Disclaimer: Teen Titans no me pertenece.
Advertencia: Lemon. Ya para que decirlo(?) xd
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Tiempo a Solas
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Día 3: Una vez que empiezas no puedes dejarlo
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La gótica empezó a parpadear muy lentamente, hasta finalmente poder abrir sus ojos. Logró visualizar y reconocer su oscura habitación, sentía el cuerpo pesado y aun había atisbo de cansancio en él. Las imágenes de lo que había fantaseado la noche anterior revolotearon en su cabeza. Se sonrojó. Oh bien, no era la primera vez que tenía ese tipo de sue…
Oh…
Por…
Azar…
La hechicera quedó de piedra al sentir una acompasada respiración contra su oreja y como un brazo la tenía abrazada firmemente por la cintura. Bajó sus pupilas, pudo distinguir el brazo verde y percatarse de su falta de pijama.
Estaba desnuda. No había sido ningún sueño.
¡Todo había sido real!
—¿Pasa algo? —la voz algo adormilada a su espalda preguntó; mientras que se giraba y la colocaba sobre su pecho.
Raven pestañeó, incrédula de la realidad y hasta un tanto aturdida; Se sentía… feliz.
Muy feliz. Era como si su pecho estallaría de dicha emoción.
Que extraño —se dijo a sí misma.
Sintió como Chico Bestia acariciaba su desnuda espalda. Alzó la vista y lo observó; una tonta y enamorada sonrisa adornada su rostro.
—Buenos días, nena —musitó con una voz que destilaba miel de la dulzura y las pupilas dilatadas.
—No sé por qué tengo el presentimiento de que ya es mediodía… —comentó la hechicera.
El mutante volvió a sonreír y llevó uno de sus dedos al rostro de su novia, delineando sus perfectas y hermosas facciones.
La empática cerró sus orbes y casi suelta un suspiro imperceptible. Otro pinchazo de felicidad.
—No puedo creer lo que ha ocurrido anoche… —comentó el chico, haciéndola abrir los ojos y distinguirle el sonrojo que apareció en su cara, contagiándola.
Su voz era en un tono confidencial, como si le estuviera hablando de un secreto que solo ambos compartían.
Y en realidad, era así.
Raven sintió el impulso de querer esconder el rostro en su cuello. Sentía un remolino de emociones dentro de sí. Felicidad, ternura, algo de vergüenza… Menos mal sabía controlarlas a todas.
Recostó nuevamente la cabeza en su pecho, en un intento de ocultar su ruborizado rostro. De pronto percibió como el cambia-formas la tomaba de la cintura con ambas manos, colocándola a horcajadas sobre él, sorprendiéndola.
Y dejándola sin escapatoria.
Estando cara a cara con el (¡Y con sus pechos al aire!), observó como este le sonreía perversamente y como su amiguito (que de amiguito no tenía nada) no estaba tan dormido como pensaba. Tampoco pasó desapercibida la punzada de dolor que recorrió su parte baja y de la cadera, al realizar dicho movimiento.
—¿Qué te pareció lo de anoche, mi querida Rae? —preguntó el chico con una sonrisa socarrona.
—¡No quiero hablar sobre eso! —exclamó la mitad demonio, intentando zafarse de su agarre; y provocando una risa divertida en el mutante.
Bajándola hacia él, le dio un enorme abrazo y depositó un tierno beso en sus labios.
—A mí me encanto lo que hicimos anoche y me será difícil que lo logre sacar de mi cabeza por un buen tiempo… —dijo observándola a los ojos, demostrándole la sinceridad de sus palabras.
Raven solo cerró sus ojos y chocó su frente contra la suya, dejándose llevar por el momento.
—Igual a mí… –susurró.
Se encontraban en su nube de amor, ternura y mimos matutinos; cuando el estómago de Chico Bestia sonó con fuerza, cortando abruptamente tan cursi momento. El mencionado soltó una risita, avergonzado.
—Ehh… creo que tengo hambre… —emitió otra risita al mismo tiempo que un rubor adornaba sus verdes mejillas.
La empática rodó los ojos y una gota se deslizó por su cabeza, pero esbozó una pequeña sonrisa.
Ya era tarde, habían dormido demasiado a decir verdad. Lo mejor sería ir a almorzar cuanto antes. Retirándose de encima de él y colocando los pies en el suelo, volvió a sentir la punzada de dolor que se extendió desde su vientre hasta sus caderas.
—Que buena vista, nena —comentó el cambia-formas guiñándole un ojo y mordiéndose el labio. Deleitándose del admirable cuerpo de su novia, haciendo énfasis en sus glúteos.
Los ojos de la hechicera se iluminaron y con sus poderes arrebató las sabanas del cuerpo del chico de piel verde y las ubicó en su propio cuerpo.
