N/A: Tercer capitulo! espero les esté gustando, me gusta leer los reviews así que no duden en dejarlos :)


Los días fueron pasando con normalidad para los miembros de la UAC, excepto para Emily y Aarón, aunque ellos no lo demostraban, para ambos algo había cambiado desde aquella noche pero ninguno lo admitiría. Los dos se sumergían en sus trabajos para no pensar en cosas que no debían, pero ninguno de los dos perdía la oportunidad de mirar al otro cuando sabía que no sería muy notorio.

-Bueeeeeeeeeeeeeenos días mis agentes favoritos.- Saludó efusivamente Penélope al equipo, como solía hacerlo.

Nadie entendía cómo lo hacía, pero siempre estaba de buen humor. Aunque fuese lunes en la mañana. Las únicas dos situaciones en las que García podría perder su chispa, eran dos: Cuando le gritaban estando con resaca, o cuando un hacker se metía en sus asuntos. Lo segundo desataba una tercera Guerra Mundial.

Pero dejando de lado aquellos asuntos, Penélope García era la persona más adorable de la oficina. Siempre tenía palabras dulces para sus colegas y amigos, siempre un abrazo, siempre un beso y una palabra de aliento. Era también la más sensible, odiaba ver tanta sangre, le disgustaba y desesperaba ver las imágenes de las víctimas, pero aquello iba con su trabajo y ella había aprendido a soportarlo. Aunque claramente no era la parte favorita de su labor.

Lo de ella era la informática por supuesto. Ella podía meterse en el rincón más escondido de cualquier computador en el mundo, costase lo que le costase conseguía cualquier cosa, y ese preciso momento en que lo lograba, ella sentía la gloria. Y claramente se los dejaba en claro a todos. Ella era la mejor hacker del planeta tierra.

-Hola, guapa.- la saludó JJ. – Bonito chaleco- comentó sonriendo, aquella mañana Penélope vestía un pomposo chaleco rosa, típico de ella, solo a ella se le vería bien. Penélope le devolvió la sonrisa y dio una vuelta para lucir su atuendo.

-Buenos días, equipo.- Saludó Hotchner al entrar en la sala de reuniones. Emily, quién había estado en silencio mirando las imágenes del nuevo caso que ya estaban proyectándose en la pantalla grande, apartó la vista de estas y miró a Hotch. No dijo nada, solo asintió en manera de saludo, aunque no había podido evitar sentir algo acelerado su corazón. ¿Qué diablos le estaba pasando? Se suponía que ya habían aclarado todo.

Cuando ya iban de camino a Los Ángeles en el jet, siguieron repasando la información que tenían del caso hasta ahora, estipularon sus respectivas y probablemente muy acertadas hipótesis y finalmente Hotch dividió al equipo como siempre.

-JJ y Spencer, ustedes irán con el sheriff- ambos asintieron.- Morgan tú vas con Rossi a hablar con las familias de las víctimas y Emily, tu vas conmigo a la escena del último crimen.- Emily asintió sin gesticulación alguna en su rostro. Trabajo era trabajo.

Al llegar a Los Ángeles, se dividieron cómo lo había estipulado Hotchner, todos con la disposición al cien por ciento para encontrar al asesino que acechaba la ciudad más grande de California. Incluso, iban más concentrados que nunca, todos querían hallar al mal nacido que estaba violando, torturando y matando a niñas de tan solo 5 años.

-¿Cuántas horas lleva muerta?- preguntó Emily al forense que estaba subiendo el cuerpo de la niña para trasladarlo donde le harían las pericias correspondientes. El forense destapó el cuerpo y Emily con horror vio las lesiones que la niña tenía. Prentiss quiso llorar, pero debía ser fuerte y profesional, como siempre lo era.

-Por el color y la temperatura, se calcula que unas 15 horas- respondió el hombre. Emily asintió. El forense volvió a tapar el cuerpo y terminó de subirlo al vehículo. Emily dio media vuelta y se abanicó los ojos pestañando varias veces para ahuyentar las lágrimas que amenazaban con escaparse de ellos.

