Gracias a: bruxi, kagome18, Lily Love 12, adriana rodriguez, KagomedeTaisho22, karito, Daniela Sora DDC, Kitty Taisho H, FernyInuBellamy, CONEJA, Aoi Nishimori, Johan Taisho, Marlene Vasquez, HarleyQuinn18, Almarice, Guest, Richy Escorpy, valeaome, bchaan, yue-taisho, HachikoLovePaulinne, FerCervella, mayce cullen, Luna113, CreepyBrony.

¡Y gracias a todas por las felicitaciones de mi graduación!

ReviewTalk: Preguntaron por ahí si Rin se sabe defender o no... pues tendrán que seguir leyendo para descubrirlo :) La relación de Rin y Sesshomaru es puro amor... esperemos que siga así. Ahora, les dije que los próximos 10 capítulos serían de ambas parejas intercaladas... pero como este es un fic de FCC: fic de capítulos cortos, a veces no alcanzan a salir las dos parejas. Pero no se preocupes que trataré de que eso cambie. Siento que los capítulos sean cortos, pero lo avisé en el principio y es verdad u.u Un guest por ahí me preguntó qué por qué tengo tantas historias y no he terminado ni una? Jajaja, bueno, tengo historias terminadas de one-shot y two-shots... las razones por las que no he terminado muchas historias es porque tengo una vida fuera de fanfiction y a veces me agarra la hueva como a los humanos comunes y corrientes :) Me gusta escribir y satisfacer a mis lectores, pero por encima voy yo y si no quiero actualizar, no lo hago y ya n.n Espero que eso responda a tu pregunta, querida anónima.

**Gracias a: valeaome por leerse mis tres historias de InuYasha, me haces el día! También gracias a Almarice por decirme que leer mis historias le alegra el día :) Que bueno que te hagan desestresarte un poco, me da mucho gusto!

*Kitty Taisho H: Tienes que decirme que tipo de escena pequeña deseas de InuYasha y Kagome como tu premio :)

Sin más que decir y con muchas ganas de que lean este capítulo, prometo actualizar pronto y dejar el capítulo que muchas -incluyendome jaja- hemos estado esperando... SEXO! Jajajaja, tal vez en el próximo capítulo. Nos leemos, despues, bye!


11.

Cuando hubiesen pasado a cambiar su camioneta por un auto menos llamativo pero igual de cómodo, Kagome dio direcciones para llegar al famoso departamento.

Pero antes de hacer nada, tendrían que pasar a una tienda de conveniencia solo porque necesitaba cigarros y unos dulces. Le importó poco que InuYasha le dijera que no podrían parar ya que era peligroso. Lo hizo que parara en un una tienda que estaba a dos cuadras del departamento y salió de la camioneta dejando a un InuYasha refunfuñón atrás. Pensó en la posibilidad de que los hubiesen seguido hasta ahí, pero en realidad ya estaban muy lejos del centro de Tokio.

Era un vecindario familiar y aunque ya era muy tarde, no sentía peligro alguno de andar ahí por la calle a meras horas de la madrugada. Mucho menos con InuYasha tras de ella.

Entró a la tienda que tenía luces blancas así como todas las tiendas de conveniencia y el dependiente le echó una mirada para después regresar a leer sus comics. Kagome pudo respirar con aquel gesto y se sintió a gusto empezando a andar a sus anchas por la tienducha esa que tenía muchos dulces y muchas frituras que tomó sin pensar.

Al fin, escuchó a InuYasha entrar y verla de mala gana. Ella le rodó los ojos y le vio ir a tomar cartones a borbotones de cerveza haciendo que ella resoplara. Era más borracho que ella, esa no era una buena combinación.

Ella fue hasta la caja para pagar y pidió diez cajas de cigarros. ¿Quién sabe cuánto tiempo estaría ahí metida? Necesitaba provisiones y más con el hombre que ahora clamaba que ella era de su propiedad. El dependiente la vio de una forma extraña, como diciendo: Maldita adicta, seguro mañana la encuentran muerta por asfixia y de paso termino yo siendo cómplice. Kagome le sonrió como disculpándose. ¡Qué bueno que ese chico no la veía con ojos lujuriosos! Bueno, también era porque los comics de Star Wars no le hacían ver como uno de esos chicos interesados en chicas. A demás, ella vestía demasiado simple y ni maquillaje traía puesto.

InuYasha, por su parte, llegó a la caja marcando territorio, empujando a Kagome y plantando las cervezas en el mostrador. Kagome le lanzó malas palabras pero él no hizo caso.

―Yo pagaré mis cosas, estúpido.

InuYasha resopló, divertido.

