N/A Gracias por leeeeer! como ven, soy nuevita en esto, y me pone muy feliz ver las estadisticas, aunque sean chiquitas, para mi valen mucho mucho :'D Espero les guste la historia, a mi los personajes me atraen mucho y no puedo parar de escribir jajaj Dejenme reviews para ver que les va pareciendo, ¿si? me importa mucho saber que piensan y amaría tener sus criticas constructivas.


No era la primera vez que Emily entraba a la casa de Hotchner, pero si era la primera vez que estarían los dos solos, sin el resto del equipo. Eso la hacía sentir extraña, pero no incomoda ni fuera de lugar. Pasaron a la casa y él amablemente tomó su abrigo y cartera para dejarlos en el perchero detrás de la puerta. Ella asintió en forma de agradecimiento y él con un gesto le indicó que pasara hacia el salón. Emily pasó y se sentó en el sofá. Se dio el tiempo de mirar unas fotografías que habían colgadas en la pared de enfrente de ella. Tampoco era la primera vez que las veía, pero si la primera vez que llamaban su atención y las miraba fijamente. Podía ver en una de ellas a Aarón con Jack y Haley, su ex esposa, abrazados y riendo. En otra solo a Jack con su cara manchada de chocolate. La última que pudo ver antes que Hotch llegase junto a ella, fue una en la que salía Jack y Haley, tirando un beso hacia la cámara.

-Siguen ahí porque ella sigue siendo la madre de mi hijo.- dijo casi en tono de disculpa, o de explicación. Emily asintió rápidamente e hizo un gesto indescifrable para Hotch.

-Lo sé, no necesitas explicarme nada Hotch.- sonrió. Él también, luego le ofreció una taza de café que había preparado y ella la aceptó encantada, sus manos estaban congeladas y necesitaba algo con que entrar en calor, el café estaría bien.- Se ve que Jack es un niño muy feliz, es afortunado de tenerlos a ustedes dos como padres, aunque sea por separado. –Aarón asintió pensativo, mientras daba un sorbo a su café.

-Sabes, ella y yo tratamos de hacer lo mejor que podemos y vaya, hemos tenido suerte. El chico nos salió un geniecillo.- Emily sonrió y asintió.

-Es un encanto, siempre ha sido muy educado y es bastante inteligente.- Añadió la agente, con una sonrisa esbozada.

Y aquello era verdad. Las veces que habían realizado reuniones o cenas entre el equipo y Jack había asistido, ella lo había notado. Conversaba con los demás niños, se preocupaba de Henry, el pequeño hijo de JJ, opinaba en relación a lo que se le era permitido y tenía una conducta poco frecuente en niños de su edad.

Haley y Hotch lo habían criado así. El tiempo que habían estado casados, se habían pasado la vida enseñándole a ser una persona correcta al pequeño. Enseñándole los limites y cómo actuar ante las distintas situaciones. Les había resultado bien, aunque claro aun no era tarea cumplida, el niño solo tenía ocho años y le faltaba mucho por aprender de la vida y tener muchas experiencias.

Aarón llevaba separado de Haley dos años. El ritmo de trabajo de ambos logró que lo bonito de la relación que tenían se transformara en una desagradable rutina, que ambos decidieron cortar antes de matarse el uno al otro. Aunque de todas maneras la situación terminó en buenas condiciones. Jack vivía con los dos, de Lunes a viernes con su madre, y de Viernes por la tarde a Domingo con su padre, los tres lo llevaban bastante bien y no tenían problemas en cambiar días o hacer desarreglos cuando quiera que fuese necesario. El pequeño Jack los amaba a los dos.

-Emily…- comenzó Hotch en casi un susurro y Emily lo supo; había llegado la hora de hablar de lo ocurrido, ella asintió y sonrió un poco.- Em, escucha- continuó.- Lo que ocurrió ayer…- ella lo iba a interrumpir pero él la detuvo con un gesto serio, ella alzó las manos y lo dejó proseguir. –Ni siquiera sé muy bien que decir al respecto, pero quería aclararte que no me arrepiento, aunque tampoco me siento orgulloso.- dijo casi en forma de disculpa.

Ok, eso no era lo que Emily esperaba, aunque, no sabía sinceramente que esperar. Estos últimos acontecimientos la tenían noqueada, no entendía y pues, tampoco quería complicarse. Después de todo él era su jefe y no se imaginaba nada más allá de una relación de trabajo, pero lo de anoche había sido de todo menos algo relacionado con el trabajo, de hecho se alejaba de todo ese ítem. Se acomodó la garganta y pensó que decir.

-Hotch, no te preocupes, la verdad…- comenzó hablando lentamente, ordenando sus ideas, temiendo decir algo incomodo e incorrecto. Si había algo que no quería hacer era dañar la relación con él, después de todo era su jefe y un buen amigo.- la… verdad, no tiene importancia.- su voz tomó fuerza, estaba empezando a ser Emily Prentiss, la de verdad, la que podía mantener el control de las cosas, la agente Prentiss.- Simplemente nos dejamos llevar, ambos somos adultos y creo que podremos lidiar con eso.- dijo naturalmente, dejando su confusión de lado y transmitiendo seguridad, Hotchner la miró con a los ojos y ella le sostuvo la mirada con la suya, él suspiró un poco aliviado, al parecer ambos tenían las cosas claros, al menos aparentemente.

