Guerra

La primera noche que Yuichiro tuvo a Asuramaru sus constantes pesadillas cambiaron. Mientras se arreglaba con su uniforme militar y se dirigía al punto de reunión para su primera misión recordó las palabras que le dijo en su sueño.

"¿Por qué no has venido a mi rescate, Yuu? ¿Hasta cuándo piensas permitir que me lastimen? ¿Sigues careciendo de la fuerza necesaria para ello cómo cuando no pudiste proteger a nuestra familia?" Había dicho tomando la forma de Mikaela para luego cambiar a su verdadera apariencia teniéndole una mano con su sonrisa maliciosa "Si es así puedo darte mi poder. Solo cédeme tu cuerpo y lograré tu meta por ti"

No cedería. Él mismo se encargaría de rescatar a Mikaela pero la perspectiva de tener que escuchar esas mismas palabras cada noche resultaba agotadora. Para su suerte Shinoa apareció distrayendo su mente con los detalles de su misión, una en la cual estaba cada vez más seguro que Mikaela aparecería dándole la oportunidad de liberarlo. Era una oportunidad que no podía desperdiciar porque durante cuatro años que ha estado con Saitou, él se las había arreglado para mantener oculto el escondite donde lo retenía.

"Primero tengo asegurarme de que tan fuerte me he vuelto" Pensó bostezando de aburrimiento mientras el nuevo miembro de su escuadrón, Mitsuba, era presentada "Saitou peleara para mantener a Mikaela a su lado y de todos modos ese sujeto tiene una forma de controlarlo. Podría obligarlo a que peleemos y debo ser lo suficientemente fuerte en ese caso para detenerlo"

Era la conclusión a la que llegó tras el día en que Mikaela le pidió ayuda sin embargo tuvo que despertar de su ensimismamiento cuando tuvo que agarrar el pie de Mitsuba para no ser golpeado en el rostro. Realmente no tuvo mucho tiempo para concentrarse con los continuos comentarios de ella, mostrándole lo experimentada que era y despreciando sus escasos logros. Su repentino arrebato más que molestarlo le sorprendió. No podía negar que le recordaba a Mikaela cuando eran pequeños y se sentía de humor para molestarlo, la similitud era muy pequeña pero allí estaba.

Quizás por eso la dejó hablar y prefirió mostrarle con acciones lo que las palabras no podían expresar.

La trampa de los vampiros y el éxito en su primera misión sirvió para hacer que el escuadrón se uniera. No podía negar que trabajar junto a ellos hizo más sencillo acabar con los vampiros comparado a cómo sería si actuara solo. La unión que sintió formarse en medio de la batalla junto a los breves momentos de descanso, como cuando intentaron hacer funcionar el carro y ver a Shinoa intentando conducir, debía ser a lo que Guren se refería con ser una nueva familia. Todavía distaba de lo que experimentó con los niños del orfanato pero al igual que con ellos el deseo de protegerlos, incluso sabiendo de lo que eran capaces de hacer, estaba presente.

Aunque nada de eso le impidió querer tirar del carro a Shinoa cuando, seguramente todavía molesta por las burlas con respecto a su estatura, aprovechó para sacar a relucir el tema de Mikaela.

– ¿Es por eso que te cuesta mantener una formación? – Dijo Mitsuba con los brazos cruzados sin desviar su atención de la ventana a lo cual Yuichiro solo asintió – En verdad eres tonto. ¿Cómo crees que puedas tú solo lograr algo que nadie más en el ejército ha podido? Desde que ellos aparecieron ha habido grupos dedicados a buscarlos y atraparlos sin éxito, ¿qué puedes hacer tú?

– Haré lo que tenga que hacer – Aseguró Yuichiro reclinándose en su asiento – Si estuvieran en mi posición harían lo mismo, ¿no? Incluso si todo está en mi contra no descansaré hasta salvar a Mikaela.

– Lo entiendo pero ¿En verdad requiere ser salvado? – Inquirió Kimizuki – Tuve una oportunidad de verlo en acción y no me parece que este siendo obligado a nada.

Ese comentario molestó a Yuichiro quien estaba a punto de gritarle a lo cual Shinoa se adelantó revelando un dato que confirmó sus sospechas. Los altos mandos militares también sospechaban que Saitou estuviera controlando a Mikaela y que bastaría con cortar esa conexión para ponerlo en su contra. La idea le emocionó tanto que no se detuvo a pensar como ella sabía esa información o el hecho de que no se dio cuenta de la presencia de un vampiro noble en su camino hasta que Yoichi lo mencionó.

Ese breve encuentro donde tuvieron suerte de escapar sin herida alguna le mostró como a pesar de su recién adquirido poder seguía habiendo una gran diferencia de poner entre los vampiros y él. Sin embargo no era tiempo para esos pensamientos, estaban en medio de una guerra, por lo que decidió enfocarse en la situación en Shinjuku. De momento escucharía a Mitsuba y Shinoa quienes le dieron unas pastillas con las cuales, hasta que aprendiera a usar su arma correctamente, le permitirían aumentar sus capacidades.

