Nota de la autora: ¡Hola! nuevo capitulo, siiii jaja posteo seguido porque llevo unos capitulos escritos ya, así es que aprovecho que tengo tiempo. Como siempre espero que les guste la historia. Así que... let's read!
Al día siguiente, Aarón como siempre fue el primero en llegar a la oficina de la UAC. Pero hoy era distinto. Hoy la sonrisa que se le había instalado en la cara desde ayer se negaba a retirarse, aún podía permitirse mantenerla, estaba solo en la oficina, pero cuando sus compañeros comenzaran a llegar, él pretendía volver a su actitud seria que normalmente tenía en horas de trabajo. No quería ser descubierto, junto con Emily habían decidido no hacer nada arriesgado en la oficina, no podrían ser descubiertos, además así evitarían los problemas y las explicaciones para sus colegas y superiores.
Prentiss fue la segunda en llegar esa mañana. Sin dudarlo se dirigió a la división de Hotch, dejando la puerta junta detrás de ella.
-Hola- saludó normalmente.
-Hola- respondió Aarón de la misma manera.- ¿Todo bien, Prentiss?- fingió con profesionalismo.
-¿No puedo venir a saludar al jefe?
-Sí que puedes.- sonrió, Emily se acomodó el cabello, se moría por besarlo, pero tenía que aguantar, los demás ya estarían por llegar. El celular de Emily sonó, ella solo revisó quien era, desvió la llamada y guardó el aparato nuevamente en su bolsillo trasero del pantalón negro que lucía aquél día.
-¿No vas a contestar, Prentiss?- preguntó Hotchner con el ceño fruncido, al tiempo que el celular volvía a sonar.
-Era una llamada sin importancia- se encogió de hombros.
-No lo creo, está sonando otra vez.- Emily torció el gesto y tomó su celular.
-Disculpa, no puedo hablar ahora- dijo contestando la llamada, sin despegar su vista de los ojos de Aarón.- hoy es un día difícil en el trabajo y no podré atender, te llamo yo cuando pueda, adiós.- colgó.
Aarón sonrió. Le encantaba esta mujer.
- Nos vemos más tarde, Hotch.- Emily sonrió y puso un pie fuera de la oficina, Hotch la llamó de vuelta.
-Espera, dijo cuando ella volvió a entrar.- me faltó algo, se acercó a ella y plantó un fugaz beso en sus labios. Emily descolocada miró a todos lados a través de las divisiones de vidrio de la oficina, ¿se había vuelto loco?- Que tenga un buen día, señorita Prentiss.
La noche anterior no había acordado nada de besos. Pero aquello se había dado espontáneamente. Y a Emily le había encantado. No había probado sus labios desde aquella noche, y en ese momento, aunque fue un beso fugaz, se dio cuenta de cuánto los había extrañado.
-Desquiciado.- murmuró ella sonriendo a medida que dejaba la oficina de su jefe.
El día en la UAC transcurrió con una monotonia alucinante. Hoy, como hace mucho tiempo, no habían recibido ningún caso, así es que los ánimos estaban muy bien. Reid y Rossi se dedicaron a jugar ajedrez, mientras que Morgan y JJ conversaban de la vida. Por su lado García y Emily habían optado por aprovechar el tiempo y reordenar carpetas con datos de casos cerrados durante lo que iba del año.
Hotchner estaba en su oficina, aparentaba estar leyendo unos archivos, pero la verdad es que estaba mirando a Emily, seguía cada movimiento que ella hacía, quería memorizar cada gesto de ella, cada manía. Había notado que acostumbraba a lamerse el labio inferior y ocasionalmente lo mordía despacio, lo hacía sobre todo cuando estaba pensando. Notó que cada vez que alguien le preguntaba algo ella al responder, jugaba con su cabello, y que también tendía a morderse las uñas de vez en cuando. Se percató de su manera de caminar, era muy decidida, casi desafiante, imponente. Se fijó en la perfección de su cuerpo, la curva de su cintura y sus caderas que incitaban a ser recorridas. Y no pudo evitar un cosquilleo en su interior al recordar que él las había recorrido en su totalidad alguna vez. Sin ropa que estorbase.
Notó lo bien que se veía aquél día con el pantalón de vestir negro y la blusa gris de manga tres cuartos.
