Hola a todos *cri cri, cri cri*, aquí Orchid con ésta actualización de Flor de Fuego! Primero que nada, me gustaría felicitar a Sakura-sama por su cumpleaños, y dedicarle éste capítulo que le había prometido un tiempo atrás. Sin más que añadir, espero que les guste!


Ella sabía que no era lo correcto, pero eso no la detuvo de hacerlo.

Ella sabía que el cuerpo de su madre adoptiva era un tanto delicado, pero eso no evitó que la arrastrara a jugar en el parque, aquella preciosa pero fría tarde de otoño.

A sus 8 años de edad, Hikari sabía que cruzar corriendo la calle sin mirar a los lados para recuperar su pelota tal vez no era lo más sensato que hacer en aquella situación, pero el pensamiento ni pasó por su mente, cuando se encontró a sí misma persiguiendo el juguete esférico anaranjado a pesar de las numerosas advertencias que le vociferó Keiko al ver lo que hacía.

Cuando su madre gritó "Cuidado", ella sabía que debía esquivar aquella camioneta color mostaza que iba a toda velocidad en su dirección, pero no lo hizo.

Se encontró a sí misma paralizada por el miedo repentino, mientras miraba las brillantes luces del vehículo amarillento, casi como hipnotizada por ellas, y sentía a todo su ser gritar en alerta ante lo que sabía que iba a suceder si no hacía algo. Sin embargo, sus piernas no se movieron ni un milímetro, y hasta parecía que echaría raíces allí mismo si el automóvil no la golpeaba primero.

Y cuando sintió que fue empujada hacia un lado, supo que había reaccionado demasiado tarde. Cuando se incorporó, y notó el cuerpo inmóvil y magullado de aquella que aunque sólo era su madrastra, llegó a amar tanto, y hasta más que a su verdera madre, Involuntariamente soltó un sollozo desgarrador. El fuerte aroma metálico que inundaba el aire le dificultaba la respiración, y le impedía pensar con claridad; Sin embargo, de alguna manera logró recordar cual era la primera cosa que tenía que hacer en casos de emergencia.

Entre sus pequeñas y temblorosas manos, tomó el azulado teléfono que le pertenecía a Keiko, y marcó el número de su padre.

El aparato repicó, repicó y volvió a repicar; En un intento desesperado de contactar a aquel individuo que ambas necesitaban con urgencia, y después del cuarto tono, pudo escuchar su calmada voz a través del auricular

-Aló, ¿Keiko? ¿Pasó algo?

Antes de responder, ella inhaló temblorosamente, tratando de calmarse, pero fallando miserablemente -Papá... Ayuda...

El mayor se alertó al escuchar su asustado tono -¿Hikari? ¿Qué sucedió? ¿Estás bien?

En respuesta, ella soltó un segundo sollozo -Yo solo... pero ahora... Es mi culpa...- Balbuceó sin sentido, mientras los sollozos se apoderaban de ella.

-Respira profundo, lucero, dime que pasó- Le pidió su padre, calmandola. Hizo tal como lo dijo, antes de intentar explicar lo que sucedía.

-Mami... Mami está herida- Resumió, dejando los detalles de lado - Y es... Todo es por mi culpa...-

-¿¡Keiko está lastimada!? ¿Donde están?- Le urgió, preocupado.

-E-en el parque cerca de casa- Respondió, tratando de calmarse -Creo que alguien ya llamó a una ambulancia, pero... Por favor apresúrate.

Y en pocos minutos vio llegar el grisáceo automóvil de su padre, poco antes de que arribara la ambulancia.

Pudo ver como los paramédicos abordaban a su madre adoptiva al reverso del vehículo blanquecino, a la par que en aínas enlistaban los cuidados de primeros auxilios que podrían ofrecerle dentro de la ambulancia, y aquellos procedimientos que probablemente requeriría una vez estuviera en el hospital.

-¿Aló? ¿Sugu?...- Comenzó a hablar su padre por el teléfono -Lamento molestarte, pero necesito que por favor cuides a Hikari. Es que hubo un accidente, y mi esposa salio lastimada. Si puedes buscarla en el hospital, te lo agradecería bastante. Entendido, muchísimas gracias, prima.

