N/A: Hola! nuevo capitulo, este es un poco más largo y espero que lo disfruten. Muchas gracias por sus reviews, espero seguir recibiendo sus comentarios para ver hacia donde quieren que se dirija la historia y tener en cuenta sus opiniones, tanto de la historia en sí, como en mi redacción. Soy nueva en esto y necesito muuucho feedback. Gracias!


-¡Pero qué guapa más guapa! –Chilló JJ al ver llegar a Emily del brazo de Morgan ese lunes por la mañana.- y que morenazo más hot.- Agregó, Ambos le sonrieron y se saludaron como de costumbre.

-¿llegaron juntos? –Aarón no pudo contenerse de preguntar lo que tanto quería saber. Si habían llegado juntos, para él significaba que habían dormido juntos. Había odiado esa idea.

Emily y Morgan se miraron y estallaron en carcajadas.- ¡no! – respondieron al a coro.

-Nos encontramos en el estacionamiento.- explicó Emily.

Prentiss lo quedó mirando, Aarón estaba muy serio, más que de costumbre. No le había gustado para nada verla llegar tan feliz del brazo de su compañero. Pero… ¿quién era él para controlarla? Ella le sonrió, no quería ni tenía ningún motivo para molestarse con él, ni él con ella.

-Prentiss, pasa a mi oficina en un momento por favor, necesito hablar contigo un segundo.- dijo antes de darse media vuelta y dejar al grupo. Emily no alcanzó a responderle siquiera.

-¿Le pasa algo al jefe?- preguntó Morgan.

-Se le viene un mal día creo. Tempranísimo en la mañana lo llamó Strauss, así que… No le llevemos la contra bombón.- respondió García.

-Iré a ver qué necesita.- dijo Emily y salió hacia su oficina.

-¡Em!- la llamó Morgan, ella volteó a ver que quería su amigo.- Tu café, preciosa.- Se lo tendió, ella se lo recibió y Morgan le tiró un beso en el aire.

-Coqueto, mujeriego. Te adoro.- le dijo Emily al tiempo que se retiraba de los ojos de sus amigos.

-¿Necesitas algo, Hotch?- preguntó cerrando la puerta.

Hotchner la miró, la miró… y la miró. Realmente no tenía nada que decirle. Solo que estaba hermosa, y que durante el fin de semana no había podido quitársela de la cabeza, y que la quería tener cerca todo el santo día.

-¿Hotch? ¿Hola?- sacudió su mano enfrente de él, agachándose un poco, Aarón amó que se pusiera tan cerca de él. Por fin sonrió y Emily tomó asiento. -¿Entonces?- agregó.

-Prentiss… ¿Qué tal estuvo su fin de semana?

Esa pregunta definitivamente descolocó a Emily. Aarón, su profesionalísimo jefe la había llamado a su oficina para… ¿preguntarle sobre algo no relacionado con su trabajo? No era precisamente que ellos no se conocieran en otro ámbito, es decir… habían tenido relaciones, pero ella creía haber entendido que habían quedado en seguir con su profesionalismo y olvidarse de aquél incidente.

-Eh… estuvo… ¿bien?- respondió con inseguridad.

-¿Bien?- preguntó el de vuelta. Aquel bien no lo había convencido en lo absoluto.- ¿Hiciste algo en especial? –continuó interesándose.

Emily maldijo por dentro. Entre lo que había pasado con Hotch, el regreso de Ian, y el revoltijo de cosas que tenía en su cabeza… ¿Cómo podía decir un bien con seguridad? A decir verdad, estaba bien, el sexo le hacía bien a cualquiera y a ella se le notaba a leguas que estaba bien, hasta el cabello se le veía distinto. Pero el lío lo tenía en su interior. No era del tipo de mujeres que acostumbraba a estar con dos hombres distintos periodos tan pequeños… allí estaba ella.

El punto era… ¿por qué justamente hoy día, luego del fin de semana con Ian, Hotchner le preguntaba cómo había estado su fin de semana? ¿Qué se supone que debía responder? "Perfecto, me reencontré con el amor de mi juventud y tuvimos sexo salvaje en la misma cama en la que hace unos días atrás también lo tuve contigo." ¡Por favor!

-Bien.- dijo con mayor convicción, fingiendo una sonrisa.- Descansé bastante, estoy relajada para comenzar una nueva semana laboral.

-Me alegra oír eso, Em.- ¿Le dijo Em? ¡Guau! Ella estaba acostumbrada a que dentro de la oficina, ella era PRENTISS o como mucho solo Emily, sobre todo proviniendo de su jefe. – Escucha… yo… quería proponerte una cosa.

