Liberación

A Yuichiro le costó quedarse tranquilo durante los siguientes tres días. Ya sabía cuando lo colocarían en su "nuevo" escuadrón y aunque Mikaela había despertado, le inquietaba lo callado que estaba. En varias ocasiones lo descubrió fingiendo que seguía dormido lo cual poco a poco comenzó a irritarle.

– ¿Qué estas planeando?

Le preguntó directamente en el cuarto día seguido que llevaban encerrados. Se encontraba sentado al lado de su cama con los brazos cruzados y los ojos cerrados tratando de mantener la calma, algo que le pareció imposible de seguir haciendo cuando escuchó su respuesta.

– Sé que estas planeando algo – Insistió Yuichiro levantándose de su asiento para confrontar a Mikaela que estaba sentado en su cama evitando su mirada – ¿Me vas a decir que sucede o tengo que descubrirlo por mi cuenta?

No le importaban las cámaras o se preocupó por la posible presencia de alguien observándolos, en todo caso estaba considerado usar eso con tal de detener cualquier locura que estuviera pensando. Le daba una mala sensación la forma como la única respuesta que recibía fuera una falsa sonrisa y otro comentario insistiendo que se preocupaba demasiado.

– Estas actuando muy raro… ¿Acaso ya no confías en mí? ¿Puedes hablarme de planes que causan la exterminación mundial pero no sobre lo que piensas? No te entiendo.

En esta ocasión silencio fue la respuesta que obtuvo a lo cual murmuró para sí mismo antes de volver a sentarse. Estaba comenzando a pensar que estaba teniendo pensamientos paranoicos cuando lo escuchó hablar.

– Que estemos aquí… es mi culpa.

Mikaela había pronunciado esas palabras usando su cabello para cubrir su rostro y en un tono tan bajo que Yuichiro apenas fue capaz de escucharlo. Perplejo parpadeó notando como llevaba su mano en dirección a su brazo faltante en un gesto que le recordó de algunos de sus anteriores encuentros, cuando todavía Saitou lo controlaba.

La idea que pasaba por su mente le resultaba clara y suspirando con fastidio giró su silla sobre una de sus patas hasta que terminó colocándola en el punto ciego de la habitación. O al menos eso decía un mensaje que recibió el día anterior por parte de Shinya tras haberle trasmitido lo que el mensaje escrito por Mikaela significaba.

– Eres tonto. – Declaró con cansancio colocando sus codos sobre sus rodillas – Nada de esto es tú culpa….

– Yo causé el apocalipsis.

Un poco sorprendido por la dureza con la cual habló y confundido por el mensaje, Yuichiro se quedó en silencio un momento. Durante ese tiempo notó como Mikaela se le quedaba mirando con una expresión de tristeza en su rostro para luego contarle la parte restante del mensaje que anteriormente quedó incompleta al haberse quedado dormido. Sus palabras confirmaron la conclusión a la que había llegado, adicionando la existencia de otras organizaciones las cuales Saitou hizo que Mikaela atacara de la misma forma como lo hizo con el ejército. Sin embargo hubo una pieza de la información que era completamente nueva para él e incrédulo se le quedó mirando perplejo.

– La traición de los vampiros ante un pacto de no investigar sobre el tema y alisarse con humanos pero los nombres exactos son desconocidos – Repitió en voz baja sintiendo formarse dos preguntas en su mente – ¿Cómo obtuvieron tanta información? ¿Cómo fue que Saitou avanzó tanto por su cuenta?

– ¡Eso no es importante! – Exclamó Mikaela cubriéndose el rostro con su mano mareado. La infección estaba mayormente curada y los efectos secundarios de haber usado el poder del serafín así como de lo que esas personas le hicieron habían pasado. Le molestaba que incluso habiéndose mejorado de algo como eso, la naturaleza débil de su cuerpo nunca cambiaba – Ellos me tienen aquí y van….

– Nadie va a hacerte nada. – Le interrumpió Yuichiro con seriedad – Hicimos un trato.