-Ne, despierta Hii-chan. Hii-chaan.- Insistió una voz, que no pudo identificar en un primer momento -Tienes una llamada- Finalizó, cediendole el aparato.

-¿...Aló?- Preguntó, aún adormílada, antes de soltar un largo bostezo.

-Buenos días, mi pequeña. ¿Dormiste bien?- Al escuchar la voz de su padre desde el otro lado de la línea, enseguida se sintió muchísimo más alerta.

-¡Papá! ¿Ya llegaste? ¿Todo bien? ¿Como estás?- Preguntó, emocionada de poder hablar con su padre tras una larga noche que finalizó en la más horrenda de sus pesadillas; El día del accidente de Keiko.

El rió, aunque la melodía sonó algo distorsionada a través del auricular -Una pregunta a la vez, mi lucero.

-... ¿Ya... Ya llegaste?- Intentó, insegura.

-Sip. Estoy en el nuevo apartamento ahora mismo.

-¿...Y Llegaste bien?- Prosiguió, siguiendo la misma línea de preguntas que había realizado inicialmente.

-Correcto. Ahora, me toca hacer preguntas a mi.

-... De acuerdo- Respondió, soltando una risita.

-¿Cómo está Kazu-nii-san?

-Está bien, creo. Pero no he tenido la oportunidad de hablar directamente con el.

-¿Y Asuna?- Preguntó, y Hikari inconscientemente sonrió ante su aguda percepción.

-Está igual que siempre- Respondió, soltando un suspiro -Creo que ahora mismo está preparando el desayuno.

-Ya veo. ¿Y te gusta tu nueva habitación?

-Sip. Es muy bonita. Y la cama es tan suave qué caí dormida enseguida.

El suspiró de alivio -Me alegro. Bueno, te dejo para que sigas descansando. Hasta luego, Hikari. Te quiero.

-Adiós, papá. También te quiero- Le respondió, antes de colgar la llamada, y voltear hacia su derecha -Buenos días, Yui-chan.

La pelinegra sonrió al ser nombrada, antes de responderle de igual manera -Buenos días, Hikari-chan. Vine para avisarte que ya es casi la hora del desayuno. Aseate, vístete, y ve al comedor cuando estés lista.- Informó, de una manera casi robótica, como si se lo hubiese aprendido de memoria antes de recitarlo. -Ah, y esta vez no te preocupes por la formalidad. La abuela Kyouko no va a comer hoy con nosotros.

Hikari soltó un suspiro de alivio repentino, y se volvió a dirigir a la ojigris -¿Y que haremos hoy?- Preguntó, mientras seleccionaba un atuendo simple para salir a desayunar.

La sonrisa de Yui se ensanchó, mientras le guiñaba un ojo a la pelirroja -Es una sorpresa, pero estoy muy segura de que te va a gustar.

¤~Flor de Fuego~¤

Una vez aseada y lista, salió de su habitación, y volvió a admirar la preciosa combinación de colores y decoración del apartamento. De día, el comedor no se veía tan tenso ni extravagante como lo había visto la noche anterior. La mesa de madera y sillas a juego tenían una apariencia más invitante cuando no se encontraban cubiertas por los ridículos manteles de tela que tenían puestos el día anterior; y el sitio en general se veía mucho más hermoso cuando estaba iluminado por luz natural en lugar de velas.

Un arco de igual color que las baldosas se extendía en la pared derecha, conectando la habitación con una contigua a la misma; 'Probablemente la cocina' pensó, asomando la cabeza a través de la abertura ovalada, y efectivamente encontrándose con dicha habitación.

En su interior, se encontraba una mujer joven de cabellos color mandarina atendiendo lo que parecía ser el desayuno. Sus creaciones desprendían un exquisito olor que inconscientemente hizo que se le aguará la boca a la pelirroja de menor estatura.

-Buenos días, Hikari- Le llamó la mayor, sin siquiera voltear a verle.

-Bu-buenos días...- Respondió por mera cordialidad, antes de regresar al comedor una vez que sintió que el silencio que les circuía a ambas se tornaba incómodo.

Dejando que sus pensamientos flotaran en dirección a la conversación que había tenido con la pelinegra, tomó asiento en una de las sillas de madera, mientras trataba de adivinar de que se trataría.

