30/10/2015

Resumen: Harry Sí, es AU. Sasuke regresó a la villa después de matar a Itachi, y este fic está ubicado después de la batalla de Pain, por lo que ya está ahí. No es bien recibido por los aldeanos y generalmente siempre está de misión para no estar en la villa… pero está ahí.

Lamento si esto les molesta, pero de otra manera no podría incluirlo tanto en mi historia como quiero u.u y quiero mucho Sasusaku y Naruhina y sería difícil de otra manera. ¡Gracias por todos sus comentarios!

Capítulo 5: Gran presentación.

Los niños estaban echados en diferentes puntos de la oficina de la Hokage, mientras esta sólo miraba por la ventana. Ya había mandado llamar a todos los padres, por lo que sólo era cuestión de tiempo para que el caos comenzara.

— ¡Ustedes de nuevo!

Naruto Uzumaki entró a la oficina y los miró con los ojos desorbitados. Los niños se limitaron a verlo unos segundos con aburrimiento antes de volver a sus respectivas tareas, ignorándolo olímpicamente.

Sakura también entró al lugar, su vista yendo instantáneamente a la pelinegra que estaba sentada coloreando con el chico pálido con cabello rubio arenoso.

—Veo que ya te llamaron—dijo Tsunade.

— ¿Llamarme?—repitió Naruto con confusión—. Sólo veníamos a avisarte que Sasuke ha llegado a la aldea, por lo que ya puedes comenzar a asignarnos misiones de verdad.

Sarada levantó la mirada ante aquello, con los ojos bien abiertos, y Sakura no perdió aquel gesto.

—Eso es porque cancelé su misión —explicó Tsunade.

Naruto y Sakura fruncieron el entrecejo. Sabían que la misión que le habían asignado a Sasuke era jodidamente importante, y Naruto lo había envidiado a muerte por eso, por lo que era inusual… por no decir estúpido, que lo hubieran quitado de ella.

— ¿Sucede algo?

Sakura no era tonta. Supo que algo grande sucedía desde que esos niños habían irrumpido al hospital, sin mencionar que los habían estado siguiendo y, a juzgar por la manera tan ágil en la que habían escapado, conocían la aldea. Y ahora que cancelaran la misión de Sasuke le dio el claro indicio de que aquello lo inmiscuía a él también.

—Tengo algo importante que comunicarles —respondió Tsunade después de unos segundos—, pero esperaré a que estén todos reunidos.

Naruto estuvo a punto de rebatir, después de todo la paciencia nunca había sido su punto fuerte, pero Sakura colocó su mano sobre su hombro, dándole una muda advertencia de no presionar a la Hokage… y, si bien él no le temía a la vieja, sí que le tenía miedo a Sakura, por lo que guardó silencio, limitándose a ver a las crías de humano en la habitación con recelo.

—Sakura, puedes retirarte.

La aludida frunció el entrecejo. Creyó que aquello la incluía a ella también, por lo que no pudo evitar sentirse algo excluida… y decepcionada.

Los niños ante aquello le lanzaron una mirada confundida a Tsunade. Sarada, comprendiendo que en realidad nunca había especificado que Sakura era su madre, estuvo a punto de, si bien no decir aquello abruptamente, hacerle a alguna señal a la Hokage. Sin embargo ella parecía demasiado ensimismada.

—Espera —dijo, deteniéndola—, necesitaré tu ayuda con todo esto, así que puedes quedarte.

Una vena comenzó a formarse en la frente de Sakura, claramente irritada ante todo el misterio e indecisión, pero sólo se quedó en silencio junto a Naruto.

Sarada compartió una mirada con Shikadai y este sólo se encogió de hombros, haciéndole entender que no tenía ni idea de cuándo debía decirle a Tsunade que Sakura sí que era parte de todo aquello. Sarada hizo un gesto desdeñoso antes de volver a colorear, pensando que ya se lo diría después.

Sentía la mirada de su madre clavada en su espalda, por lo que hizo un esfuerzo sobrehumano para no girarse.

