Uyy Una disculpa pero es que olvide la advertenvia que debia llevar al publicarlo. Disculpen. Este capitulo contiene escenas explicitas de sexo, violencia psicologica, física, lenguaje soez, es un capitulo con LEMON y RAPE. Si no gustas de este genero por favor no lo leas, yo respeto tu opinión y te pido amablemente que respetas la mía. El capitulo es para mayores de 17 años si no tienes esa edad por favor cierra esta ventana
CAPITULO DOS.
Edifico Wyvern penthouse 06:30 hrs a la mañana siguiente.
Finalmente, el amanecer arroja un tenue halo de luz que riega mi agonía con un poquito de esperanza. La noche toca su fin y con ella mi martirio, apenas puedo mover mi cuerpo o ser capaz de sentir el aire que se mueve temeroso dentro de mis pulmones, como si el también compartiera mi miedo a la persona maldita que yace durmiendo a mi costado en el mismo lecho. No he conseguido cerrar mis ojos y mis movimientos han sido mínimos, pues no quiero que despierte, no antes del momento dichoso en que tenga que aprestarse a ir al aeropuerto y volar al otro lado del mundo. No antes del momento en que pueda hacer algo por recuperar mi dignidad, el control sobre mi vida, mi derecho a no ser nunca mas de su propiedad. ¡¡A que nunca más se satisfaga con mi cuerpo!! , ¡¡A nunca más tenerlo dentro de mi!!.
Mi resolución esta aún intacta pese al lento transcurrir de los minutos, de las horas para que el sol iluminara de nuevo al horizonte. Y es que quizás si no me hubiera vejado como lo hizo esta noche, sino se hubiera esforzado en humillarme como lo hizo, ahora aun me sentiría demasiado vacilante para intentar huir, para decidirme a seguir el plan de Milo, pero su trato me decidió, y es porque lo preferiría todo, lo encararía todo con valor antes de permitirle que volviera a mancillarme así, incluso morir es mucho más tentador que continuar viviendo, si es que es vida lo que tengo, así.
El silencio se ve rudamente interrumpido por el agudo timbre de la alarma de su despertador, ¡¡La hora llego!! ¡¡Animo Afrodita!! Tan solo ponle un poquito de valor sumado a una pizca de amor propio y concéntrate tan solo en cada una de las acciones que debes ejecutar para dejar de ser su animal preferido, para escapar de sus manos repugnantes y nunca más actuar como una hembra incapaz de oponerse a su semental. Su cuerpo rueda perezosamente hacia mi, es la rutina, la misma rutina a la que incluso él no es inmune, siento su mano recorrer con pereza la piel de mi abdomen, sus dedos un tanto inquietos por alcanzar mi miembro, lo apretara hasta ser conciente de que me causa daño y mantendrá esa misma presión por algunos segundos, tan solo para recordarme que le pertenezco y que nada de lo que haga cambiara que sea así. Que deberé esperarlo en la noche para que nuevamente se satisfaga en mí. ¡¡Pero hoy este inmundo ritual llega a su fin…hoy cuando su avión aterrice en Canadá y el se concentre en ser aún más dominante, rico y poderoso de lo que lo es hoy…mis pies tocarán el mismo suelo y mi vida comenzara en libertad!!. Voy a lamentar no estar presente para ver su cara deformada por la ira cuando sus acobardados guardaespaldas le notifiquen que su mascota favorita escapo de la jaula. Por que esa expresión será única…la primera vez que pierde el control sobre algo en toda su vida. Y porque seguramente pasara mucho tiempo antes de que eso nuevamente acontezca.
Una súbita punzada de dolor interrumpe mis pensamientos, sabe que estoy despierto y ha aplicado mayor presión de la habitual al sentir que lo ignoro, gimoteo bajo, inclinando mi rostro en su dirección, entreabriendo los labios para recibir las agresiones de los suyos, mas el beso no se concreta pues atrapa mi rostro con una de sus manos de hierro y me obliga a encararlo, se lo que esta buscando al examinarme con tanto ahínco, huellas, expresiones que delaten para él lo que yo pienso, la razón por la que deliberadamente lo he ignorado. Y todo lo que puedo hacer es rezar para que no las halle, para que ninguno de los rasgos de mi cara me delaten. Creo que he corrido con suerte, pues luego de taladrar ferozmente mis facciones, sonríe mezcla de arrogancia y suficiencia y me besa o más bien me agrede con sus dientes, encajando, desgarrando la débil piel que contornea a los míos, una ultima marca, un recordatorio latente de quien es el que manda. Pero será la última. Aunque llegue a morir en el intento.