Aarón negó con la cabeza, no podía seguir haciendo aquello, se sintió un pervertido cuando sus ojos y la evaluación que estaba haciéndole a Emily llegaron hasta su busto. Ella era simplemente perfecta.
-Este día está tan relajado que llega a ser aburrido- dijo García, siendo oída por todos.
-Demasiado- coincidió JJ-
- ¿Por qué no dejamos esto y vamos a almorzar?- propuso Reid.
-Podríamos ir a comer pizza- agregó Morgan, tengo un hambre infernal.
-Suena perfecto- comentó Emily.- Amo las calorías cuando hace frío.
-Ahora hay que ver si el jefe nos lo permite- dijo Rossi.- iré a proponérselo, seguramente dirá que si, realmente no hay nada que hacer aquí.- se encogió de hombros y subió la pequeña escalera hasta la oficina de Hotch.
-¿Qué sucede, Rossi?- preguntó Hotch, apartando la vista del documento que pretendía leer.
-Estábamos poniéndonos de acuerdo para ir a comer afuera, pizza. ¿Qué dices?- Aarón fingió pensarlo- mmm suena perfecto. Guardo estos papeles y bajo enseguida. – respondió de muy buen ánimo.
Dave lo desconoció, si bien Aarón no era un amargado, normalmente costaba más convencerlo de ciertos panoramas, además le había respondido casi sonriendo, ¿qué le pasaba?
-No me van a creer.- comentó Rossi al llegar abajo con el resto del equipo.
-ha dicho que no.- asumió en un lamento JJ.
-No, al contrario. Aceptó, y de muy buena forma.- todos se miraron extrañados, pero finalmente agradecieron que Aarón hoy estuviera de buen ánimo.
-¿Qué hacen aún sentados? Las pizzas nos esperan, chicos- dijo un sonriente Aarón bajando las escaleras.
Decidieron ir a pie a la pizzería, después de todo estaba solo a unas cuadras y la lluvia aquél día había hecho una tregua con la ciudad, eso sí, hacía un frío del diablo.
Emily iba un poco más atrás del grupo, caminando sola. Aarón, quién iba más adelante con JJ y Reid, comenzó a caminar más lento, dejando pasar a Rossi, Morgan y Penélope hasta quedar con Emily al final.
La morena al verlo llegar junto a ella, sintió deseos de tomarle la mano, por el frío y porque realmente quería hacerlo, pero también tuvo que reprimir ese deseo. "Nada obvio", se recordó a ella misma
-Sí que hace frío- comentó por buscarle conversación Aarón.
-uno de los mil demonios- coincidió ella.
-Tengo ganas de tomarte la mano- confesó Hotch, mirándole a los ojos, ella sonrió.
-Y yo- admitió ella también, sonrojándose.
Morgan, quién llevaba la delantera del grupo, les gritó que se adelantaría para pedir las pizzas mientras. Si que tenía hambre. Tomó nota de lo que quería cada uno y se adelantó con Penélope.
-Con que pizza con piña- dijo Aarón a Emily, ella se acomodó su gorro de lana azul que llevaba puesto.
-Toma nota, es mi favorita- dijo ella guiñándole un ojo.
La tarde en la pizzería se pasó entre mucha pizza, bebidas, risotadas por parte de todos incluyendo al serio Aarón Hotchner, y por sobre todo muchas miradas entre el jefe y Emily Prentiss.
Aarón decidió que se tomarían el resto de la tarde libre, así es que después del agradable almuerzo, fueron a la oficina por sus cosas y cada uno se retiró por su lado.
Hotch ofreció a Emily llevarla a su casa, a lo que ella respondió con una mirada fulminante, aunque él lo había hecho a propósito, ya había aprendido que no le gustaba que la llevasen, además ella andaba en su auto y él en el suyo. Se irían por separado.
-Definitivamente no quiero que me lleves.- volvió a decir ella, a lo que Aarón asintió.-
-Entendido- dijo él mientras salían de la oficina juntos, eran los últimos que quedaban.- Y solo brome…
-Pero, ¿quieres ir a mi departamento más tarde? -Ofreció la morena, interrumpiéndolo.
Aarón se sorprendió ante aquella oferta, pero claramente no pudo rechazarla, gustoso pasaría una tarde en su compañía, en su departamento.