¿Irían al parque? ¿O al zoológico? ¿Tal vez de compras?

Cada opción sonaba tangible, pero mientras más lo pensaba, menos tenían sentido.

¿Por qué razón saldrían el día siguiente de su llegada?

No había notado ningún parque cercano, ya era muy tarde como para encaminarse al zoológico sin preparación alguna, y era muy dudoso que la fueran a llevar de compras; viendo que no le faltaba nada.

Su pequeño y confuso tren de pensamientos fue abruptamente interrumpido cuando la causa de su curiosidad entró al comedor casi dando saltitos.

-Apresurate, Papi- Canturreó la ojigris, mirando detrás de sí, hasta que recibió una respuesta.

-Yui... Sabes que no puedo correr con Aiko en brazos- Replicó un hombre de ojos similares mientras también entraba al comedor, cargando entre sus brazos una infante de grandes ojos color avellana.

Misma que observó sus alrededores con curiosidad antes de soltar una pequeña risita. Hikari casi pudo sentir su corazón ablandarse ante la escena.

-Ah, buenos días Akari- Le saludó su tío, asintiendo en su dirección.

-Buenos días tío- Le respondió de igual manera, sonriendole de manera cordial a aquel que era una imagen espejo de su propio padre. -¿Está bien si pregunto quién es?

En ese momento, Asuna ingresó al comedor llevando dos platillos que ubicó en el centro de la mesa. A su alrededor, ya estaban colocados suficientes platos vacíos y cubiertos, por lo que no había necesidad de buscarlos en la cocina.

La pelinaranja anteriormente mencionada tomó a la pequeña que compartía su color de ojos, y se sentó al lado izquierdo de Hikari, sentándose Yui en el izquierdo y Kazuto en frente.

-Ésta pequeña se llama Kirigaya Aiko-chan, y es tu media hermana.- Explicó la mayor, sentando en sus piernas a la mencionada infante.

-Entonces ésta es mi hermana menor...- Murmuró suavemente, estudiando con detalle los rasgos de la menor. Efectivamente, como su padre había dicho, era muy parecida a su persona, a exceptuar por dos distintivos rasgos; Su escaso cabello azabache y sus ojos color avellana. La pequeña le miró curiosa de vuelta, ladeando ligeramente su cabecita.

-Correcto, Tiene casi 15 meses y es todo un amor- Continuó Yui, de manera emocionada -Estoy completamente segura de que la vas a adorar. Hablando de eso, es justamente lo que haremos hoy.

¤~Flor de Fuego~¤

-A ver, Aiko-chan, ¿quién soy yo?- Preguntó en una voz suave la niña ojigris.

La mencionada pareció pensarlo por unos segundos, antes de balbucearle en respuesta -¡Yu-nee!

-¿Y ella?- Continuó, señalando a Asuna, quien discretamente rió ante las acciones de la niña.

-¡Mama!- Respondió alegre, señalandola también.

-¿Y que tal ella?- Preguntó finalmente, señalando a Hikari, quien le miró extrañada. La pequeña también pareció confundida. -Déjame cambiar mi pregunta, ¿Como se llama tu otra hermanita?

La menor de ambas pelinegras pareció pensarlo por un rato -¿Hika-nee?- Preguntó en un balbuceo, y al recibir aplausos en respuesta, sonrió, para después dirigir su atención a una pelota de tonalidad azur.

Hikari le miró entre sorprendida y confundida - ¿Como sabe mi nombre?

Yui rió, volteando su mirada gris para mirarle a ella -Mamá y yo hemos estado repitiendo tu nombre últimamente, por las preparaciones y eso, y cuando notamos qué ella también trató de repetirlo, le enseñamos a decirlo así. Aunque aún no lo parece asociar a ti...

-Ya veo...- Bisbisó, dirigiendo su completa atención a Aiko, quien se encontraba jugando a tirar lejos dicha pelota, y luego levantarse torpemente para ir a recuperarla.

-Ne, ne; Aiko-chan, Ven aquí- Volvió a llamarle, efectivamente obteniendo la atención de la mencionada. -Mira, ésta es tu hermana Hika-chan.- Explicó, señalando hacia Hikari, quien sacudió su mano ligeramente.

