Hola! Aquí les traigo el 2do capitulo de esta loca historia que se me ocurrio un dia.. Espero que les guste!
Los personajes son creación de Naoko Takeuchi, yo solo los tomo prestados.
¿SUEÑO O REALIDAD?
A pesar de la urgente advertencia que Abby acababa de recibir, la joven no pudo hacer nada fuera de mirar la puerta como una tonta. No terminaba de creérselo. Serena Tsukino, Serena, cabeza de chorlito, la había despertado y llamado prima. Tenía que haber un error. Probablemente había tomado algún Valium de más sin darse cuenta y ahora estaba alucinando. Si, era eso; una simple y loca alucinación causa por un exceso de medicamentos mezclado con tristeza y fanatismo crónico.
De pronto, una idea vino a su cabeza. Si todo esto era producto de su imaginación, ¿por qué no podía disfrutarlo? Al menos hasta que se le acabara el efecto de los tranquilizantes, claro está. Sonrió, satisfecha con su análisis y la racional explicación que había hecho, y ahí fue cuando recordó que había querido romper con Derek por ese mismo motivo…
Podían existir cosas que no tuviesen explicación racional, ¿cierto? Así pues, por el momento, definiría todo como una realidad alterna hasta descubrir que rayos estaba pasando. Hasta entonces, viviría en aquel mundo, con la esperanza de ver a todas sus heroínas favoritas.
Se levantó de la cama, recorrió la habitación con la mirada y se encontró con un uniforme idéntico al de Serena colgando de una silla. Debía de ser para ella, supuso. ¡Oh, rayos! Eso significaba que estaba en la preparatoria… otra vez. Su buen humor se disipo en segundos. ¿Por qué tenía que soñar con la escuela? ¿Acaso no podía haber aparecido unos años después? No, se recordó. Sailor Moon terminaba con sus protagonistas en esa época, por lo que era de esperarse que Abby imaginara lo mismo. Se visto y se calzo con las pantuflas que encontró al lado de la cama, mientras se resignaba al hecho de que ni siquiera era capaz de imaginar un sueño más divertido. Salió de allí y recorrió el pasillo en silencio, abriendo todas las puertas hasta encontrar el baño. En ese momento recordó el capítulo donde Seiya tomaba un baño en la casa de Serena y tuvo que aguantar la risa al acordarse del pobre muchacho luchando con Chibi Chibi. Supuso que debía bajar las escaleras para encontrar su objetivo y se encamino. Al bajar, vio el pasillo que daba a la entrada y varios pares de zapatos pulcramente acomodados en un costado. Giro a la izquierda y no vio a nadie, solo una sala de estar vacía con elegantes sillones y una mesa ratona haciendo juego. Se volvió a la derecha y choco con alguien.
_ Oh, lo siento mucho –procedió a disculparse.
_ ¡Ya era hora! –dijo una voz masculina pero aniñada-. Duermes más que la tonta de Serena, ¿sabías?
_ Abby tuvo que mirar dos veces para estar segura de lo que veía. O mejor dicho, de a quien veía.
_ ¿Sammy? ¿Eres tú?
_ Pues claro, ¿acaso no me ves?
Con el cabello castaño, los ojos azules y una expresión burlona de primera, Sammy Tsukino, el hermano de Serena, era igual en su alucinación que en la realidad, ¿o en el anime? Sacudió la cabeza, sin saber ya que pensar.
_ ¿Te encuentras bien, prima? ¿Te has golpeado la cabeza o algo?
_ No, no. Estoy bien –respondió Abby rápidamente.
_ Pues entonces, ve a la cocina. Mama tiene listo el desayuno –dijo antes de darle la espalda y desaparecer detrás de la puerta.
¿Mama? Esto se estaba tornando cada vez más confuso, se dijo Abby, pero así y todo se dirigió a la cocina, donde se encontró con Serena y como una tonta volvió a sorprenderse. Supuso que era como uno de esos casos en lo que ves a tus estrellas favoritas. No importa cuántas veces los veas, siempre siguen sorprendiéndote.
De espaldas a ambas estaba una mujer alta y de cabello azul, con las manos en una sartén.
_ Bien, ya estás aquí, vámonos. –dijo Serena, al tiempo que la tomaba del brazo con presteza.
_ Pero hija, déjala desayunar, no puede irse con el estómago vacío –dijo la mujer, dándose vuelta.
