Aquí estoy de nuevo! Les recuerdo que los personajes son creación de Naoko Takeuchi, yo solo los tomo prestados para mi recreación personal :)
CONOCIENDO A DARIEN
Aquel sábado por la mañana Abby despertó con el mismo extraño sentimiento de familiaridad que venía sintiendo en ella hacia un par de días atrás. Había pasado una semana ya desde que, por causas aún desconocidas, había aparecido en aquel mundo de su infancia. Durante este corto tiempo, sin embargo, Abby pudo conocer a las chicas de una manera que jamás creyó posible. Serena, por ejemplo, era una jovencita muy madura, pese a que la mayor harte de tiempo no lo pareciera. Amy, a quien creía sin dudas la mas responsable y seria del grupo, cada tanto terminaba aceptado algo que otro alocado plan de Mina, una de las personas más divertidas que había conocido hasta ahora. Lita, además de cocinar como una experta, era una joven muy sentimental y tierna, por más que la mayoría de las veces no diera esa impresión. Rei, por último, había resultado ser la más cercana a Abby. No solo porque sabía la verdad, sino porque conocía la tristeza que podía llegar causarle la soledad de estar allí, sin nadie a quien recurrir.
Sin saber CUANDO o SI iba a regresar algún día, Abby decidió disfrutar el día a día hasta llegar el fin de semana, momento que marcaria su vida para siempre…
Todavía era temprano cuando se puso de pie y comenzó a vestirse, pero aun así escucho a Serena tocar a la puerta minutos después.
_ Adelante –la animo a entrar.
_ Muy buenos días, Abby. Espero que la semana no te haya agotado como para rechazar un paseo por el zoológico.
_ ¡Pues claro que no! Estaré lista en tan solo unos minutos.
_ Muy bien. Estaremos allí toda la mañana y luego Darien nos llevara a almorzar.
_ ¿Quién? –pregunto Abby, preocupada por no haber escuchado bien.
_ Darien, ¿no me oíste?
_ ¡Pe-pero creí que él estaba en Estados Unidos!
_ Así es, pero le han dado un mes de vacaciones y piensa aprovecharlo al máximo. Llego hace tan solo dos días y en cuanto supo que estabas aquí organizo esta excursión.
_ Pero yo no lo conozco, ¿cierto? –pregunto con la duda en voz, temerosa de haber conocido a Darien y no saberlo.
_ Por supuesto que no. ¿Prima te encuentras bien? Estos días has estado de lo más extraña.
_ Si, si. No es nada. Dime, ¿cuánto tiempo tengo?
_ Mi Darien pasara por nosotras en media hora. Vístete y baja en cuanto puedas.
Apenas estuvo sola, Abby empezó a hiperventilar. No esperaba encontrarse con él, ¡se suponía que ni siquiera estaría en Japón! Quería matar a Serena, ¿cómo se le ocurría hacer algo así? Pero claro, ella no podía saber que Darien había sido su modelo de hombre perfecto desde su infancia. Enterarse de que él era alguien real había trastocado su mundo, pero el hecho de conocerlo en solo media hora lo había volteado patas arriba. Definitivamente no estaba preparada para esto.
Sin saber a qué otra persona recurrir, tomo el teléfono y marco un número que ya comenzaba a resultarle más que conocido.
_ ¿Diga? –hablo Rei del otro lado de la línea.
_ Hola, soy Abby.
_ ¡Hola! ¿Cómo has estado? Ayer no viniste al Templo.
_ Si, perdona. Tenía que terminar un proyecto de la escuela.
_ ¿Estás bien? Tu voz suena un poco…rara.
_ Por eso te llamaba. Estoy en un terrible problema. Dentro de un rato Serena y yo iremos al zoológico…
_ ¿Acaso le temes a los elefantes o algo así? –pregunto en tono de broma.
_ No, no es eso. Resulta que Darien también ira con nosotras. Llego hace unos días, ¿lo sabías?
_ Si, Serena nos avisó ayer. Ya entiendo, te preocupa que él pueda notar que tú… eres diferente. Pero no tienes nada que temer, sus poderes no son tan poderosos como los míos.
_ ¿Sabes, Rei? Para ser una psíquica lo estás haciendo bastante mal en estos momentos.
_ ¿Qué quieres decir con eso? ¿Cuál es el problema entonces?
_ Él es Darien.
_ Y…
_ Darien Chiba. El hombre más perfecto de la historia. La persona que he buscado toda mi vida. Y ahora está aquí y yo…
_ Ay, no. Por favor no me digas que tú también… ¡No! No lo digas siquiera.
_ Aja.