-H-hola, Aiko-chan- Intentó, nerviosamente.

Aiko se le acercó con pasos lentos e inexpertos, y miró a su mamá, mientras señalaba a su media hermana mayor -¿Hika-nee?- Volvió a preguntar, como confirmando si se trataba de ella; Asuna le asintió, y ella sonrió, repitiendo -¡Hika-nee!

-Bueno, niñas, tengo que irme al trabajo, así que las dejo encargadas de este rayito de sol.- Vociferó Asuna, levantándose y retirándose de la habitación -Si no saben que hacer, toquen la puerta del estudio. Allí es donde Kazuto-kun se la pasa trabajando. Me voy...

-Cuídate, mamá- Le respondió Yui, antes de que se cerrara la puerta detrás de Asuna y las tres quedaran en completo silencio.

Hikari, quien se había quedado mirando la puerta sorprendida, volteó cuando sintió algo suave tocar su mejilla. Al voltear, su mirada plateada se encontró con el objeto esférico azur que había visto de lejos hacía un momento.

-¿Qué pasa Aiko-chan?- Le preguntó a la niña quien le había puesto el juguete tan cerca.

La menor alejó el objeto de su cara, y lo extendió hacia sus manos, y al ésta recibirlo después de hesitar por unos segundos, retrocedió un par de pasos y le observó atentamente.

-Quiere que le ruedes la pelota, Hii-chan- Le susurró Yui, soltando una risita.

Siguiendo el consejo de la joven cuyo papel en la familia aún desconocía, acercó el objeto esférico al suelo, y lo rodó suavemente en dirección a su media hermana. El juguete rodó lentamente hacia Aiko, y cuando llegó hasta ella, lo recogió, y lo rodó de vuelta, sonriendo.

Aquella intercambio siguió por unos momentos, hasta que Aiko pareció aburrirse, por lo que cuando la pelota rodó en su dirección, la esquivo, ignorandola completamente.

-Nee, Yui-chan.- Le llamó Hikari, sin voltear a verla -¿Está bien si pregunto quién eres?

Yui asintió, algo confundida, aunque sabía que Hikari no podía verlo -Me llamo Yui Kirig-

-No tu nombre. Dime que eres en cuanto a esta familia.

Yui agachó la mirada, contrariada, antes de volver a levantar la voz -Creo que no soy la persona adecuada para decírtelo.

-¿Como que no? Si eres la persona de la que estamos- Esta vez, Hikari se dio la vuelta para protestar, pero en su lugar se quedó callada cuando Yui abrió la puerta de la habitación. -hablando... ¿Qué haces?

-Papá... Tu tío está en su oficina. Sigue el pasillo como si fueras hacia el baño, y da la vuelta hacia la derecha. El podrá responder tus dudas.- Dijo ella, mirándole casi sin expresión, y cuando notó que estuvo a punto de voltear, añadió: -No te preocupes; Yo cuidaré a Aiko-chan.

Hikari asintió, y acatando las instrucciones que había recibido, con algo de duda, siguió el pasillo, pasando de largo lo que asumía, era la habitación de su madre y su tío, llego hacia la puerta que se le había indicado.

Aún insegura, tocó la puerta con suavidad.

-¿Si?- Se escuchó desde adentro, algo acallado puesto a que la puerta se encontraba cerrada. Sin esperar a que su sobrina contestara, añadió: -Pase.

La puerta fue abierta lentamente, mientras la pelinaranja observaba sus nuevos alrededores, y cerraba la puerta detrás de sí.

El cuarto no era muy espacioso, puesto a que estaba recargado de cosas; Pero aún así mantenía el pintoresco ambiente del apartamento. Las paredes estaban casi ocultas por estantes rebosando de tomos gruesos, finos manuales y otros libros de colores callados. Al fondo del pequeño estudio, se encontraba un ancho escritorio, que sostenía sobre sí tres monitores que parecían estar conectados entre sí, continuando la imagen donde la anterior finalizaba. Frente al monitor central, y cubriendo su contenido, se hallaba sentado su tío, de espaldas a ella y tecleando a gran velocidad a la par que checkeaba información de las extensiones del monitor principal.

