Tu solución
Shershiya Runa
Capítulo único
Sientes su respiración agitada en tu mejilla, el choque de su aliento y el subir y bajar de su pecho debajo tuyo solo lo confirman. Puedes percibir el sudor que los envuelve a ambos, no sabes si es el de él o el tuyo pero este empieza a provocarles escalofríos al mezclarse con el aire que se cuela por la ventana.
Aún así no te mueves, no aún, no tan cercano al momento en el que tocaste el cielo acompañado de la única persona que te ha importado.
Levantas tu parte superior, le observas y te enamoras una vez más de su rostro, de su ser. Tiene los ojos cerrados, apretados con fuerza, y las mejillas sonrojadas; sus labios entre abiertos sacan los suspiros de su alma y te tientan a que los vuelvas a asaltar una vez más y sin remordimientos.
Y lo haces. Te inclinas sobre Misaki y le plantas un beso delicado y armónico. Succionas el labio inferior y le das una leve mordida que provoca una queja placentera que viaja desde su pecho hasta sus labios para terminar siendo la mejor sinfonía en tus oídos.
-Saruhiko- susurra tu nombre y tu sientes que podrías vivir solo de escucharlo decirlo.
Se remueve debajo de tí, ahora buscando que salgas de él y que, gracias a la mano que jala inútilmente la cobija azul de tu cama, los cubras a ambos que el frío cada vez se interna más en la habitación.
Le haces caso, y te repites que solo lo harías por él.
Te recuesta a su lado, le cubres con la manta y le abrazas por la cintura. Dejas que tu mano recorra su piel, su suave y adictiva piel, y él te regala una vez más un suspiro que choca contra tu clavícula, justo sobre tu cicatriz.
Te estremeces, ha pasado un largo tiempo y aún sientes que esa marca quema como el primer día. Pero ahora solo importa en verdad cuando vez los ojos de Misaki verla, sientes que de alguna forma se culpa, y si bien ese pensamiento te hubiera sabido a gloria antes ahora solo es hiel en tu boca.
El dolor de Misaki antes te causaba alegría, ahora solo esperas que nada de lo que hagas lo vuelva a herir. Algo un poco difícil tratándose de tí.
Recorres una vez más la piel de Misaki, desde su hombro hasta la curvatura de su trasero y te das cuenta de que ha caído completamente dormido en tus brazos. Suspira y se acomoda mejor buscando tu calor mientras tú encuentras entre su cuerpo las marcas que has dejado en él. Cada marca, cada mordida y cada caricia que descansa invisible sobre esa piel es solo la muestra de la devoción que eres capaz de sentir por una persona y solo por una.
Esa persona de cabellos castaños y ojos feroces, de voz escandalosa y modales cuestionables. Una persona que pondría antes la integridad y bienestar de su familia, de sus compañeros, de su HOMRA, antes que la propia. Él quien fue tu tormento y tu salvación, tu mayor anhelo y tu perdición. Quien te eligió y a quien le darías la vida entera, si es que no la has dado ya, por ver en su rostro la misma sonrisa que en sus años de escuela te daba, esa que era solo para ti y que creíste pérdida gracias a tus estupideces.
Le abrazas a tu pecho, revisas por sobre su hombro el uniforme que espera por ti al día siguiente colgado junto a esa inseparable sudadera del más bajo, que en más de una ocasión se ha perdido misteriosamente pero da la casualidad que Misaki siempre la encuentra. Ambas descansan en el mueble que compraron juntos. Para esa casa, su casa.
Sonríes, ahora que no hay nadie para verlo, y te permites creer que al fin las cosas pueden ser como debieron ser desde un principio.
El problema que tenía nombre y apellido ahora solo es la solución a cada día de tu vida.
XXXXXXX
Ohhh...esto no estaba planeado, solo salió... Y espero que les guste.
Se que no he publicado recientemente, pero es que la escuela me tiene hasta el cuello, si no es que más.
Espero lo disfruten
Gracias por leer.
Saludos.
