Capítulo 3

Llegó a la universidad esperando encontrarse con él. Tenía muchas cosas por las cuales reclamarle: ¿cómo se atrevía ese hombre a preguntarle semejantes cosas? ¿Cómo podía pensar mal de su amigo? ¿Cómo se atrevía a reclamarla como de su propiedad? Estaba rabiando pero ya se desquitaría…Oh sí y sabía cómo hacerlo…

Entró al salón y buscó su asiento, abrió su LAPTOP y descargó su último trabajo. Ya estaba listo. Se recostó en su asiento y vio como cada uno de los demás estudiantes entraban lenta y cansadamente al salón; Sango venía casi durmiendo, Miroku iba detrás de ella para verle las piernas, Seshomaru y Rin estaban abrazados mientras caminaban, Kikyo venía seguida por su grupo de amigas y… ¿Kagome?

Esta vez le haría caso, y lo mejor era que no solo se desquitaría de él sino que podría aprovechar esta situación y cambiar un poco los planes. Se puso en lindo perfume y salió del baño. No estaba mal vestida esta vez, hoy le haría ver todo lo que se perdió por perseguir a una pálida mujer.

Entró al salón y todos voltearon a verla, no se sorprendieron, era la misma Kagome de siempre, pero con un toque diferente… Tomó asiento junto a Miroku y este la quedó mirando sin entender.

Se empezó a sentir incómoda, por la mirada libidinosa que le dirigió Miroku al entrar a clases y finalmente se relajó cuando Koga lo golpeó en el estomago y logró hacerlo voltear.

La clase comenzó sin ningún inconveniente y rápidamente empezó a responder a la mayoría de las preguntas que su profesor le hacía. Se sentía bien, había estudiado para esa intervención y ahora los nervios no evitaban que hablara. Cada que podía dirigía una pequeña mirada a su objetivo y al objetivo de este. No se miraban. Sonrió satisfecha.

-…sin tener que nombrar a algunos conocidos autores, podemos decir que la mayoría se enfocaban en admirar y glorificar el…-el maestro pasó la vista por todo el salón- ¿Señorita Himura?

Kikyo dejó de lado su móvil y miró al viejo profesor que la miraba con ojos desaprobatorios. ¡Caray! La tomó por sorpresa. Ojeó alguno de sus apuntes y miró con cara de auxilio a sus amigas-que estaban tan perdidas como ella-y luego miró al resto de alumnos con la misma mirada. Ninguno de ellos se atrevía a hablar, excepto uno. Inuyasha ya estaba listo para susurrarle la respuesta cuando alguien más levantó la mano. Volteo la mirada para ver quien le había quitado la palabra a Kikyo y luego sus ojos se ensancharon al verla.

-Se enfocaban en admirar y glorificar el cuerpo femenino.-contestó Kagome quien se había levantado de su asiento dejando al resto admirar y glorificar su cuerpo femenino.

Inuyasha trató de controlar las ganas de sacarla del salón para que nadie más la mirara y se mordió el labio. Ya se le ocurriría otra cosa.

El profesor asintió y siguió con su clase. Kagome volvió a tomar asiento y todo se calmó nuevamente.

Inuyasha, que ya no podía dejar de mirarla y tampoco se aguantaba las ganas de golpear a cualquiera que la estuviera mirando, hizo unos cuantos cambios de asientos y logró quitar a Miroku y situarse al lado de Kagome. Esta ni si quiera lo notó.

Se acercó a su oído y respiró su delicioso aroma: Manzanilla.

-Te advertí de la forma en que tenías que venir vestida-le susurró en su oreja. Sintió como la piel de la muchacha se erizaba-Ahora vas a tener que cambiarte.

Kagome reconoció su voz al instante y sintió que la piel se le erizaba al sentir su aliento en ella. Tragó saliva lentamente e intentó acompasar su respiración.

-No veo forma de hacerlo.-le contestó-Aparte, estamos en clases.

Inuyasha sonrió maliciosamente.

-Eso se puede arreglar.

Y acto seguido pasó sus labios el níveo cuello de la joven que no pudo reprimir un fuerte suspiro.

El profesor carraspeó y ambos voltearon a verlo. Les hizo señas para que salieran del aula y sonrojada, Kagome siguió a Inuyasha afuera.

Se sentía triunfador, todo había salido como había querido. Cuando cerró la puerta cogió a una Kagome aún sorprendida por la cintura y la jaló junto a él. Esta aún no terminaba de comprender lo que había pasado. La habían botado del salón, la habían botado del salón con Inuyasha, la habían botado del salón por culpa de Inuyasha.

Respiró fuertemente y la ira comenzó a invadir su cuerpo. Sintió como una pequeña corriente de electricidad la atravesaba y salía por sus poros. Ella sintió el dolor que produjo esto, pero Inuyasha pareció no hacerlo. O quizás no le molestó.

-¿A dónde me llevas?-le preguntó finalmente.

-A que te cambies.

-No tengo otra ropa.

Inuyasha paró en seco y ella no pudo evitar chocar contra su espalda.

-Siempre traes ropa de repuesto-le dijo.

-Hoy no, toda mi ropa está lavada-contestó calmada.

