Gracias a: Kagome18, Nina Parker, JOAN, Johan Taisho, HarleyQuinn18, CONEJA, FernyInuBellamy, karito, Bastard Tendencies, vanemoni, Marlene Vasquez, jaz, KagomeDeTaisho22, Rin-Lady-of-the West, Daniela Sora DDC, LuaMinguante, Meaow, KaryTorres, Depassi, marianazavi89.
RT: Rin es atrevida, claro que sí. Pero es un tipo de atrevida que no piensa las cosas antes de hacerla, es más distraída y tonta que nada... por eso es chistosa y se divierten leyéndola así como yo me divierto escribiéndola. Bueno, tenemos a un Sesshomaru que es frío pero con Rin es todo lo contrario... así de fuerte es la personalidad que Rin irradia, es capaz de deshacer la coraza fuerte y fría de este matón. Rin, por su lado, es muy distraída, no piensa lo que habla y se ríe por todo haciendo que él sea más relajado, claro que esto solo lo muestra delante de ella... hay sentimientos muy fuertes entre estos dos, son tal para cual y se nota de volada.
Falta un capítulo más para que la historia de estos dos termine para dar paso a capítulos intercalados de las dos hermanas y sus respectivas parejas.
Recuerden que he dicho al principio que esta es una historia de capítulos cortos, FCC. Lamento la tardanza estos días, me gradué y tuve muchas cosas que hacer, pero gracias a todas las que leen y dejan un mensaje bello para animarme a seguir escribiendo. Son las mejores lectoras de la vida! Las quiero mucho.
Nos leemos en el próximo capítulo y dejen un comentario bonito.
cp.
9.
Dos días habían pasado desde que Rin había estado viviendo con Sesshōmaru. Había mandado traer poca ropa de su casa aunque prefiriese las camisas grandes de Sesshōmaru que le quedaban de vestido. Todo había pasado tan rápido, que ni siquiera se había dado cuenta cuando se encontraban viendo películas, acurrucados y comiendo de todo.
Estar con un hombre de esa forma, era extraño. Jamás había tenido novios y de pasar de nada a tener un prometido era lo más bizarro del planeta. No porque ese hombre riese solo cuando la viese o porque le doblaba la estatura por diez mil cabezas… no, era por el simple hecho de que aquello había funcionado, había funcionado a pesar de haber sido planeado por sus padres, por no pedirles opinión y por haber tenido la impresión de que Sesshōmaru era un matón serio y sin sentimientos, y tal vez lo era… pero con ella era diferente. El Sesshōmaru que había conocido había sido un hombre intimidante, con un rostro de hielo impenetrable que apenas y decía dos palabras y la voz congelaba a cualquiera, ¡había sido atemorizante! Pero ahora estaban viendo películas y aquello se sentía de lo más normal, no parecía que ese hombre que tenía por prometido era para nada un mafioso, parecía un hombre común y corriente, un trabajador de alguna empresa. Ese hombre era más normal de lo que ella era.
Sesshōmaru se había acostumbrado a la presencia de aquella chiquilla en su condominio. Era refrescante tenerla ahí y aunque hubiesen pasado apenas dos días, ya sentía que vivir juntos no sería un problema en lo absoluto. Rin sonreía de más y cocinaba muy bien, llenaba la casa de buenos olores y de carcajadas. Siendo el serio Sesshōmaru Taishō, heredero de Clan Taishō, nadie jamás sabría que el reía y sonreía y que incluso cocinaba, nadie sabría eso más que Rin quien ya había podido disfrutar de su risa, sus sonrisas y de sus delicias culinarias. Rin era esa persona especial de la cual su padre le había hablado una vez, por fin la había encontrado y aunque las circunstancias no eran las más normales o incluso las mejores, estaba agradecido con quien fuera que le hubiese mandado a Rin.
― ¿Has estado comprometido antes? ―preguntó Rin en medio de una conversación para conocerse mejor. Comía panecillos y hablaba con la boca llena haciendo sonreír a Sesshōmaru.
―No, jamás ―ella asintió―. ¿Y tú?
Ella rio.
―Solo tengo dieciocho años, ni siquiera he tenido un novio formal ―se encogió de hombros.
Él levantó una ceja.
― ¿Enserio?
Ella asintió.
―Con papá como es… es muy difícil poder salir con chicos… nunca me interesó mucho, pero siempre quise saber que era de lo que todas mis amigas hablaban en la escuela, las maripositas y esas cosas ―le sonrió apenas, él asintió―. Pero ahora lo sé.
Sesshōmaru la observó con el rostro más tranquilo y en paz que tenía, aquello le agradaba de sobremanera, si pensó que Rin era suya al momento de verla, ahora sabía que era un hecho y más sabiendo que ella quería estar ahí con él.
― ¿Te molesta la diferencia de edad? ―preguntó él.
Ella negó de inmediato.
―Nueve años no es mucho. ¿A ti te molesta? ―él negó también―. ¿Cuántas novias has tenido? ―preguntó curiosamente.
El entrecerró los ojos y se encogió de hombros haciendo que ella levantara una ceja.
― ¿No me lo vas a decir?
―No.
― ¿Y por qué no?
―Un caballero no tiene memoria.
Ella se carcajeó.
―Vamos, no pudieron haber sido tantas ¿o sí?
Él sonrió de medio lado.
―Solo dos ―dijo al fin.
―Ves, dos no son muchas. ¿Y por qué terminaste con ellas?
― ¿Por qué quieres saber todo esto? No pienso hablar de esto con mi prometida.
Ella rodó los ojos.
―Quiero conocerte y eso forma parte de tu pasado, vamos dímelo ―le hizo una carita de perrito.
Él sonrió un poco.
―Terminé con mi primera novia porque era muy celosa y con la segunda porque me engañó.
Rin abrió la boca, ¿cómo alguien había podido engañar a Sesshōmaru? ¡Era tan guapo y caballeroso!
― ¿Enserio? No puedo creerlo.
― ¿Por qué lo dices?
―No lo sé, yo no podría engañarte ―dijo de lo más natural.
Sesshōmaru sonrió, una sonrisa relajada y sensual, haciendo que el corazón de Rin palpitara más rápido de lo normal.
―Me alegra saberlo.
Ella se carcajeó.
―No pudo haber sido tan celosa esa chica, ¿o sí? ―entrecerró sus ojos.
―Lo era, era un caso casi psicópata. Incluso supe que alguien me seguía siempre, me enteré hasta que terminamos la relación.
― ¡Que loca! ―gritó casi indignada.
Él se encogió de hombros con despreocupación.
―Es parte del pasado, ahora eres mi presente y mi futuro, no te preocupes por lo demás.
Ella sonrió y se acercó más a él.
―Tu pasado es mi pasado, somos una pareja ahora, necesitamos compartir esas cosas porque ayudará a fortalecer el lazo que pretendemos formar, ¿sí? ―habló con una sonrisa linda.
Él no pudo evitar robarle un beso en los labios, suave, tierno y lleno de significados diferentes, de cariño y respeto más que todo.
―Eres un ángel Rin ―susurró haciéndola sonrojar―. Estás segura conmigo, no dudes de ello.
Ella asintió tomando su rostro con sus manitas y acariciando cada parte de él. Esa tarde había resultado ser la mejor de muchas para los dos.
Como hemos llegado a los 100 comentarios
Rifaré una pequeña escena a la persona que me conteste:
¿cuál es el nombre de la espada que Inu no Taisho dejó a Sesshomaru?
La ganadora podrá elegir una escena corta de su pareja favorita.
¡Muchas gracias!