Guardando y cerrando aquel trabajo que había estado realizando, su tío se dio la vuelta, y le sonrió.

-Ah, Akari. Por favor toma asiento- Dijo, señalando un pequeño sofá que se encontraba junto a uno de los estantes.

Ella asintió, sin embargo, no pudo evitar corregirlo -Es Hikari, tío.

El rió, y el agradable sonido no hizo sino recordarle a la menor de su padre, que era la imagen espejo del hombre que estaba sentado frente a ella.

-Desde que naciste te he llamado así, es más o menos como un apodo- Explicó, mientras sus leves carcajadas reducían. Ella le miró sin comprender -Bueno, no me sorprende que no lo recuerdes. La última vez que te llamé así tenias poco más de cinco años.- Ella asintió, y el continuó -¿Sabes? Hasta yo me sorprendí al estar tan feliz de tu nacimiento. Se suponía que estaría molesto, o celoso; Pero estaba alegre, ¿Y sabes por qué?

-No...

-Tu apodo, que es derivado de tu nombre, en lugar de significar "Luz" significa "Brillo". Esperaba que fueras el brillo que mantuviera a Asuna feliz, a pesar de todo lo que había pasado. Alguien que le ayudara a conectarse mejor con la familia que ella había formado sin tener que siquiera hablar.- Notó que Hikari le estaba mirando atentamente, por lo que prosiguió -Pero Kazu decidió sacrificar aquella oportunidad por la felicidad más próxima de Asuna. ¿Y sabes que hizo ella? Dejó atrás aquella hermosa hija a la cual le tenía tanto cariño, para que iluminara su vida. Supongo que fue una de las cosas que tus padres tenían en común, tan... abnegados a su manera los dos.- Volvió a reír.

Hikari asintió, mientras sonreía inconscientemente -¿Y por qué me estás contando esto?

El asintió también, como si hubiese sido más una afirmación que una pregunta -Supongo que hay cosas que uno tiene que saber, aunque uno mismo no se percate de eso. Ahora, ¿Querías decirme algo?

Hikari respiró profundo antes de responder -Algo así, aunque en realidad era para para preguntarte algo.- El le hizo señas para que continuara -¿Quién es Yui?

El cerró los ojos, mientras lo pensaba -Es tu otra media hermana- Respondió, una vez que estaba satisfecho con lo que iba a decir -Pero no es como Aiko; Hay una diferencia.

Ladeando su cabeza, Hikari preguntó -¿Cómo así?

-Verás, continuando con la historia de hace un momento, Asuna te dejó atrás, sí, pero tenía problemas causados por ello. Lloraba muy seguido y te extrañaba bastante. Sus intentos en corregirlo fueron incontables; Vistandote tan seguido como podía sin darle inconvenientes a Kazuki, visitando bimensualmente a un psicólogo, cursando la carrera de educación, y consiguiendo un trabajo en un preescolar solo fueron algunas de ellas. Llegó al punto de que se negaba a dar a luz de nuevo. Y un día, por mera coincidencia, conoció a Yui. El orfanato en el que ella vivía había recibido suficientes donaciones como para enviar a sus niños mayores a la escuela, y entre ellos se encontraba ella. Y justamente terminó en la clase de tu madre. Ambas se volvieron bastante unidas, hasta el punto de que ella solo jugaba con tu mamá en los descansos. Para ese momento, Yui tenia solo cinco años para entonces, casi la misma edad que tu, aunque la diferencia era de solo unos pocos meses. Un tiempo después, Yui dejó de asistir al preescolar, y Asuna se preocupó. Descubrió que el orfanato ya no poseía suficientes fondos como para enviar a más que un par de niños a la escuela, y solo podrían hacerlo por los siguientes dos meses. Eso la entristeció bastante. Me consultó bastante sobre el tema, y en un final, decidimos que teníamos más que suficientes fondos como para adoptar a aquella niña a la que le había agarrado tanto cariño. Y así lo hicimos. Más que un "reemplazo" de ti, Yui era... Para Asuna, cuidar de Yui fue la única manera de superar su depresión; Ella fue el lazo que nos mantuvo unidos y cuerdos en los años más difíciles. Especialmente cuando ambas tenían seis años...- Relató, dejando que sus últimas palabras pendieran en el ambiente.

