Cometí un error y subí la versión sin revisar ortografía. Ya lo he corregido


Batalla de serafines: La llegada de la salvación

Desde la torre de televisión Saitou se enfocó en el desarrollo que estaba ocurriendo en el aeropuerto, una escena que no creía que la deidad a la cual estaban relacionadas los serafines hubiera pensando.

– Es tiempo de mostrarle a Kureto que no esperé todos estos años por nada y no soy tan tonto como darte la clave para controlar a mi carta del triunfo – Dijo extendiendo sus brazos preparándose para controlar a Mikaela – Tan cegado estas de tu plan que no te diste cuenta que hiciste lo que quería. Liberar a Guerra, dar un escenario para que Hambre aparezca, devolverle su extremidad faltante a mi serafín para que pueda desplegar todo su poder y colocarlo en medio de tu ejército.

Debía tener cuidado con su siguiente movimiento. Si se equivocaba una nueva maldición sería lanzada sobre ellos pero si acertaba daría un fin al vampirismo.

….


"Voy a salvarte. Voy a salvar a todos"

Aferrándose a ese pensamiento para acallar los impulsos del serafín, Yuichiro extendió una su brazo derecha haciendo que una lanza negra aparecía en su mano la cual sujetó con fuerza mientras que de su espalda se extendieron tres pares de alas. Sus sentidos estaban más agudos permitiéndole caminar con calma esquivando los geiseres que Mikaela estaba arrojando en todas partes al igual que los vampiros y humanos que incapaces de escapar de su destrucción atacaban a todo lo que se encontraban.

"Primero eliminar a las criaturas de Conquista debo detener a Abaddon"

Su mente poseía una extraña serenidad que le permitía planear sus movimientos y le impedía detenerse a cuestionar de donde el conocimiento de aquellos nombres había venido. En lugar de ello comenzó a correr en dirección a Mirai extendiendo su mano libre haciendo que pequeñas pilas de sal a su alrededor convirtiendo a en sal a quienes la tocaran. Sin nada que obstruyera su camino pronto estuvo frente a frente con su figura alada que no dejaba de repetir el discurso de eliminar los pecadores.

Cuando Abaddon extendió uno de sus brazos para atraparlo a darse cuenta de que Conquista no podía alcanzarlo, saltó cayendo sobre ese mismo brazo sobre el cual corrió saltando nuevamente cuando intentó atraparlo con su otro brazo. El nuevo impulso le permitió colocarse por encima de ellos y arrojarse en su dirección usando su lanza para atravesarlo haciendo que su figura desapareciera.

Usando sus alas voló conforme observaba la figura inconsciente de Mirai caer en picada escuchando tanto las voces del serafín como de Asuramaru turnándose para tratar de robarle el control. En el momento en que tanto Kimizuki como Yoichi y Mitsuba alcanzaron a atrapar a Mirai, impidiendo que chocara contra el suelo, dejó de prestar atención a ellos enfocándose en sus siguientes objetivos.

Girando su lanza enfrente suyo bloqueó el ataque de agua lanzando por Mikaela provocando que una mezcla de agua y sal cayera sobre los seres en tierra. Vagamente escuchó sus gritos entre los cuales se encontraban las órdenes fallidas de Kureto por controlar a Mikaela.

– Con la puerta del abismo que permanece abierta y tu sal purificadora voy a eliminar la maldición de este país.

Esas fueron las palabras que pronunció Mikaela cambiando su postura por una donde sujetaba su espada con una sola mano y volaba en su dirección. Usando la lanza pudo bloquear su ataque, empujándolo para luego intentar cortarle sus alas siendo esquivado en un movimiento fluido que lo colocó detrás de él y tratar de apuñalarlo por la espalda. Dejando de volar momentáneamente Yuichiro fue capaz de esquivar ese nuevo ataque girándose en su descenso apuntando en dirección a Mikaela con su mano libre arrojando flechas de sal que él destruyó con su espada.

A diferencia de Mirai que era una atacante de distancia que se enfocaba en los números y él que empleaba su poder, la forma de serafín de Mikaela se enfocaba en la velocidad y resistencia. Poco a poco la pareja que inició pareja fue tomando forma haciendo que Yuichiro fuera quien retrocediera hasta que finalmente pudo conectar sus palabras con sus acciones.

Mirando debajo de sí mismo se dio cuenta de que estaba volando sobre el centro del cráter que Mirai abrió al invocar a Abaddon y en el segundo de concentración perdida entre la discusión de Asuramaru y su serafín, Yuichiro recibió un nuevo ataque. Formando un escudo de sal bloqueó las agujas de agua que le fueron arrojadas sin embargo el impacto entre ambas fuerzas terminó impidiéndole ver a Mikaela que se arrojó directamente. Apenas teniendo tiempo para reaccionar alzó su lanza para bloquear su espada en un impacto que terminó haciéndolo chocar contra el suelo.

