Gracias a: Kitty Taisho H, bruxi, FerCervella, Guest, mayce Cullen, yue-taisho, CONEJA, Bastard Tendencies, FernyInuBellamy, Johan Taisho, Kagome18, setsuna17, Marlene Vasquez, karito, valeaome, Michell, miko kaoru-sama, Nina Parker, Katia XD, cruelmindgames, dali9211, RominaZ, Chatt Noir.
Este capítulo contiene el premio de Kitty Taisho H por haber contestado algo bien o por haber sido el comentario 100... no lo recuerdo! Jaja :(
A FerCervella: ¡Gracias por tus palabras! Me hicieron el día, a todas las reconozco aunque no me dejen review, también reconozco y agradezco a las chicas que me han dejado un fav o una alerta. Creo que dar las gracias es un gesto de humanidad y todo se te regresa :3 Así que agradecerles a ustedes esta de más! Gracias por apoyar mi historia y por los buenos deseos :) Que bueno que ames la historia, espero que puedas seguir leyendome n.n Y gracias por los chocolates! Jajaja ya me llegaron, muy ricos :3
Las amo!
12.
Estar lejos de casa era mejor de lo que había imaginado, a pesar de que InuYasha estuviese en la otra habitación, estar sola en ese lugar sin Rin y sin su padre respirando en su cuello, era reconfortante en demasiados niveles.
Escuchó la regadera del baño contiguo ser encendida y supo que aquel asno estaba tomando un baño. Ni siquiera tenía ropas nuevas, ¿se pensaba quedar ahí con ella? ¿Por qué lo quería ahí? ¿Por qué se sentía segura con él? ¿Por qué le cruzaban tantas ideas locas al tenerlo ahí a su merced, poder hacer lo que fuese con él, tratarlo como a un esclavo? Estaba segura que podría hacerlo, estaba segura que podría hacer lo que ella quisiese y por una vez en tiempo, quiso ser la chica mala del cuento, quiso desquitarse por lo que Bankotsu le había hecho, sentirse libre de tener sexo sin compromisos con el chico malo del cuento, no con el chico bueno que no tenía nada que ver con su mundo, quería meterse con InuYasha.
Caminó hasta su habitación y entró viendo sus ropas tiradas por ahí, rodó los ojos ante el mugrero del hombre y entró al baño que estaba lleno de vapor. InuYasha tarareaba una canción sin letra y ella no pudo evitar reír un poco.
― ¿Kagome? ―habló fuertemente.
Ella no respondió y empezó a quitarse la ropa sin prisa alguna, InuYasha siguió tarareando y las puertas de la regadera estaban empapadas de vapor, tanto que InuYasha no sintió ni vio cuando Kagome se metió a la ducha junto con él, completamente desnuda.
Pegó un grito y fue a dar a la pared viendo la imagen erótica y pornográfica que Kagome Higurashi era.
― ¿Qué carajos haces? ―preguntó viéndola, sin descaro, con lujuria, pero enojado a la vez.
―Estoy haciendo lo que querías hacer ayer… ―dijo acercándose a él y tomando su miembro en sus manos, sin ninguna consideración, sin ninguna advertencia.
InuYasha boqueó como una niña de primaria y su miembro, que ya estaba duro, parecía un tronco en las manos de Kagome.
―No quiero que las cosas sean así ―dijo gruñendo.
―Eres lindo… estabas tarareando una canción como un niño pequeño…, creo que tal vez si pueda llegar a amarte ―susurró.
El rio débilmente, no podía pensar bien y los pechos de Kagome tenían el tamaño perfecto para que su miembro se resbalase entre ellos.
―No seas mentirosa ―arrastró la voz, echó la cabeza para atrás y Kagome terminó poniéndose de rodillas frente a él, tomando su glande y masajeándolo de arriba abajo.
―Soy una mujer libre, InuYasha… puedo hacer lo que quiera, puedo amar, odiar, reír, irme, regresar… puedo hacerte esto y mucho más, tengo el control de mi vida, de mis acciones y de lo que digo y dejo de decir, también de cómo hacerte sentir… si lo que dices es verdad, entonces no quiero volver a conformarme con las migajas de hombres estúpidos y patanes, quiero todo el paquete y no me importa que sea pesado, extraño o cansado, quiero tenerlo en mis manos y quiero experimentar todo eso que las muchachitas de novelas hablan… ―empezó a lamer su pene como una paleta y él apenas y se recuperaba de la magnitud de sus palabras cuando volvió a gritar desesperado―. Quiero amar a alguien de verdad y que me amen por igual, que me amen incluso más ―demandó apretando más y más su miembro―. Tú no tienes el derecho de venir a prometerme el sol y las estrellas cuando ni siquiera me conoces… es cruel de tu parte.
