Disclaimer: Teen Titans no me pertenece.

Advertencia: Lemon. Personajes algo Ooc. (?) :'/


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Tiempo a Solas

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Dia 2: Mas tensión sexual

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Chico Bestia se levantó más temprano de lo usual esa mañana, mucho más que Raven, valga decir. Casi no había dormido, los deliciosos pero frustrantes sueños habían invadido su subconsciente durante toda la noche; y aunque en un principio no había querido ceder a sus impulsos de auto-complacerse, terminó cediendo y la masturbación reinó durante toda la noche. Sentía que si cerraba los ojos nuevamente aparecerían esas imágenes sugerentes y subidas de tono, en las que él y su hermosa novia de ojos amatistas eran los protagonistas.

Suspiró y con paso pesado se dirigió a la cocina. Supuso que no le caería mal una taza de café. Necesitaba energías. Mientras preparaba la dichosa bebida, pensó en llevar a Raven al centro comercial, quien sabe, tal vez se entretuvieran, comieran uno que otro helado, observarían tiendas; y así él mantendría su mente fresca.

—¿Sabías que es más efectivo comer una manzana a una taza de café? —la inesperada voz de la hechicera lo hizo sobresaltarse y casi arrojar la taza al piso.

—¡Raven! ¡No te sentí llegar! —exclamó el chico mientras se llevaba la mano al pecho. La empática rodó los ojos.

—Tus sentidos están adormilados. Pues yo sí que he sentido tu pereza y tu falta de efusividad —arqueó una ceja interrogante—, ¿Estas bien?

El mutante tragó saliva.

—Si-sí, estoy bien —se tomó de golpe toda la taza de café nerviosamente—. Solo que no dormí muy bien anoche, es todo.

La chica mitad demonio no paso por alto el nerviosismo que desprendía. Sin interesarle pecar de metiche, y tomando su autoridad como novia, interrogó:

—¿Y por qué no dormiste bien? —se acercó más a la cocina dispuesta a prepararse su típica taza de té.

El cambia-formas tragó saliva de nuevo al sentir el agradable aroma que desprendía de sus hermosos caballos violáceos. Sintió que lo invadía el nerviosismo (de ser más posible aun) de solo imaginarse que ella haya percibido todas las emociones lujuriosas que supuso había desprendido durante toda la noche, de todas formas era una empática ¿no? Y estaba del todo seguro que sus emociones e impulsivos deseos no estuvieron del todo controlados; aunque tenía las firmes esperanzas de que la chica haya estado profundamente dormida y no hubiera percibido nada.

—¿Y bien? —inquirió la mitad demonio recostándose contra el mesón de la cocina y llevándose la taza a los labios.

Chico Bestia observó su apetecible cuerpo recostado en esa postura, que se le antojó de lo más sensual; casi podía jurar que Raven estaba modelando. Contuvo el impulso de sacudir la cabeza frente a ella.

—Emm… —comenzó intentando buscar una excusa coherente, mientras se rascaba la nuca. Sabía que si mentía descaradamente Raven lo notaria de inmediato, (aunque honestamente, jamás le nacería decir que tuvo pesadillas, cuando bien disfruto de cada uno de los gráficos y eróticos sueños, a pesar del trasnocho). Sin embargo su cerebro no logró procesar una excusa creíble y solo se dedicó a observarla, en silencio.

Raven también lo miraba tranquilamente mientras tomaba lo que quedaba de su té; cuando bebió la última gota y dejando calmadamente la taza en el fregadero, comentó:

—No me digas que tiene que ver con las emociones que desprendías anoche… —soltando el comentario mordaz como si hablara del tiempo, le sonrió casi imperceptiblemente, mientras que abría la nevera dispuesta a prepararse una taza de cereal.

El mutante quedó completamente petrificado ante las palabras dichas por su pareja.

Lo sabía. Ella realmente lo sabía.

Y no sabía que era lo peor, el hecho de que ella supiese o la naturalidad con la que actuaba ante ello. Se ruborizó furiosamente.