El sonido de la alarma maldita interrumpe el delicioso sopor en el que mi cuerpo había caído luego de una noche del mejor sexo con mi "doncella exquisita", y aunque mis músculos no parecen estar de acuerdo, es mi mente quien lo domina todo alrededor mío, así que me giro en la cama y busco a tientas bajo las sabanas al sublime objeto de mis deseos, busco su flácido miembro para traerlo de vuelta conmigo. ¡¡Ingenuo!! En verdad esta convencido de que no me percato de las lágrimas y plegarias silenciosas que derrama cuando me cree dormido, y esa, esa es tan solo la segunda deliciosa parte que constituye mi placer. La primera es poseerle, fuerte, agresivo, inmune a su dolor, a su frustración por tener que aguantar lo que yo quiera hacer con su cuerpo. La segunda es disfrutar de su miedo, de su dolor, de la impavidez que sigue al final de nuestros encuentros cuando parece dispuesto incluso a dejar de respirar para no estimularme a que continúe tomándolo. El disfrutar del aroma delicioso de su sometimiento. ¿Me pregunto si…si algún día Milo en algunos años de tomarlo, de domarlo dentro de mi lecho será así? No lo creo, creo que su rabia, su amor a su independencia y su orgullo duraran mucho, mucho tiempo, peleando siempre por no dejarme someterle.
Y es la visión de mi jefe de seguridad lo que termina por despabilarme por entero, mis dedos se han afianzado a su objetivo de cada día, de cada amanecer, y se que lo tengo preso en ellos, y que he ejercido la presión habitual para obligarle a acudir a mí, pero no responde, permanece fiel a su costumbre inmóvil a mi lado. Dejare pasar un par de segundos, pues seguramente aun resiente el trato que le aplique anoche.
Dos, tres, cuatro de ellos y continua inerte, ¿Qué pasa Afrodita, es ahora cuando piensas que puedes ponerte rebelde, o simplemente esperas pacientemente que me levante y te deje, esperas por los días en que no podré poseerte? Incremento un poco la presión y finalmente consigo una reacción de su parte. Inclina su rostro en dirección al mío y entreabre los labios ofreciéndoseme como siempre, pero hoy no todo parece habitual, un tibio, casi imperceptible brillo en tus ojos ha captado toda la atención de mis sentidos, eso, y la falta de reacción de tu parte, como si simplemente ya no te preocupara el castigo que decida aplicarte por deliberadamente ignorarme. Intercepto tu rostro a la mitad de nuestro contacto y examino fijamente tus rasgos, todo parece normal pero…algo en ti me alerta que hay algo distinto. ¿Será que piensas que…que esta podría ser la ocasión en que? , rio con ganas para mis adentros, increíble de mi parte el considerarlo siquiera, eres demasiado sumiso, demasiado cobarde como para ello. No, tú nunca tendrías ni la imaginación ni las agallas necesarias para arriesgarte a ello. ¡¡Jamás te libraras de mí!! ¡¡Jamás!! ¿Si entiendes eso cierto?, toda tentativa de tu parte sería inútil al respecto.
Te beso con un enorme deseo, y casi al instante mi miembro responde a la corriente de adrenalina que circula ahora por mi cuerpo. Estoy encendido y aunque casi no tengo tiempo, pues, creo que un último y rápido encuentro entre nosotros sería perfecto. Cuanto más profunda sea la marca que te deje hasta mi regreso, mejor será su efecto. Enrosco mis brazos alrededor de tu cintura y te atraigo hasta mí con urgencia, giro nuestros cuerpos hasta que estoy sobre ti y soy quien como de costumbre te domina. Abandono tus labios para concentrarme en una todavía más delicada parte de tu anatomía, tus exquisitas tetillas, las mordisqueo a mi placer aumentando mi placer con el violento temblor que estremece tu cuerpo, mi mano se posiciona férrea sobre tu miembro, al cual comienzo a masajear y rasguñar a la par hasta que tibias y finas gotas de tu sangre se deslizan sobre mis dedos.
El placer abrasa mi carne e inflama mi piel como si de pronto fuera lava ardiente y no sangre lo que circula por mi torrente sanguíneo, pero aún no es y estoy convencido que nunca será suficiente para mi. Flexiono mi rodilla y la dejo elevarse algunos centímetros sobre la altura de tu cuerpo para, dejándola caer con fuerza se introduzca entre tus piernas golpeando la piel que rodea tus muslos.
