Gracias a: karito, sesshoxcris kagome18, blueviolet01, anii, BT, July-Chann, FernyInuBellamy, CONEJA, Daniela Sora DDC, Rin-Lady-of-the West, HarleyQuinn18, Johan Taisho, Almarice, yuri-yu, AzulBlue.

Hola! Gracias por los reviews, bebas.

ReviewTalk: Hemos visto a un Kato muy sobreprotector y no es para menos! Rin apenas tiene dieciocho y Sesshomaru pues no es un jovencito... Aquí como en mi fic Vegas, baby, Kag y Rin son hermanas, siempre me han gustado de hermanas, siento que es lo que deben de ser! Rin es tímida, linda y tierna, pero es hija de Kato Higurashi y hermana de Kagome, tiene un lado fiero y rebelde que saca a relucir de vez en cuando... Quien lo diría, jijiji Y si, en este fic nuestro Sesshomaru sonríe! Nimodo! Jamás lo vemos sonreír o reír y me hacía falta que se riera y que mejor si es de Rin jijiji.

Me despido, las quiero mucho!


7.

―Siento tanto eso ―dijo Rin dejándose caer en el sofá.

Sesshōmaru la observó.

―Está bien, eres su hija pequeña, lo comprendo.

― ¿Si? ―preguntó ella alzando una ceja.

El asintió.

―Si yo tuviera una hija de tu edad también hubiera hecho lo mismo.

Ella arrugó el ceño.

― ¿Qué tratas de decir? ¿Qué soy una niña?

El la vio y se permitió sonreír un poco.

―Nunca dije tal cosa.

―Lo implicaste.

El negó.

Ella asintió.

―Estoy segura que piensas que soy una niñita, ¿no es así? ―se paró y puso ambas manos en sus pequeñas caderas.

El reprimió una risa.

―No, Rin, no lo pienso así ―negó.

― ¡Claro que sí! ¡Vamos, admítelo!

El empezó a reír haciéndola enojar y avanzar hacia él.

― ¡Dilo! ―gritó dándole picotones en el gran pecho de él.

El rio mientras que el estómago empezaba a dolerle.

― ¡Eres una niñita! ―gritó al fin―. ¿Feliz?

Ella explotó e hizo una rabieta frente a él quien seguía riendo.

―Un día de estos me va a dar un calambre por reír tanto ―dijo él negando suavemente con su cabeza.

―Vamos a ver si ríes ahora ―dijo ella tomando su pene entre su pequeña manita.

El abrió los ojos desmesuradamente.

― ¡Rin!

― ¡Ríete! ―gritó―. ¡Ríete porque te estoy tocando el pene! ―dijo con las mejillas coloradas.

Ella se hincó frente a él bajando los pantalones de pijama que traía puestos.

― ¡Pero qué haces! ―gritó tratando de hacerse para atrás, pero había topado con la pared y Rin había descubierto que él no llevaba ropa interior puesta.

―Dios, es muy grande… ―susurró mordiéndose los labios.

―Rin, para esto ―dijo tratando de quitarla de ahí.

― ¡No quiero! Voy a demostrarte que no soy una niñita para que ya no te vuelvas a reír de mi ―agarró su miembro con sus manitas y él saltó.

― ¡Rin, no! ―dijo zarandeándola de los hombros―. No quiero hacer esto contigo.

Ella paró y alzó sus ojos hacia él.

― ¿Qué? ―preguntó en una voz débil―. ¿Por qué? ―casi llora frente a él, pero no lo hizo.

Él se talló la cara.

―No es que no quiera hacerlo contigo… es solo que no es el momento, Rin.

Ella bajó su mirada, sus mejillas sonrojadas y su respiración casi agitada por sentirse nerviosa y tener el corazón a mil por hora.

― ¿Por qué no? ―preguntó de nuevo―. Nos vamos a casar… los esposos hacen estas cosas, ¿no?

Él le sonrió.

―Sí, pero no pienso hacer nada contigo hasta que estemos casados.

―Eres muy bueno ―le sonrió ella también―. Pero es algo que quiero hacer, siempre eres tan bueno conmigo y hasta me has recibido aquí… y yo…

Sesshōmaru se empezaba a sentir incomodo, expuesto y hablando de sentimientos con esa niñita hincada frente a él.

― ¿Tu…?

―Yo te quiero, Sesshōmaru… ―él la vio con asombro―. Sé que no nos conocemos mucho… y que tal vez tú si pienses que soy una niñita…

―Rin, yo no…

―Espera ―pidió ella―. ¡Pero yo estoy dispuesta a hacer lo que sea para que me quieras! ―gritó soltando lagrimas―. Por favor déjame hacer esto por ti.