_ ¡Rayos! Ahora sí que estas metida en un buen lio. No puedes enamorarte de él. ¡Es el futuro rey! ¡Y Serena es su futura esposa!
_ ¡Y Rini es su futura hija, lo entiendo! ¿Pero cómo iba a imaginarme que iba a conocerlo? Darien siempre me había parecido un imposible. Hasta ahora.
_ Ni se te ocurra pensar en eso, Abby. Mira, desconozco la razón por la cual estas aquí, pero definitivamente no puedes llegar y entrometerte en la vida de los demás, mucho menos en la de Serena y Darien. Ellos están hechos el uno para el otro, ¿lo entiendes?
_ Sí. Mejor de lo que crees.
_ De acuerdo, eso me deja mucho más tranquila –dijo Rei suspirando-. Debes hacer lo correcto y sacarte esas ideas tuyas de la cabeza.
_ Lo sé, pero el pensamiento de hacer el bien no evita que duela tanto.
_ Abby, escucha. Sé exactamente cómo te sientes –dijo cambiando su tono de voz a uno más compasivo-. Darien es… una excelente persona con un carácter intachable. Sé que su personalidad y su apariencia te atrapan y luego no deseas otra cosa que conocerlo mejor, pero debes comprender que él le pertenece a Serena y ella a él. Siempre ha sido así, aun cuando ninguno de los dos lo sabía.
_ ¿Alguna vez llegare a superarlo? –hubo un silencio antes de que Rei pudiera responder.
_ No. Pero el tiempo ayudara mucho. Además, espera a verlos juntos.
_ ¿A qué te refieres?
_ Ellos dos juntos irradian más felicidad que un millón de personas. Cuando lo veas, notaras que lo que sientas ya no importa. Jamás intentarías quitarles la alegría que sienten.
Abby se dio cuenta de que había algo más detrás de las palabras de Rei. Lo más probable era que ella lo siguiera queriendo, pero de todas formas no era un tema para abordar en esos momentos.
_ Tienes razón –dijo finalmente-, jamás haría nada que lastimase a Serena de alguna manera.
_ ¿Lo ves? Intenta disfrutar la mañana y pásate por aquí más tarde. Hablaremos bien de todo.
_ Lo hare.
Abby colgó y una sensación de desasosiego la invadió. Sabía de antemano que nada ocurriría entre ella y Darien, pero necesita oírselo decir a alguien para que su cerebro procesara lo que significaba. Había sido más duro de lo que pensaba, pero era la única forma de aceptarlo. Termino de vestirse y bajo lentamente los escalones.
Cuando llego a la cocina ya todos estaban allí, y al verlos charlar y reírse juntos comprendió lo que Rei le había dicho. Ella estaba de más allí, era una intrusa, una persona inoportuna que había caído en aquel lugar por error. No tenía el mínimo derecho a intentar cambiar algo. En ese instante se prometió a si misma que no arruinaría la felicidad de Serena, sin importar cuanto le costara.
_ ¡Allí estas! –dijo mama Ikuko al verla parada en el umbral de la cocina-. Ven a comer alguna cosa querida, luces muy pálida. ¿Sucede algo?
Abby negó con la cabeza, se sentó y comenzó a beber su café en silencio, mientras Serena le contaba cuales eran los planes para ese día.
_ No puedo esperar a ver a los pandas. ¡Son taaaaan tiernos! Y luego iremos al almorzar al Crown, ya que supongo que Darien querrá ver a Andrew. ¿No estas entusiasmada, Abby?
_ Eh, si, por supuesto.
_ ¿Qué te sucede? Hace unos minutos todo parecía estar bien.
_ Si, lo está. No me hagas caso, aún estoy dormida, eso es todo.
_ Pues despierta, porque mi Darien llegara en cualquier momento.
_ Ikuko, ¿crees que es una buena idea? –preguntó Kenji de repente, que hasta el momento no había despegado la vista de su plato.
_ Si, ¿Por qué lo preguntas?
_ No lo sé, ese Darien parece un hombre muy mayor para dejar que las niñas vayan con él.
_ Kenji, ¡otra vez con el mismo asunto! Darien es un buen joven y cuida a Serena. Eso es lo que importa, ¿cierto?
_ Sí, pero…
_ Ya deja de preocuparte, cielo –dijo Ikuko con voz suave pero muy firme.
_ De acuerdo, si tú lo dices. ¡Pero no quiero saber nada con que vayan en esa motocicleta que tiene! Es muy peligrosa, no me gusta nada.
_ Si, papa. Además, somos tres, jamás entraríamos.
_ Muy bien, muy bien –murmuro Kenji, pero sin dejar de refunfuñar por lo bajo.
