Los tres, Marinette, Nino y Alya, se daban comprensión mutua mientras bebían su café, sentados en esas sillas en la sala de espera. Luego de un rato, los padres de Marinette la vinieron a buscar y ella se fue con ellos, quien al estar pasando la puerta de salida del hospital, pudo divisar al padre de Adrien, quien la miro y a pesar de que fue un instante, Marinette noto el semblante afligido que mostraba su rostro.

Al llegar a su casa, Marinette se fue directa a bañarse, aunque anteriormente había dejado los Miraculous sobre su escritorio, donde los miro un buen rato con los ojos cristalizados, antes de dirigirse al baño y darse uno bien largo.

Entretanto su padre se encontraba en la mesa, viendo a su esposa cocinar. A pesar de que no decían nada, estaban preocupados por su hija, pero decidieron no preguntar, dándole todo el espacio que necesite, por eso solo se dedicaron a esbozar una sonrisa comprensiva.

Al salir del baño, la cena estaba servida, Marinette se sentó y con una sonrisa leve se dispuso a comer la comida para no preocupar demasiado a sus padres. Al terminar se despidió de ellos y subió a su habitación.

Al ya estar en su habitación poso su vista en el escritorio, para ser más precisos en sus aretes y el anillo de Adrien, agachando la mirada, al no haber ninguna señal de Tikki.

No pudo evitar suspirar, recordando las palabras del Maestro Fu.

"Los Kwamis son sellados respectivamente a sus Miraculous, usualmente pasa muchos años, antes de que se vuelvan a usar"

Le agarro una necesidad de llorar, pero exhalo aire, tratando de ser fuerte para poder soportarlo. Y tomando los aretes, subió por las escaleras, con intenciones de dormirse. Se acostó en su cama mirando el techo, mientras apretaba fuertemente los aretes y cerrando los ojos trato de que las lágrimas no se deslicen, pero lo hicieron de igual forma.

Porque Tikki no estaba para hablarle como normalmente le hacía antes de dormir, no iba estar hoy ni mañana y puede haber la posibilidad de que no vuelva a ver, ya que Marinette no sabía cuántos años iban a pasar y tampoco si iba a estar con vida, cuando ella vuelva.

Lo único que podía estar segura, era que ella no iba estar para despertarla como lo había hecho todas las mañanas.

Y en el momento en que Marinette se durmio y se sumio en su propio sueño, pudo revivir todo los momentos que sucedieron antes y en el momento de viajar en el tiempo. Como había dicho el maestro Fu lo estaba recordando por medio de los sueños y es por eso que mientras estaba soñando, unas lágrimas se deslizaban por la comisura de sus ojos.