Al mutante poco le importó quedar completamente desnudo frente a ella, muy al contrario le sonrió con picardía y llevó sus brazos detrás de su cabeza, casi presumiéndole su erección.
—Será mejor que arregles ese problema con otros medios —comentó la mitad demonio refiriéndose a sus partes bajas. Intentó inclinarse para tomar sus ropas del suelo, pero el agudo dolor en su parte baja hizo acto de presencia nuevamente.
Frunció el ceño, se enderezó y llevó una mano a su vientre.
—Me has dejado dolorida —soltó el comentario viéndolo a la cara.
Chico Bestia se tornó como la grana y esquivó su mirada.
—Pues… emm… es-es normal que eso ocurra… Tu cuerpo se ira adaptando… —los nervios y la vergüenza destilaban en su voz.
Fue entonces cuando la empática cayó en cuenta de lo que sus palabras significaban.
Oh Azar… Sabía que la había desflorado…
Se ruborizó furiosamente e inmediatamente recogió su pijama, arrojó la oscura sabana a la cara del joven de piel verde y abriendo un portal para el baño, desapareció fugazmente de su propia habitación.
Una vez en el baño se miró al espejo y se percató de dos pequeños hematomas que se posaban en su cuerpo. Uno en la parte izquierda de su cuello y el segundo en la clavícula, a su derecha. Agradecía infinitamente a toda deidad que su traje podía cubrir bien dichas marcas.
Suspiró y llevó una de sus manos a su vientre y con el uso de sus poderes, alivió el dolor que embargaba dicha zona.
Se vistió con el mismo pijama de anoche. Ya tendría tiempo de bañarse luego de almorzar, el hambre reinaba. Cepilló sus dientes e intento acomodar sus cabellos, que a decir verdad no estaban tan desordenados (Las ventajas de tener cabello liso).
Salió y notó que el chico estaba esperando afuera. Este le sonrió y prosiguió a entrar.
Raven se encamino hacia la cocina, y optó por esperarlo para que ambos almorzaran juntos.
15 minutos después…
—Chico Bestia, te lo advierto, deja de mirarme con esa cara de idiota o te enviaré a otra dimensión —declaró la joven de ojos amatistas apretando fuertemente uno de los cubiertos.
El susodicho se encontraba con ambas manos en sus mejillas y los codos recargados en la mesa. Una sonrisa completamente embobada acentuaba en su rostro, y sus ojos (que solo observaban a Raven desde que se habían sentado) estaban mucho más dilatados. Casi parecía que un aura rosa y que salpicaba flores estaba a su alrededor.
—Oh Rae, es que eres tan hermosa…
Las mejillas de la chica adquirieron un leve tinte carmín.
—No necesito leer tu mente para saber bien que es lo que estás pensando, o mejor dicho recordando —contestó la hechicera mirándolo ferozmente, pero aun así sintiendo la vergüenza embargarla.
El mutante ladeó la cabeza y recargó su cara en una sola mano; bajó la otra y tomó una porción de su comida vegetariana y la llevó a su boca. Aun la veía con su mirada de idiota.
La mitad demonio optó por no perder sus estribos y al acabar sus alimentos, se levantó con calma.
—Tomare un baño —declaró y se encaminó al respectivo lugar.
Dejando solo en la mesa a Chico Bestia; cuya sonrisa paso a ser de idiota enamorado a una que reflejaba cierta perversidad.
La chica de cabellos violeta se encontraba enjuagando los rastros de jabón y champú de su cuerpo cuando percibió como la perilla de la puerta se movía y la puerta del baño era abierta velozmente.
—¡Chico Bestia estoy en la ducha! —exclamó e instintivamente trató de llevar los brazos a su pecho, mas sin embargo unos fuertes brazos se lo impidieron, abrazándola por la cintura y depositando besos en su cuello.
La sorpresa y la impresión no cabían en su cuerpo.
—¿Y si te ayudo a enjuagar la espalda? —sugirió el cambia-formas con voz ronca mientras que sentía el agua de la regadera deslizarse por el cuerpo de ambos.
Raven se estremeció y por instinto ladeó la cabeza para que tuviera mejor acceso a su cuello; sentía como su respiración se empezaba a acelerar, las manos del mutante comenzaron a moverse por su piel, desde su cintura hasta posarse sobre sus pechos y masajearlos delicada y sensualmente; los besos en el cuello cobraban profundidad. La chica emitió un gemido.
Las manos volvieron a escurrirse hasta su cintura, y finalmente a sus caderas; girándola velozmente y dándole un profundo beso en los labios. La empática posó los brazos alrededor de su cuello, correspondiéndole con la misma intensidad. El joven de forma rápida cerró la llave de la regadera, evitando así el desperdicio de agua y la empujó contra las baldosas de la pared, sin dejar de besarla un segundo.