-¿Estás bien?- preguntó Hotch, que en ese momento llegaba de hablar con el testigo que había encontrado el cuerpo.

-Sí, estoy bien.- asintió Prentiss.

-Es un caso fuerte.- comentó el jefe. Emily frunció los labios. Casos así podían con sus sentimientos. ¿Cómo alguien podía ser tan cruel? Mentes enfermas, claro. Ella sí que sabía de ello, pero aun así, nunca era fácil. La mujer se limitó a asentir.- Vamos a reunirnos con los demás, mientras antes logremos tener el perfil, antes podremos dar con el criminal.

Ambos se encaminaron hasta el auto y sin darse cuenta, Hotchner posó su mano en la espalda de Emily al caminar. A ella le encantó ese gesto y no tardó en sentirse apoyada por su jefe.

Ya montados en el auto, iban en silencio, sumergidos en sus pensamientos. Los dos creían que el otro estaría pensando en el caso, pero no. Emily seguía sintiendo la mano de Aarón sobre su espalda, aunque claramente ya no estaba ahí, ella extrañaba el calor de su tacto. Aarón por su parte, pensaba en la tristeza de Emily. Él había notado que siempre que había casos relacionados con niños, ella se mostraba realmente afectada, aunque nunca lo admitía y trataba de disimularlo. El quería sabe todo de ella, pero no quería perturbarla ni incomodarla, así es que prefirió quedarse con la duda por el momento, sería lo mejor, y por otro lado, quería evitar tener conversaciones de otro tipo que no fuesen laborales con ella, al menos por ahora que lo que había pasado entre ellos era todavía muy reciente.

Morgan y Rossi por su lado, habían conversado con la familia de las tres víctimas, parecía ser que las tres niñas asistían al mismo club de ballet ubicado al Este de la ciudad, seguramente el SUDES las había seguido desde allí. Por otro lado, JJ y Reid se habían reunido con el jefe de policía local y no habían conseguido mucha información.

Cuando estaban todos reunidos, no tardaron en tener el perfil. Buscaban a un hombre de entre 30 y 40 años, de tez blanca, criado en la zona cercana al estudio de ballet y que tuviese acceso fácil a las niñas.

Tardaron dos días en encontrar al asesino. Había sido una tarea difícil, pero todos estaban satisfechos de haberlo podido lograr, un tipo así no merecía piedad alguna y seguramente estaría en la cárcel por el resto de su vida.

Ya de regreso en la oficina del FBI, Penélope los recibió con los brazos abiertos y cafés para todos. Se sentaron en la mesa de reuniones y cada uno bebió el suyo gustoso, aunque no hablaban mucho, estaban todos realmente exhaustos y cada uno extrañaba la comodidad de su hogar. Pero antes de poder disfrutar de aquel momento, debían terminar de archivar el caso.

-Te extrañé, bombón de chocolate.- Le dijo García a Morgan, él le ofreció su despampanante sonrisa y la envolvió en un cálido abrazo, muy de ellos.

-Y yo a ti, baby girl- le respondió. Penélope le guiñó un ojo y ambos rieron.

-Yo también te extrañé mucho, García.- se entrometió JJ, haciendo acto de presencia entre ellos dos, pues ella amaba interrumpir sus coqueteos, que al fin y al cabo eran bromas entre todo el equipo.

García se volteó hacia su amiga y no muy sutilmente le apretó ambas mejillas con sus manos, luego la besó en la mejilla-

-Te eché de menos, JJ- dijo sarcástica.

-¡OUCH!- fue todo lo que Jennifer articuló, sobándose ambos costados de la cara, arrepintiéndose de haberlos interrumpido.