—¿Desayunas? —le preguntó con su cara imperturbable, ofreciéndole la taza con cereal.

El joven de piel verde no tuvo más que asentir y tomar el tazón, ambos se dirigieron al sofá a degustar su desayuno.

La tensión casi podía tocarse.

Y Raven ya se estaba empezando a incomodar.

—No me molesta… me parece… halagador —empezó a decir, intentando solucionar las cosas y que su tonto novio volviera a ser el de siempre.

El cambia-formas levantó lentamente la mirada del tazón y la observó esperanzado.

—¿En serio?

La hechicera asintió y le dedicó una pequeñísima sonrisa.

—Entonces… ¿Qué te gustaría hacer hoy? —preguntó esforzándose más aun por alivianar las cosas.

—Bueno… estaba pensando en salir, ir al centro comercial o algo —respondió el mutante sonriendo, olvidando la bochornosa situación ocurrida en la cocina y ahondándola en lo más remoto de su subconsciente.

La empática asintió nuevamente, llevándose la última cucharada de cereal a la boca.

—Me parece bien, tenía pensado comprarme un par de libros.

Chico Bestia sintió una gota resbalar por su cabeza, sin embargo sonrió feliz.

—Tomare un baño para terminar de despertarme —se levantó del mueble dándole un fugaz beso en la mejilla y se marchó rumbo al mencionado lugar.

Raven se preocupó seriamente por el trasnocho del mutante; anoche, luego de terminar con lo suyo, cayó rendida a los brazos de Morfeo, pero luego de una hora, despertó sintiendo una fuerte ola de lujuria que emanaba de cierto chico verde; básicamente llamándola a gritos, tuvo una inmensa fuerza de voluntad y tragándose su inmensa curiosidad, decidió ser cortés y no inmiscuir en sus pensamientos. Era la primera vez que las emociones lujuriosas y sueños del joven se descontrolaban a tal nivel, que prácticamente la había despertado a la fuerza. Lo que la hizo preguntarse cuantas veces habrá soñado él con ella mientras se encargaba de dormir profundamente...

Ahora por lo visto tenía un gran inconveniente con las energías.


El trascurso del día pasó entretenido y sin inconvenientes; fueron a la librería como había dicho Raven (casi a regañadientes por parte del cambia-formas) y al final este terminó llevándose un libro con más ilustraciones que letras, la joven se llevó un par de novelas oscuras, y aunque ambos captaron casi al mismo tiempo un libro con temática erótica, los dos apartaron la vista ruborizados al darse cuenta del objeto que llamó la atención de ambos.

Vieron más tiendas, almorzaron, comieron helado, fue un día bastante agradable y ameno. Cuando ya estaba desapareciendo el sol, Chico Bestia sintió que ya era hora de regresar.

—¿Te gustaría llevar algo para cenar, nena? —preguntó a su novia que se encontraba sentada a su lado en la banca de la placita, que hace un par de horas habían visitado.

—Algo de comida chatarra no estaría mal —respondió, poniéndose en pie.

De vuelta a la torre T ambos casi se lanzaron como bolsas de papas en el sofá.

—¿Sabes? Me siento la propia holgazana —con toda la confianza del mundo recostó los pies contra la mesa, se acordó de aquella vez en que los otros tres titanes y ella se vistieron con los trajes de Robin, e hicieron el "jueguito" de hacerse pasar por Robin. Robines.

Casi suelta una carcajada, pero como es de esperare, eso no ocurrió.

—Creo que me hace falta actividad física, estos dos días casi no nos hemos movido. Menos mal la ciudad ha estado tranquila —prosiguió la empática mirando hacia el techo.

El mutante observó sus pálidas y torneadas piernas allí estiradas, y al escuchar "me hace falta actividad física", su imaginación voló a la velocidad de la luz, y se proyectaron unas imágenes sugerentes en las que hacían otro tipo de actividad física.