—Rae… —gruñó cuando cortó el beso, descendió besando su cuello, su clavícula, todo a su paso.
La hechicera sujetaba los verdes cabellos fuertemente con su mano derecha, mientras que jadeaba, presa del placer. Reprimió un gritito cuando sintió como el chico jugueteaba con sus pezones. El mutante ascendió nuevamente adueñándose de sus labios, a la vez que tomaba sus piernas y las ubicaba alrededor de su cadera; clavando parte de su duro miembro contra el vientre de ella.
—Raven te quiero poseer… —logró articular, mordiendo el cuello de la chica.
—Pues hazlo ya —fue la respuesta demandante de la mitad demonio.
Sin perder más tiempo y preso de la desesperación, Chico Bestia ubicó su pene en su entrada, y embistió de un solo movimiento. Raven cerró los ojos con fuerza, debido al fuerte dolor que la invadió, enterrando las uñas en sus hombros.
El cambia-formas enterró su cara en el cuello de su pareja y aguardó pacientemente hasta sentir que su cuerpo se relajara; jadeando, inicio los gloriosos movimientos que de ahora en adelante serían sus favoritos en la vida. Adentro-afuera. Adentro. Afuera.
¡Oh dioses sí!
¿Quién diría que su nueva adicción y debilidad seria hacer el amor con Raven?
Sintió como ella gemía y temblaba en sus brazos. Estaban llegando…
De pronto todo fue tan rápido, y solo recordó dar 3 estocadas más, cuando un delicioso orgasmo los golpeó a ambos y solo se enfocaron en sentir la electrizante y muy placentera sensación recorrerles cada una de sus terminaciones nerviosas.
—Wau… —fue lo que logró articular el mutante cuando por fin consiguió regular su respiración.
Despegándose lentamente del cuello de la hechicera, la miró a la cara y con la voz más "sexy" que trató de imitar, dijo:
—¿Me ayudas a enjabonarme?
Lo siguiente que sintió fue un jabón aterrizarse en su cabeza.
La empática se encontraba en la sala, meditando. Cierto chico verde la observaba recostado en el sofá. Adoraba su hermosa cara y lo serena que se veía con los ojos cerrados; la calma que transmitía… Se convirtió en gato y de un brinco se situó en sus piernas, acomodándose y ronroneando feliz.
¿Había mencionado lo feliz que se encontraba de estar solo con ella?
Raven abrió un ojo y lo miró, esbozando una lenta sonrisa paró con su meditación y se dedicó a acariciar al gatito verde. Este ronroneo aún más, gustoso.
La hechicera dejó de levitar y se sentó en el sofá, con el animal aun en sus piernas. Este regresó a su forma original, abalanzándose sobre ella: abrazándola. Raven rodó los ojos y le dio un empujón, dejándolo solo al lado de ella.
—Haré palomitas —acotó felizmente Chico Bestia—. No te muevas —añadió y se levantó rápidamente a realizar lo mencionado.
La mitad demonio solo negó con la cabeza y se dispuso a leer un libro, y en menos de un santiamén regreso el titan de piel verde con un inmenso tazón de palomitas en sus manos; se sentó a un lado de ella tomando sus piernas y colocándola sobre las propias. Comenzaron a degustar de la respectiva botana.
Pronto la hechicera sintió como el mutante colocaba una mano en su pantorrilla, acariciándola sutilmente. Quiso apartar las piernas de las suyas, pero no lo hizo. En el fondo disfrutaba de esas caricias que bien sabia, tenían cierto tinte erótico.
Este chico no se cansa —pensó, presintiendo que en pocos segundos su piel se erizaría si continuaba con las apremiantes y cada vez más subidas de tono, caricias.
Y tú tampoco —escuchó la voz de su traicionera emoción encargada de tales sensaciones.
Reprimió el impulso de sacudir la cabeza y solo suspiró, apartando levemente sus piernas del chico; de repente recordó las dudas y preguntas que la asaltaban desde hace un par de días y decidió aprovechar el momento.
Carraspeando muy levemente y sintiendo como sus mejillas se calentaban de la vergüenza; prosiguió:
—Chico Bestia… yo… —el mencionado se giró a observarla a los ojos, con su característica sonrisa amistosa—, quería preguntarte, en primer lugar de… ¿Cómo lo sabias? —soltó.
El cambia-formas la observó confundido.
—¿De qué hablas, Rae?
La joven de ojos amatista sintió la vergüenza aumentar y cerrando los ojos, volvió a formular la pregunta, más específicamente:
—¿Cómo sabias… que... era mi primera vez? —abrió los ojos y lo miró, sintiéndose aliviada de ver que no era la única que pasaba por un incómodo momento de vergüenza.
Chico Bestia había adquirido un tono carmín, quiso llevarse las manos a la cara y esconderla, pero no queriendo parecer un niño delante de ella, optó por no hacerlo e intentó controlarse.