Cuando llegaron a la batalla principal lo primero que observó fue a Ferid, el responsable de lo sucedido a su familia, apuñalando a Guren. La ira lo consumió agradeciendo que Shinoa no demorara en dar la orden de tomar la pastilla que una vez tragó le permitió correr más rápido. A pesar del aumento de poder la diferencia con el vampiro seguía siendo notoria hasta el punto de sentirse como si estuviera jugando con él.

Incapaz de igualar su velocidad pronto se vio sobrepasado por Ferid quien prefirió dejarlo en favor de atacar a Guren. Aun sabiendo que su intento sería inútil decidió aprovechar que el vampiro le había dado la espalda para atacarlo cuando cadenas lo inmovilizarlo.

La sorpresa junto a la fuerza de las ataduras no le permitió liberarse conforme era arrastrado por las cadenas lejos del campo de batalla. En medio del camino perdió a Asuramaru mientras juntaba sus manos intentando proteger su rostro.

– Volvemos a vernos Yuichiro – Escuchó decir a Saitou cuando dejó de arrastrarlo notando que estaba en una gasolinera a lo cual lo miró con odio – Parece todos están muy ocupados como para darse cuenta de tomé prestado a uno.

– ¿Qué quieres? – Preguntó furioso tratando de liberarse de las cadenas.

– Nada. Simplemente pensé que te interesaría ver esto.

Sin decir otra palabra Saitou se arrodilló a su lado sacando una pequeña pantalla que colocó de tal forma que Yuichiro pudiera verla sin problemas. La forma como Mikaela lucía acurrucado y amarrado mientras tosía persistentemente en una habitación que parecía colapsaría en cualquier momento hizo lo imposible, que Yuichiro odiara aún más a Saitou.

– ¿Qué le estás haciendo? – Exigió enviando todo su peso al frente a lo cual el hombre solo se inclinó hacia atrás para evitar ser golpeado. La ira dio pasó a la preocupación al notar manchas de sangre en Mikaela – ¿Esta bien?

– Su bienestar es algo… discutible. – Respondió Saitou guardando la pantalla dentro de su saco – He venido a preguntarte sobre tu lealtad con los Hyakuya. Dependiendo de tu respuesta….

Los gritos provenientes del campo de batalla interrumpieron a Saitou quien solo mirada indiferente lo que sucedía mientras Yuichiro no daba crédito a lo que veía. Sus amigos, su nueva familia, habían sido derrotados. Esa escena, sumada a la que acababa de ver con Mikaela, era más de lo que podía soportar. Todavía siendo demasiado débil para proteger a aquellos que le importaban.

Fue en ese momento en que todo cambió. En un parpadeo se encontraba de pie en lo que parecía ser un atardecer donde unas criaturas volaban en el cielo siendo ese su último recuerdo.

….


La criatura en la que Yuichiro se convirtió tras haber sido apartado de ellos por parte del hombre más peligroso para el ejército era una imagen que todo el escuadrón Shinoa tenía presente. Su intervención les dio el tiempo que necesitaron para que arribaran los refuerzos que obligaron a los vampiros a retroceder. Mismos de los cuales Saitou no tuvo problemas de burlar para secuestrar a Yuichiro desapareciendo sin dejar rastro.

Tras esa batalla a todos se les concedió un permiso obligatorio para recuperarse mientras decidían como remplazar a su integrante faltante. Le tomó cinco días a Shinoa encontrar a Guren para exigirle saber lo que sabía enterándose de que fue él, y no Saitou como creía, quien era responsable de la transformación de Yuichiro.

Con ese detalle en mente todos los miembros del escuadrón discutieron sobre el rumbo que tomarían sus acciones, a quienes debían de ser leales y dándose cuenta de cuan comprometidos estaban como grupo. Al final tomaron la decisión de actuar lo cual significaba que su primer movimiento debía ser aumentar su poder como grupo.

– ¿Estás listo, Kimizuki? – Preguntó Shinoa cuando encontraron el lugar perfecto para entrenar a las afueras de la ciudad a lo que él asintió con la cabeza – Entonces empecemos.

Yoichi había demostrado un inusual talento natural en el control de su arma demoniaca por lo que mientras él se encargaba de mantener alejado tanto a los jinetes del apocalipsis como espías militares y vampiros; Mitsuba y Shinoa guiarían a Kimizuki, el unico que todavía de aprender a lograrlo.

Una vez que eso sucediera tendrían una misión contrarreloj que cumplir.

…..


Editado 11/09/2015: Cambios mayores tanto de ritmo al agregar más contexto y profundidad en los personajes junto a correcciones de gramática así como en la cronología de la historia.