Casi atragantándose con su saliva e intentando alejar esos pensamientos:

—¿Qué tal si después de cenar, vemos la película que no pudimos ver anoche? —sugirió el chico mientras destapa la caja de pizza, tomaba un trozo ofreciéndoselo.

La joven de cabellos violeta alzó una ceja y lo miró.

—Habíamos quedado en que sería una de terror, mas no decidimos cual.

Rápidamente y de quien sabe dónde, el cambia-forma sacó una carátula de película y la puso casi en las narices de la hechicera, esta ni se inmutó.

—¿El Conjuro 2? – pregunto, escéptica.

—¡Me dijeron que es buena! —exclamó el chico con una gran sonrisa.

–Espero que mejor que la 1 —comentó poniéndose de pie y terminando de comer el trozo de pizza—. Iré a tomar un baño y a ponerme… cómoda —dijo empezando a caminar—. Regresare en unos minutos.

—De acuerdo —contestó el mutante encogiéndose de hombros y sentándose nuevamente a degustar de la pizza.


Raven se observó en el espejo del baño y por alguna extraña razón se sintió nerviosa.

El cielo estaba oscuro. Ya había salido la luna. ¿Sería hoy la gran noche?

Sacudió la cabeza y empezó a desnudarse. Lo mejor sería estar completamente tranquila esa noche y no amedrentarse con preguntas.

Luego de tomar un rápido y relajante baño, fue directo a su habitación y se puso de una vez su pijama, solo la vería Garfield ¿no? No había ningún inconveniente en ello.

Suspirando se encaminó de vuelta a la sala, cuando se situó en frente del sofá y Chico Bestia volteó a mirarla, ensanchó los ojos sorprendido y sonrió lentamente.

—Te ves hermosa —comentó, elevando una mano hacia ella.

La empática se sonrojó levemente, tomó su mano y este la atrajo hacia sí, acurrucándola. El cambia-formas le dedicó una intensa mirada y besó la punta de su nariz. Tomó el control remoto y encendió la Tv. Ambos se acomodaron el sofá.

—¡Hora de ver la peli! —exclamó el chico.

2 horas y un par de minutos después…

El mutante tenía los ojos casi llorosos y a Raven se le deslizaba una gran gota por la cabeza.

—Tuvo más Romance que la primera… —comentó la mitad demonio.

Chico Bestia sacudió la cabeza, intentando disimular su melodrama y respondió:

—Aun así, esa monja estuvo del demonio —casi sintió un escalofrió.

—Como sea —contestó la gótica rodando los ojos.

—¿No te gustó? —preguntó, haciendo un puchero.

—Estuvo entretenida —fue la respuesta de la hechicera—. Más que la 1, por lo menos.

El cambia-formas sonrió satisfecho y casi se abalanza sobre ella, abrazándola. Ubicó sus labios entre los suyos, dándole un tierno y delicado beso. Raven acarició sus verdes cabellos. Cuando el beso estaba profundizándose más; Chico Bestia se alejó lentamente y plantó un último beso en la comisura de sus labios. La chica de ojos violetas se sorprendió internamente.

—Bien, tomare un baño para ir dormir, preciosa —se puso de pie en un salto.

La empática quedó completamente sola en el sofá. No sabía bien cuál sería su siguiente movimiento. Por lo visto Chico Bestia era demasiado bueno y respetuoso para intentar por su cuenta hacer algo. Parecía que estaba esperando una señal de ella, una aprobación, un vestigio de que realmente ella quería…

Y por supuesto que lo quería, pero estaba clara que llegar y decirle "Quiero hacerlo", era una opción para nada factible. ¿Qué debía hacer?

Se levantó del sofá y se dirigió rumbo a su habitación. Al llegar rápido, gracias a sus poderes, se lanzó de largo a largo contra su cama, pensando.

¿Si entraba descaradamente al baño y se unía a su aseo? Por supuesto que no. Descabellada y muy desesperada idea.

¿Si esperaba que estuviera acostado cómodamente en su habitación, entraba y se recostaba a su lado? Por supuestísimo que NO.