Emily, quién había estado viendo el espectáculo, no pudo evitar echarse a reír, definitivamente adoraba a todos estos locos, cada uno era especial a su manera, hablando de personas especiales…

-Em- la llamó Spencer, agarrándola del brazo para llamar su atención, ella de inmediato atendió a la solicitud de su amigo.- ¿Cuántas probabilidades crees que hay en este universo de que una chica se interese en mí? Háblame con números, sabes que no entiendo de otra forma, aunque bueno, entiendo todo pero en este caso necesito saber una cifra exacta ya que en materia de mujeres yo podría cometer ciertos errores, aunque claro los errores no son lo mío pero como te decía las mujeres son casi incompre…- habló muy rápido, Emily sacudió la cabeza y lo interrumpió poniendo una mano en su boca para que callase.

-¡Jesús y Jesús!- exclamó Prentiss. Reid la miró con el ceño fruncido.

-¿Dos Jesús?- preguntó curioso.

-Y no es para menos, hombre. Me hablas tan rápido que tengo que poner mis cinco sentidos en ti, e inventarme uno extra para poder captar lo que me dices, pero esto… ¡esto!- dijo impresionada- ¡¿me preguntaste por una mujer?!- Dijo en un tono de voz tres veces más alto que el que ella realmente tenía, Reid asintió despacio.

-Bueno, no es que técnicamente haya una, pero… -

-¡oh dios mío, oh dios mío!- gritó eufórica, llamando la atención de los demás. Se disculpó con un gesto y se acercó más a Reid, susurrando para no seguir siendo el centro de atención.- ¿Sabe ella de tus sentimientos?

-No, ella no… bueno, quiero hacerle saber, pero ya sabes, en esta materia, no soy bueno.

-¿La conozco?- Spencer negó con la cabeza.- ¡maldición! ¿Y de dónde salió esta chica?- preguntó curiosa, manteniendo la voz baja. Hotchner no pudo evitar mirar hacia ellos dos, ¿qué tanto se secreteaban?

-De… bueno, una convención de física que hubo el mes pasado, yo fui y pues… charlamos, me dio su número y de vez en cuando también nos mandamos correos electrónicos.- Emily sonrió con dulzura. Spencer era como su hermano menor, ¡lo quería tanto!

-¿Qué tan interesado estás?- ella misma encontró tonta su pregunta. Conocía a su amigo, y si en verdad no estuviese interesado, jamás lo habría mencionado. Su interés debía ser grandísimo. Hizo una mueca y se corrigió.- ¿Se han visto luego de la convención?

-Sinceramente, solo por skype. ¡Cielos Em, no me atrevo a invitarla a salir! No sé cómo hacerlo.- Prentiss volvió a sonreír.

-OK, ok. No pasa nada Spence, con algunos consejos más todos tus encantos, en menos de una semana, esa chica será toda tuya. – Emily lo besó en la mejilla y se fue a despedir del equipo. Necesitaba su hogar y un baño relajante ahora mismo. Bienvenido fin de semana.

Luego de dejar la oficina, Emily se encaminó a buscar su auto que había estado toda la semana en el taller. ¡Al fin estaba listo! Fue la más feliz del planeta cuando por fin pudo conducir a casa.

Antes de entrar a su apartamento, pasó al de su vecina a recoger a Sergio. ¡Como extrañaba a su gato! Finalmente sintió el calor de su hogar invadirla y era lo que necesitaba. Tiró su bolso, dejó al gato en el suelo y ella se encaminó al baño a llenar la tina con agua y espuma. El cuarto de baño no tardó en llenarse de vapor, mientras ella se desnudaba y ponía un CD de música clásica.

Iba a meter un pié en el agua cuándo sintió el timbre. Maldita sea. ¿Quién arruinaba su momento de paz tan esperado? Gruñó y dijo unas cuantas malas palabras al tiempo que se ponía su bata y salía del baño.

-Espero no…- calló, ¿acaso estaba solo cubierta por una bata? ¡Dios! Emily también estaba sorprendida, pero no por su propia vestimenta, sino porque… ¿Qué hacía él aquí?- interrumpir.- terminó su frase él visitante.

