Los Lupin llegaron al tren alrededor de las nueve de la mañana, cuando casi nadie había llegado todavía, así que tuvieron tiempo de sobra para subirle a Teddy el baúl al compartimento y estar un rato con él en el tren antes de que el resto de alumnos llegaran a la estación.

Después de dejar sus cosas en el compartimento, volvieron a bajar al andén, donde estuvieron hasta que la gente empezó a llegar a montones. En ese entonces, Remus y Tonks se despidieron de su hijo y en voz baja su padre le dijo:

—Teddy, en Hogwarts nos vemos, ¿vale?

—Vale papá –respondió el niño algo nervioso.

—No te preocupes cariño, todo irá bien –le dijo su madre viendo su nerviosismo al abrazarlo.

—Tienes razón mami, con papá allí no pasará nada –terminó diciendo Teddy con una sonrisa.

Momentos después subió de nuevo al tren y cuando entró de nuevo en el vagón donde sus padres le habían colocado el baúl se asomó por la ventana y detectando a sus padres a través de ésta les estuvo saludando hasta que el tren dobló una curva desapareciendo de la vista, después, se acomodó en el asiento para ir a Hogwarts.