El la vio, enternecido.

―Cariño, las cosas no son así, no te voy a querer más o menos si haces esto…

―Quiero que me quieras también…

―Esto no hará que te quiera, Rin.

Ella lloró más y más tapándose la cara con ambas manos. Sesshōmaru aprovechó para subirse el pantalón y cargarla en brazos para llevarla al sofá.

― ¿Qué puedo hacer para que me quieras? ―preguntó hipando.

Él le acarició la mejilla.

― ¿Quién dijo que no te quiero? ―preguntó sonriendo como un canalla.

El corazón de Rin volcó mil veces y se abalanzó contra él besándolo y acariciando su cabello con sus manos.

― ¿Pero cómo? ¿Cómo me quieres si… no me conoces?

―Te podría preguntar lo mismo.

Ella se sonrojó y empezó a jugar con los cabellos largos y platinados de Sesshōmaru, tenía unos ojos ámbar oscuro muy bonitos, una nariz recta y una piel blanca y dura.

―Te reirás de mí si te lo digo… ―murmuró mordiendo sus labios.

Él sonrió con Rin acomodada entre sus piernas.

―Vamos, no reiré.

―Promételo ―pidió viéndolo a los ojos.

¿Cómo no prometerlo si le daban esa mirada?

―Lo prometo.

― ¿Por el dedito? ―puso su dedo meñique entre los dos y Sesshōmaru arrugó el ceño―. Por el dedito, anda.

― ¿Qué es eso?

Ella alzó las cejas.

― ¿Por el dedito? Prometemos algo serio y lo tenemos que prometer por el dedito… ¿nunca has escuchado de ello?

Sesshōmaru negó.

― ¿Es algo del bando de tu padre? ―preguntó más y más confundido.

― ¿Qué? ¡No! No tiene nada que ver con eso de que a los miembros de los clanes les cortan los dedos… ―le dio un escalofrío―. Eso me da ñañaras ―se sacudió haciendo sonreír a su prometido.

― ¿Qué pasa si rompemos la promesa? ¿Le pasará algo malo a mi dedito…? ―preguntó Sesshōmaru subiendo su gran meñique y escrudiñando a Rin con la mirada.

Ella lo vio para después carcajearse en su cara, él sonrió.

―No le pasará nada a tu dedito, pero me enojaré mucho contigo… ―entrecerró sus ojos.

―Bien, lo prometo por el dedito.

Ella sonrió como loca y le enseñó como abrazar sus dedos, el dedo de Sesshōmaru era grande, largo y fino mientras que el de ella apenas y le llegaba a la mitad y era en extremo pequeñito.

―De acuerdo, bueno… no sé si te quiera de verdad… yo creo que si ―se encogió de hombros haciéndole sonreír de nuevo, ¿Cuándo dejaría de sonreír por verla y escucharla? ― ¿sabes todas esas novelas en donde fuerzan a las chicas a casarse con hombres desconocidos? ―Sesshōmaru asintió―. Bueno, yo… bueno esas mujeres siempre se enamoran de esos hombres y yo me emocioné tanto con la idea que… terminé… no lo sé, terminé enamorándome de ti sin conocerte, ¡lo siento! ―exclamó apenada―. Pero si sirve de algo, si me gustas y… me agradas mucho ―terminó sonrojada y sin verlo.

― ¿Es así? ―preguntó él acomodándose en el sofá.

―Oh dios, estás enojado ―dijo mordiéndose los labios inferiores. Él no dijo nada―. ¡Estás enojado! ¡Lo siento, Sesshōmaru! No pretendí que las cosas fueran así, ¿sabes? Yo solo, bueno, pensé que cuando te conociera sería diferente y―

―Basta, Rin. No estoy enojado ―declaró relajado.

― ¿Ah no? ¿Por qué no?

― ¿Debería de estarlo?

―Bueno, pues si… prácticamente te estoy diciendo que me enamoré de la idea de ser casada a la fuerza contigo, ¡es deplorable!

―No lo es ―se rio él.

―Lo es, ni siquiera te conocía y yo…

―Si nos conocemos de verdad, estoy seguro que nos podremos enamorar y todo dejaría de ser una fantasía de libro ―comentó divertido y haciendo a Rin sonreír y acurrucarse en su pecho.

―Eres bueno.

―Me lo has dicho antes.

―Es que en realidad eres bueno, ―dijo viéndole a la cara― y en realidad me gustas ―sonrió.