Pensamiento tras ver el número de palabras publicadas con relación a cuan avanzada esta la trama: Este fic va a terminar siendo más largo de lo que creí, quizás debería publicar más seguido. (Lo intentaré, al menos un capitulo por mes)


Conversación

– Vas a despertar pronto, ¿verdad?

Susurró Yuichiro sentado al lado de la cama donde Mikaela permanecía inconsciente teniendo puesta una masca de oxígeno y los ojos vendados. Debajo de la sabana que le cubría sabía que se encontraban más vendas a lo largo de su torso desnudo.

No pudo evitar desviar la mirada al recordar cuando, tras verlo escapar con esas alas en su espalda, se había ido a perseguirlo sin dudarlo. El miedo que experimentó al verlo caer casi veinte metros de altura le había impulsado a intentar atraparlo tropezándose con sus propios pies a mitad de camino. Por suerte otro soldado había sido ordenado lo mismo e impidió que Mikaela chocara contra el suelo.

El aturdimiento sobre los repentinos cambios hizo que le costara procesar en aquel momento lo sucedido. Incluso hoy, tres días después, era incapaz de entender lo que estaba sucediendo a su alrededor. Lo único que tenía claro era que ahora estaban bajo la supervisión de Kureto.

Yuichiro apretó los puños en rabia viendo la manilla que ahora estaba obligado usar en su muñeca, una con la cual lo podían monitorear. Si bien se sintió traicionado al enterarse de que Guren estaba posiblemente aliado con Saitou y se le fue revelado lo sucedido en la batalla en Shinjuku, era mejor que su tratamiento actual.

Con ese pensamiento se puso a detallar nuevamente la habitación donde había sido encerrado desde hace tres días. Todas las paredes eran metálicas con una puerta activada solo desde el exterior por medio de un código y otra que conducía a un pequeño baño. Había dos camas en lados opuestos siendo la de Mikaela acompañada por equipos médicos que registraban su estado y lo mantenía con vida. La silla donde estaba sentado era el único objeto que le permitían tener.

La única ventana con que contaban era de un cristal que no dejaba ver el exterior. A pesar de que no sentía sus presencias sospechaba que estaba siendo observado por las mismas personas que lo examinaron para asegurarse de que Saitou no hubiera puesto controladores en él.

Totalmente incomunicado con el exterior desconocía lo sucedido tras el arresto de Guren o el paradero de su escuadrón que había desaparecido durante un entrenamiento. Lo único bueno que podía pensar era que le permitieron estar en la misma habitación con Mikaela y estaban enfocados primero en mejorar su estado de salud.

– Es normal que se demore en despertar, ¿no? – Se dijo – Acaba de salir de una larga cirugía para quitarle esos controladores.

La idea que debía de hacerle sentir mejor no tuvo el efecto deseado, incluso con su limitado conocimiento presentía que no podía ser bueno una cirugía que demorara setenta horas. Menos si era realizada en zonas tan delicadas como la espina dorsal y los ojos en una persona cuyo estado ya era precario.

–Vas a estar bien.

Le prometió agarrando su mano con cuidado de no mover los tubos que inyectaban los medicamentos que le estaban administrando para, según le informaron, tratar la grave infección que poseía por la herida en su pulmón. Sabiendo que también había otros tubos saliendo del tórax de Mikaela debido a la cirugía de pulmón que tuvieron que hacerle aumentó su ira.

– Si tan solo tuviera a Asuramaru…

Comenzaba a preocuparle la ausencia de su demonio que ya no creía relacionada únicamente al paradero desconocido de su arma. Se preguntó si durante la batalla en Shinjuku alguien la habría recuperado y estaba en algún lugar dentro de la ciudad.

– Los civiles están empezando a armar un escándalo tras la última actuación de su "salvador"

El comentario hizo que Yuichiro se colocara de pie interponiéndose entre Mikaela y el intruso. Miró al hombre de cabello blanco y ojos azules atentamente recordándolo del interrogatorio que sufrió justo tras su revisión por los controladores.

–Tranquilo, no es necesario que te pongas de esa manera conmigo – Dijo el hombre moviendo su mano en un gesto despreocupado que igualaba su expresión – Solo quería vine a ver el estado de ambos.

– Como si te importara.

Su respuesta agresiva hizo que se formara un silencio entre ambos donde no dejó de vigilar sus movimientos. Durante el interrogatorio le quedó claro que no dudarían en lastimar a Mikaela si con eso lograban hacerlo obedecer.

"Solo por eso no me han puesto una réplica de los controladores de Saitou, todavía"

Estaba seguro de que sería solo cuestión de tiempo para que cuestionaran su obediencia e intentaran algo como ello. Después de todo era cierto que solo estaba obligándose a mantener la calma porque la vida de Mikaela dependía de ello.