―Cállate, mujer.

El dependiente tragó en seco al divisar una pistola en el cinturón del gran hombre.

―No… no le puedo vender alcohol… después de la una de la mañana… ―dijo tembloroso.

InuYasha gruñó y puso veinte mil yenes en el mostrador haciendo que él vendedor se atragantara con su saliva y tomara el dinero para empezar a embolsar todo ahí.

― ¿Tienes que demostrar que eres el macho alfa?

InuYasha sonrió haciéndola enojar y querer arrancarse los pelos.

―No tengo que demostrar nada, soy el macho alfa, encanto.

― ¡Ugh! No puedes ser más egocéntrico, patán ególatra.

InuYasha rio y tomó todas las bolsas con él caminando hacia la entrada y haciendo que Kagome no tuviera de otra más que seguirlo.

―Gracias ―le dijo al dependiente quien asintió nerviosamente y se dejó caer en su silla de nuevo.

Así pues, salieron del estacionamiento despacito viendo todo el vecindario. Era muy tranquilo, bonito, con muchos árboles y había varios parquecitos por aquí y por allá. Tenía dejes de ser un vecindario de pura familia y aquello le gustó.

Dirigió a InuYasha hacía el departamento y estacionaron el auto en el estacionamiento techado y escondido que había tras de los departamentos.

― ¿Aquí es? ―preguntó InuYasha viendo la parte trasera de los departamentos.

― ¿Qué esperabas? ¿Un condominio de lujo? ―bufó. InuYasha arrugó el ceño―. Estoy tratando de pasar desapercibida, no puedo darme el lujo de rentar un departamento cinco estrellas. Ya sabes quién es mi padre, ni una se le escapa… maldito viejo ―refunfuñó de mala gana bajándose del carro y yendo a la parte trasera para sacar varias cosas.

― ¿Tan mal te tratan? ―preguntó el llegando a la cajuela y viéndola sacar cosas de la motoneta rota.

―No… solo no quería casarme y total terminé contigo ―rodó sus ojos molesta.

Él la ayudó con varias cosas y caminaron juntos hasta la puerta del departamento.

― ¿Y que fue eso allá afuera? Me deseas, lo sé.

Ella gruñó haciéndolo sonreír.

―Basta ―susurró enojada―. No me hagas gritarte porque es tarde y todos duermen.

El rio por lo bajo haciéndola gruñir de nuevo y con su mano libre, abrió el departamento.

Era ya de noche y el clima se estaba poniendo un poco frio. Eran casi finales de septiembre y las nevadas no iban a tardar en llegar. Lo bueno era que ya había ropa y varias pertenencias de ella en ese departamento. También estaba amueblado y había poca comida. Todo funcionaba ya que el departamento era pagado cada mes a pesar de que nadie viviese ahí.

―Bueno, es bonito.

Ella rodó sus ojos prendiendo las luces y él rio de nuevo.

―Estas de muy buen humor… ―dijo ella viendo todo ahí adentro.

―Es que estoy contigo ―le guiñó un ojo mientras que ella veía hacia todas partes.

El complejo era de cinco apartamentos muy grandes y para familias de tres o cuatro integrantes. Tenían dos habitaciones, dos baños, una cocina y sala muy grande y había una piscina para los cinco departamentos. Ella en realidad era una chica muy sencilla que simplemente se había aprovechado del dinero de su padre, no era que le interesaran las marcas o el comprar blusas de cien dólares. Pero si tenía la disposición económica para hacerlo, ¿qué más daba si le daba uso y quemaba las tarjetas? Nadie se iba a morir.

El departamento era bonito, chic y acogedor. ¿Qué más necesitaba? Estaría lejos por un buen tiempo y no necesitaba de nada realmente, bueno ahora las cosas cambiaban un poco con InuYasha ahí dentro. Pero se tenía que hacer a la idea de que no podría andar afuera como si fuese Kagome Higurashi. Ahora solo era Kagome a secas y tenía que dejar de comportarse como la Higurashi que antes era. Tenía el dinero suficiente para mantenerse por al menos cinco años y eso era más que perfecto, porque sinceramente, ¿Quién sabe si dentro de cinco años hubiese huido a Italia o Los Estados Unidos? No que InuYasha la pudiese detener.

― ¿Por qué insististe tanto en venir conmigo? ―preguntó ella entrando a la cocina.

―Porque me gustas ―se encogió de hombro abriendo lacenas, cajones y demás.

―No me conoces.

― ¿Y eso que?

―No te puedo gustar, no me conoces, tal vez te parezco atractiva y esas son líneas completamente diferentes.

Él sonrió como maniaco y se acercó a ella una vez que había dejado las cosas en su lugar.