-¡¡Abre las piernas ahora!!- Y más vale que obedezcas mi precioso esposo porque la abstinencia que deberé aguantar de tu carne, de tu sangre y tu sudor me han convertido en un demonio hambriento de ti. -¡¡Ahora mismo!!- Te gruño aun con mi boca casi pegada a tu pecho, se que me has oído puesto que el silencio no solo en nuestra alcoba, en toda la suite es evidente a esta hora, ninguno de los zánganos que mantengo hace nada más que haraganear esperando mi salida.
Tú reaccionas con premura, sabiendo que no eres capaz de resistir al embate de mi cuerpo, fricciono mi miembro contra el tuyo y un gemido áspero de satisfacción abandona mi pecho desnudo. ¡¡Eres mi juguete…uno por demás delicioso debo añadir!! Tanto, que mi miembro esta casi totalmente erecto con tan solo estos leves roces, pero no te poseeré en el lecho, si quiero que esta, nuestra última entrega en mucho tiempo tenga éxito he de ser más creativo para ello. Me incorporo de prisa en nuestro lecho, y de un solo tirón forzó a tu cuerpo a imitar mis movimientos. ¡¡Mi vida prepárate!! Pues esto…esto no has de olvidarlo en mucho tiempo.
Te giro hasta tenerte de espaldas contra mi pecho y sin consideración a la estrecha cavidad que me recibe continuamente introduzco tres dedos juntos.
-¡¡Auhhhhh!!- Música para mis oídos, te quejas, y eso tan solo hace de mi necesidad por ti algo más urgente, muerdo tu cuello como si quisiera destrozarlo tan solo mediante la fuerza de mis dientes. Es el momento, no soportare más por mucho tiempo, así que colocando mis brazos sobre tu espalda de plata te obligo a flexionarte, te tengo casi a gatas sobre la cama y eso realmente me proporciona una exquisita vista de tu intima entrada. Crispo mis dedos sobre tu espalda marcándote como algo mío, dejando surcos carmesíes que simbolizan mi firma, ¡¡Te deseo!! ¡¡En verdad que te deseo!! Me inclino sobre tu cuerpo obligándote a apoyar tus brazos sobre la cama y a cargar con mi peso, mi lengua se deleita recorriendo desde tu cadera hasta la base de tu cuello a lengüeteadas, dejando escurrir mi saliva sobre tu espalda, y se por la repulsión que asoma en tus ojos esmeraldas cada vez que hago esto, cuanto te desagrada. Mis manos enlazan tu cintura envolviendo tu abdomen, mientras mis dedos recorren tu cuerpo en dirección a tus partes, cuando su volumen se encuentra en ellos los presiono con toda mi fuerza, el dolor hace que te retuerzas hacia atrás, rozando con mayor intensidad mi miembro con tus glúteos, ya estamos a buen punto.
-¡¡De gatas sobre la cama ahora mismo!!- Te estremeces seguro de lo que vendrá a continuación, pero sumisamente obedeces, trepando a la cama con las piernas flexionadas y abiertas para facilitar mi invasión, tus manos inseguras se posicionan a los costados, palmas extendidas y brazos semi-flexionados para disminuir un poco el impacto al balancearte mientras entro y salgo de tu cuerpo, con lascivia mis palmas se aferran a la tersa carnosidad de tus glúteos y tiran hacia los lados separándolos, mi miembro se coloca en el borde de tu ano y de un solo golpe lo introduzco a tu cuerpo. Siento cada una de las fibras de tus músculos contraerse sobre él como respuesta a la invasión y eso me excita aún más quiero que me estrangules, quiero que todo tu cuerpo presione tratando de ahogar a mi miembro, salgo de ti y vuelvo a entrar tan abruptamente como lo hice al principio. Gimes de dolor nuevamente y un par de salinas perlas resbalan de la comisura de tus ojos, eres una visión divina así, sometido, entregado a mi toque, a mi complacencia.