Mama Ikuko estaba allí, ofreciéndole un plato de hot cakes y mirándola con los ojos más tiernos que ella hubiera visto nunca. Abby apenas pudo creerlo.
_ De acuerdo, pero come rápido. Mina pasara por nosotras en cualquier momento.
_ ¿Mina? –pregunto mientras se sentaba a la mesa.
_ No vas a decirme ahora que no sabes quién es ella, ¿verdad? –exclamo Serena, exasperada-. Hoy estas muy extraña, ¿lo sabias?
_ Lo siento, no dormí muy bien anoche. Si se quién es, solo que… no te preocupes, me apresurare.
Era inútil explicarle que sus padre eran hijos únicos y nunca tuvo primos, o que ella era una creación de Naoko Takeuchi o que era completamente imposible que todo aquello estuviese sucediendo en realidad. La trataría de chiflada.
Por eso, tan solo se limitó a comer el hot cake y a beber su te en silencio, diciéndose a sí misma que no servía de nada discutir con su propio sueño. A los pocos minutos el timbre se escuchó y supo que era hora de marcharse.
_ Vámonos. Ahora tendremos que correr o no llegaremos.
Serena la arrastró del brazo hasta la puerta y ambas se calzaron mientras mama Ikuko terminaba de envolver sus almuerzos.
_ ¡Que tengan un buen día! –las saludo cuando las dos salieron de allí.
Mina Aino/Sailor Venus la estaba esperando en la vereda. Abby noto que era mucho más hermosa de lo que recordaba. El largo cabello rubio atado con un moño rojo brillaba muchísimo y sus chispeantes ojos celestes junto con su sonrisa contagiosa la hacían una jovencita muy bella.
_ ¡Hola chicas! –dijo ella-. Creo que es algo tarde, deberíamos apurarnos, ¿no creen?
_ Si una persona no hubiese dormido más de la cuenta ya estaríamos en camino –reclamo la otra rubia.
_ Lo siento mucho –volvió a disculparse Abby.
_ No importa. Vamos, hay que correr.
Correr no era la palabra más adecuada, pensó Abby minutos después, en la entrada de la escuela Juban. Habían llegado a tiempo, pero gracias a haber ido a una velocidad tal que literalmente había dejado humo en el suelo. En la puerta del salón ya las estaban esperando Lita y Amy, lo que le causo cierto estupor, a pesar de que había decidido permanecer tranquila. La confusión se apodero de ella una vez más. ¿Cómo era posible que estuviera soñando todo aquello? –se volvió a preguntar, pero esta vez no encontró explicación alguna. Bueno, si había una, pero Abby no se atrevía siquiera a considerarla.
Sacudió su cabeza y centro sus pensamientos en el sueño. Lita había anunciado un platillo nuevo y todas irían al Templo Hikawa después de clases para probarlo junto con Rei.
_ ¡No puedo espera para probar tu rica comida, Lita! –exclamo Serena.
_ Ya deja de pensar en comida –la reprendió Amy-. A propósito, ¿han estudiado para el examen de hoy? –les pregunto, causando un silencio general.
_ Abby, no me avisaste que hoy teníamos examen –le recrimino su prima.
_ ¿Yo? ¿Y por qué habría de saberlo?
_ ¡Porque vienes a la misma escuela que nosotras! –grito Mina. Al parecer, ella también lo había olvidado.
_ ¡Niñas, como pueden ser tan irresponsable! Ya estamos en preparatoria, ¡no pueden permitirse ese comportamiento! –alcanzo a decir Amy antes de que la maestra entrara al salón y les pidiera a todos que se acomodaran en sus lugares.
_ Buenos días –los saludo la señorita Mónica-, hoy tomaremos el examen de matemáticas.
Abby suspiro tranquila. Los números eran su especialidad, y si no hubiese trabajado en el banco de su padre habría seguido contabilidad. Se relajó y espero a que le entregaran el examen.
[…]
Luego de la sorpresivamente sencilla evaluación, Abby estuvo segura de que no estaba soñando. Era imposible que tuviese tanta imaginación, ¿entonces de veras se encontraba dentro del universo de Sailor Moon?
Decidió seguir sin la afirmación o negación de la respuesta y continuo su día, tratando de sobrellevar lo mejor posible la impresión causada al ver a sus personajes favoritos. Para la hora del almuerzo Abby ya había logrado entender algo de aquel mundo en el que parecía estar y cuando finalizaron su última clase le parecía increíble estar hablando con todas ellas como si se conocieran de toda la vida.
