¿Hola? Dudo que alguien siga leyendo pero por si acaso he aquí la actualización del mes. Ya me estoy alcanzando el final del anime y estoy considerando entre dejarlo hasta allí con un final (tengo uno) o seguir (porque todavía hay misterios por revelar en el manga que podría usar) aunque no estoy segura de que sea una buena idea. Sin más el capítulo.
…
Rumbo a Nagoya
Yuichiro se encontraba respirando agitadamente de rodillas en el suelo y apoyándose en su peso en su espada. Agotado como estaba no encontraba la fuerza para limpiarse el sudor que recorría su rostro o molestarse en fingir que escuchaba al líder de su nuevo escuadrón. No era como si hubiera hecho diferencia alguna si lo hiciera.
– ¿Cuándo… volveremos?
Preguntó nuevamente tras haber estado durante casi dos semanas con ese grupo que no le respondió. Gruñendo se levantó no dispuesto a seguir sin respuestas teniendo que quedarse inmóvil una vez estuvo erguido su cuerpo. Las misiones a las cuales estaban siendo asignados presentaban un nivel más elevado de las que Guren les daba obligándolo a mantenerse en el límite de la cantidad de pastillas que debía consumir. La falta de trabajo de equipo con él por parte de este escuadrón no ayudaba a cambiar la situación.
– Quien sabe, ahora vamos a Nagoya. – Dijo el líder del escuadrón con un encogimiento de hombros, siempre manteniendo su espalda a Yuichiro, con los otros cuatro integrantes teniendo sus armas al alcance – Partiremos de inmediato.
Una parte de él quería rebelarse y atacarlos mientras que otra le recordaba que el ejército todavía tenía a Mikaela bajo su poder. Tras su última conversación era inevitable que se preocupara ante su repentina desaparición y si antes tuvo dudas, ahora estaba seguro de que Kureto no pensaba mantener su parte del trato.
– ¡No nos retrases!
Yuichiro observó la ciudad en ruinas que lo rodeaba preguntándose cuanto tiempo le tomaría regresar por Mikaela cuando escuchó un grito. Una flecha había sido dispara a los pies del líder de escuadrón haciendo que se pudieran a la defensiva mientras que él sonrió reconociendo el arma.
"Una vez más"
Pensó tomándose otra de sus pastillas y desenvainando a Asuramaru antes de atacar a los soldados cuyas caras le indicaban que habían estado esperando que se revelara. Lo que no esperaban era que el escuadrón desertor apareciera entre los escombros para atacarlos cuando todavía estaban cansados por su última misión.
– No tienen valor como prisioneros para nosotros pero no podemos dejarlos escapar.
Anunció Shinoa apuntando su guadaña en su dirección. Las posiciones de Mitsuba y Shiho hacían que junto a Yuichiro sus cinco oponentes estuvieran rodeados mientras desde una posición desconocida Yoichi los mantenía vigilados. Sin embargo Yuichiro conocía sus habilidades por lo que incluso en esa posición de desventaja serían difíciles de derrotar. Es por eso que no esperó que arrojaran sus armas y mordiendo la pastilla de veneno dentro de sus bocas se suicidaran.
– ¿Qué pasó? – Preguntó Shiho acercándose a los cuerpos sin atreverse a guardar sus espadas – ¿Por qué hicieron eso?
– Debían tener información valiosa y creer que íbamos por ella – Respondió Mitsuba desapareciendo su hacha para cruzarse de brazos. – De haberlo sabido podríamos haber pensado en otra estrategia.
Ahora que la tensión había disminuido parcialmente un gran sentimiento de alivio invadió a Yuichiro conforme se dejaba caer sentado. Una sonrisa se formó en su rostro al ver a sus amigos únicamente con leves raspones tras su huida pero cuando Yoichi se unió a ellos sus preocupaciones volvieron.
– Debo ir por Mika – Murmuró dándose la vuelta para empezar a avanzar siéndose sujetado del brazo. Al darse la vuelta se dio cuenta de que era Shinoa – Tengo que ir por Mika antes de que le hagan algo.
– No tiene sentido que regreses ahora – Comentó Mitsuba mostrándole su reloj haciéndolo parpadear de confusión – Según la información que tenemos para esta hora deben estar trasladándolo a Nagoya para sea cual sea su plan.
– Si queremos alcanzarlo debemos partir ahora además de que si queremos que esto funcione tienes que estar al tanto del plan – Dijo Shinoa soltándolo al haberse asegurado que no hubiera de ella – Nuestro informante no consiguió información más detallada pero habrá cientos de soldados fieles a Kureto en la zona por no mencionar la gran cantidad de vampiros nobles.
– Debemos pensar cómo hacernos sin ser notados y escapar una vez encontremos a Mika.
Agregó Yoichi dedicándole una sonrisa tranquilizadora en oposición a la burlona de Shiho quien incluso sin decirlo parecía estar insinuando que no creía que pudiera hacer una misión que requiriera sigilo. Normalmente eso lo enojaría e intentaría iniciar una pelea con él pero Yuichiro lo encontró extrañamente reconfortante sabiendo que podía contar con ellos. Con un rápido asentimiento de la cabeza se dejó guiar por su escuadrón.
….
Le costaba seguir el paso de los días manteniéndose en un estado entre la vigilia y el sueño. Vagamente percibió cuando fue transportado de la silla donde continuamente le eran inyectadas extrañas sustancias que tanto dolor le provocaban a una de operaciones donde comenzaron a trabajar en su brazo faltante. Desconocía cuanto tiempo duró la operación pero en el siguiente lapso que estuvo consciente notó como ahora tenía una prótesis metálica.
"Toca la trompeta. Ven, tócala"
Otra vez la escuchaba. Una dulce voz invitándolo a tomar una la tercera trompeta a la cual le costaba resistirse. Había ocasiones en las cuales cerraba los ojos viéndose de rodillas en sobre una superficie de cristal que reflejaba el cielo de tonos verdes y azules. De no ser por las cadenas que lo amarraban incluso en sus alucinaciones habría cedido a ella.
– Todo listo. Preparándose para despegar.
Mikaela escuchó a la rubia hablar revisando los amarres de la nueva silla a la cual era sujeto. Parpadeando intentó fijarse por primera vez en sus alrededores notando que se encontraba en una habitación metálica donde los únicos seres que lo acompañaban eran ella y Kureto.
"Toca la trompeta, tómala. La primera ya sonó años atrás y es tiempo que otra resuene en el firmamento"
Frunció el ceño ante el cambio en la voz. Se trataba de una masculina que sonaba cercana a lo cual se esforzó por mantener la cabeza erguida para observar sus alrededores. Sus ojos se ampliaron cuando vio a un hombre sosteniendo una caja con siete trompetas con una mano sobre el cello que la mantenía cerrada.
Incluso si su capucha no le dejaba ver bien su rostro había algo familiar e intimidante en el hombre de ojos rojos que le sonreía maliciosamente. Incluso cuando Kureto retrocedió atravesándolo dudaba que se tratara de una alucinación normal.