¿Proponer una cosa? ¿Qué le quería proponer? Emily agradecía estar sentada, así no caería en seco al piso.

-¿Una propuesta?- dijo curiosa.- Te escucho Aarón.

-Sé que el otro día… bueno, primero quiero decirte que me disculpes por hablarte de temas personales dentro de la oficina.- Emily sonrió.-

-Solo dime qué pasa, Hotch.- le animó.

-Bien, sé que el otro día aclaramos las cosas… Pero, Em –Aarón estiró su mano por encima del escritorio, alcanzando la de Emily y acariciándola suavemente.- Necesito que lo hablemos mejor.

-¿Mejor? ¿Cómo dices?- realmente no entendía a qué quería llegar. Además, él le estaba tomando su mano, un gesto íntimo que proviniendo él, la desconcertaba aún más… pero no hizo nada, le gustaba sentir su contacto, no se movió ni un centímetro.

Aarón Hotchner se había pasado el fin de semana pensando en la noche entera que habían pasado juntos en el apartamento de Emily. Recordaba sus tatuajes, él nunca pensó que una chica como Emily tendría tatuajes y lo había vuelto loco el hecho de saber algo tan íntimo de ella. Recordaba que era muy cosquillosa, recordaba su cabello despeinado dándole escalofríos con el roce sobre su pecho, la recordaba dedicándole sonrisas solo a él, caricias solo a él, besándolo solo a él….

Aquella noche memorizó cada detalle de su cuerpo. La calidez de su piel, sus curvas desnudas.

Pero no podía seguir con sus pensamientos en la luna cuándo tenía una vida en la tierra, un hijo que necesitaba de su atención, hasta se molestó consigo mismo por no haberle prestado el máximo de dedicación a su hijo Jack cuándo este le hablaba. Pero es que simplemente no podía, pensar en Emily Prentiss lo ponía de cabeza, se sentía como un adolescente enamorado y eso lo tenía al borde de la locura. Por ese mismo motivo, había pensado y pensado, decidió que no podía seguir así, debía hablar bien con Emily. Quizá… solo quizá, podían llegar a un consenso beneficioso para los dos.

Hotchner tenía claro que era un hombre adulto, que podía tomar decisiones, sabía perfectamente que no podía sacarse a Emily de la cabeza porque era algo que él no tenía. Alguien que deseaba demasiado y que se le escapaba de sus manos, alguien a quien se moría por mimar, por conocer cada detalle, alguien a quien le pudiera dar y a la vez de quien poder recibir todo. Esperaba poder hacer algo al respecto.

De alguna u otra forma la quería en su vida.

Hotchner carraspeó, nunca sabía que decir últimamente… ni sabía hilar frases para comunicarle a Emily lo que necesitaba de ella, aunque ni siquiera él estaba claro, solo sabía una cosa, quería a Emily. No del verbo amar, sino que tenía ganas de ella todo el tiempo, era algo inevitable, totalmente incontrolable. Algo que lo estaba llevando a querer quebrar las reglas internas de la FBI: no podían relacionarse entre colegas. Él lo sabía perfecto pero… ¿qué podía hacer? No podía ordenarle a sus sentimientos que desaparecieran.

No estaba enamorado, eso era lógico pues era muy poco tiempo para algo así. Pero le importaba Emily Prentiss.

Mucho.

Lo volvía loco.

-Emily, solo… ¿te importaría…? –Titubeó- yo, quiero decir…- llenó sus pulmones de aire en un suspiro varonil, -algo que Emily encontró muy… sensual—y decidido solo lo dijo.- ¿Quieres ir a cenar esta noche conmigo?

Emily abrió sus ojos de par en par, eso no lo esperaba.

-¿Cenar? ¿Nosotros?... uh… -procesó las palabras de Aarón.

-Si Em, no quiero que me malinterpretes- aclaró de inmediato- solo quiero… ya sabes, conversar contigo.- se sinceró, realmente esas eran sus intenciones, pero no lo que quería...

-Entiendo Hotch, yo lo sé. No pienso mal- le dio una sonrisa. Una sonrisa que derritió a Aarón. Le encantaba que le diera sonrisas exclusivas para él, exclusivas porque nadie más las estaba viendo, solo él.

-¿A las 7? Dime tú el lugar.- ofreció Hotchner, dando por hecho que ella aceptaba. Ella asintió sonriendo. -¿Qué lugar te gusta? Demás está decir que yo invito.-agregó.