Después de minutos, estaban todos reunidos. Naruto; Sakura; Shikamaru; Choji; Ino y, para sorpresa de todos, también había llamado a Hinata. A pesar de que no lo dijeron, la Hokage debió intuir que era la madre de los Uzumaki debido al gran parecido de Himawari.

Sasuke fue el último en llegar.

No tenía el Rinnegan en su ojo izquierdo, por lo que no tenía que cubrirlo y su cabello era en punta de la parte posterior con un flequillo alargado por el frente; no usaba la habitual vestimenta Jonin, traía una camisa gris de cuello alto y manga corta, revelando los protectores negros que cubrían sus brazos.

—Al fin, todos reunidos —comenzó la Hokage.

Les hizo una seña a los niños y estos formaron una línea junto a ella, de frente a sus padres. Sentían sus corazones acelerados y les faltaba poco para temblar ya que parecía que todos ellos los miraban con desdén.

— ¿De qué se trata esto?—preguntó Ino con molestia. Había dejado su florería sin atender por ir a esa reunión con chiquillos.

Tsunade ni siquiera sabía por dónde comenzar. Shizune, a su lado, le hizo un ademán de apoyo. Sin embargo, cuando iba a hablar, sintió una mano jalando su camisa con suavidad para llamar su atención. Era Inojin.

—Pensándolo bien, no queremos hacer esto —dijo con una sonrisa fingida.

—Hai —afirmaron los demás, apoyándolo.

La vena palpitante en la frente de Tsunade fue visible.

—Los he mandado a llamar —comenzó, decidiendo ignorarlos ya que no quería que aquella reunión se convirtiera en un genocidio de infantes—, porque ha sucedido algo de suma importancia y peligro este día.

Ante eso, los Jonin parecieron más interesados en la situación, incluso Sasuke, que por fin se dignó en enfocar la vista en la Hokage.

— ¿Se refiere a la infiltración de esos?—preguntó Naruto con desinterés—. Ne, debería sólo regresarlos a sus casas, abuela.

—Imbécil —susurró Boruto e hizo el ademán de ir a por él, pero Sarada lo detuvo.

—Es algo más complicado que eso, Naruto —la voz que utilizó la Hokage fue más tétrica esta vez—. Han sido traídos por el pergamino del vórtice del tiempo.

Shikamaru, Sasuke y Sakura fueron los únicos que parecieron impactados. Shikamaru, quien tenía las manos tras su cabeza en una pose desinteresada, se apresuró a erguirse, abriendo con desmesura sus rasgados ojos.

— ¿Del vórtice? Pero es un mito —dijo con sorpresa.

—Yo también lo creía así.

Acto seguido Tsunade le lanzó el pergamino, el cual atrapó y se apresuró a examinar. Apretó la mandíbula, dándose cuenta que aquello era real. Como todos, miró a los niños con más detenimiento; ellos evitaban hacer contacto visual y miraban puntos inciertos.

— ¿Y eso qué?—inquirió Naruto con una ceja arqueada—. Cualquier pergamino que hayan utilizado, que se devuelvan por ahí.

Los niños lo miraron casi con escepticismo. Debía ser una broma, él no podía ser el séptimo Hokage. Boruto apretó los puños, pensando que aquel hombre era un completo imbécil.

— ¡Si pudiéramos ya lo habríamos hecho, baka!

Era… ciertamente satisfactorio poder insultar a su padre. Naruto parpadeó varias veces, sorprendido.

— ¿¡Cómo me has llamado, enano!?—gritó.

Naruto tuvo la clara intención de ir a golpearlo, pero Sakura se apresuró a detenerlo, al igual que Sarada a Boruto.

—No pueden volver —repitió Shikamaru, frunciendo el entrecejo.

—Tu padre ya está al tanto de la situación y es el líder del escuadrón de inteligencia que intenta contrarrestar el pergamino.

Shikamaru asintió. Si no lo habían llamado también era porque la Hokage tenía otros planes para él, al igual que para todos en la habitación. Su vista se enfocó en el chico con cola de caballo, quien tenía las manos tras su cabeza, como él mismo solía hacer. Jadeó, no sería posible que…

—Ellos viajaron en el tiempo —anunció Tsunade a los demás que no habían entendido todavía—. Quizá vienen de veinte años al futuro.