No podía creerlo. Luego de 10 años, él estaba de vuelta. ¿Qué hacía? ¿Lo besaba y lo trataba como a un novio? No, definitivamente ya no era su novio, no podría hacer eso. ¿Lo trataba como un amigo? Pero… a sus amigos ella los veía siempre, a Ian Doyle no lo veía desde que él, por razones de trabajo, se había trasladado a Brasil. Razón por la cual habían terminado su relación, no creían en las relaciones a distancia y aunque había sido difícil, habían optado por lo sano y no atarse a un amor ausente.

-No interrumpes.- sonrió.

Ian pensó que Emily Prentiss estaba más hermosa que antes. Los años le habían hecho bien, y lastimosamente él se lo había perdido.

-¿Puedo…?- Hizo un gesto con la cabeza hacia adentro del apartamento y Emily asintió.

-Sí, sí por favor pasa, disculpa.- lo dirigió hasta el living.- Este… vengo llegando de un viaje y…-Cielos, Definitivamente no sabía que decir ni hacer. ¡El que había sido el amor de su vida estaba en frente de ella!

Ian, por su lado, no pudo resistirse y la abrazó de lleno, aspirando su aroma, que si bien era al distinto al que tenía años atrás, era exquisito. Emily desconcertada le devolvió el abrazo, primero tímidamente, luego con más confianza.

-Estás muy guapa.- dijo cuando se soltaron. Emily sonrió.

-Gracias- Ella pensaba lo mismo de él, estaba guapísimo. Pero no se lo diría.- ¿Te molestaría esperarme un momento? Como te decía vengo llegando de un viaje y necesito una ducha. Ian asintió.- Ponte cómodo y sírvete algo si quieres. Yo ya vuelvo.- volvió a sonreír, él le guiño un ojo y ella se marchó al baño.

Definitivamente su baño relajante tendría que esperar. Vació la tina y se dio una ducha rápida. No quería ser grosera y dejar a su inesperada visita solo por mucho tiempo.

Tardó alrededor de 20 minutos en ducharse, vestirse y peinarse. No se puso maquillaje, hoy dejaría su piel descansar.

Mientras Emily estaba lista, Ian fue a la cocina y se sirvió un vaso de agua. Se apoyó en la encimera mientras lo bebía y sonrió. Estaba en la casa de Emily Prentiss, quién había sido su novia desde primer año de universidad, no es que hayan estudiado lo mismo, pero se conocieron en una de las fiestas que ofrecían las diferentes facultades para que los alumnos nuevos se conocieran entre sí y se produjeran buenas relaciones. Gracias a esas fiestas, ellos habían tenido cinco años de una excelente relación.

-Sigues poniendo las servilletas ordenadas para que formen la estrella de David.- comentó en cuanto la vio entrar en la cocina.- Ella asintió mordiéndose el labio inferior. Se sentó en una silla de la mesa de la cocina y él la acompañó.

-Algunas costumbres nunca se van.- admitió.- ¿Cómo te ha ido en todo este tiempo? –preguntó deseosa de saber.

-No puedo quejarme, haber hecho negocios en Brasil fue el mejor paso que pude haber dado en mi carrera, aunque te sea difícil de creer, allá me consideran un empresario de alto prestigio.- le contó, ella sonrió tímidamente, asintiendo.

-No lo dudo. Amabas tu carrera…-dijo nostálgica, recordando que por eso la había dejado… pero ella nunca había querido ser una traba en sus planes, por ende fue ella quién lo había alentado a irse, quería que él triunfara, y estaba feliz, realmente, de que lo haya logrado.

-Y lo sigo haciendo, pero creo que es tiempo de hacer otras cosas.- dijo encogiéndose de hombros. Emily reconoció ese gesto tan familiar en él. -¿Qué tal tú? ¿Cómo está la FBI? ¿Qué tal los criminales? Si que se metió alguien de armas tomar con ellos.- bromeó. Emily soltó una carcajada que a Ian le encantó, adoraba y había extrañado mucho su risa espontanea.

-Pues, difícil, pero no imposible. Hay días en que odio lo que hago, pero otros en que me alegra poder ayudar en algo a esta sociedad y especialmente con la parte podrida de esta. –Frunció los labios. – Hoy por ejemplo, hemos terminado un caso horrible, gente que hace lo que hizo este tipo, no debiese existir.

