Nota importante: Esta historia tenía detalles que me molestaban y una vez que la he editado fue como si se tratara de una historia distinta. Mejoré tanto ortografía como gramática, añadí o quité detalles y modifiqué la cronología de algunos eventos en el capítulo 4 con sus respectivas consecuencias en el 5. Todavía no puedo decir que estoy contenta con el resultado pero la mejora es tan notoria que no creo volver a hacer una edición… de esos cinco capítulos.
…
El vuelo del serafín.
Yuichiro continuó jalando la cadena que lo sujetaba hasta que sus manos le dolieron tanto que no fue capaz de continuar. Gruñó ante a situación volviendo su mirada a Mikaela quien se encontraba inmóvil al otro lado de la habitación. Estaba preocupado por su estado a lo que, a pesar del dolor que experimentaba, golpeó el piso por la frustración que sentía.
Sin su arma, sin saber dónde estaban, desconociendo la suerte de sus amigos y esperando que en cualquier momento Saitou apareciera. A eso se resumía su situación actual.
Con un dejo de curiosidad observó el recipiente donde su comida se encontraba llevándose con los dedos un poco de la sustancia grumosa a la boca teniendo que escupirla por su horrible sabor. Otra cosa a la que sumar al deprimente frío ambiente de la habitación que poseía un olor pútrido. Ni siquiera era capaz de determinar qué momento del día era lo cual hacía que recordara que desconocía cuanto tiempo estuvo durmiendo, por lo que sabía podrían haber pasado desde unas pocas horas hasta días completos.
"¿De esta forma se estuvo sintiendo todo este tiempo?"
Pensó volviendo a ver a Mikaela sin saber contra quien dirigir su ira. Saitou era sin dudas un culpable pero no podía el hecho de que fue él quien le pidió que se lo llevara.
"Suficiente con eso. Si sigo atascado en esos pensamientos no lograré nada"
Aunque eso pensaba eran limitadas sus opciones por lo que en una muestra de simple frustración usó uno de los recipientes para golpear la cadena. Fue entonces que una delgada cortina de humo comenzó a formarse volviéndose cada vez más espesa conforme llenaba el sótano. Cuando la soñolencia comenzó a invadirlo al oler el humo recordó brevemente su primer encuentro con Saitou.
"Esto es diferente"
Fue su último pensamiento antes de quedarse dormido.
….
Saitou sonreía desde un antiguo museo observando la pequeña pantalla rectangular que colgó en una pared para ver cómodamente sentado en su sofá. La imagen era transmitida desde una cámara que había ocultado años atrás permitiéndole siempre saber lo que hacía sin que él se enterara. Era por eso que no le preocupaba los mensajes que le envió a Yuichiro, demasiados elaborados como que lo entendiera y muchos menos los recordara.
– Como esperaba, los enviaras a los centros de experimentación – Dijo viendo como el escuadrón cargaba a ambos tras haberlos dormido – Un lugar con información que debo borrar y al cual no puedo acceder.
Durante años fue capaz de encontrar caminos por los cuales escabullirse en todas las ciudades tanto humanas como de vampiros sin embargo había lugares a los cuales todavía no podía acceder. Le pareció ingenuo el sistema de seguridad en sus oficinas principales pero una vez que se dio cuenta de que toda la información allí era de escasa relevancia o copia se dio cuenta del motivo. Todo lo importante se encontraba en otro lugar, aquellos donde no podía infiltrarse.
– Pero la naturaleza humana nuevamente juega a mi favor.
Tras verlos cruzar la puerta que durante días lo limitó se acomodó estirando sus dedos enfrente suyo como si estuviera a punto de escribir en un teclado. No tuvo que esperar mucho al escuchar cómo le pedían a Norito Goshi que volviera a usar su técnica de hipnosis para volverlos a dormir tras que tanto Yuichiro como Mikaela parecían despertarse. Esa era la señal que esperaba.
– Hora de que mi marioneta baile.
Movió sus dedos haciendo que hilos aparecieran en ellos con los cuales hizo que Mikaela sujetara la pipa antes de que Goshi, quien lo estaba cargando, la llevara a sus labios desviándola para clavársela en el pecho. Se trataba de un punto donde incluso con las habilidades de sanación de su demonio le causó suficiente dolor como para soltarlo.