-Ya veo... Muchas gracias por responder, tío Kazu.- Vociferó, permitiendo que sus largos mechones anaranjados cubrieran su expresión.

-No te preocupes, Akari. Y si necesitas algo, recuerda que Yui y yo estamos aquí para ti, digo, puede que no sea Kazuki, pero- Comenzó, pero fue interrumpido el momento que la pequeña corrió hacia el y le abrazó.

-Muchas gracias...- Le murmuró, reprimiendo un pequeño sollozo -Enserio muchísimas gracias, tío...

El mayor soltó una risita, antes de rodear con sus brazos a su sobrina. -No hay de qué, Akari...

¤~Flor de Fuego~¤

El sonido del seguro siendo desbloqueado hizo que las niñas, que se encontraban jugando en la sala con su hermana menor, dirigieron su atención a la puerta; Misma que una vez abierta dejó ver la silueta de la madre de las tres.

-¡Estoy en casa!- Exclamó ella, mientras dejaba su abrigo y bolso sobre una silla.

-Bienvenida de vuelta- Le respondió Yui, levantándose con Aiko en brazos. -¿Todo bien en el preescolar?

-Mama- Balbuceó la infante, extendiendo sus regordetas extremidades hacia su progenitora.

Asuna sonrió, recibiendo a su hija menor entre sus brazos, y besando la frente de la pelinegra. -Por supuesto, todo está bastante bien con Mina-chan, Gin-kun y los demás.- Ante éstas palabras, la ojigris dejó salir un suspiro de alivio.

-Me alegro tanto...

-...Bienvenida de vuelta- Soltó Hikari, mientras se levantaba del suelo y sacudía su ropa.

Asuna sonrió -Hola, Hikari-chan; ¿Como te fue en tu primer día aquí?- Preguntó, dirigiéndose hacia la cocina, mientras las niñas le seguían.

-Estuvo... Bien, supongo- Respondió, tomando asiento en la mesa, a lo que su hermana adoptiva tomó asiento junto a ella.

-Me alegro. No querremos que pases todo un año aquí sintiéndote mal, ¿Verdad que no; Yui-chan, Aiko?

Las dos sacudieron la cabeza al mismo tiempo, y Hikari soltó una risita. -Gracias por recibirme- Vociferó, mientras Asuna se colocaba un delantal.

Ante las palabras de su primogénita, Asuna sonrió dulcemente -No es nada, Hikari-chan. Ahora, si me disculpan pequeñas, estaré preparando la cena.

Después de recibir una respuesta afirmativa colectiva por parte de sus tres hijas, asintió, y se propuso a comenzar la tarea que tenía a la mano.

-Bienvenida a casa, Asuna.- Llamó una voz desde la entrada de el comedor, lo que ocasionó que las cuatro voltearan a ver de qué se trataba.

-Ah, hola, Kazu-kun.- Respondió, antes de regresar la vista a lo que estaba haciendo, y añadir -¿Como se portaron las niñas hoy?

El sonrió, aunque ella no pudo verlo -Las tres fueron unos ángeles hoy. Lástima que te lo perdieras.

Asuna hizo un puchero, sin desconcentrarse de su tarea -Mou, ojalá no hubiera tenido que trabajar hoy...

Kazuto rió, y el sonido hizo que el puchero de su esposa aumentara -Ambos sabemos que adoras tu trabajo, además, es bueno salir de vez en cuando- Dijo, casi como estableciendo un hecho.

-Mira quien habla, ¿Hace cuanto que no sales de la casa a hacer algo productivo?- Preguntó, fingiendo molestia, mientras dejaba de lado la cena y lo fulminaba con su mirada amabarina.

Pasaron unos segundos en esa posición, antes de estallar en risas. Pronto, Yui se unió, y Aiko les miró entretenida. Ante la escena, Hikari no pudo evitar soltar una risita.

Una vez que el ambiente se hubo calmado, y Asuna una vez más se hubiera centrado en preparar el alimento, aquella extraña familia pasó unos minutos de espera; Mismos que fueron pagados cuando Asuna llevó los platos a la mesa, que había sido colocada minutos atrás por Yui, Hikari y Kazuto, y se dispusieron a comer en silencio, mismo que solo fue interrumpido por cortas charlas sin importancia.