Inuyasha pareció meditar un momento y luego volteó-con su brazo aún sujetando la cintura de Kagome-y tomó un camino diferente. Entraron en el primer salón del cuarto piso y cerró la puerta con seguro. Aprisionó a Kagome contra la pared y le sujetó ambas manos.

-Ahora sí te puedes cambiar de ropa-le susurró y la mirada de la chica vagó por todo el salón. Estaban en el aula donde guardaban los vestuarios de las obras.

-No me voy a poner esta ropa-le retó.

-Pues no te vas a quedar vestida así-contestó él.

-¿Qué tiene de malo este atuendo?-dijo mostrándole su falda no muy corta y su polo manga corta.

Inuyasha tuvo que aguantarse las ganas de decirle lo bien que la hacía lucir y se mordió la lengua.

-Deja ver mucha piel-le respondió. Kagome sonrió-¿Qué es tan gracioso?

-Te molesta que me miren otras personas-le dijo sonriendo. Había dado en el blanco y ahora disfrutaría de su victoria.

Inuyasha la miró con la peor cara que pudo poner y luego se acercó más a ella. Olió su cabello y luego sintió una presión que venía de su pantalón. ¡Rayos! Tenía que controlarse. Pero esa mujer lo estaba tentando. Venir vestida de esa manera tan provocativa sabiendo que él no se resistiría, y mirarlo con cara de inocente…realmente era malvada. ¡Hay! Kagome, Kagome, Kagome…esa mujer siempre lo volvió loco, sus juegos, sus bromas, su forma de incitarlo…pero supuestamente él ya no sentía nada por ella ¿verdad? Entonces, porqué no quería separarse de ella, porqué quería tomarla en ese preciso momento. No le importaba si los descubrían, no le importaba que en medio de todo llegara un profesor y lo llegaran a expulsar por eso, no le temía a nada con ella.

Kagome podía ver el deseo en los ojos de Inuyasha, siempre le habían encantado la mirada que le daba: deseosa y pasional. Pero ahora no se satisfacía con esas dos cosas, ella buscaba otra chispa más. Y al no encontrarla desistió en su idea.

Lo apartó lentamente y cambió su semblante. Lo miró con ojos tristes y se dirigió al armario de ropa femenina.

Inuyasha se quedó en seco. ¿Ella lo había apartado? ¿Ella se fue a cambiar? ¿Ella lo miró con sus bellos ojos llenos de dolor? El calor que sentía se fue apagando poco a poco y la pena invadió su rostro. Había estado a punto de tomarla en ese mismo lugar y lo hubiera echo así ella solamente lo hubiera apartado. Pero no pudo, no pudo al ver la tristeza reflejada en esos ojos que tanto le gustaban. Kagome estaba sufriendo, y él no haría nada más para lastimarla aunque eso lo privara de ella.

Encontró un par de jeans de su talla y se los puso. Guardó la falda en su mochila y volvió donde había dejado a Inuyasha. Él estaba apoyado en la puerta de entrada y cuando la sintió levantó su mirada. Estaba vestida igual de linda, pero ahora nadie la vería de la manera que él lo hacía.

Lentamente se acercó a la muchacha y puso una mano en su mejilla. Kagome levantó el rostro sonrojada y avergonzada y posó sus ojos en los de él. Inuyasha sintió más ternura por la bella criatura que tenía frente a él. Puso su otra mano en la espalda de ella y la pegó contra su pecho, bajó la mano que estaba en su mejilla y sujeto con más fuerza el pequeño cuerpo de la chica. Siempre le gustó eso de ella, no era tan alta, es más era pequeña para su edad, y su cuerpo encajaba perfectamente en el de él, que le llevaba por lo menos una cabeza de altura.

Kagome levantó sus brazos lentamente y rodeó la cintura de él. Busco con sus ojos el hueco entre su cuello y su hombro y posó su cabeza en él.

Sintió una descarga recorrerle el cuerpo al sentir como ella se recargaba en la hendidura de cuello. La abrazó con más fuerza y le dio un beso en la mejilla. Kagome dio un respingo por el contacto y se ruborizó. Así, abrazados, se quedaron hasta que sonó la campana. Kagome estaba lista para que Inuyasha rompiera el abrazo, pero no se movió.

Aspiró una vez más el olor de sus cabellos y se acercó a su oído.

-Esa ropa te hace lucir igual de bella-le susurró-Pero disipa más la miradas.

Kagome sonrió y se alejó de él.

-Eres un tacaño.

Inuyasha levantó una ceja y Kagome le sacó la lengua. Se dirigió hacía puerta pero antes de salir él la jaló de la muñeca.

-No es egoísmo, no me gusta que la gente ande viendo mis…-le echó un ojo-propiedades.

Kagome infló los cachetes y se marchó. Inuyasha la vio alejarse y tomó una gran bocanada de aire. Sintió una presión en su entrepierna y rápidamente se dirigió a las duchas del gimnasio. Un duchazo de agua fría era lo que necesitaba.


holaaa!!! weno aki está la conti...sorry por no subirla antes, es que he estado bastante ocupada con el cole y otras cosas xD tambien por lo corto que es este capitulo.

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