-Me gusta el "Priceless Pleasure"- gesticuló normalmente, pero para Aarón esas palabras sonaron a gloria, no pudo evitar mirar sus labios al pronunciarlas y… ¡cielos! Con que… El placer no tiene precio.- Hotchner asintió y finalmente quitó su mano de la de Emily, ella maldijo en su interior.-Perfecto- dijo poniéndose de pie y caminando hacia la puerta. Hotchner la siguió y la abrió para ella.

-Nos vemos más tarde, linda.- y la besó en la mejilla, dejándola una vez más anonadada.

"¡Emily Prentiss; te debes una conversación contigo misma ahora, ya!" una vocecita exclamó en su interior.

Al salir de la oficina de Aarón, Emily fue directamente al baño. Se refrescó la cara con un poco de agua y lo mismo hizo con la parte superior de su cabeza. Si, estaban en pleno invierno, si, hacía un frío de los mil y un demonios pero… ella tenía un calor infernal recorriéndole el cuerpo. No era nada pasional, solo… algo que provocaba Aarón Hotchner en ella desde después de aquella noche.

Emily necesitaba pensar. Lo que iba a hacer hoy, aunque quizá por muy amistosa que haya sonado la invitación de Hotch, la tenía intranquila. Se sentía jugando a dos bandos. Había pasado el fin de semana con un tipo, y al día siguiente, tenía algo así como una cita con Hotch, con quién había pasado algo hace unos días, y bueno, admitiéndolo… Hotchner no dejaba de ser su jefe.

"Eres soltera, aun eres joven, tienes derecho a pasarla bien" comentó la misma voz en su , era verdad, pero no quería sentirse una cualquiera. Así que se hizo un juramento en honor a su virtud: No tendría sexo con ningún hombre hasta que todo este alboroto se aclarara. No sonaba tanto como un desafío, a decir verdad, ella no era exactamente algo así como una ninfómana, pero la hacía sentirse mejor el hecho de ponerse ciertas metas en momentos de confusión.

-¿Todo bien?- Preguntó JJ quién estaba parada en el lavamanos al lado de Emily, que por cierto nunca notó el momento en que había entrado al baño. –Te noto distraída- comentó.

Emily se encogió de hombros.- debe ser que es lunes- le restó importancia. Cortó un pedazo de papel para secarse las manos y la cara. Estaba colorada.

-¿Qué tal el fin de semana? – cuestionó JJ.

Emily no pudo evitar sonreír, después de todo, fueran como fueran las circunstancias y el enredo que tenía en su cabeza, el fin de semana había sido esplendido.

-Cuéntamelo todo. –sentenció la agente Jereau al adivinar los pensamientos de su amiga.

Emily se encogió de hombros.- Solo un reencuentro con un viejo amigo.-Si, ella le contaba las cosas a su amiga, pero prefería ahorrarse el detalle de decir que ese amigo había sido su novio por cinco años tiempo atrás.

-Sucia.- bromeó la rubia.

-así es la vida- la morena le guiñó un ojo y salió del baño, dejando a su amiga riendo.

Durante el día, el celular de la pelinegra sonó siete veces, contadas por Aarón -quién no le quitaba ojo de encima- tres de las siete veces Emily atendió la llamada, habló muy risueña y a veces un poco despacio para no ser oída, mientras que el resto de las llamadas las rechazó. Algo que había motivado la curiosidad de Hotch.

Pero eso sí, había alcanzado a oír algo en una de las llamadas, algo que no le gustó para nada. Ella había dicho "no creo que repitamos lo del fin de semana, no nos adelantemos". ¿Qué significaba eso?

Estaba celoso. Pero no podía hacer nada.

Ambos llegaron puntuales al restorán, se saludaron amistosamente, algo que Aarón agradeció, pues estaban avanzando, ya no era solo el saludo cordial con un movimiento de cabeza y una semi sonrisa. Ahora había tacto entre ellos, besos en las mejillas, roces de manos, sonrisas no profesionales.

Decidió olvidar lo de las llamadas de Emily. No quería entrometerse.

El quería otras cosas.

Hotchner tenía claro que ella estaba soltera, y mientras eso siguiese así, el podría tener una oportunidad para lo que fuese.

A la hora de ordenar, optaron por pedir lo mismo para cada uno y ansiosos esperaron a por la comida.

-Entonces- dijo Emily en un suspiro- aquí estamos.

-Aquí estamos- estuvo de acuerdo Hotch.