Él tragó en seco, por la mamada, por sus palabras y por verla hincada frente a él.
―Me gustas en verdad ―dijo tomando su cabeza y acariciando sus cabellos mojados―. Estoy dispuesto a ser parte de tu paquete… y a intentarlo… si es que tú lo quieres ―ella sonrió contra su toque, contra esas palabras y soltó lágrimas; lagrimas estúpidas de felicidad y libertad, lágrimas que él secó con sus dedos―. Ven acá, princesa… no tienes por qué hincarte frente a mí ―la tomó de la mano y la jaló hacia él―. Es cierto, no te conozco, Kagome… pero quiero hacerlo, quiero conocerte y quiero ser algo... que tu ames, no me preguntes por qué, pero cuando te vi sentí algo, algo que me ordenó que fuera tras de ti y que no te dejara escapar, pero tú eres buena en lo que haces… y lograste desaparecer de mi radar por meses ―le sonrió haciéndola reír un poco―. ¿Estás segura de esto?
Ella se encogió de hombros.
―No estoy segura de nada ―susurró apenas.
―Está bien por mí, podemos tener un mes de prueba si así lo quieres.
― ¿Un mes de prueba? ¿Qué es eso?
Él sonrió.
―Algo estúpido que se me acaba de ocurrir, podemos tratarnos por un mes y si no funciona… cada quien toma caminos separados.
Ella también sonrió.
― ¿No me perseguirás por la faz de la tierra? ¿Me dejaras dormir en paz?
Él se lo pensó por un rato y negó al final.
―Trataré de no hacerlo…
―Aah, tratar no es suficiente ―se rio ella.
―Es algo, ¿qué dices?
Ella sonrió apenas y asintió.
―Está bien, un mes Taishō.
― ¿Eso significa que ya podemos tener sexo? ―preguntó como un canalla.
Ella sonrió y asintió.
―Empecemos.
Y así fue como Kagome se rindió ante el hombre que le prometía el sol y las estrellas y que estaría más que dispuesto a cumplírselo.
MuñecasDeMafia
― ¡Tenemos que decirle a papá que viviré contigo! ―gritó emocionada.
Sesshōmaru sonrió discretamente viéndola recoger sus ropas de aquí allá.
―No te lleves nada, déjalo aquí.
Ella sonrió aún más.
― ¿Estás seguro de esto? Es decir… ―se mordió los labios― este es tu lugar de soltero… yo solo podría arruinar las cosas, además si has estado aquí con otras mujeres yo no quisiera… bueno ―vio sus pies―. No es que me importe es solo que sería… extraño ―terminó sin verle.
No podía verlo a los ojos, se sentía tan apenada.
― ¿No te molesta el hecho de que yo pueda estar con otra mujer? ―preguntó levantando su barbilla.
Ella tragó saliva sintiéndose atrapada en cuatro paredes, aquellas platicas eran demasiado para ella, una niña que era todo amor, colores rosas y dulces.
―Bueno, yo no… no podría molestarme ¿sabes? ―preguntó sin verle todavía―. Es tu vida y tú y yo solo somos, uhm… nada ―se encogió de hombros suavemente.
―Has dicho antes que somos una pareja, recuérdalo ―susurró él más cerca de ella.
Ella rio irónicamente.
―Lo dije yo, pero tú no acordaste con nada…
―Somos una pareja ―confirmó él.
Ella se mordió los labios nerviosa, ansiosa y sin saber que les deparaba el futuro.
― ¿Lo somos?
―Eres mi prometida, Rin, por lo tanto… eres mi novia ―le guiñó un ojo haciendo que su corazón diera un vuelco y la hiciera acercarse a él para treparse y besarle como loca.
En el próx si habrá lemon!
Tenía que aclarar todo primero:)
Dején review para que Kagome termine lo que empezó! :D