Entro y salgo ritmadamente durante un corto periodo de tiempo más para finalmente venirme dentro, me encantaría ahora que el primer golpe de adrenalina paso, hacer a esa boquita chuparme por entero, tal y como tu has sido capaz de descubrir que me enloqueces al hacerlo, pero ya no tengo tiempo debo apresurarme para alcanzar el vuelo, a regañadientes abandono tu cuerpo y sin la menor consideración te impulso de bruces hacia la cama en la que tú caes inerte, la sola visión de tu cuerpo mole me enciende nuevamente, mas debo posponer mi placer pues aun para mi el tiempo no se detiene, en los segundos que aun me quedan libres trepo sobre tu cuerpo, hasta que mi miembro encaja perfecto a la base de tu espalda, te araño de nuevo, te mordisqueo, empapo la húmeda superficie de tu nuca y cabello con mi saliva mientras mis dientes voraces remuelen el exquisito bocado que tu carne representa para mi.
-¡¡Esto es para que no me olvides mientras vuelvo mi rey!! ¡¡Para que me extrañes y pienses mucho en mí!!- Susurro perverso en su oído, bajo de su cuerpo y del lecho y me introduzco al baño para comenzar a prepararme por lo que…de no ser por mi encantador jefe de seguridad, seria, ¡¡otro tedioso vuelo más!!
No consigo mantenerme erguido por mas tiempo, y una vez que lo siento abandonar mi cuerpo, me derrumbo sobre la cama, no quiero llorar, no quiero darle ese placer final, pues definitivamente hare todo lo que este en mis manos para que este, halla sido su último placer conmigo. Trato de regularizar mi respiración, de recuperar un poco de la conciencia perdida a través del escaso aire que mis pulmones captan, pero mis esfuerzos son casi del todo inútiles, pues la opresión de su cuerpo sobre mi dificulta el proceso. Sus labios aun me recorren y me estremezco ante la idea de una nueva invasión por su parte, más esta no se produce y luego de arañarme nuevamente y llenarme de su saliva como una marca invisible susurra en mi oído palabras que estrujan a mi corazón de un modo agudo.
-¡¡Esto es para que no me olvides mientras vuelvo mi rey!! ¡¡Para que me extrañes y pienses mucho en mí!!-
Si consigo escapar lo único que te garantizo mi "amado" esposo, es que serás tú a quien procurare de todas las formas desterrar de mi pensamiento, y se que eso no será tan simple en comparación del tiempo que le costara a mi cuerpo dejar al olvido tus marcas. Porque si, mi cuerpo es fuerte y hábil, incluso mas que yo, por eso es que tras cada uno de los ataques sufridos bajo el agua tibia y remedios básicos para asistirlo se fortaleció, por eso es que hoy aún las marcas de tus uñas no representaran nada mas que un ligero escozor en algunos días y mi cuerpo seguirá adelante, quizás…por primera vez en años libre en una paciente espera para conducirse por donde yo quiera ir.
A pesar de todo no puedo reprimir un estremecimiento de asco, y que cada uno de los vellos de mi piel se ericen bajo el recuerdo de su lengua, de la saliva que dejo escurrir de su boca hasta mí, de su semen ardiendo aun dentro de mi. Si estuviera solo, y siguiendo la rutina ya me hallaría en el baño, mas que frotando, restregándome, arrancándome la piel a tiras para librarme de cada uno de los fluidos que el paso de su cuerpo dejo en el mío. Hoy ese placer no me será concedido, pues el maldito de Radamanthys ocupa el baño ahora y yo no puedo demorar más de lo que le tomara a él el trasladarse al aeropuerto para intentar mi fuga. Si consigo huir, juro que algún día de alguna forma he de pagarles a Milo y a Kanon por su ayuda.
Lo primero y siguiendo las instrucciones de Milo no debo aparecer inquieto o nervioso, debo seguir fiel a mis hábitos de cada mañana antes de que el se marche, actuar con normalidad absoluta, y se que no me será demasiado difícil, pues estoy tan habituado a la rutina con la que sobrevivo cada día que ahora son mas que hábitos, arcos reflejos. Dejo el lecho aún adolorido y cubro mi cuerpo con una bata de seda, "articulo de lujo para engalanar a su mascota" aunque en realidad al interior de esta alcoba y en su compañía nunca la tengo puesta mas de cinco o seis minutos. Mi cuerpo protesta obligándome a aferrar el borde del tocador, aún me encuentro débil y entumecido por la posición que me obligo a mantener mientras me vejaba. Pero la esperanza que alimenta a mi fuerza de voluntad recién adquirida me brinda la energía necesaria para continuar fingiendo que todo esta en calma.