En ese momento, un pensamiento llegó a la mente de Hikari, haciendo que ésta inconscientemente permitiera que una sonrisa complacida llegara a su rostro, mientras se apresuraba a vociferarlo -Nee, Asuna-san.- Le llamó, y casi inmediatamente recibió la atención de la mencionada.

-¿Si, Hikari-chan?- Preguntó, levantando la vista -¿Necesitas algo?

Hikari negó con la cabeza -No es nada muy importante, pero...

-¡Vamos! Si hay algo en tu mente no tengas miedo y solo dilo- Le dijo, sonriendole.

-Bueno, estaba pensando, y... Como estás casada con mi Oji-san, ¿puedo llamarte Oba-san?- Ante el aparentemente "inocente" pedido, demás miembros de la familia parecieron estar en completo shock, antes de dirigir la mirada a Asuna, cuya respuesta fue el silencio, acompañado por un pequeño tick en uno de sus ojos.

-Ah... Ehm...- Sin saber que responder ante tal pregunta, Asuna consideró todo escenario posible, mientras Hikari le observaba, notablemente a punto de estallar de la risa.

-¿... Entonces es un no?- Añadió, fingiendo decepción. -Lamento haber preguntado algo extraño.

-No, no, ¡para nada!- Se apresuró a hablar Asuna, mientras que hacía señas en su desespero -C-como prefieras llamarme está bien- Respondió finalmente, soltando un suspiro de derrota.

La pequeña ojiplateada sonrió, antes de finalizar -Entonces estaré en su cuidado por el siguiente año. Gracias por recibirme, Asuna-oba-san, Kazu-oji-san y Yui-chan.

Y mientras sonreía traviesamente ante la respuesta de sus familiares, pensó que tal vez aquél año no sería tan malo...

OoOoOoOoOo

-¿Alo?- Se escuchó una voz cansada al otro lado de la línea.

-¿Alo, Papá?- Preguntó Hikari, aunque algo dubitativa.

-¡Ah, Hikari! ¿Como te fue hoy?

-Bastante bien, para tratarse de la casa de ella- Respondió, mientras sacudía sus piernas de adelante hacia atrás y viceversa.

Su padre rió nerviosamente en respuesta -Y... ¿Ha pasado algo interesante?

Hikari asintió, pero al recordar que no podía verla, vociferó su respuesta -¡Sip! Hoy conocí a Aiko-chan; ¡Es muy linda! ¡Y se sabe mi nombre!

-¿Enserio? ¿Se lo enseñó Asuna?

-Aparentemente lo escuchó y trato de repetirlo. Me sorprendió bastante. Además, hoy hablé con mi tío Kazu.

El volvió a reír, pero ésta vez de una manera natural -¿Aún te llama... Como era... "Akari"?

-Aún lo hace.- Respondió, antes de añadir -Ah, y me pidió que te mandara sus saludos.

-En ese caso, saludalo de vuelta de mi parte.

-¡Por supuesto! ¿Y como te ha ido a ti, papá?

-Pues bastante bien, pero sabes, extraño muchísimo a mi pequeña luz.

La menor soltó una risita antes de responder -Y yo también te extraño a ti.

-...¿Algo más que añadir?

Por un segundo, ella consideró contarle sobre Yui, pero al desconocer la reacción que tendría, lo descartó casi inmediatamente después. Tal vez se lo diría luego. -¡No, señor!

-Entonces, buenas noches, lucero. Que descanses.

-Buenas noches, papá. Igualmente.

Y después de intercambiar unas cortas despedidas, cortaron la llamada.

Aquella noche, Hikari volvió a tener pesadillas.


Eso es todo, espero que haya sido de su agrado, y me gustaría que dejaran un comentario si quieren decir algo concerniente a esta o mis otras historias.

En éste capítulo más que nada quería explicar algunas cosas, describir escenas que aún no había descrito y así. Ésta es la primera de algunas actualizaciones que voy a hacer antes de que finalicen mis vacaciones (ToT), y espero que haya vivido a las expectativas que probablemente se tenían.

Muchas gracias por pasarse por aquí, y nos leemos luego!

~Orchid.