A seis de la tarde Aarón se bajaba del ascensor en el piso de Emily, ella le abrió la puerta y de inmediato lo besó. Había estado reprimiendo aquello desde la mañana y no quiso esperar más, sería una tortura, algo insano. El hombre respondió el beso sorprendido pero gustoso, le encantaba que lo que él le había propuesto a Emily estuviese tomando este camino, no había pasado ni un solo día desde la cena y ya iban en besos pasionales, aunque claro, aún sin etiquetar lo que tenían. Él lo sabía, ella lo sabía.
Se metieron en el apartamento y de inmediato Sergio, el gato de Emily, fue a saludar.
-Tienes suerte de agradarle- dijo Prentiss- no es muy sociable y es celoso.
Hotch sonrió y se sentó en el sofá y el gato se arrimó en sus piernas, él le acarició el lomo.
-¿Algo para beber? –Ofreció Emily, Aarón negó con la cabeza y Emily se sentó a su lado.
-Pues por eso le agrado, soy igual- bromeó Hotch, Emily soltó una carcajada escandalosa, típica de ella. Aarón luego también rió, la risa de ella era muy contagiosa.
-¿Con que eres celoso?- preguntó cuando dejó de reír.
-Toma nota tú también- sentenció imitando las palabras que ella le había dicho en la tarde.
Decidieron ver una película para pasar el rato, buscaron en la televisión y dieron con Identity, dejaron el canaly se arroparon con una manta, Emily se recostó en el sofá y acomodó sus piernas estiradas sobre las de Hotch, algo que a él le encanto, se sentía muy a gusto con esa cercanía entre ambos.
Al término de la película, ambos se desperezaron, Emily estiró sus brazos y se sentó bien en el sofá, Aarón se inclinó un poco hacia ella y le dio un rápido beso en los labios. Un beso preciso.
-He visto esa película más de 5 veces- dijo ella.
-Y yo, pero esta vez contigo fue diferente- Emily solo respondió con una sonrisa.
El teléfono de Emily comenzó a vibrar sobre la mesa de centro, Aarón se estiró para pasárselo y no pudo evitar ver el nombre que aparecía en la pantalla.
-No quise ver, lo siento- dijo cuando se lo entregó.
Emily hizo un gesto de incomodidad, y nuevamente no contestó. Solo le recibió el celular a Hotch y lo apagó, tirándolo al sofá de al lado.
-No es importante- aclaró.
-¿Ian es un amigo? –preguntó con curiosidad.
Ella se mordió el labio pensativa. ¿Debía decirle la verdad? Optó por hacerlo, le gustaba estar con Hotch, le gustaba esto que estaba naciendo, no quería estropearlo con mentiras.
-Ian es un ex novio- admitió, Aarón asintió, su semblante se puso serio.- pero es solo eso.- siguió explicando ella.
-Te llama bastante…- comentó él.
-¿Espía mis llamadas, señor?- dijo ella con incredulidad en tono profesional, sentándose sobre el regazo de Hotch.
-No espío, solo observo, agente Prentiss- corrigió él. – solo quiero saber si debo preocuparme.
-Tonto- ella repartió besos en la mandíbula de él- no tienes por qué preocuparte. Esto es lo que yo quiero. Quiero estar aquí, contigo, conversando y viendo películas.-finalizó con un beso en los labios. El corazón de Hotch se aceleró a mil por hora. Ella era todo un encanto.
Luego de aquella conversación prepararon algo para comer, para Emily no era nuevo que Aarón supiera cocinar, pero le había gustado mucho más que lo hiciera exclusivamente para ella. Cenaron entre risas, pequeños besos y tomadas de mano, y luego ya se les hizo tarde, así que Aarón tuvo que marcharse.
Con el paso de los días, se iban sumando los momentos que pasaban juntos, a excepción de cuando andaban en terreno o de los fines de semana, esos eran de Aarón y el pequeño Jack. Y eso estaba bien, les daba su espacio, aunque de más estaba decir que se extrañaban, Emily no lo llamaba mientras Aarón estaba con su hijo, no quería ser impertinente, mientras que Hotch si le llamaba cada vez que el pequeño estaba jugando o viento televisión, eran llamadas largas, graciosas, tiernas y necesitadas.
Emily por su lado, definitivamente había dejado de contestar las llamadas de Ian, ya no cabía duda de que no lo quería en su vida. Quizá si como un amigo, pero ella tenía claro que él quería algo más que eso. Se lo dejaba claro en cada correo electrónico que le mandaba y en los mensajes de texto que recibía cada vez que rechazaba una llamada.