Tomo asiento frente al espejo y comienzo con la rutina de cada mañana para mantener el mejor aspecto, hidrato mi piel con cada una de las fragantes cremas frente a mi, enchino mis pestañas, aplico un brillo sutil a mis labios y comienzo a desenredar y cepillarme el cabello para que este dócil y reluzca, ah claro, olvido lo más importante, el perfume, detesta que yo huela a sudor y a sexo cuando me besa y manosea una ultima vez antes de marcharse, así que tomo el atomizador y sobre mi pecho desnudo por la bata entreabierta, la piel expuesta de mis brazos, mi cuello, cara y cabello aplico una buena cantidad de una fragancia exótica que lo enloquece, una que mas que para despedirlo es para recibirlo para lo que la utilizo. No puedo evitarlo, quiero darme este lujo, una sutil y pequeña venganza, pues será este aroma, el que precede a su invasión intima en mí, a la posesión, el último que registren sus sentidos y prevalezca en su memoria. El que ya no volverá a percibir en mi.
Bien, basta con el perfume, retomemos el cabello, una y otra vez mi mano desliza el cepillo suavemente entre cada una de las hebras de mi cabello, el que a pesar de su largo responde dócil, y sin mayor esfuerzo toma la posición que yo quiero. Un segundo después de depositar el cepillo sobre la superficie de caoba del tocador, un repiqueteo constante alcanza mis oídos, uno por demás conocido, su teléfono celular. Seguramente él no lo ha escuchado, puesto que cada noche antes de ingresar a la alcoba conmigo lo deja en manos de alguno de sus lacayos, pocas cosas lo irritan tanto como el ser interrumpido durante la intimidad o su descanso, así que su móvil permanece exiliado en alguna de las habitaciones de seguridad o la sala del penthouse. El repiqueteo continua intermitentemente por unos veinte segundos más. Afortunado de Aiacos, quien es quien lo tiene a cargo ahora de que mi marido este en la ducha y no lo haya escuchado, sino, ya estaría encima de su guardaespaldas por demorar tanto para atenderlo.
Murmullos apagados surgen provenientes del otro lado de la puerta, cierro ansiosamente los puños, solo espero que no sea una cancelación, ni del vuelo ni de su importante junta de negocios. Pues caso contrario no se cuando podría tener una oportunidad de huir mejor que esta. Llaman a la puerta, debo atender pues el aún continua en el baño duchándose, el rostro que descarado me devora de los pies a la cabeza, como si estuviera desnudo y listo para recibirlo es el de él. Aiacos su guardaespaldas consentido. Mi boca se reseca, y un sabor amargo la impregna, es enorme el asco que el solo hecho de toparme de frente con él genera en mí.
Pasa a mi lado, balanceando con toda intención su mano derecha sobre mi muslo, muy cerca de mi miembro aun adolorido, para terminar sobandome los glúteos, es obvio que se ha percatado de la ausencia de mi marido, pues ni aun ebrio o loco me tocaría de tal modo frente a sus ojos. Emito un gruñido de disgusto, y lo fulmino con mis ojos. Después de Radamanthys es a él a quien mas odio le tengo en esta casa.
-¡¡Hola Bonito!! , ¿Ya despertó el patrón?, no pregunto como estas porque es evidente a mi tacto que muy bueno…-
-No se para que te molestas en preguntar lo que es obvio, o que…¿Me vas a decir que esta vez no espiaste tras de la puerta cuando me tomaba?...¡¡No seas hipócrita!!, y aléjate de mi si no quieres que se lo diga a él para que te rebane algo…más apreciado para ti que tu cabeza.-
Lo empujo con repulsión pero hoy parece más audaz que de costumbre, seguro por la sonrisa que me muestra, de que no diré nada a mi marido sobre su trato, ansioso por que Radamanthys se marche y yo pueda al menos por unos días descansar de todos ellos.
Detiene el impulso que imprimí sobre su cuerpo al repelerlo y en dos ágiles pasos me acorrala contra la pared, inmoviliza mis brazos y planta sus labios sobre los míos, presionando con fuerza mi entrepierna para forzarme a abrir la boca, y cuando lo hago, su lengua me invade, asfixia a la mía, trato de zafarme pero el es realmente tan fuerte que con una sola de sus manos inmoviliza a las mías. Me acorrala, a tirones me zafa la bata hasta el piso, y una vez que me tiene desnudo, su mano libre me recorre ávidamente, de mi cuello hasta mis glúteos, de estos a mi cadera y de esta a la cintura, tiemblo debido a la repugnancia al imaginarme cual es su último objetivo, mis partes blandas. Lamentablemente acierto, y en cuestión de segundos sus dedos se engarfian contra mis partes presionándolas duro, despega los labios apenas lo suficiente como para que yo pueda oír y sentir a la vez las vibraciones de sus cuerdas vocales sobre mi rostro.
