Gracias a: vanemoni, Angelical love, July-Chann, Arovi, Kagome18, sesshoxcris, JOAN, anii, Bastard Tendencies, FernyInuBellamy, miko kaoru-sama, KaterineC, yaki91, Ryunna, mery malfoy.

ReviewTalk: Primer capítulo de Rin! Vimos la historia de Kagome y una poca de ella con Inuyasha en los últimos cinco capítulos, ahora vamos a ver la historia de Rin junto a Sesshomaru y su historia personal también. Que bueno a todas las que les gustó este InuYasha que no deja de molestar a Kagome y ella que lo odia! Es raro leer algo así, por lo regular ella se vive arrastrando por él, es bueno un cambio jaja. Pero en los otros cinco capítulos que les pertenecen a esta pareja, vamos a ver como Kagome cae rendida de poco a poco, InuYasha va a batallar mucho en conquistarla pero al final lo va a logar.

*Gracias a vanemoni, anii y JOAN por sus halagos y palabras bonitas!

Nos leemos!


6.

― ¿Cómo que Kagome se fue?

Kato se restregó el rostro con mucha fuerza, estaba cansado, triste y desesperado. Kagome había escapado sin dejar rastro alguno.

―Se fue, Rin. Y no creo que vuelva.

Rin respiró fuertemente, Kagome siempre hacia lo mismo y después regresaba, no podía dejarla sola en ese mundo.

― ¿Por qué lo dices? ―preguntó empezando a tener miedo.

―Solo lo presiento, ahora ve a dormir cariño, es tarde ―ordenó y el mismo se fue a su habitación para dejar a Rin sola en la sala de aquel condominio lujoso.

Con la luz de la luna entrando por las ventanas y con paso tembloroso, se sentó en uno de los bonitos sofás de piel de la sala. No podía creer que Kagome se había ido, ¡no de nuevo! ¿Por qué tenía que comportarse como una niña de diez años? ¿Qué no entendía que tenía una familia ahí? ¿Qué tenía una hermana pequeña a la cual proteger?

¡Y ahora con el asunto de los compromisos! ¿Cómo osaba dejarla sola?

Rin Higurashi no era una chica que se quejara por las cosas, no era complicada y se había acostumbrado a tener ese estilo de vida, no le molestaba pero tampoco era lo mejor del mundo, sabía que era peligroso pero hacia lo mejor de ello. Así que cuando su padre había mencionado un matrimonio para unir alianzas y mejorar algo que no entendió bien, ni siquiera tuvo que pensarlo dos veces; aceptó y se enamoró del hombre con el que se casaría.

Si a Rin le hubiesen dicho que se casaría con ese hombre mucho antes, hubiera dicho que si aunque no fuese para unir ninguna alianza. En esos momentos, no tenía a nadie, además de que no tenía muchas amigas y era tarde, no sabía a quién más llamar más que a su prometido, el poco la veía pero le había dado su número para que ella marcara cuando tuviera una emergencia.

Marcó el nombre del hombre y esperó a que contestara, no pasaron ni tres segundos y él ya había contestado.

― ¿Rin? ¿Estás bien? ―preguntó.

Ella sonrió apenas.

―No mucho… ¿podríamos vernos? ―pidió casi en un susurro.

―Claro, iré a tu casa.

―No, papá está aquí… iré a tu condominio ―dijo ella empezando a cambiarse con ropas ligeras para salir.

―Iré por ti, es tarde para que salgas. Te hablaré cuando llegue.

―Gracias, Sesshōmaru. Te esperaré.

Rin no pudo haber estado más contenta de poder verse con su prometido, hasta se sentía culpable de no estar preocupada por su hermana en lo absoluto. Pero sabía que ella estaría bien; todas las veces que Kagome escapaba, regresaba sana y salva a casa, meses después, días, semanas, pero siempre había regresado. Rin dudaba mucho que se fuera para siempre, siempre regresaba a encerrarse a su habitación y no salir por días. Así que se sintió más tranquila al escabullirse para esperar a Sesshōmaru fuera, los guardias la miraban con cautela y ella les sonrió dándoles dulces y comida a todos. Los guardias se encogieron cuando ella se sentaba tranquila a sus lados esperando por el auto de Sesshōmaru.

Él llegó pocos minutos después marcando a su celular pero dándose cuenta que ella ya estaba fuera en compañía de varios guardias de seguridad.

Ella abrió la puerta mucho antes de que él pudiera bajarse para abrírsela y entró con una pequeña mochila por detrás.

―Siento que hayas tenido que venir tan repentinamente… ¿no estabas ocupado, cierto? ―preguntó tímidamente sin verle.

El no captó el mensaje de la pregunta hasta que se dio cuenta que rin no lo veía y no hablaba.

Carraspeó un poco.

―Estoy comprometido contigo, Rin. No haría nada más, con nadie más, ¿lo entiendes? ―dijo fríamente manejando por las calles vacías de Tokio.

Ella asintió y suspiró.

―Lo siento, es solo que…

― ¿Qué?

―Siempre veo a los hombres yakuzas con muchas mujeres y… no lo sé, pensé que tú y tu hermano eran iguales. Discúlpame.

El asintió entendiendo.

― ¿Puedes confiar en mí? ―preguntó él―. Quiero que lo hagas, confía en mí.