― ¿Por qué no aceptas que también gustas de mí? Me besaste allá afuera… me deseas…

― ¡Ya! ―exclamó molesta―. No quiero nada de ti, eres tonto, inmaduro y piensas que te pertenezco cuando claramente solo es calentura.

El arrugó el ceño y la tomó fuertemente de la cintura empujándola hasta topar con un cajón de la cocina.

― ¿Por qué eres tan malditamente necia y terca? ¿Por qué eres grosera conmigo después de todo lo que te he dicho? ―gruñó muy cerca de su cara.

― ¡No me conoces!

― ¿Quién dijo que no? ―dijo acercándose a su rostro y respirando el mismo olor que ella.

― ¿Acaso me has espiado? ―susurró indignada.

― ¿Qué si lo he hecho? Me interesas y no te puedo dejar ir, algún día te casaras conmigo y todo este problema de tú y tus serios problemas de inmadurez y niñerías se van a acabar por una vez y por todas…

― ¡No soy una niña!

El rio.

―Eres inmadura y tonta, eso eres tú, no yo.

Ella le piso un pie, realmente molesta.

―Agradece que no te pegué en otra parte ―dijo escapando de su agarre y huyendo a la recamara.

InuYasha gruñó por un momento antes de ir por ella.

―Kagome… ―llamó por ella pero no respondió―. No te escondas de mí, niña tonta ―dijo con altanería―. Sé que estas aquí… es un departamento muuuuy pequeño, no podría perderte de vista ni aunque lo intentase, muéstrate ―dijo caminando más allá y encontró unas escaleras. Subió y encontró la puerta de una habitación medio abierta. Kagome estaba en un balcón fumando un cigarro de tabaco y recargada sobre el barandal―. ¿Qué haces?

―Trato de asimilar el porqué de ti ―lo volteó a ver― aquí.

―Te lo he dicho, me gustas, nena ―dijo abrazándola por detrás y acomodándose en sus curvas y sus líneas de mujer.

Ella suspiró bajito y le dio el cigarro para que también fumara.

―Puedo tener sexo contigo pero es lo único a lo que pienso llegar.

El rio en su cuello haciéndola estremecer.

―No lo creo. Sé que pasara mucho más… si ahora estas dispuesta a eso entonces está bien por mí. En algunas semanas te estarás muriendo de amor por mí.

Fue el turno de ella de reír.

―No lo creo ―le arremedó.

― ¿Y cómo explicas esto? ―dijo presionando su gran erección contra su trasero.

Ella se atragantó con su saliva y se mantuvo rígida. Se empezaba a sentir excitada y aunque no quería dar su brazo a torcer, algo le decía que hiciera lo que quisiera con ese hombre que prácticamente se le estaba lanzando a los pies.

―Que vulgar eres ―susurró ella viendo la luna y el cielo estrellado.

Él empezó a oler y besar su cuello haciéndola suspirar.

―Tengo la sensación de que te gusta… dímelo, dime que te gusta ―suplicó haciéndola estremecer.

―Aquí no, InuYasha ―dijo tratando de escapar de su agarre haciéndolo reír.

― ¿Crees que puedes contra mí? Está claro que dado lo que pasó hace rato…

―Vamos, quítate de encima ―dijo de nuevo.

―No pienso hacerlo, ríndete, Kagome… ―susurró contra su oído y empezó a succionar su lóbulo―. Ahora eres mía y eres mi prisionera, jamás te dejare salir de aquí… serás mía para la eternidad…

―No digas cosas estúpidas. No soy la prisionera de nadie…

―Lo eres ahora, solo ríndete…

―No quiero… solo déjame en paz.

―Te morías por estar conmigo antes, ¿Qué cambió?

Ella se rio de verdad.

―Es que eres un patán y he estado con tantos que ya ni siquiera me dan ganas de volver a intentarlo.

Él se separó bruscamente de ella y salió de la habitación dejándola un poco sorprendida, aplastó el cigarrillo y salió de la habitación directo a buscarlo. Se detuvo y se preguntó porque es que lo hacía, ¿Por qué seguirlo y darle esperanzas? ¿Ella estaría capaz a tener solo sexo y nada más? Se empezaba a sentir segura con él y eso no le agradaba en lo absoluto, no sabía que pasaría y estaba asustada de sobremanera, tanto que se quedó en la habitación y no salió a buscarlo quedándose dormida en el proceso de pensar qué demonios le sucedía.


Sexo, sexo, sexo, sexo.
Sexo loco, desenfrenado, salvaje
Sexo animal en el próximo capitulo...
solo si dejas un comentario!
AJUA!