-Esto es realmente incomodo, no quiero que pienses que…- agregó Aarón, Emily esta vez sí que lo interrumpió.

-No pienso nada, Hotch. Lo de anoche no fue nada más que sexo. Ya podemos dejar de pensar en ello, ¿no? Dejemos de aclarar cosas que no tienen explicación ¿estaría bien eso? –

Si, para ambos estaría bien, pero también ambos sabían que las cosas no eran así de simples. En estos momentos los dos estaban solo diciendo cosas que creían ser las correctas, pero que quizá ninguno de los dos quería o pensaban en realidad.

Para Aarón era distinto, él, desde hace unos dos meses aproximadamente, había comenzado a tener unos "extraños y novedosos síntomas" cada vez que Emily Prentiss lo miraba, pasaba por su lado o le hablaba directamente a él. Le encantaba el perfume que dejaba al pasar cerca de él, lo dejaba casi en éxtasis, una vez, se encontró cerrando los ojos para disfrutarlo mejor, no se dio cuenta hasta que Spencer le preguntó si estaba bien, a lo que él respondió sacudiendo la cabeza para volver a tierra y luego asintiendo señaló excusándose señaló que "solo estaba cansado"

Cuando Emily, sin ninguna otra intención más que ser agradable, le agradecía por sostenerle la puerta para que ella pasara, él le sonreía casi como un juguete de vuelta. Cada vez que veía que un SUDES apuntaba en dirección de Emily, su corazón latía muy fuerte, su preocupación lo alteraba como nunca le había pasado con ningún otro miembro de la unidad de análisis de la conducta.

Y todo había comenzado cuando, inocentemente, David Rossi le comentó a Hotchner que Emily, con el paso de los años, cada vez se iba poniendo más guapa. Y él estaba de acuerdo, aunque no se había detenido a pensar en ello. Emily Prentiss tenía 30 años cuando llegó a unirse al grupo, hoy en día 33, y aunque ya era una mujer hecha y derecha cuando empezó a trabajar con la unidad, con el pasar de los días ella iba demostrando su esencia de mujer independiente, de armas tomar, decidida, pero a la vez cómica con sus cercanos, cuidadora de los suyos y con cualidades secretas que Aarón ya estaba deseando conocer.

"El tipo que la consiga, será el más afortunado del planeta, sin duda" Prosiguió aquella vez esa conversación Rossi. Aarón se limitó a asentir. Pero por dentro no dejaba de pensar en cuanta razón tenía su amigo y compañero del FBI, y comenzó a repasar las cualidades de Emily y su carácter en su interior.

Definitivamente, estaba muy de acuerdo con David. Emily era una mujer muy interesante a ojos de cualquiera. Pero el nunca podría ser más que un jefe y un amigo para ella, y no precisamente de los más cercanos. Ellos si habían compartido bastantes momentos juntos, pero nunca solos. Siempre con el resto del grupo. Con Derek o Spencer por ejemplo, él sabía que iban de repente por ahí a beber algo o a compartir, él en cambio, jamás había gozado de esa oportunidad.

Emily en cambio, había empezado a notar a Aarón hace poco, si bien hace semanas que estaba comportándose distinto con ella, Emily no le dio importancia, pero desde anoche algo había cambiado para ella. Luego de que el resto del equipo del UAC se hubiese retirado de su departamento, Hotchner fue quién se quedó hasta el final, amablemente le ofreció quedarse a limpiar y ordenar, generalmente quién hacía esa parte era Jennifer, pero ella había tenido que irse ya que Will la había llamado por teléfono diciéndole que Henry, su hijo, la extrañaba y la rubia con el corazón en la mano se retiró un poco antes de la velada.

Y ese momento desencadenó todo, luego de que terminaron de limpiar, Aarón iba a retirarse, pero Emily cordialmente le ofreció un último trago en manera de agradecimiento, pues la verdad su departamento había quedado hecho un desastre y ella valoró mucho el gesto de ayuda de Hotch, así que era lo mínimo que podría hacer.

Podría culpar el trago, la soledad, o cualquier factor de aquella noche por lo que había pasado. Pero no, sería inútil. No tenía más explicación que… no, de hecho no la encontraba. Solo había sucedido, no sabía cómo ni por qué. Y sinceramente ni siquiera bebieron tanto, ahora que lo pensaba si hubiese preferido estar bebida, porque al menos podría tener eso como argumento, pero ni eso tenía. Pasó y punto. ¿A quién o qué culpar?

-De acuerdo.- accedió Hotchner. –Entonces… me alegra haber aclarado un poco las cosas- admitió, como quitándose un peso de encima. El realmente sentía lo que había pasado, no quería arruinar nada, nada.

-Todo en orden entonces, jefe.- Dijo ella alzando su taza de café, Aarón la imitó y brindaron.-

-Por la amistad.- Dijo Emily- mirando a los ojos- agregó mientras chocaban despacio sus cafés, "no quiero mal sexo en mi vida" pensó, lo que la hizo reírse de sus mismos pensamientos. Claramente el sexo que había tenido la noche anterior con su jefe no había sido malo.

-Por la amistad- coincidió Hotch- Y por el trabajo- agregó.