Cogió una de sus almohadas y la llevó a su rostro sacudiéndose levemente.

¿Qué mierda hacia ahora?

De repente sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando escuchó como el mutante empezaba a salir del baño. Se incorporó de golpe en la cama y salió del cuarto, rumbo a su encuentro.

El joven de piel verde se encontraba saliendo del baño, con un bóxer puesto únicamente, una toalla alrededor de sus hombros mientras se secaba el cabello con una mano. Cuando dirigió su vista al frente se encontró con su chica a un par de metros de él, con la respiración entre agitada, el pijama desordenado y el cabello algo revuelto.

Que sexy se veía…

—Chico… Bestia… —murmuró la hechicera dedicándole una intensa mirada.

Garfield se acercó rápidamente a ella y tomándola por la cintura, la pegó contra la pared, inclinándose le dio un intenso beso, se separó un par de milímetros solo para tomar sus piernas y enredarlas en sus caderas y no perdió tiempo en reanudar el beso, metiendo su lengua en la boca de ella. Raven estaba en las nubes, con los brazos alrededor del cuello de él. No quería parar de besarlo.

El mutante volvió a separarse solo un milímetro, solo para susurrar contra sus labios:

—Te comería… —le dedicó una penetrante mirada que delataba el más profundo deseo y amor que sentía hacia ella, y retomó la tarea de besarla apasionadamente.

La chica mitad demonio empezó a sentir como una potente erección empezaba a formarse en la parte baja del chico, clavándose en su entrepierna. Reprimió un gemido entre el beso.

—Vamos a mi habitación… —dijo separando su boca del mutante, jadeando.

Chico Bestia la miró a los ojos, preguntándole con la mirada si quería terminar lo acababan de empezar, en su cuarto; a lo que la empática colocó ambas manos en sus mejillas y lo besó, demostrándole su silenciosa respuesta afirmativa. El cambia-formas no necesito más, la despegó de la pared y aun enredada alrededor de su cuerpo, se destinó al cuarto de su novia.

Al llegar a dicho cuarto, el chico la depositó con delicadeza en la oscura cama y se colocó sobre ella; seguía besándola apasionada y deliciosamente, descendió besando su cuello mientras que subía sus manos y acariciaba lentamente por encima del pijama su cintura, sus costillas y por ultimo sus redondeados pechos.

—Oh Rae… eres perfecta… —ronroneó el mutante en su oreja, a la vez que mordía lentamente el lóbulo, causando un estremecimiento en ella. Su aroma a lavanda lo enloquecía.

Siguió bajando y depositando besos, por su clavícula, por sus pechos, sus costillas, su abdomen; cuando depositó el último beso en su vientre, se irguió y tomando del elástico del pantalón de pijama de ella, lo bajó de un tirón mandándolo al suelo, dejando al descubierto la sexy ropa interior negra de la chica. Sonrió extasiado y la miró a la cara.

Raven le dedicó una sensual sonrisa y alzando la mitad de su cuerpo, se deshizo de su blusa también, quedando a la par con el chico. Sin darle casi tiempo de reaccionar o sorprenderse, rápidamente situó sus brazos alrededor de su cuello y lo besó, acostándose nuevamente.

Chico Bestia no paraba de besarla, su saliva le sabía a miel, y el contacto de su suave y caliente piel contra la suya lo estaba volviendo loco. Gruñó al sentir los erectos pezones contra su duro pecho, y sus manos deslizarse alrededor de su espalda y detenerse en sus nalgas, apretándolas. El cambia-formas mordió delicadamente su labio inferior y bajó a dedicarle atención a esos pechos que desde hace mucho lo traían loco; podía escuchar la agitada respiración de la hechicera…

Elevó levemente su rostro para admirar los dos firmes senos que lo llamaban a gritos, los tomó entre sus manos, acariciándolos y sin hacerse esperar llevó su boca a su pezón izquierdo, succionando suavemente, provocando un jadeo en ella; se encargó de recorrer la aureola con su lengua, logrando que la empática arqueara la espalda y soltara un leve gemido.