Choji dejó de comer sus frituras; Ino y Hinata abrieron los ojos como platos y retrocedieron por reflejo mientras Naruto componía una expresión horrorizada. Los demás, quienes habían entendido de qué iba la cosa apenas mencionaron el pergamino, seguían en estado de shock.

— ¿Del futuro?—exclamó Ino, viendo a los niños.

—Sí —confirmó—. Han sido atacados y traídos aquí, aún no sabemos por qué —hizo una pausa, observando sus conmocionados rostros—. Nadie más puede saber la información que les estoy revelando.

Los ninjas asintieron.

— ¿Así que nos pondrá una misión involucrando a los niños?—preguntó Hinata con confusión.

— ¿Quizá escoltarlos a otra tierra?—sugirió Ino con desdén.

— ¿Comerlos?—siguió Choji.

—Yo me voy —finalizó Naruto.

Tsunade apretó sus dientes y les lanzó una mirada preocupada a los niños, quienes, como creía, parecían a punto de llorar.

La única que impedía que el caos hubiera estallado ya era Sarada, quien tenía tomado a Boruto firmemente por el hombro, ya que a este le faltaba poco para asesinar a alguien, y escondía a Himawari tras su espalda, impidiendo que viera las miradas de desprecio.

—Están atrapados en este tiempo y…

— ¿Y qué? No soy ninguna niñera, abuela, que vayan solos a encontrar a sus mamis.

Y ese fue el momento exacto en que Himawari soltó su llanto. Debían conceder que la niña había aguantado mucho, después de todo para su escasa edad y las experiencias traumáticas que habían pasado, era admirable que llegara hasta ese punto sin derramar una lágrima.

Lo que era malo era que había sido su padre el causante.

Las mujeres de la habitación estuvieron a punto de reprenderlo, sabían que Naruto tenía ciertos complejos cuando se trataba de hablar de padres y la soledad, pero esta vez se había excedido. Sin embargo, un sonido hizo que todos se detuvieran.

—Hmph.

Sarada, quien había estado ecuánime hasta el momento, sonrió torcidamente… una sonrisa peligrosa, digna de un Uchiha, y con lentitud, apartó su mano del hombro de Boruto. Este la vio con sorpresa, ¿acaso ella…?

—Boruto —lo llamó con simpleza, sin despegar su vista de Naruto.

No necesitó más, él sabía lo que significaba. Hizo aquella sonrisa zorruna, apreciando infinitamente ese gesto, y asintió en su dirección, comprendiendo. Los adultos los miraban con desconcierto hasta que, de un momento a otro, Boruto desapareció del lado de Sarada.

Naruto, quien ya iba caminando a la salida, vio con escepticismo como el chico aparecía en sus narices, a unos centímetros del aire para quedar a su altura, con el puño alzado. Estaba tan sorprendido que no atinó a hacer otra cosa más que verlo.

Sasuke, por su parte, hizo el ademán de ir a atrapar al niño antes de que acertara el golpe, sin embargo algo se lo impidió. Sarada había detenido su mano antes de que pudiera siquiera alzarla, tomándolo de la muñeca sin dignarse verlo.

"Mierda" pensó Sasuke, dándose cuenta que ya era tarde "Son rápidos"

Pum.

Fue un golpe certero dado con verdadero sentimiento el que Boruto le propinó en la mejilla. Naruto tuvo que avanzar lateralmente después del impacto para no perder el equilibrio.

—No me importa quién seas —comenzó Boruto, mirándolo con seriedad—, nunca vuelvas a hacer llorar a mi hermana, de verdad —le advirtió.

Los adultos vieron con impresión la escena que, tan rápido como inició, se acabó. Sasuke sintió la presión alrededor de su muñeca desaparecer y Boruto y Sarada volvieron a sus lugares como si nada hubiese sucedido.

—… Gran presentación —dijo la Hokage con sarcasmo, mirándolos con una ceja arqueada.

Los seis viajeros del tiempo sonrieron, como si estuvieran satisfechos tras ese último incidente, e incluso Himawari había parado de llorar para dedicarle una sonrisa inocente.

Tsunade suspiró. Aquello sería difícil.