– Finalmente, la maldición de los vampiros desaparecerá.

Su espada se clavó al lado de su cuello conforme su mano libre le sujetó del cuello. De las grietas del abismo una espesa neblina comenzó a salir que los envolvió a ambos para luego extenderse al cielo cubriéndolo por completo de nubes.

– Misión cumplida. Ahora te lo devolveré mientras investigo como aumentar el campo de acción.

Esas palabras enviaron una señal de alerta a la mente de Yuichiro, la realización de que Saitou seguía controlando, pero antes de que pudiera decir algo sintió un peso sobre su cuerpo. Con Mikaela durmiendo y el cielo retomando su color natural, su estado de alerta se vio disminuido haciendo que retener al serafín se convirtiera en una tarea cada vez más complicada. Ya sin fuerzas para objetar aceptó la oferta de Asuramaru quedándose inconsciente.

….


Mirando por encima de su hombro Krul frunció el ceño ante el desenlace de la batalla conforme seguía alejándose guiada por el cuerpo que poseía Mahiru y la otra humana. Incluso si su condición permanecía igual poco antes de la desaparición de los serafines pudo sentir un impulso de energía recorriendo de su cuerpo dejándola tambaleante por un momento. La sonrisa del mensajero una clara prueba de que sabía lo que había sucedido y la falta de respuesta comenzaba a acabar con su paciencia.

– A pesar de que todos compartimos el título de jinetes, no estábamos precisamente planeando para lo mismo – Respondió Mahiru sin dejar de caminar – Saitou debió de haberse dado cuenta de que sabía de su plan. Me pregunto cómo pudo ser tan ingenuo de no prever esto.

– La rebelión de los pecadores debe detenerse – Dijo la chica de la guadaña que a pesar de haber dejado de apuntarle con ella seguía manteniendo su arma en las manos – Aquellos descendientes del primer gran pecador deben seguir vagando por este mundo y los que osaron usar a los serafines también tendrán un castigo apropiado por parte de Conquista.

La terminología le resultaba confusa pero uniendo las piezas de información que le habían dado junto a la de sus propios planes con los serafines comprendió lo que acababa de suceder. Saitou, el segundo progenitor desaparecido, había intentado usar a los serafines para curar el vampirismo pero Mahiru con sus seguidores le impidieron lograrlo.

– Bueno, si te volvieras humana no podrías rescatar a tu hermano y devolverme un cuerpo – Dijo Mahiru respondiendo a la pregunta en sus ojos – Los vampiros de bajo rango me son inútiles sin embargo necesito de los nobles y por eso me aseguré de que las drogas que Yuichiro recibía limitaran su capacidad purificadora en caso de despertar al serafín. Útil, ¿no?

Habiendo logrado separarse del campo de batalla se detuvieron siendo los edificios abandonados a su alrededor su única compañía. Contrastando la sonrisa de Mahiru por estar un paso más cerca de su plan estaba la indiferencia de la otra chica que parecía conformarse con que el orden de los vampiros existiendo y humanos sufriendo no se alterara. Aunque a Krul no le agradaba darse cuenta de que había estado moviéndose como un elemento pasivo no podía negar lo cierto en sus palabras, aunque fue un breve momento pudo ver la espada donde Asuramaru se encontraba confinado.

– Un demonio es un vampiro muerto – Dijo Krul con frialdad – ¿Cómo piensas que solucione eso?

– Por supuesto que con los serafines – Fue la respuesta de Mahiru – Sumado a ese inmenso poder destructivo y purificador son los únicos seres que pueden devolver la vida. Hay un precio que pagar y pienso usar a los vampiros sobrevivientes para ello… es allí donde entras tú.

– ¿El consejo? – Preguntó Krul recibiendo un asentimiento como respuesta – ¿Quieres que me comunique con el consejo pidiendo ayuda? No puedo creer que pienses que eso funcione.

– Eres Hambre, piensa en porque te has ganado ese título y actúa como tal. Muerte se encargara de seguir vigilando a los serafines y yo impediré que Saitou se mueva estropeando nuestro paso – Murmuró Mahiru eliminándose por primera vez su expresión alegre –Conquista cazara humanos como de costumbre para asegurarse de que la disminución de vampiros haga que los Hiragi se confíen…. Aunque no es como si fuera consciente de su ayuda.

Al terminar ese breve intercambio de palabras escucharon pasos acercándose a lo cual Mahiru le hizo una señal con la cabeza de que se marchara. Gruñendo ante la falta de poder que estaba teniendo pero todavía interesada en conseguir su objetivo, Krul saltó alejándose. En un breve vistazo hacia atrás vio que Mahiru también había huido y la otra chica caía inconsciente al suelo justo a tiempo para ser encontrada por un grupo de humanos que llevaban consigo a los durmientes serafines.