—Emm… pues simplemente nunca he sentido tu aroma entremezclado de esa manera con ningún otro —contestó—. Y además, por el dolor que sentiste pude confirmarlo muy bien —culminó su respuesta, sin ya un atisbo de vergüenza y sacándole la lengua.
Raven sintió su sien palpitar por el gesto infantil que su novio hizo.
—De acuerdo —dijo, haciendo una larga pausa, prosiguió—, ¿Tu… ya lo habías hecho antes? —interrogó muy bajo, que cualquiera le hubiera tenido que pedir que repitiera la pregunta, más el mutante la escuchó perfectamente.
Este volvió a ruborizarse (No tanto como antes), ya adaptándose a la temática que iba la conversación.
—No… También fue mi primera vez… —respondió suavemente y mirándola a los ojos, tratando de transmitirle toda su sinceridad.
La empática lo observó y de alguna manera sintió que el inmenso vinculo que los unía, cada vez era más fuerte. Notó que el mutante se acercaba más a ella, ambos aun observándose.
—Ahora dime, mi querida Rae… ¿Qué te pareció esta nueva experiencia para ambos?
La chica no supo para donde mirar, más pensó en soltar lo más honesto que le vino a la cabeza.
—Bastante placentero… —Chico Bestia sonrió arrogante—. Para ser alguien nuevo en eso, resultaste bastante bueno —puede que su ultimo comentario le subiera el ego a niveles colosales, pero ¿Por qué no? De todas maneras, no mentía en lo que decía.
Acercándose más a ella, musitó:
—Solo hago lo que me nace hacer… —la besó apasionadamente y la empujó con cierta rudeza, recostándola en el sofá.
Logrando separarse un par de milímetros de sus labios, logró articular:
—No… Chico Bes-… —el chico siguió besándola. La gótica posó sus manos en sus hombros, empujándolo levemente.
—Vamos mi Rae-Rae, sé que tú también quieres… —suplicó el muchacho, ubicando el terso cuello de su chica.
—¡Lo hicimos hace rato en el baño! —reclamó, intentando hacerse la dura, pero en el fondo quería que el chico siguiera insistiendo y ceder.
—¿Y eso qué? —inquirió el mutante alzando una ceja y sonriendo con cierta sensualidad.
Bajó nuevamente y la besó con intensidad; Raven ubicó sus brazos alrededor de su cuello, en fracciones de segundos, sintió como el cambia-formas la tomaba y la colocaba en la mesa, velozmente, sus manos recorriendo su cuerpo, hasta que se separó nuevamente de sus labios, dejando a una Raven algo confundida.
—¡¿Cómo rayos te quitas este traje?! —preguntó el mutante con desesperación, intentando vislumbrar un cierre para deshacerse de la estorbosa prenda.
La hechicera solo rodó los ojos. Y con ganas de molestarlo un rato, inquirió:
—¿Por qué no la rompes? —mas no esperaba que el chico siguiera al pie de la letra su oración.
Ya la prenda estaba hecha trizas en el suelo.
Más tarde me las cobraré.
El chico verde se deshizo en parte de su uniforme y regresó a sus labios, recostándose sobre ella.
Tan concentrados estaban que no percibieron la puerta central abrirse, y solo lograron sobresaltarse y sentir el corazón en la garganta cuando escucharon el tremendo grito provenir desde la respectiva puerta.
Ambos se medio incorporaron con las caras como propio farol rojo y el cambia-formas intentó cubrir la desnudez de su novia con su propio cuerpo.
—¡Viejo, llegaste antes! —gritó Chico Bestia a su amigo robótico que se encontraba aun en la puerta observado a la parejita, con la mandíbula desencajada por la sorpresa.
—¡Yo nunca dije cuando regresaría! —exclamó, aun sin terminarse de creer lo que acababa de presenciar.
Y que de ahora en adelante se encargaría de utilizar para fastidiar a los tortolos.
FIN.
NA: Bueno camaradas, esta historia llego a su fin :') Gracias a todos por su apoyo y sus comentarios, la mayor fuente de motivación ;P Espero y el capi haya sido de su agrado y que me lo hagan saber. :) Valga decir que es la primera historia con temática sexual que subo xd Hay vamos aprendiendo :P
Por cierto, una aclaratoria: Para la persona que me pregunto lo de la manzana, cuando dije que es mas efectiva que el café, me refería que esta da mas energías que el café y es mas natural, es decir, la manzana es el equivalente natural al café.
"Entonces ¿a qué recurrir que pueda ser tan eficiente? La respuesta es sorprendente, y es que una manzana contiene una cantidad de fructosa tan generosa que consigue aportar la misma dosis de energía que una buena taza de café."
Aunque dicen que es solo un mito, decidí dejarlo a conveniencia de la historia. :v
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