– No es necesario que seas tan hostil solo vine a informarte que pronto podrán regresarte tu espada – Dijo el hombre ganando la atención de Yuichiro – En un mes habrá una misión donde Kureto quiere que participes.

– ¿Por qué me lo dices? Podrían haber enviado a alguien para ello – A pesar de no recordar su nombre, Yuichiro sabía que estaba ante un Hiragi y lo que eso significaba – ¿Qué quieres en verdad?

El hombre no respondió. En su lugar notó como se llevaba una mano al bolsillo de su pantalón acercándose a ellos lentamente hasta quedar enfrente de él, con la espalda a la ventana y la cabeza agachada de tal forma que la cámara no pudiera ver sus labios. Precauciones de las cuales Yuichiro no se dio cuenta hasta que lo vio murmurar las mismas palabras que Mikaela había escrito mientras estuvieron con atrapados.

– ¿Sabes lo que quiso decir? – Siguió diciendo el hombre sin elevar la voz – Porque me parece curioso que se mencionaran las palabras serafín, experimentos, humanos y traición justo antes de que todo esto sucediera.

– ¿Dónde conseguiste eso? – Preguntó confundido – ¿Tuviste algo que ver con mi trasporte aquí?

– No, pero las cuatro personas encargadas me confiaron esta información – Confesó ahora colocando su brazo libre sobre los hombros de Yuichiro de tal forma que también lo obligó a agachar la cabeza – Mantén la voz baja y respóndeme. ¿Qué crees que quiso decir?

Sin motivos para responderle intentó librarse cuando lo escuchó decir el apodo que le dio Shinoa, uno que no recordara haber usado en presencia de otros. Con los ojos y la boca abierta razonó donde pudo conseguir esa información cuando detalles de la primera misión que no creía estuvieran escritos en su informe.

– ¿Cómo sabes eso? – Preguntó dudando que algún miembro de su escuadrón hubiera reportado algo como la broma a la estatura de Shinoa.

– Bueno, ya que no tienen un código secreto pensaron que era la única forma de que supieras que estoy de estamos del mismo lado – Respondió con una sonrisa que no delataba que hace menos de cuarenta horas le había disparado un tigre por desconocer el paradero de sus compañeros – Pero no podemos dejar que Kureto se entere de eso o habrían muchas muertes…. Esto es suficiente por ahora, ya me he tardado mucho. Solo averigua el significado de las palabras.

Antes de que Yuichiro tuviera tiempo de hablar vio al hombre alejarse dándole detalles sobre la misión que iban a asignarle. Advertencias sobre las posibilidades de ser sometido a experimentación durante el intervalo de tiempo fueron hechas entre sus palabras y para el momento en que intentó detenerlo, ya había cruzado la puerta.

– Por cierto, mi nombre es Shinya por si lo habías olvidado.

Fue lo último que le escuchó decir.

…..

Estaba asustada.

La niña de largo cabello café al igual que sus ojos se quedó sentada en un rincón de lo que parecía ser un museo vistiendo un bata de hospital que solía ser blanca pero ahora parecía gris debido a la suciedad. Lagrimas caían desde sus ojos mientras sujetaba las piernas contra su pecho sin saber qué hacer. Solo quería volver con su hermano mayor.

– No debes temer pequeña. Ahora que estás conmigo, ellos no volverán a lastimarte.

Ante esas palabras la niña miró al hombre que estaba enfrente suyo, el mismo que la había rescatado de aquel vampiro de cabello negro. Vagamente lo recordaba el acompañante de quien todos consideraban el salvador de la humanidad por lo que se sintió relajar ante sus palabras.

– Quiero a mi hermano – Pidió sin poder evitar que su voz se quebrara – ¿Dónde está?

– Los hombres malos lo están persiguiendo por lo que no puedo llevarte a él pero te prometo que está a salvo y pronto nos reuniremos – Dijo Saitou sentándose en cuclillas frente a la niña sabiendo que la mejor forma de manipular a otros era combinando verdades con mentiras. – Por ahora debemos buscarte ropa nueva y algo de comer mientras te sientes bien. Vamos.

Tras decir esa última palabra se levantó tendiéndole su mano derecho la cual ella dudosamente tomó.


Con este capítulo he confirmado que no entiendo a Shinya. Rehíce la conversación tantas veces solo porque sentía que estaba malinterpretando su personaje y todavía no estoy segura de haberlo hecho bien. (Lo único positivo de la demora entre este capítulo y el anterior es que al menos los últimos del manga me dieron una luz sobre lo que pasaba por su cabeza)

Me pregunto cuántos reconocerán a la niña…