La peor broma del mundo
Shershiya Runa
Capítulo único
La risa era muy escandalosa, casi fastidiosa y le sorprendía que nadie dijera nada para callar a quien la ocasionaba.
Midormia se dio la vuelta, ignorando a la molesta persona, que aunque no lo conocía debía serlo si tenía semejante timbre de voz. Tomo un trago de su té y continuó con la lectura de su libro de medicina como si no hubiera habido ninguna interrupción.
Siguió con la lectura hasta que sintió como un objeto no identificado, suave y viscoso, caía sobre su cabeza.
Llevo una mano hacia la zona afectada y se dio cuenta que era una rebanada de pastel de chocolate, de esos que vendían en la cafetería donde estaba.
Sintiendo su cuerpo hirviendo de enojo se puso de piel dándose la vuelta y encontrándose con el culpable de semejante agravio. Para su desgracia, según Midorima, era el mismo sujeto que tenía esa escandalosa risa.
Era más bajo que él, la mayoría eran más bajos que él, y tenia el cabello negro, una mirada de pillo y unos ojos grises que dejaban ver toda la diversión que la escena le provocaba. Eso le enfureció más.
-Lo sentimos-le dijo un tipo rubio que acompañaba al chico de ojos grises-Este idiota se puso a jugar... Lo sentimos.
La risa que soltó no le dio a entender que se sentía arrepentido.
-¡¿Que te causa tanta risa, imbécil?!-le grito Midorima haciendo uso de ese lenguaje que muchas veces había desaprobado cuando lo oía de alguno de sus compañeros de curso.
-Pareces un pastel verde con cobertura de chocolate- le dijo entre risas y sosteniéndose el estómago del dolor.
Midorima estuvo a punto de gritarle unos cuantos insultos más cuando un escalofrío le recorrió toda la columna vertebral.
Sintió como empezó a sudar frío, haciendo parecer que las letras en su tobillo izquierdo quemaran. Lo cual era estúpido si lo veías de forma lógica, pero muy cierto si lo veías de la forma en la que estaba pasando. Ya que no, definitivamente ese idiota de cabello negro y ojos grises no podía ser la persona predestinada a él.
Cuando pretendió regresar en si, se dio cuenta que las risas también habían parado. Sus ojos verdes buscaron los de su "atacante" y se dio cuenta que lo miraba con el mismo miedo e incertidumbre que él estaba sintiendo.
-Tienes que estar bromeando-dijo el chico que después se presentaría con Takao Kazunari. Un chico que estudiaba música y tenia su propia banda y que, como conocería en un futuro, correspondía completamente a esas extravagantes palabras que tenía tatuadas en su tobillo. Y que tenía las propias en su hombro izquierdo.
Alguien les debía estar jugando una broma, ya que ellos no podían ser almas gemelas ni en esta ni en otra vida.
(Y vaya que si lo eran)
XXXXXXX
No se de donde salió...solo lo hizo.
Espero que les guste, espero de corazón que lo haga.
Lo primero que escribo con esta temática, la cual me encanta.
Gracias por leer.
Saludos.