Una vez libre hizo que Mikaela apareciera su espada dorada y corriera el pasillo hasta llegar a una habitación blanca donde consternados científicos vieron interrumpida su labor. Saitou sonrió mientras movía a su marioneta de lado a lado destruyendo con su espada los resultados de su experimentación, y cortándole la cabeza a quienes eran capaces de replicar o recordar los resultados.
– Chicas agresivas.
Murmuró cuando las tres chicas del escuadrón de Guren aparecieron con sus armas para atacarlo. Saitou se quedó pensativo un momento antes de decidir mostrarle un cuarto del poder al que aspiraban llegar.
– ¡Adelante!
Gritó haciendo que un par de alas blancas aparecieran de la espada de Mikaela las cuales usó para protegerse tanto de los sellos lanzados por Sayuri como los kunais de Shigure. Con Mito prefirió que Mikaela desapareciera momentáneamente su espada para sujetar con su palma el puño que había dirigido en su dirección. La sorpresa en la cara da la pelirroja que confiaba en su abrumadora fuerza física no se hizo esperar a lo que movió sus alas creando una corriente que la arrojó de espalda.
– ¡Vuela!
Hizo que Mikaela se elevara para revisar que cumplió su objetivo en esa habitación para luego avanzar a la siguiente repitiendo la acción. Fueron en total diez las habitaciones subterráneas donde tuvo que repetir la acción divirtiéndose por las reacciones que su marioneta provocaba a su paso. Incluso se sintió con el estado de ánimo para liberar a los vampiros que habían capturado y abrirles un camino directo a los acueductos que los llevaran fuera de la ciudad si eran listos, o al centro de la misma si estaban hambrientos.
– Admiren una muestra del poder del serafín del final.
Comentó comenzando a encontrar extraño la falta de militares en su camino. Cuando regresó vio la primera habitación que dejó repleta con los que reconoció como los miembros de elite del ejército. A pesar del poco tiempo que le tomó destruir todo el centro de experimentación, Kureto Hiragi se había movido rápido para llegar con su escuadrón al lugar. Incluso alcanzaba a ver a Guren tratando de impedir que Yuichiro, finalmente despierto, ingresara en la habitación.
Saitou se llevó los dedos de su mano derecha a la boca permitiéndole usar la voz de Mikaela para decir:
– Me pediste una prueba de confianza Guren y a cambio de ello simplemente estoy usando este cuerpo para hacer esto un trato justo. Pero siendo justo contigo nunca te dije exactamente en qué consistía – Hizo una pausa admirando las expresiones de sorpresa, traición y rabia de las que estaba siendo testigo – Te dejaré los dos serafines defectuosos y no volverás a saber de mí. Puedes eliminar el control sobre Mikaela si le quitas los controladores que coloqué en su espina dorsal… O no te olvides de la cámara que puse en sus ojos, a menos que quieras que siga observándolos y escuchándolos.
Mirándose los dedos mientras oía los gritos de Yuichiro superponerse sobre los de sus superiores quienes se dividían entre exigirle explicaciones a Guren y cuestionaban porque no recibían la orden de atacar. Estudió su reacción con cuidado anotando los detalles que consideró más relevantes, justo debajo de los recolectados por parte de los otros serafines que todavía requerían ser activados.
– Lo olvidaba – Reanudó su supuesta conversación con Guren – Agradezco que entre los capturados hubieras incluido a René, él es muy confiable para encargarle la tarea de traerme el serafín que guardabas en estas instalaciones. Mejor en mis manos a que vuelvas a arruinarlo. Aunque te dejaré ver el esplendor de esta arma por un momento... el resto de los vampiros que liberé deben estar comiendo por ahora.
Retirando los dedos de su boca, giró la muñeca haciendo que las cuatro alas faltantes salieran al tiempo que reaparecía la espada en su mano. El aumento en su velocidad como resistencia le permitió escapar sin problemas de los ataques que recibía mientras se dirigía a la superficie donde el caos provocando por los vampiros hambrientos le dio la bienvenida. Los observó elevando lentamente el vuelo hasta la altura de un edificio de tres pisos para estar seguro de que tenerlos a todos en la vista.
Con un solo mover sus alas envió una ráfaga con el poder suficiente para evaporándolos sin lastimar a los seres humanos que estuvieran cerca. Un movimiento que le tomó mucho perfeccionar. Se permitió mirar por última vez la mirada maravillada de la población civil antes de hacer desaparecer las alas en su espalda, dejándolo caer al suelo y apagando la pantalla.
Lo que le sucediera ya no era su problema.
