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Experimentación

Yuichiro sostuvo su espada en alto mientras era rodeado por un grupo de diez vampiros sedientos de sangre. Estaban confinados en una habitación metálica con cadenas atadas a sus tobillos limitando sus movimientos. Sus oponentes, a pesar de carecer de armamento, eran conducidos por su sed haciéndolos moverse erráticamente dentro y fuera de su rango de acción. Cuando finalmente pudo asestar con su espada a uno de ellos vio con horror como una compuerta se abría del techo dejando caer a otros dos para remplazarlo.

"¿Cuál es su objetivo?"

Pensó jadeando tras dos días seguidos en esa habitación sin descanso alguno. Había alcanzado su límite en múltiples ocasiones pero cada vez que parecía que ya no podría seguir le era inyectado por su tobillo derecho algo que le daba un nuevo impulso para luchar. Desconocía lo que era pero cuando su vida parecía que terminaría en cualquier momento carecía del tiempo para pensar en ello.

"¿Cuándo capturaron a tantos? ¿No se supone que Saitou los había liberado?"

La idea lo distrajo haciendo que dejara una apertura que uno de los vampiros aprovechó para saltar a su espalda y morderlo. Sus garras se sujetaron a sus hombros dificultando usar sus brazos a lo cual otros dos vampiros se lanzaron en su dirección. Las mordidas no eran dolorosas sin embargo eran tantas y dispersas que le costaba concentrarse conforme perdía su sangre a gran velocidad sin que quienes lo pusieron en esa situación parecieran estar interesados en ayudarlo. Pronto se encontró derribado por el peso de ellos mientras su visión se volvía borrosa y el agarre en su arma se debilitaba.

"Necesito más poder. No puedo morir aquí"

Todavía debía reunirse con su escuadrón, descubrir que tramaba Guren con Saitou y, sobre todo, Mikaela no estaría a salvo si lo dejaba solo a manos del ejército. Quería contactar a Asuramaru para obtener más poder sin embargo, como desde el momento en que tomó su espada por primera vez, era incapaz de escuchar su voz.

Lentamente fue perdiendo la consciencia haciéndolo cerrar los ojos. Cuando los abrió se encontraba de pie en una gran extensión desierta cuyo cielo parecía el de un atardecer con la sensación de haber estado antes en ese lugar. A pocos metros enfrente de él vio una trompeta que, sin usar palabras, parecía llamarlo pidiéndole que la tocara. Yuichiro avanzó en su dirección hipnotizado por su presencia.

– ¡No la tomes! Si lo haces renunciaras a tu parte humana.

El grito lo detuvo cuando ya se encontraba agachado para agarrarlo y dándose la vuelta pudo ver a Asuramaru quien lucía enojado mientras luchaba para permanecer de pie con cadenas atadas a sus extremidades y cuello que parecían arrastrarlo lejos de él. La extraña escena fue suficiente para distraerlo de tomar la trompeta dirigiéndose en su lugar al demonio.

– ¿Quieres poder? ¡Yo puedo darte poder! Vamos, ven.

No había tiempo para dudas. A pesar de no sentir el dolor, Yuichiro sabía que faltaba poco para que los vampiros en el exterior debieran la última gota de su sangre por lo se acercó hasta Asuramaru. El demonio sonrió ampliamente murmurándole que debía pedirle por más poder, dejarse llevar por su codicia, que ese era el alimento que necesitaba para obtener lo que quería. Recordándole todo lo que pasaría si fallaba, si moría en esos experimentos que los humanos estaban haciendo con él, en como existía alguien que pagaría si eso ocurría.

– Es un ciclo Yuu – Dijo una vez que lo tuvo al alcance de sus manos – Entre más poder ansíes, más poder seré capaz de darte. Ayúdame a romper las ataduras que me impiden complacerte.

El llamado de la trompeta se intensificó haciendo que Yuichiro se congelará. Un mensaje sin palabras le fue trasmitido desde ella insinuándole que el demonio estaba prometiéndole más de lo que estaba en capacidad de cumplir. La tentación le hizo retroceder justo a tiempo para evitar ser atacado por las garras de Asuramaru quien cayó al suelo debido al impulso que había tenido que realizar para ello.