-¡¡Definitivamente exquisito!!, me muero de ganas por que vuelvas a irritar al patrón de nuevo, y poder pasar un rato delicioso contigo.- Me obliga a girar sobre mi eje y ahora es mi espalda la que se halla contra su pecho, me presiona contra la pared para hacerme sentir lo duro que esta su miembro al friccionarlo contra las curvaturas de mi trasero. Estoy asqueado y aterrado a la vez de que Radamanthys pueda salir en cualquier momento del baño, Aiacos es muy hábil, y estoy seguro que direccionaria la furia de su patrón hacía mi persona, y él saldría como en otras ocasiones ileso.
Finalmente y con cierto alivio de mi parte su mano libera mis partes, suspiro pensando que todo terminara pronto, lo equivocado de mi juicio me provoca un sobresalto mayúsculo, pues no tiene la intención de soltarme, sino que en un ágil movimiento se desabotona los pantalones, los hace descender junto con sus boxers por debajo de su cadera y comienza a friccionar su miembro contra mi trasero desnudo con una mayor urgencia. Gracias a Dios no me penetra, mas eso no me evita sentirme humillado, ¡¡El maldito se esta masturbando contra mi cuerpo…el maldito esta usándome para provocarse un orgasmo, rozando la piel desnuda de su pene contra la mía.
-¡¡Agfff!! Hummmfff!! ¡¡Mmmmm!!...¡¡deli…cioso!!.- Mis ojos se llenan de lagrimas de rabia pues ahora incluso debo soportar sus gemidos ahogados de placer, tuerzo un poco la cabeza y puedo verle claramente, mordiéndose los labios para no delatarse, para no dejar escapar la intensidad de su placer y que Radamanthys se percate de esto. Clava su rostro contra la curva de mi hombro y olfatea repetidamente mi piel expuesta a la suya.
-¡¡Diablos Afrodita…mmmm…hueles….agffff…tan bien!!-
Sus músculos se tensan sobre los míos, esta a un paso de venirse encima de mi, ¡¡y lo hace!!, encaja los dientes sobre mi carne para contener el grito que pugna por salir de su garganta, mientras coloca de nuevo su mano sobre mis partes y me presiona de nuevo con fuerza contra su pene aun erecto, siento su semen escurrir sobre mis nalgas, descendiendo con lentitud hacia mis muslos unidos por la presión de sus piernas colocadas a mis costados. Libera mis manos para jalarme rudamente del cabello y obligarme a inclinar en dirección de su cabeza la mía. De nuevo me besa, y el asco que me invade ante esta nueva invasión me ahoga, provoca un nudo en mi garganta que me impide incluso tragar con libertad. Tras de segundos que parecieron horas, se separa con cierta ansiedad de mi, ajusta su ropa interior y sus pantalones y me mira desafiante.
-¡¡Preciosa!! , ¡¡Harías bien en arreglarte un poco antes de que el patrón termine...y ya sabes ni la más minima acusación en contra mía, pues como siempre yo diré que eres tú quien continua provocándome, diré que yo tan solo venía a tocar para avisarle de una llamada telefónica en su celular y tu me abriste desnudo…y me incitaste a tocarte y besarte!! , ¡¡Y tu sabes que me creerá a mí después de todo…pues para él tú solo eres una ramera, muy buena, pero ramera finalmente!!- No puedo hacer nada más que mirarlo con odio y asco mezclados, giro despacio y sin dejar de mirarle de frente para que no tenga ocasión de volver a agredirme, flexiono las piernas y a tientas busco en el suelo mi maltratada bata, al tocarla la aferro con ira y comienzo a erguirme muy lentamente. ¡¡El maldito tiene la razón después de todo!! Y yo como siempre…tan solo podré contentarme con gritarle, con escupirle a la cara amenazas que mas que preocupación es diversión lo que le causan.