Le estaba gustando. Bien.

Ubicó el otro pecho y lo mimó de la misma manera, causando que la chica se removiera más debajo suyo. Ya empezaba a sentir que su miembro rompería la tela del bóxer… Comenzó a mover sus caderas contra las de ella, provocando una deliciosa fricción entre sus sexos, podía sentir lo caliente y húmedo que estaba ahí abajo y de pronto, ese simple movimiento hizo que sus ágiles fosas nasales captaran el extasiante aroma que despedía la intimidad de la chica, ya su ropa interior empezaba a estorbar…

Descendió poco a poco, dejando besos en su tersa y pálida piel, trazó el circulo que formaba su ombligo con su lengua, besó su vientre y al llegar a su ropa interior, besó por encima de esta y tomándola con los dientes por uno de los lados, comenzó a bajarla lentamente, al llegar a sus rodillas, terminó de retirarla con sus manos. Intentó ubicarse bien entre sus muslos, pero al intentar acercarse a su intimidad, sintió como Raven lo aprensaba firmemente con sus piernas, frenándolo.

—¿Qué ocurre, Rae? —preguntó intentando ubicar su rostro.

—¿Q-Qué… crees que estás haciendo? —inquirió, incorporándose en un codo.

El mutante pudo notar el nerviosismo que desprendía la chica. Sonrió con cierta fanfarronería.

—Vamos nena, déjame intentarlo… Si se vuelve muy raro prometo parar —dijo, intentando implantarle confianza.

Raven dudó.

—Anda… —plantó un beso en la cara interna de su pierna—, realmente quiero hacerlo —la miró fijamente a los ojos.

La empática accedió, recostándose nuevamente y aflojando el agarre de sus piernas.

¡Sentía que moriría de la vergüenza!

El chico de piel verde se acomodó bien entre sus piernas, colocándolas por encima de sus hombros y sus manos a cada lado de sus caderas. Aspiró el cautivador olor y velozmente pasó su lengua desde su entrada hasta la parte superior donde se encontraba su palpitante clítoris; causando un fuerte estremecimiento en la hechicera, acompañado de un gemido.

Por puro instinto, movió su lengua de manera circular alrededor de todo su clítoris, iniciando un placentero estimulo, Raven presentía que en cualquier segundo perdería la cordura. Aumentó el ritmo de sus movimientos y sintió como ella colocaba la mano derecha en su cabeza, apretando medianamente sus verdes cabellos, a la vez que unos ya sonoros gemidos escapaban de su garganta. Continúo un buen rato así, realizando ese conjunto de movimientos, brindándole el mejor placer que pudiera sentir, arrancando hermosos gemidos de sus labios… Elevó sus manos y las ubicó en sus pechos, acariciándolos y apretándolos levemente.

De pronto, luego de un largo rato de ejercitar la lengua, percibió emitía otro tipo de espasmo y clavaba las uñas en sus hombros, haciéndolo deducir que estaba llegando…

El mutante sonrió levemente contra su cavidad, cambiando velozmente de movimiento, tomó entre sus labios el estimulado clítoris y le propinó una deliciosa succión. La empática apretó fuertemente las sabanas con ambas manos, antes de gritar sin voz y elevar su espalda a su máximo esplendor. Había llegado…

Pero el chico aún no se despegada de su parte, hasta que sintió como la chica apoyaba la mano en su cabeza, separándolo de golpe. Tenía la respiración entrecortada, recuperándose.

Chico Bestia sonrió orgulloso, de haber logrado darle un orgasmo a Raven; se incorporó sobre ella, dando castos besos a su paso. Cuando llego a su rostro, le sonrió con cierta arrogancia a la mitad demonio que aún se estaba recuperando de tanto placer recibido.

—A que te ha gustado, mi querida Rae —comentó relamiendo sus labios.