– ¿Acaso me piensas traicionar? – Gritó clavando sus garras para evitar ser arrastrado por las cadenas que parecían jalar con más fuerza que antes – Ya tengo suficiente con esas drogas que te dan y me impiden hacer lo que quiera como para…

Yuichiro no le dejó terminar de hablar al volverse a colocar enfrente de él sin poder evitar preguntarse si esas restricciones le resultaban dolorosas. También estaba el mensaje que Mikaela intentó decirle y el cual presentía estaba relacionado con la trompeta. Si le sumaba la advertencia de Asuramaru tomó la difícil decisión de elegir a su demonio por encima de ella, su misión era su prioridad.

– Usaré el poder que me puedas dar.


Había sido un fracaso.

Fue la conclusión a la que llegaron los doctores al ver a Yuichiro levantarse marcas adornando su rostro y dientes que asemejaban colmillos. Las personas que observaban desde monitores en la habitación adjunta anotaron los detalles que recibían tanto de los monitores colocados en las cadenas de sus tobillos como la forma en que eliminó a los vampiros. En esta ocasión ya no los remplazaba, carecía de objetivo.

La droga que diseñaron para mantener al demonio apartado mientras trataban de forzarlo a usar el poder del serafín no funcionó durante el tiempo suficiente. Pero al menos pudieron identificar las diferencias entre usar un sujeto de pruebas que tuviera uno o no. Carecían de datos para hacer una comparación más precisa por lo que de momento se debían de empezar desde el inicio todas las pruebas.

– ¿Cómo vamos con el otro?

Preguntó el líder del grupo de investigación a lo cual uno de sus subordinados oprimió un botón en su monitor mostrándole la habitación donde tenían recluido a Mikaela. Sus signos vitales así como el seguimiento a la rapidez de curación de sus heridas mostraban que había algo que aceleraba el proceso.

– El daño que causamos durante la eliminación de los controladores parece haber desaparecido pero la infección sigue avanzando. ¿Reanudamos el tratamiento?

Desde un inicio los medicamentos que le estaban administrados carecían de la fuerza para combatir la gravedad de su estado de salud y lo combinaron con otras que aumentaran el sufrimiento que debía experimentar debido a ellas. No fue sino hasta hace dos días que recibieron la orden de empezar que cesaron con la administración de todo tipo de medicamentos para evaluar el poder regenerador del serafín.

La forma como Mikaela luchaba contra las correas que usaron para amarrarlo a la cama y tosía reiteradamente. Sus movimientos eran débiles, apenas perceptibles en algunos casos, pero el hecho de que estuvieran presentes cuando deliberadamente lo dejaron cuadripléjico les daba una idea del poder de curación del serafín. Una señal de que, a diferencia de Yuichiro, era un buen candidato para continuar el proyecto una vez recibiera la orden.

– Es suficiente – Dijo terminando de anotar en la tablilla que sostenía apuntando al monitor donde estaba Mikaela – Reanudemos la administración de antibióticos con él y esperemos a ver si el otro ha sido consumido por el demonio.

Fue entonces que la puerta de la habitación se abrió entrando una mujer a la cual el líder del grupo investigador dio una leve reverencia como bienvenida. Su llegada indicaba que los Hiragi habían logrado obtener de Guren, quien anteriormente ocupaba su puesto, reveló la información que sabía.

– Desviaremos todos los esfuerzos en replicar la droga –Dijo Aoi entregándole al hombre en frente suyo una carpeta con los datos recolectados – Reanudaremos el uso de los sujetos una vez vuelta a sintetizar. ¿Los candidatos son viables?

– Solo uno de ellos. – Mencionó pidiendo que volvieran a mostrar en el monitor a Yuichiro quien convulsionaba en el piso ensangrentado – El demonio que posee superó nuestras expectativas y no hemos podido retenerlo.

– Si logran superar eso, ¿pueden activar el serafín?

– Sin problemas – Respondió lleno de confianza – Los registros indican que tiene preferencia por buscar ese poder que al del demonio.

– Entonces con él podemos continuar una vez este en el campo dentro de tres semanas. Usen al otro para asegurarse de que tendremos el control.

Con esas palabras Aoi dejó la habitación para informarle a Kureto que no era necesario retrasar el plan para la exterminación de toda la raza vampírica.