Incrédulo de lo que acaba de oír Mikaela no sabía si reír por lo ingenuo que era o llorar porque sabía que en verdad creía en sus palabras. Ni siquiera quería saber los detalles de ese trato. Si Yuichiro se percató del estado caótico de su mente no lo demostró permaneciendo en silencio a su lado en un gesto que le reconfortaba más que cualquier palabra que pudiera haber dicho.

- Sé que pusieron una trampa en el trato que hicimos pero eso no cambia lo que te he dicho. – Continuó hablando Yuichiro – Vamos a salir de esto juntos, nos reuniremos con mi escuadrón y pensaremos en qué hacer, todos como la familia que somos.

Todavía estaba inquieto por su forma de pensar aunque la calidez con la cual le habló terminó por vencerlo. Tras tanto tiempo aislado, sin poder moverse a voluntad, se regañó por permitirse olvidarse de todo tan fácilmente. Ya habían perdido mucho tiempo como para que siguiera haciéndolo.

– Mañana por la noche vamos a escapar de aquí.

Declaró finalmente Yuichiro con confianza recostándose en la silla con los brazos cruzados y una sonrisa. Siendo la figura impotente que era decidió creer en la seguridad que estaba trasmitiéndole.

..


Mikaela despertó a la mañana siguiente en la habitación vacía. Incluso presintiendo que era inútil llamó a Yuichiro lo más fuerte que pudo, agarrándose la garganta cuando empezó a dolerle y levantándose por primera vez de la cama. Sin nada en lo que apoyarse sumado a la poca actividad física que ha tenido en el último mes provocó que cayera al suelo golpeándose la nariz.

Obligándose a mantener la calma trató de pensar en lo que podría estar sucediendo recordando que Yuichiro le mencionó que pensaban reubicarlo en otra escuadrón al haber desertado el suyo. Rechinó los dientes viendo claramente la oportunidad que los del ejército pensaban usar para utilizarlo sin embargo antes de que pudiera planear en cómo buscarlo la puerta de la habitación se abrió.

– Parece que despertó antes de tiempo. Inmovilícenlo y traspórtelo a la habitación de experimentación. Debemos terminar lo que hemos empezado.

Mikaela tuvo un segundo para observar a la mujer rubia de ojos verdes cuyo uniforme con tonos de rojo la posicionaban como un miembro de alto rango. Durante ese momento de distracción dos soldados ingresaran a la habitación sujetándolo de ambos lados. Mientras era arrastrado a un lugar desconocido zarandeó su cuerpo tanto como sus fuerzas se lo permitían, no desistiendo incluso al ver que sus intentos apenas generaban molestia alguna a sus captores.

– Deberías dejar de hacer eso y agradecer ser parte del mundo que el señor Kureto va a construir.

Ignorando a la mujer intentó morder a quien le sujetaba del brazo recibiendo un jalón de cabello por parte del otro. Con su cabeza sujetada ya no era capaz de seguir resistiéndose hasta ser amarrado en una extraña silla ubicada en medio de una habitación blanca.

Mientras le contactaban cables en distintas parte de su cuerpo observó alerta a sus alrededores notando como la silla habían tres círculos concéntricos que lo tenían a él como centro, uno de ellos ubicado a la altura de su torso y los otros dos por encima de su cabeza. Tubos se arrastraban por el suelo uniéndose igualmente a la silla mientras las personas con bata tomaban notas y revisaban las conexiones. Vagamente registró como uno de ellos se acercó a su brazo faltante haciéndolo sentirse más vulnerable.

Cuando la orden fue dada los humanos abandonaron la habitación dejándolo a solas con el dolor que le estaban trasmitiendo. Negándose a gritar observó como un tono morado se expandió a su alrededor y alzando la mirada notó una ventana ubicada en la parte superior de la habitación. Incluso si no era capaz de ver lo que había del otro lado juraría que ese Kureto estaría de pie allí sonriendo.