-Podríamos meter a todos los criminales en une estadio, atados de manos y pies, y luego… ¡boom! Lanzarles bombas- dijo Ian, Emily volvió a reír, estas ideas terroristas las había tenido desde siempre.

-Sigues igual.- dijo ella. Él asintió.

-y… ¿cómo te ha ido en lo demás? Ya sabes… ¿tienes planes? O… ¿a alguien incluido en tus planes? –preguntó sin aguantar más, él necesitaba saber si ella tenía novio, si había alguien en su vida. Si alguien se la había ganado.

Emily suspiró. No pudo evitar pensar en Hotch y en lo que había estado pasando con él, y sus sentimientos disimulados que se negaba a reconocer. Pero… ¿Qué pensaba? Aarón, no estaba en sus planes, jamás podría concretar algo con él. Él le había dejado las cosas "claras", él no estaba orgulloso de lo que había pasado. Se recordó a ella misma. Sacudió su cabeza y negó convenciéndose.

-Digamos que estoy sin planes en ningún ámbito por ahora. Estoy de hecho… muy bien.- dijo lo último no muy segura. Estar confundida de hecho no era estar mal, pero tampoco clasificaba en su idea de estar bien.

-ídem.- coincidió Ian y no esperó más, se puso de pié, la tomó de la mano y la arrastró a sus brazos besándola como había deseado hacerlo durante todo este tiempo. Emily no supo qué hacer, tenía un debate en su interior, ¿estaba bien hacer esto con Ian, siendo que había estado pensando todos estos días en Hotch? ¡No! Hotchner no debía ocupar sus pensamientos. Aquello estaba mal, así que prefirió dejar de pensar y solo… se entregó.

- No sabes cuánto te he extrañado, Mily – ¡diablos! Él la acababa de llamar como cuando eran pareja, eso la había remontado años atrás, cuando eran felices y más jóvenes, y se amaban. Ian Doyle era la única persona en la tierra que la llamaba así.

Ella prefirió no hablar, no decirle todos los recuerdos que se le venían a la mente, no quería quedar en frente de él como una chiquilla enamorada. Se limitó a morderse su labio inferior y, tomándolo de la mano, lo guió hasta la habitación.

Al llegar allí, cerraron la puerta e Ian la presionó contra esta, demostrándole todo lo que ella seguía provocando en él. Emily gimió por lo bajo al sentir el bulto que se estaba formando debajo del pantalón de Ian, gemido que él calló y tapó con un beso feroz. Ambos seguían siendo muy pasionales juntos, de eso no quedaba duda alguna. Ian no tardó en comenzar a desabotonar la preciosa blusa blanca que Emily llevaba puesta y besar el centro de su pecho, mientras que ella recorría los brazos de él con sus manos, seguía estando muy en forma y esos músculos a Emily la seguían volviendo loca….

Todo había sido explosivo, un reencuentro con todas sus letras. Aquella tarde transcurrió entre risas, confesiones, sexo, besos, más confesiones, y más sexo en el departamento de la agente.

Ya agotados, yacían juntos en la cama. A Emily le llamó la atención que luego del sexo, él no la acariciaba, y no pudo evitar compararlo con Hotchner, él la había acariciado e incluso se preocupó de arroparla después del acto. Se regañó a sí misma al percatarse de lo que hacía. ¿Cómo pensaba en otro hombre cuando estaba con uno en su cama? Se sintió una sinvergüenza y se mordió la lengua.

-¡Tierra llamando a Emily! -escuchó cuando dejó de pensar tonterías.- ¿Estás aquí?- Ian agitó su mano en frente de ella, quien sonrió.

-Disculpa, ¿qué decías?

-Que… -sonrió travieso.- ¡Que es hora de una ducha! La cargó en sus brazos y se dirigieron al baño. Se les venía un buen fin de semana por delante, para Ian no cabía duda de eso. Emily solo aceptó. No quería pensar más.