Gracias a: the princess of the wind, CONEJA, Johan Taisho, Hayde princess, Raquel16SesshxRin, Arovi, July-Chann, Kagome18, Megu mi san, karito, kitty taisho, BA (BastardTendencies) KagomeDeTaisho22, Alejandra.

ReviewTalk: ¡Qué bueno que les gustó esta Rin! Como alguien dijo por ahí... no me enrollé con la vida de Rin mucho, la combiné con su próxima relación con Sesshomaru, la razón por la que Kagome tuvo varios capítulos de ella misma, es que es una chica muy complicada, rebelde, ruda y un poco deprimida, por el otro lado... Rin no es así, es más simple, acepta las cosas como vienen y sobre todo, está enamorada del hombre al que le obligaron a casarse. Por eso mismo Kagome tuvo más explicaciones y tuvimos que ver un poco más de su vida, con Rin hay mas simplicidad y Sesshomaru también es un hombre más dentro de sus cabales y digamos "educado". Chicas, si habrá lemon entre Inu y Kag! Esperenlo dentro de tres capítulos cuando regresemos a la vida de Kag e Inu. Para variar es bueno ver a una Kagome así, no siempre linda y que sobre todo este enamorada de InuYasha! Los momentos tiernos entre Rin y Sesshomaru no acabarán, estos dos están locos uno por el otro pero la relación de Inu y Kag va a ser más difícil...

**Por cierto, los próximos diez capítulos serán intercalados, hablare de ambas parejas.

**Tengo un fic nuevo de Sesshomaru & Rin, para las chicas que aman esa pareja. Se llama Claridad, pasen a verlo!

Gracias a todas, las amo! Nos leemos en el próximo.


7.

Rin sabía que no debía de estar en ese condominio, sabia especialmente que no debía dormir con el antes del matrimonio y que tampoco tuvo porque haberse escapado de su casa… su padre la regañaría como nunca al día siguiente, pero estaba bien, se sentía un poco deprimida y Sesshōmaru era el único que ponía sonrisas en su rostro, era como si ya no existiera nadie más que; ese hombre irradiaba una confianza que ella jamás había sentido en nadie más. Se sentía segura a su lado, se sentía bien, plena, como nunca se había sentido, hasta parecía que jamás se había sentido segura en toda su vida… pero Sesshōmaru llegaba y hacia todo, hacia todo el trabajo que su padre debió de haber hecho, el trabajo que su madre no había alcanzado a hacer por completo, la confianza que Kagome no emanaba más, Sesshōmaru se convertiría en su todo y eso le aterraba, le aterraba perderlo en la batalla.

―Sesshōmaru… ―se sentaron en la sala a pesar de ser pasadas las cuatro de la mañana y que ambos tenían sueño y estaban cansados― tú… ¿podrías permanecer a mi lado siempre? ―preguntó tranquila.

El la vio, era pequeña, con grandes ojos y cabello largo y negro. Tenía la finta de pasar por un animalito indefenso, frágil, tierno, gracioso. Rin era la mujer que ahora llenaba sus sueños, no podía creer lo que ella sentía por él, todo el amor que ella irradiaba para él y solo para él, todo ese amor le llenaba de algo que jamás había probado, un sabor extraño a alegría, simplicidad y vida, sobre todo eso, vida.

―No planeaba hacer algo más ―susurró él levantándose y atrayéndola a sus brazos.

Ella sonrió levemente, como pensando en ellos cuando fuese viejos, pensando en que el seguiría a su lado para ese entonces.

―Sé que esto no es apropiado y no pretendo que lo sea… pero quisiera dormir contigo y no quiero que te niegues, Sesshōmaru ―le dijo encerrada en su pecho.

El no dijo nada, caminó con ella a su habitación y ella se cambió a sus pijamas.

―Dormiremos ―dijo él.

Ella asintió y se metió en la cama con Sesshōmaru por un lado.

― ¿Por qué siempre hueles tan bien? ―susurró ella antes de caer dormida acorralada entre los brazos fuertes y grandes de su prometido.

Sesshōmaru la observó dormir hasta que él mismo se quedó dormido, arrullado por el olor que Rin siempre tenía, aquel que había llegado a imaginar en varias ocasiones.

―He dormido tan bien ―susurró Rin sentada a la mesa y comiendo un rico desayuno que Sesshōmaru había hecho.

Sesshōmaru la vio comer y quiso sonreír, pero no lo hizo.

―También yo ―confesó haciendo sonreír a Rin.

―Dime, ¿dónde aprendiste a cocinar? ―preguntó comiendo con muchas ganas.

Él se encogió de hombros

―Mi hermano y yo vivimos un tiempo en Brasil… tuvimos tiempo de sobra y la cocinera de nuestra casa nos enseñó a preparar varios platillos.

Rin asintió sonriendo.

― ¿Has viajado mucho?

Sesshōmaru asintió.

―Pero todavía podremos viajar más tu y yo.

Rin sonrió, sonrojándose y bajando la mirada.

Un estruendo en la puerta principal los puso al tanto a ambos de que había alguien queriendo tumbar la puerta.

―Será mi padre… ―suspiró Rin parándose.

―No ―dijo Sesshōmaru―. No sabemos si es él. Ve a la habitación ―ordenó severamente.

Ella tembló y asintió yendo a la habitación no sin antes darle una mirada que él entendió a la perfección.

Sesshōmaru abrió la puerta encontrándose a cara a cara con Kato Higurashi.

El hombre lo sobrepasaba por centímetros en estatura y ambos se vieron con rostros serios y apretados.

―Exijo que me devuelvas a mi hija en este instante.

Sesshōmaru arrugó el ceño.

―Su hija está bien protegida aquí.

Kato arrugó el ceño cual matón.

― ¡Rin! Si no sales ahora mismo…

― ¡Basta, papá! ―se quejó Rin saliendo detrás de Sesshōmaru― ¡Me voy a casar con este hombre! ―gritó enojada― ¿No era eso lo que querías? ¿Qué Kagome y yo nos casáramos? ―se cruzó de brazos.

Kato no vio a su hija, solo veía al hombre alto y de cabello plateado que se encontraba tras su hija.

―Te quiero en la casa ahora.

―Siento haberme escapado, papá, pero necesitaba platicar con alguien ¿De acuerdo? Con Kagome fuera todo es muy estresante, estoy preocupada todo el día y tú no haces nada para mejorar la situación.

― ¿Planeas quedarte a vivir con él?

―Pues no… ―se sonrojó Rin― Solo vine a pasar la noche con él y…

― ¡Durmieron juntos! ―gritó enojado.

Rin se puso roja del coraje.

― ¡Sí! ¡Dormimos juntos! ¡Solo eso hicimos! Sigo siendo tan virgen como cuando vine al mundo, ¡así que no te atrevas a hablar de mi virginidad y mi vida sexual! ―exclamó molesta dejando a Sesshōmaru, su padre y a los guardas que estaban atrás perplejos ante esas palabritas que Rin Higurashi había soltado.

Kato no dijo nada más a su hija y se dirigió a su futuro yerno.

―Cuida bien de ella ―Sesshōmaru asintió―. Rin, no quiero que pases aquí más de una semana.

Y con eso se fue dejando paz y tranquilidad una vez más.