: Una persona dulce y devota con todo el corazón frente a las personas que quiere. Y se que te querrá muchísimo por ser un padre tan maravilloso como eres y se que serás...
…CONTINUARÁ…
Muy buenas a todoos! Kitten acá con la continuación a una historia que creí que ya había terminado, pero que en realidad solo ha comenzado. Como pueden ver, la pequeña niña de cabello pelirrojo sin nombre del capítulo anterior, ha crecido y se llama Hikari. Aquí les presento lo que mi musa me ayudó a escribir.
Se lo dedico a Yui Kirigaya y Sakura Zala. Grandes escritoras; unas de las mejores que he conocido en toda mi corta vida :'3
En fin, les aviso que es probable que se extienda bastante, hasta el punto de ser un long-fic (Mas trabajo para la musa T-T), pero daré mi mejor esfuerzo por traerles los capítulos lo mas rápido posible.
Como pueden haber notado, a diferencia del anterior, este capítulo contiene más conversaciones que narración (?). Déjenme saber en sus reviews cual de los dos estilos les gustó mas.
Por favor dejen un review con sus opiniones/quejas/etc, etc. Nos leemos luego! ;3
~Kitten