A la salida de la escuela, todas se encaminaron al Templo Hikawa a visitar a la última Sailor scout que faltaba por conocer… la más temperamental y la única que podría llegar a explicarle que sucedía. Serena debió de notar su nerviosismo, ya que comento:
_ Sé que Rei no te cae tan bien pero estaremos todas, no tienes de que preocuparte.
Abby asintió, sin entender una palabra de lo que estaba oyendo. Rei no le caía mal ni mucho menos. A su entender, era la amiga más fiel que podía llegar a tener Serena; solo que el hecho de averiguar la verdad la alteraba de veras.
_ Giremos aquí. Podemos tomar este atajo y así llegar antes –sugirió Amy.
Las cinco se pusieron a la marcha y en menos de diez minutos llegaron a ese lugar de encuentro que Abby había visto miles de veces. Rei Hino estaba de cuclillas en la entrada, alimentando a Phobos y Deimos. Iba vestida con el traje de sacerdotisa y su cabello oscuro parecía danzar con el viento. Al escuchar pasos levanto la vista y sus profundos ojos negros prácticamente me atravesaron. Al parecer, de veras no le caía bien.
_ Hola, Rei. Hemos venido porque Lita necesita tu opinión culinaria, ya que al parecer ella no puede opinar de sus propios postres. –Saludo Mina-. Es como dice el dicho, pues: "En casa de herrero, palo de hierro."
_ Eh… Mina, creo que es "cuchillo de palo" –la corrigió Amy sin dejar de sonreír.
Mina la miro confundida y luego rio a carcajadas, contagiando a las demás.
_ Vengan, pasen –las invito Rei-. Iré a preparar un poco de té.
_ Te acompaño –acoto Abby. Si había alguna persona que pudiera decirle que estaba pasando, esa era Rei.
Ella no dijo nada, solo asintió en silencio y dejo que la siguiera hasta la cocina. La observo mientras ponía agua a calentar y acomodaba seis tazas en una bandeja color celeste. Cuando Abby se acercó para ayudarla a llevar todo, Rei clavo sus ojos en ella y dijo sin miramientos:
_ Tú no eres de aquí –no fue una pregunta.
_ ¿Cómo dices?
_ Qué tú no eres de este mundo.
_ ¿Cómo lo supiste? –pregunto Abby mucho más que sorprendida-. Espera un segundo, si tú sabes eso entonces… ¿quieres decirme si esto es un sueño?
_ Claro que no. ¿Te parece como si estuvieras soñando?
_ Al principio sí, pero luego… -Abby recordó los momentos en que todo le parecía demasiado real. ¡Entonces en verdad estaba allí! Apenas podía creerlo, pero… Miro a Rei con un interrogante en su cabeza.
_ Quieres saber cómo llegaste hasta aquí –dijo Rei y Abby asintió-. Pues bien, ni siquiera yo se la respuesta a esa pregunta.
_ ¿Pero cómo es que solo tú te diste cuenta?
_Tengo poderes, lo sabes. Poderes más allá de mis habilidades como senshi. Lo note apenas te vi, pero no podía decir nada, ya que extrañamente todas se comportan como si hubieses vivido con nosotras desde siempre.
_ Ustedes… ¿en qué época estamos? ¿La batalla con Galaxia ha terminado?
_ Hace unos meses atrás –respondió Rei-. Todas volvimos a nuestras vidas normales y hasta el momento ninguna de nosotras ha tenido necesidad de transformarse.
_ No puede ser posible. Simplemente no puede ser –susurro Abby, nerviosa por primera vez.
_ Oye, tranquila –Rei se acercó a ella y sonrió, mirándola con compasión-. Tal vez no puedas decírselo a nadie, pero cuentas conmigo. Averiguaremos porque y como es que estas aquí. Lo prometo.
_ Gracias –susurro Abby, aunque sus nervios seguían estando a flor de piel.
Rei asintió y se volvió a tomar la bandeja. Se encaminaron en silencio, pero al rato Abby volvió a hablar.
_ ¿También me ayudaras a volver a mi lugar? –le pregunto.
_ Como quieras. ¿Pero estas segura que quieres volver?
Abby reflexiono por primera vez. Llevaba años queriendo escapar de su vida, y no era que no le gustara estar allí, en Tokio, pero ¿sería eso lo correcto? Luego de unos segundos, volvió a mirar a Rei y contesto:
_ Yo… No lo sé.
