Marinette se despertó por los constantes llamados de su madre que decían que iba a llegar tarde al colegio, al oírlo otra vez, se levantó, se mojó la cara, se puso los aretes y se cambió, quien antes tomo el anillo de Adrien del escritorio, para luego correr escaleras abajo.
—Siéntate, vamos a desayunar —Le dijo su madre con una sonrisa, lo que ocasiono que Marinette se detuviera de su marcha hacia el colegio.
—Lo siento, llego tarde—
—No te vas a ir sin desayunar, te desmayaste la otra vez —Repuso y ella iba a replicar, pero al darse cuenta que eso sucedió en su mentira, se sentó y comió una waffle, tomando un vaso de jugo.
Eso lo hizo lo mas rápido posible, tratando de no atragantarse en el proceso y cuando termino se despidió de sus respectivos padres con un beso en la mejilla, antes de partir hacia el colegio.
Al llegar tarde al salón, noto que todos e inclusive la profesora no tenían buenos ánimos. Hasta Cholé no había echo ningún comentario despectivo. Marinette se sentó, mientras escuchaba la clase que por el ambiente parecía muy deprimente y además para ella podía ver como el asiento de adelante estaba vacío.
Después al terminar la clase, Alya le pregunto si quería ir a visitar a Adrien, pero ello le rechazo, diciendo que tenía cosas que hacer antes. Con eso dicho ella se fue hacia la casa del Maestro Fu, porque su intención al visitarlo era devolver los Miraculous.
No obstante cuando iba llegando se detuvo inmediatamente al notar como Gabriel Agreste salía del lugar. Ellos generaron contacto visual por varios segundos, sin decir ni una palabra. Entonces ella tomo la decisión de pasar por su lado, pero detuvo esa intención cuando sintió como Gabriel la llamaba y una disculpa también intervenía...
"Marinette... lo siento"
Ella al oír eso lo miro con los ojos bien abiertos y el continuo hablando.
—Lo siento por todo, sé que mis palabras no solucionaran nada... —Le dijo y suspiro— Cometí muchos errores, tenía la intención de repararlos con la ayuda del poder supremo, confié en hacerlo así, porque después el resultado iba a ser diferente y lo que hiciera en ese entonces no quedarían repercusiones, pero lo que realmente hacia era dejarme llevar por mis deseos egoístas... y lo hice hasta el final... —Al decirlo, otra disculpa pronuncio— Ya devolví el Miraculous, así que no tienes preocuparte por nada.
Con eso dicho se despidió y se subió a su limosina, Marinette se quedó pasmada ante esa declaración y sin perder más tiempo entro a la casa del Maestro Fu, viéndolo al mismo con las manos en la espalda y esbozando una sonrisa enigmática.
—Por la expresión de tu rostro, diría que te encontraste con Gabriel Agreste —Le dijo y ella asintió aun sin poder recuperarse— El ya devolvió el Miraculous... pero como no noto ninguna sorpresa al decirte esto, seguramente ya te lo ha dicho, aunque las circunstancias no han sido las mejores, me alegro que se haya dado cuenta de que no debía salvarla, por más que quisiere —Al escuchar eso Marinette puso toda su atención al Maestro Fu.
— ¿De quién hablas? —Le pregunto curiosa.
—De su esposa—
Al escuchar eso Marinette, abrió la quijada y sus ojos se agrandaron, dándose cuenta el sentido de esas palabras, que escucho en la pelea con Hawk Moth, lo de ser una familia de nuevo y por ese motivo se sentía tan idiota.
—E-entonces... —Sin embargo no pudo continuar hablando.
El esbozo una sonrisa y Marinette por igual, de esas que son comprensivas y no hacen falta palabras. Marinette quería seguir hablando del tema, porque le generaba curiosidad. Sin embargo después de todo esto y lo que había ocurrido por la curiosidad. No quiso preguntar más, además que a decir verdad no resultaba necesario.
—¿A qué vienes? —Le pregunto el Maestro Fu a Marinette.
—Pensé que lo sabrias
—No creas que lo sé todo, solo intuyo y en este momento creo que me vienes a devolver los Miraculous —Al escuchar eso la aludida se sorprendió y asintió.
—Sí, se los devuelvo, porque ya no son necesarios —Le dijo cabizbajo apretando el anillo de Adrien con fuerza.
—Pero son importantes, para ti tienen un valor muy especial o ¿Me equivoco?—Repuso, esbozando una sonrisa— No tienes que devolverlos puedes conservarlo, además tienes que devolverle el anillo a Chat Noir.
— ¿Cree que es correcto decirle la verdad a Adrien? —Le pregunto mordiéndose el labio inferior dudosa.
—Eso, solo lo sabes tú... confió en que sabrás que hacer— Al oír eso, Marinette se dedicó a suspirar. Aún tenía dudas sobre cuando lo vería de nuevo a Adrien despierto, porque no sabía que podía decir cuando lo hiciera. Quería verlo, pero a la vez no por lo que conllevaría.
Después de un rato le agradeció al Maestro Fu y se despidió, yéndose hacia su casa. Aun no tenía el valor de ver a Adrien (a pesar de que no despertó) y no sabría si mañana lo tendría.
Al llegar su madre, la saludo y le dijo que hace minutos había llamado Alya diciendo que tenía que decirte algo muy importante. Con eso dicho ella le llamo y lo que escucho le hizo sonrojar y acelerar su corazón. Dejando de lado la importante noticia que Adrien despertó. Lo que le había dicho Alya, esas palabras se le quedó grabadas en su cabeza, repitiendose una y otra vez, las cuales eran...
"¡Adrien despertó!" "Solo pronuncia tu nombre" "Te quiere ver" "Es lo único que pronuncia"
Y ahora no sabía qué hacer, a pesar de que la respuesta estaba bastante clara.
Tenía que ver a Adrien.