A los pocos minutos se escuchó el timbre y Serena desapareció de la cocina. Abby se levantó, riendo por la efusividad de su prima y se despidió de Ikuko, Kenji y Sammy, quien no había dicho nada, dedicándose solo a su desayuno.
Cerro los ojos, respiro hondo, y se dijo que Darien era un chico más, el novio de su prima y por tanto alguien intocable. Podía no pensar en él, era una chica fuerte.
Camino despacio hacia el pasillo, queriendo darles algo de privacidad, pero el trayecto era muy corto y llego justo cuando Serena se abalanzaba sobre su novio.
_ ¡Darieeeeeen! ¡Ya estás aquí!
_ Hola, princesa –dijo él. Tenía una voz gruesa, muy masculina y segura. Iba vestido con una camisa celeste y vaqueros. Su cabello era negro azabache y sus ojos increíblemente azules. Nunca había visto a alguien así, una persona que irradiara tanta seguridad, con solo verlo tenías la sensación de que nada malo podría pasarte. En aquel momento el mundo de Abby se dio vuelta, y supo que, desde ese instante, compararía con él a todos los hombres que conociera.
Él ni siquiera noto su presencia. Estaba sonriendo y miraba a Serena con una expresión indescriptible. Como si de verdad ella fuera todo para él. Rei tenía razón, nadie podría querer hacer algo para separarlos.
_ ¿Lista para irnos? –le pregunto.
_ Si, solo espera un momento, iré a buscar a Abby.
_ Ya estoy aquí –dijo algo indecisa. Ambos se dieron vuelta al escucharla y Darien clavo su mirada en ella, desarmándola por completo. Realmente no parecía darse cuenta del efecto que provocaba, se dijo Abby, ya que no le quito la vista de encima ni por un segundo. Al rato se separó un poco de Serena, pareciendo algo avergonzado de haber sido encontrado en esa situación. Abby no había olvidado que las demostraciones de afecto por parte de él no eran muy comunes, así que lo comprendió perfectamente y sonrió.
_ Darien, ella es Abby, mi prima, de quien te hable ayer.
_ Mucho gusto –dijo él, sin dejar de escrutarla con la mirada.
_ El gusto es mío –contesto Abby.
_ ¿Nos vamos? –le pregunto él a Serena, volviendo la vista hacia ella y sonriéndole.
_ Por supuesto. Vamos Abby, no querrás perderte este paseo.
_ Seguro, será sensacional –dijo con tan poco animo que Darien se volteó a preguntarle si se encontraba bien.
_ Si, lo está –respondió Serena por ella-, solo tiene sueño. ¿Sabías que duerme más que yo? –le conto mientras iban hacia el auto.
_ ¿De veras? Pues entonces viene de familia –bromeo Darien, obteniendo un empujón por parte de Serena.
Al llegar al reluciente auto de color rojo, Darien se adelantó para correr el asiento delantero y que Abby pudiera entrar.
_ Muchas gracias –le dijo ella, sin dejar de sonreír como una niña tonta.
_ No es nada –fue su cortante respuesta. A continuación, Serena y él se acomodaron en sus lugares y enseguida arrancaron su viaje.
Abby no dijo mucho durante el trayecto. Se limitaba a mirar a la pareja que tenía adelante. Se notaba que Serena lo adoraba, y que él le correspondía su afecto, pero sin embargo evitaba toda situación que fuera más allá de tomarla de la mano. Quizás su presencia lo pusiera incomodo, ya que cada vez que Serena le hablaba a su prima, él giraba su rostro hacia ella también, pero enseguida su alegre expresión se transformaba en un ceño fruncido. ¿Podría ser que él supiera algo? No, Rei le había dicho que era imposible. Pero entonces porque la miraba de esa manera, como si le molestara que estuviese allí. Si quería estar solo con Serena solo tendría que haberlo pedido, ella los hubiera dejado sin pensarlo dos veces. Sin embargo, no había dicho nada antes y era eso lo que le extrañaba a Abby. Parecía realmente enojado con ella, y la pobre joven no terminaba de comprender la razón. ¿Qué había hecho para que sin siquiera saber nada de ella, la mirara con tanto desdén?
Notas de la autora: Gracias a todas por sus reviews! Pido disculpas por tardar tanto, y espero que este capítulo valga la espera.
Pobre Abby! Yo también caería rendida si tuviese a Darien adelante, y ustedes?
Veremos cómo sigue todo y por qué él está enojado con ella.. O al menos eso es lo que parece…
Prepárense para una sorpresa en el próximo capitulo!
Nos estamos leyendo!