-¿Y a que esperas perro del infierno para extenderle la patita a tu amo?...¡¡Cumple a lo que venias y lárgate!! , ¡¡Agradece que no le comentare nada de cómo me atacaste tan solo porque quiero que él, tú y todas las ratas repugnantes de esta casa se larguen cuanto antes…- Mi respiración es caótica, mi pecho baja y sube con violencia, enredo mi cuerpo con la bata y sin perderlo de vista ni por un segundo me dirijo al tocador para repetir todo el proceso anterior y recuperar un poco la apariencia que me caracteriza frente a mi carcelero. Él se ríe por lo bajo y se acerca a mi retadoramente. No puedo ni quiero permitirle que de nuevo me toque. Mi cerebro trabaja rápido y es en sus palabras donde encuentro la mejor excusa para frenar su avance.
-Dime idiota…¿Vas a esperar a que la batería del teléfono se agote o a que el interlocutor de mi marido se aburra y cuelgue para decirle que tiene una llamada importante?- no fanfarroneo, para atreverse a tocar e introducirse a nuestra alcoba antes de que Radamanthys este listo, es que de verdad el asunto quema de tan importante. Sus ojos brillan ante la mención del móvil, con cierta urgencia se mueve hasta la puerta que separa la alcoba del baño y toca concienzudamente, Su preocupación es evidente. Tanta, que por primera vez no languidece ni retrocede ante la expresión de cólera que aparece en el rostro de mi marido al abrirle la puerta.
Cada día me sorprende mas su osadía, demasiado confiado está en su eficiencia, aunque debo agregar que es un estúpido e ingenuo si realmente cree que no me he percatado de lo que hace con mi "preciosa doncella", se lo permito tan solo porque de esta manera el control psicologico que puedo ejercer en Afrodita es mayor. Aunque ultimamente se ha acercado demasiado al limite. Y como si no fuera suficiente su insolencia, ahora incluso se atreve a perturbarme, interrupiendo mi arreglo personal justo hoy que mi tiempo esta medido estrictamente.
-¡¿Qué diablos se te ofrece Aiacos?! , ¡¿Cuántas veces debo repetirle a tu cerebro de mono que no me gusta que ninguno de ustedes a excepción de Milo entre a este cuarto?! , ¿Qué demonios debo hacer para que comprendas que detesto que me interrumpan cuando me preparo?.-
Radamanthys sale furioso del baño, Con precaución y un brillo de miedo reflejado en sus pupilas Aiacos extrae el móvil del bolsillo interior de su saco, y lo tiende en dirección a mi marido, pronunciando casi con reverencia el motivo por el cual se atrevió a desobedecerle.
-En verdad lo siento jefe…pero esto es algo urgente y usted debe atenderlo de inmediato, es él, es el príncipe quien le llama, e insistió que no perdiera tiempo y le buscara, sin importar que le interrumpiera en lo que fuera que usted estuviera haciendo. Su tono no me dio la más mínima posibilidad de replica o desobediencia.-- Y el semblante de Aiacos parece ahora una mascara reverente, pero…¿Por qué?, ¿Quién además de mi marido puede ocasionar tan sumisa devoción en perros como estos? , y más que nada, ¿Frente a quién mi marido debe agachar la cabeza?. Su expresión cambia, la furia da paso a la calma, la seriedad que lo caracteriza al negociar fuerte, e incluso podría decirse que se divierte al evaluar la reacción temerosa de su guardaespaldas. Toma el teléfono diligentemente y una expresión inconcebible para mi aparece en sus facciones, cariño, tiernamente sonríe al interlocutor al otro lado de la línea mientras comienza a hablarle.
-¡¡Hola pequeño!! ¿Cómo van las cosas al otro lado del mundo?-
"Bien supongo…aunque por un momento incluso estuve a punto de quedarme dormido, ante la serenata de gemidos y el tiempo que tu gato consentido tardo en comunicarme contigo. Deberías de enseñarlos mejor que esto"
Todo lo que puedo percibir es un murmullo ahogado proveniente del auricular del teléfono, la voz es tan suave, perceptible apenas, no arroja a mi cerebro sospecha alguna de su identidad ni por su tono ni por su expresión.
-Lo siento…y no te preocupes…esclareceré muy bien este punto con Aiacos. Él sabe que tú eres la única persona que no debe esperar nunca por mí.- El aludido se estremece, entrelazando nerviosamente las manos y evadiendo las miradas furibundas que mi marido le dedica.