-Mira Hotch… si me invitaste aquí para seguirte disculpando yo…

-¡Shh!- la calló Hotch, posando un dedo sobre sus labios. Emily tuvo el atrevido deseo de morderlo, pero se contuvo. – Nada de eso.- te invité aquí porque… quiero que tengamos algo.- soltó sin más. Emily, quién justamente en ese momento estaba dando un sorbo a su copa de vino se atragantó y tuvo un ataque de tos de un minuto aproximadamente. Se sintió un poco ridícula, pero Aarón pudo entenderlo, la estaba espantando, no estaba empezando bien, así que pensó en corregirse.

-¿Estás bien?

-Sí, disculpa- Aarón asintió.

-Emily, no me refiero a ese tipo de algo- enfatizó la última palabra.- Solo quiero que nos conozcamos… De otra manera. Fuera de la oficina.- Él de verdad tenía toda la intención de sincerarse, quería que Emily tuviera una idea de lo que él estaba sintiendo.

-Ya sé que yo te dije que no quiero explicaciones de nada… pero, ¿puedes ser más específico solo esta vez? –dijo hecha un enredo, temiendo estar malinterpretando las cosas que Hotch le decía.

Sinceramente no entendía a que quería llegar Aarón, ¿quería que tuvieran relaciones casuales, algo así como amigos con beneficios? ¿Quería que fuese su novia? ¿Quería que tuvieran un romance sin reglas? ¿Qué demonios quería?

A decir verdad, ella no quería una relación en estos momentos, no estando así de confundida. Si, admitía que sentía cosas por Hotchner, pero… ahora Ian Doyle también ocupaba una pequeña parte de sus pensamientos, habían pasado unos días geniales encerrados en su apartamento y ello la había remontado a los tiempos en que tenían una linda relación que ella atesoraba en su corazón, aunque tampoco sabía si ellos iban hacia algún lado. Solo había sido un reencuentro, pero había pasado y ella no sabía que sentir.

-Me explico. Emily, quiero serte sincero.

-Por favor.- estuvo de acuerdo ella.

-Me gustas.- soltó Aarón, como quitándose un peso de encima.- bastante, agregó, para descolocar aún más a una confundida Emily. –Me gustas y bueno, tranquila, no te estoy proponiendo nada serio, solo quiero… que nos conozcamos mejor.- volvió a repetir.

¿Cómo respondía a eso? Vaya, de hecho si, ella también se moría de ganas de conocerlo mejor, pero nunca le habían propuesto algo así, generalmente las cosas solo fluían en las relaciones, nunca nadie le había propuesto un "conozcámonos mejor" literalmente así, y sinceramente jamás esperó escucharlo de Aarón Hotchner.

-No quiero quedar como una tonta –comenzó a responder finalmente- pero ¿qué significa para ti conocerme mejor?

-Me he dado cuenta que me interesas mucho Em, por eso el otro día luego de lo que pasó te dije que no me arrepentía- Emily se sonrojó un poco al recordar lo sucedido- y por eso también te dije que aún así no me sentía orgulloso. No me gusta que las cosas lleguen a ese extremo sin que…- dudó como decirlo. Emily se acomodó en su silla- bueno, sin que haya nada concreto, no soy de ese tipo de hombres… Es por eso. Em, contigo me siento distinto, quiero ver que puede llegar a pasar entre nosotros.- Emily tomó aire y lo botó lentamente, tenía mucho que procesar.- Ah, y no, jamás quedarías como una tonta para mi, eres la chica más lista e inteligente que conozco- agregó Hotch sonriendo.

-Entonces…- iba a replicar, pero Hotch aún no terminaba de hablar.

-Lo único que quiero es que me permitas invitarte a cenar de vez en cuando, que me dejes llamarte por teléfono cuando sienta ganas de hacerlo, que me permitas tocar tu mano, tu rostro.- tocó suavemente la mejilla de Emily, ella no pudo evitar cargar su rostro hasta su mano, ella adoraba su tacto- por dios Emily, no sé qué me pasa contigo pero necesito tenerte cerca- agregó lo último temiendo haber dicho demasiado, estaba exponiendo sus sentimientos quizá a sobremanera, no quería asustarla con una declaración muy comprometedora, pero quería y necesitaba que ella supiera los sentimientos que despertaba en él.

-Hotch, yo también quiero ser sincera- finalmente pudo hablar luego de acomodarse la garganta. Hotchner la estaba derritiendo con cada palabra que decía, la tenía en otro mundo.

Hotchner asintió, lo que la alentó a de igual forma que Aarón, decirle lo que sentía.

