Teddy estaba atacado de los nervios, acababa de llegar a la antesala del Gran Comedor y estaba esperando a que algún profesor entrara y los hiciera entrar. Su pelo parecía un caleidoscopio, no dejaba de cambiar de color, pasando de su castaño natural al azul, pasando por casi todos los colores conocidos.

Minutos después se abrió la puerta que conectaba esa sala con el Gran Comedor y para su gran tranquilidad fue su padre el que entró en la sala y les dio el discurso de bienvenida dirigiéndole una sonrisa a su hijo, que estaba a su lado. Cuando terminó su discurso los hizo pasar al Gran Comedor de dos en dos, y Teddy, que iba de los primeros, cogió aire para calmarse y se se dejó el pelo de su color natural.

Entraron al gran comedor y tras el discurso del sombrero seleccionador su padre empezó a nombrar a los alumnos para seleccionarlos hasta que le tocó el turno a él.

— Lupin, Edward Remus –dijo el profesor Lupin con un deje de orgullo.

Teddy, al ser nombrado por su padre, comenzó a caminar hacia el banco mirando a su padre asustado, el cual le guiñó un ojo. Llegó al banco y al sentarse, su padre le murmuró "tranquilo" a la vez que le ponía en sombrero en la cabeza.

Tras alrededor de un minuto, el Sombrero Seleccionador dijo su veredicto:

— Será mejor que estés en... ¡Hufflepuff!

Teddy pegó un salto y devolviéndole el sombrero a su padre le dijo:

— Lo conseguí papá, lo conseguí.

— Tú madre estaría en las nubes ahora mismo si se enterara –le contestó su padre alborotándole el pelo-, enhorabuena pequeño –terminó despidiéndolo para seguir con la selección.

Después delas palabras de su padre fue a su mesa sentándose al lado de otro niño de primero.