La hechicera se sonrojó fuertemente, volteando su rostro a un lado de la almohada, causando una risa en el mutante. Se volteó lentamente de nuevo hacia él, y con el rostro aun levemente enrojecido, musitó:

—Ni te imaginas lo que me has hecho sentir… —subió su mano acariciando los verdes cabellos y dedicándole una penetrante mirada.

Inmediatamente y sin poder contenerse, la besó fogosamente y clavó sus caderas contra las de ella, Raven bajó sus manos dispuesta a deshacerse de la estorbosa tela, había llegado el momento… Se acercó a su oreja y preguntó:

—¿Estas lista, hermosa?

La chica asintió, no sin antes echarle un vistazo a su miembro; el cual confirmó sus deducciones: Estaba bien dotado.

—Sé gentil —comentó cuando sintió que el glande rozaba su entrada.

El mutante asintió, y colocando la cara en su cuello, empezó a penetrarla de manera lenta…

La hechicera comenzó a sentir la caliente y grande invasión deslizarse en ella, el dolor no tardó en llegar. Supuso que lo mejor sería relajarse y por nada del mundo tensar el cuerpo. Cuando al fin sintió que la había llenado hasta el fondo, hizo una mueca de incomodidad. Sentía como la carne se abría ante la presión.

¡Joder! Tenía el presentimiento de que quedaría inválida…

—¿Todo bien? —preguntó, besando la comisura de sus labios y aguantando el fuerte impulso de moverse ferozmente.

La estrechez hacia que su cerebro se durmiera, la humedad le hacía perder la razón…

Raven tragó y asintió. Ubicó los brazos alrededor de su cuello, a la vez que empezaban un delicado beso y el cambia-formas iniciaba sus movimientos.

Oh Dios…

El placer que sentía el chico era indescriptible; a pesar de frenar sus impulsos y deseos de embestir salvajemente, era un jodido placer. Soltó un gruñido.

La joven de ojos violetas por otro lado, intentaba mantener el cuerpo lo más relajado posible, el dolor seguía presente, más había disminuido considerablemente. Posó las manos en su espalda, acariciándola, animándolo a aumentar de ritmo, siguió acariciando y bajando, hasta llegar a sus redondas nalgas y apretarlas. Esa acción terminó de enloquecer al chico, haciendo que aumentara el ritmo de sus embestidas; y soltando un gemido ronco y profundo, acabó, derrumbándose encima de ella. Jadeante.

Raven suspiró complacida, a pesar del dolor, adoraba el contacto caliente de sus pieles. Chico Bestia salió de ella y se recostó a su lado, tomándola entre sus brazos y colocándola sobre su pecho. La hechicera podía oír lo acelerado que estaba su corazón y como su respiración apenas se calmaba.

—Rae… Te amo… —dijo el mutante con la voz más cursi que había escuchado en su vida.

Levantó su vista y sonriéndole a su manera, contestó:

—Y yo a ti.

Y ahí, ambos finalmente cayeron en cuenta del cansancio que ahondaba en sus cuerpos, cayendo en brazos de Morfeo.


NA:¡Muchísimas gracias Bloddy cherry, leslaut, Gustavo, MrRayner y a anónimo por haber tomado su tiempo en dejarme un reviews! La verdad, son una gran motivación para mi, y me alegra muchísimo que les haya gustado.

Ahora para los malagradecidos que que siguen la historia y ni siquiera se tomaron la molestia de añadir la historia a favoritos al menos, y muchísimos menos de comentar, ojala no consigan papel cuando vayan al baño(?) :)))) JAJAJAJAJAJA Okya xd

Espero este capi haya sido de su agrado, y aunque me esfuerce en intentarlo, siempre terminare pensando que no logro plasmar al 100% las personalidades de estos dos D': He de admitir que me tarde mas de lo que esperaba debido a unos fuertes subidones de trigliceridos que me causaron unas migrañas del demonio :/

Los comentarios y criticas constructivas siempre serán bien recibidos. Aun queda un ultimo capi donde me destacare con el humor xd (espero). Espero leerlos. Saludos ;D

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