-No voy a mentirte, también me interesas mucho- admitió con brillo en sus ojos, un brillo increíblemente encantador para Hotchner.- He notado tu cambio conmigo y bueno a partir de allí, en resumidas cuentas me encanta como me tratas, que quieras tenerme de algún modo cerca de ti. Y yo ahora que lo pienso, creo que quiero lo mismo- admitió sin más, sintiéndose pequeña. Aarón sonrió, había amado oír eso.

El debate en el interior de Emily ahora era otro. ¿Le contaba lo de Ian? Ella sabía que si aceptaba la propuesta de Aarón, si accedía a conocerse más con él, sería algo sin compromisos, sin etiqueta, pero si aceptaba también era porque quería que algo saliera de aquello… aunque tampoco quería arruinar el momento, no quería que Hotch pensara mal de ella, si, se lo diría, pero en otro momento.

-Entonces, sin un compromiso serio… ¿si me permitirás conocerte mejor?

-No hay nada que me interese más que eso ahora, Aarón. Quiero conocerte y que me conozcas.

Terminaron la cena entre conversaciones, risas, sonrisas y coqueteos mutuos. Aunque no hubo ningún beso.

Algo había empezando a tomar forma aquella noche, algo que significaba mucho tanto como para Aarón como para Emily. Algo que aún no estaba claro, pero que ambos querían que se aclarara con el tiempo.

Emily llegó a su casa tarde luego de la cena, sintiéndose aún como una adolescente. No podía creer lo que había sucedido en aquél restorán. Habían sido rebeladas confesiones que nunca pensó podrían decirse entre ella y Aarón. Iba a intentar algo con Aarón Hotchner, su serio y malhumorado jefe de la UAC. Pensó el pellizcarse para ver si no lo había soñado, pero aún tenía la colonia de Hotchner pegada en sus narices por el último abrazo que se habían dado. No cabía duda, era real.

Se encaminó hasta la cocina para servirse un vaso de jugo, dejó su cartera sobre la mesa pero la interrumpió el sonido de su celular, lo tomó y contestó sin ver quién era. Era Ian.

-Hola Mily- saludó con su seductora voz.

-Hola Ian.-suspiró. Ella deseó haber visto la pantalla del celular antes de contestar, no quería hablar con él.- ¿Qué sucede? Son casi las once, es tarde, ¿necesitas algo?- preguntó en tono neutral.

-Solo escuchar tu voz- Emily no pudo evitar rodar los ojos. No sabía que decir, no quería decir nada. Aarón se había instalado en su cabeza y ella no quería sacarlo de allí automáticamente Ian había desaparecido, ya no había espacio para él.

El efecto Hotchner la estaba atrapando.

-Estoy cansada, Ian. Iba a dormirme, ¿hablamos en otro momento si? Disculpa-

-Que descanses, nena- Emily cortó.

Si algo le había quedado claro luego de la conversación con Aarón, es que no quería intentar nada con Ian Doyle. El era su pasado, y Emily deseaba con ansias que Aarón y lo que fuese que estaba pasando con él, fuese su presente. Nada más.

Por su lado Aarón llegó a su casa con una imborrable sonrisa en su rostro. Una sonrisa que tenía nombre, se llamaba la sonrisa que provoca Emily Prentiss.

Era tarde, pasado las once de la noche, mañana recién era martes y debían estar a las 8 en el trabajo. Pero Emily había aceptado que él la llamara cuando tuviera ganas de hacerlo. Quizá era desconsiderado, quizá ella estaba cansada de haberlo escuchado hablar tanto rato, pero… solo quería desearle buenas noches.

-Hola- contestó ella luego del primer tono.

-Sé que es tarde, pero… quería escucharte una última vez por hoy.-

-¿no te cansas de mí?- bromeó Emily, Aarón rió.

-Creo que nunca podría.- ella se mordió el labio inferior.

-Eres cursi, ¿lo sabías?- ambos rieron ahora, Emily desde la comodidad de su cama y Aarón desde el balcón de su dormitorio.

-No puedo evitarlo. Pero lo tendré en cuenta.

-Me gustas así- sentenció ella, a Hotch se le encogió el corazón, le encantaba ser correspondido.

-Tienes gustos raros- bromeó él ahora, la carcajada de Emily fue escandalosa.

-Tienes suerte de ello- dijo con coquetería la morena.

-Ni que lo digas, soy muy afortunado.

Si bien por el teléfono no podía verla, él la sintió sonreír.

-Buenas noches Hotch, nos vemos mañana.

-Que sueñes bonito, Emily.- ambos colgaron al mismo tiempo.

Esa última llamada había terminado de hacer su noche perfecta.