"Olvídalo…esta bien, después de todo, tu gato es fiel, extremadamente fiel y útil, sería una perdida incomoda que algo le ocurriese, tan solo recuérdale que la próxima vez antes de entrar en calor se ocupe de lo que nos deja beneficio a todos"
-¡¡Lo hare príncipe, no te quede ninguna duda, esto difícilmente volverá a acontecer!!-
"No te preocupes…ya te dije que todo esta bien. ¿Cómo estas tú? Esperé inútilmente tu llamada la semana pasada, me preocupaste"
-Lo lamento mucho mi pequeño, pero es que realmente debía atar algunos cabos antes de poder viajar con libertad hacia Canadá, y los detalles del viaje igual me absorbieron, y no me gusta interrumpir tu sueño, así que no quise llamarte de noche.-
"Rad…te he dicho muchas veces que no necesitas cuidarme tanto, soy un adulto, aunque sea tu hermano, tu hermano pequeño no necesita tanta protección, pero bueno me agrada saber que a pesar de la distancia tu cariño hacia mi no ha disminuido…"
-¡¡Nunca!! ¿Cómo puedes siquiera considerarlo, si no hubiera sido por ti…yo…yo habría terminado muerto, abandonado en cualquier barranco o misero estanque, tu has salvado mi vida tantas veces en tantos sentidos, y eres todo lo que yo tengo en el mundo, mi verdadero tesoro. Además aún lo haces, siempre estas cuidando mis espaldas y todo este emporio te pertenece más a ti que a mi, tu eres la cabeza maestra…-
"Exageras…en verdad no he hecho tanto, solo lo mismo que tu hiciste por mi cuando yo te necesitaba tanto de niño, tu me sacaste de ese infernal orfanatorio, me rescataste de esa estúpida cadena de hogares substitutos…si hubiera continuado en ellos sin tu compañía…sin la compañía de mi verdadera familia creo que…creo que yo mismo…"
-¡¡No!! Tu sabes que conmigo siempre contaras para todo, y tengo una sorpresa enorme para ti pequeño…voy a llevarte un regalito, algo que llevas deseando mucho…-
"Espera Rad…¿Estas aún en tu habitación? , sobretodo, ¿Está tu marido cerca?" Mi ceño se contrae aunque en ocasiones por educación mi principe tiene a bien preguntar por él, esta vez hay algo distinto en la cautela, la precaución con la que se expresa sobre mi Afro, mis ojos se centran sobre su figura, aunque parece ajeno a nuestro dialogo y más que nada de principe no sabe practicamente nada, no puedo evitar el recelo. Mi hermano no es de los que dejan salir las palabras a la deriva, no es de los que indague por nada.
Los ojos de Radamanthys se posan sobre mi por un segundo, me observa con recelo, con mucha atención, no se que le dirá su interlocutor pero por como me mira, creo que en algo tiene relación conmigo. Evalúa su respuesta, aspira despacio y sin quitarme los ojos de encima continua hablando ahora con más cuidado, se aleja un par de pasos de mi, y deliberadamente inclina la cabeza para cubrir en algo el sonido de su voz.
-¡¡Si!!-
"Bien escucha con cuidado y sobretodo, mantén el control en todo momento, por nada y sin importar que es lo que te diga vayas a perder la cabeza, lo que tengo que decirte se relaciona con él y con Milo…tu jefe de seguridad. Pero es vital que no te descontroles, por que créeme, si me dejas manejar a mi las cosas, Afrodita no solo va a temerte siempre, sino que de hoy en adelante será el más complaciente y dócil de todos los amantes por siempre, y yo conseguiré lo mismo para mí con Milo. Por cierto se cuanto lo deseas pero prometiste no tocarlo hasta que yo lo posea, quiero ser su primero, quiero ser el que se robe ese espacio virgen tan intimo de su cuerpo, quiero ser el primero en saborear hasta el ultimo centímetro de su piel canela. Y aunque sin duda lo compartiré contigo, a Milo en realidad lo quiero como mi único…tú sabes que mis amantes van y vienen, que a algunos aún los considero, y a otros simplemente he dejado perder de mi memoria su nombre…pero ese niño…¡¡ese niño sencillamente me enloquece!!, por eso lo coloque contigo donde podría tenerlo bien vigilado siempre."
-¡¡Claro que así será príncipe!! Mi promesa se mantiene y de hecho ese era mi regalo, pero me has dejado muy intrigado, no se de que forma podrías relacionar…tu sabes a mi "puta" con…-
"Escucha con mucha atención…yo te puedo dar todos y cada uno de los detalles"
Fin del capitulo Dos.