Ella se sonrojó y asintió levemente.

―Si… puedo tratar de hacerlo ―le sonrió a penas.

El asintió de nuevo, oliendo la suave fragancia que Rin emanaba.

― ¿Estás bien? ―preguntó notando lo callada que Rin se encontraba.

Por lo general Rin hablaba y hablaba y hablaba hasta que se cansaba y comía dulces, pero ahora solo veía sus manos y de vez en cuando a él.

―Dime, Sesshōmaru ―habló de repente―. ¿Crees que soy bonita? ―preguntó jugando con sus cabellos.

El arrugó el ceño apenas y la vio de reojo.

― ¿Por qué lo preguntas?

―Vamos, solo responde.

―Sí, eres bonita.

Ella sonrió.

― ¿Hubieras preferido casarte con mi hermana? Ella es más bonita que yo.

Sesshōmaru negó levemente.

― ¿De qué hablas, Rin? Pedí casarme contigo, por eso nos vamos a casar. ¿No te quieres casar conmigo? ¿Prefieres casarte con mi hermano?

― ¿Qué? ¡No! Por supuesto que no… jamás, tú me gustas mucho… ―susurró despacito.

Sesshōmaru contuvo las ganas de sonreír, jamás mostraba expresiones faciales pero desde que esa muchachita había llegado a su vida, no podía más que sonreír como un tonto enamorado.

― ¿Te gusto? ―preguntó molestándola.

Ella se coloró.

―Oh por los Dioses… olvida que dije eso, ¿de acuerdo? ―se tomó el cabello nerviosamente empezando a jugar con él.

El rio haciendo a Rin saltar en su asiento.

―Por ahora lo haré ―advirtió. Hubo silencio y Sesshōmaru volvió a hablar―. ¿A que vienen todas estas preguntas, Rin?

Ella suspiró.

―Aunque debo admitir que no tengo problema alguno con este matrimonio arreglado… y aunque sé que me has dicho que tú pediste casarte conmigo… creo que mi hermana y tu hermano no están del todo de acuerdo. Solo pienso que tal vez Kagome necesitaría de alguien como tú para poder acatar órdenes y…

Sesshōmaru rio de nuevo, haciendo a Rin asustarse de verdad. Jamás había escuchado reír a Sesshōmaru y hacerlo dos veces seguidas, era un poco aterrador.

―Mi hermano está loco por tu hermana ―dijo él sorprendiendo a Rin―. Dudo mucho que tu hermana pueda con él ―se encogió de hombros.

Rin frunció el ceño y habló.

―Kagome escapó hoy de casa… papá dice que tal vez no vuelva ―susurró tristemente.

Sesshōmaru alzó una ceja y entró al estacionamiento privado del condominio en el que vivía.

― ¿Te digo algo? ―dijo Sesshōmaru volteando a verla, ella asintió―. InuYasha también escapó de casa de mi padre hoy.

Rin escrudiñó la mirada y después abrió sus ojos como platos.

― ¡Están juntos! ―exclamó casi aliviada―. Por favor dime que tu hermano es bueno ―suplicó.

Sesshōmaru sonrió de lado y asintió. A pesar de no llevar una muy buena relación con su medio hermano, podía decir que era un buen hombre dejando a un lado la vida de mafioso que se cargaba. Jamás le haría daño a una mujer y él lo sabía.

―Estoy seguro que fue a buscarla y estoy seguro que la encontró, no tienes por qué preocuparte, Rin, tu hermana está a salvo.

Rin sonrió y le dio un beso rápido y leve en la mejilla.

―Eres un buen hombre ―susurró antes de salir del auto con su pequeña mochila.

Sesshōmaru se quedó de piedra ante esa muestra tan chiquita e inocente. Salió del auto para ver a Rin esperándolo.

―Disculpa mi atrevimiento ―soltó rápidamente.

El negó.

―Seremos esposos, haremos más que eso ―le advirtió con unos ojos.

Rin tragó en seco y se dejó guiar hacia un elevador que llevaba a la planta alta del condominio, hubo silencio en el trayecto y una vez que llegaron y ella entró, olió la colonia que Sesshōmaru siempre usaba cuando la veía. El matrimonio de ambos se había dado de una forma extraña y peculiar, Sesshōmaru había pedido casarse con Rin y solamente con ella, no había visto a la otra hermana Higurashi y no necesitaba hacerlo, Rin Higurashi sería su esposa, estaba escrito y él terminó por cerrar el trato ante su padre y el padre de ella.

Rin tampoco se había opuesto, se había enamorado de la idea de participar en un matrimonio arreglado, todo era como en las novelas de amor que leía, pero no todo fue con en las novelas de amor que tanto le gustaban… este hombre era completamente diferente a esos protagonistas y ella no era del todo una protagonista en sí; era distraída, parlanchina, tímida en veces y comía demasiados dulces, además, no era rebelde e indomable como todas las protagonistas que leía.

Pareciera que sus actitudes se complementaban al cien y ella no tardó en enamorarse de Sesshōmaru Taishō, su prometido, un yakuza importante y peligroso, pero eso no le importaba, sabía que Sesshōmaru la protegería de todo y todos, no sabía porque pero tenía puesta su confianza en ese hombre desde que le había visto.

Poco sabía que ese hombre también se había enamorado de ella tan solo al verla.


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