Era Domingo por la tarde, nevaba sobre la ciudad y Emily estaba descansando tirada en su cama, cuando recibió una esperada llamada de Hotch, hablaron por varios minutos, Aarón le contaba cosas de Jack, a ella le encantaba escucharlo hablar de su hijo, lo hacía con un amor incondicional, era un buen padre y ese era otro atributo de Hotchner que la pelinegra atesoraba. También hablaron un poco del trabajo, pero cosas vagas, realmente no querían hablar de eso, fuera de la oficina ellos tenían un mundo aparte, el cuál sabían separar.
Emily cortó la llamada cuando sonó el timbre de su apartamento, Hotch le dijo que la llamaría después y se cortó la comunicación, no sin antes mandarle un beso y un sincero te quiero.
-Hola- dijo Ian en cuanto Emily apareció en frente de él. Ella no supo que cara poner, definitivamente no lo esperaba.
-Ian- dijo en tono cortés.
-¿Por qué no atiendes mis llamadas? ¿Ni mis correos, ni mensajes?- cuestionó él, no se veía molesto, se veía más bien desesperado.
El hombre entró al departamento sin ser invitado, algo que irritó un poco a Emily, pero estaba bien, tarde o temprano esta conversación debía llevarse a cabo.
-Lo siento Ian, no estaba preparada.
-¿preparada? ¿Para qué? Pensé que… Emily realmente pensé que luego de aquél fin de semana podría haber algo entre nosotros. Pero resulta que pasan tres semanas y te escabulles, huyes de mi ¿se puede saber qué hice mal?- inquirió.
Tenía razón, lo que había pasado daba pie para pensar que ella estaba dispuesta a retomar su antigua relación, pero ella no contaba con que Hotch le propusiera aquello que tenían ahora, aquello que aún no tenía nombre pero que ambos sabían que tenían.
-No has sido tú, Ian- aclaró Emily.
-Ah, es eso. ¡¿No eres tú, soy yo?!- levantó la voz.
-No tienes que gritar.- dijo con calma.
-Disculpa, lo siento- se acercó a ella, iba a abrazarla pero ella se apartó.
-Ian, no- sentenció.
-¿Qué pasa, Mily?-
-Pasa que… no quiero Ian. No quiero que vuelvan a pasar cosas entre nosotros.- respondió seria.
-¿Qué dices? –otra vez intentó acercarse a ella, quién se volvió a apartar.
-Lo que escuchas, y es en serio. Yo de verdad lo siento, te tengo mucho cariño pero…
-Pero hay alguien más- terminó la oración Ian.
-Sí, hay alguien más. –afirmó Emily, mordiéndose el labio levemente. – no estaba en mis planes, pero si, así es.
El hombre movió la cabeza en señal de reprobación, se la habían ganado, el problema es que él no sabía perder. No la quería perder.
-Entiendo- dijo finalmente, algo dolido.
-Podemos ser amigos- dijo Emily- es todo lo que puedo ofrecer.
Ian soltó una carcajada Irónica -¿AMIGOS? No sé si pueda Emily. Me la jugaré por ti.
-No quiero que hagas eso, no valdrá la pena. Por mi está todo dicho.
-Cambiarás de parecer- dijo antes de darle un beso con todas sus letras en la boca, un beso que Emily cortó lo antes posible, odiándolo por un momento. Ian dio la vuelta y se marchó, dejando una enfadada Emily sola en su apartamento.
Se sintió humillada, odiaba que la besaran sin su consentimiento, lo hubiese pateado en los testículos si él se hubiese quedado unos segundos más en frente de ella. Cuando Ian se fue ella cerró la puerta con mucha fuerza, estaba molesta. Se dirigió al baño y se lavó los dientes. No quería tener el sabor de un beso forzado, no quería el sabor de un beso que no era de Hotch. Una lágrima recorrió su mejilla. No había sido para tanto, pero tenía mucho enojo.
Salió del baño y se dirigió a su cama. Se acomodó y no pudo evitar llamar a Hotch, quién extrañamente no contestó. Bueno, quizá no tan extrañamente, estaba con su hijo, era obvio que no atendería, definitivamente no debía haber llamado.
Tomó un libro de su mesa de noche y se disponía a leer, necesitaba distraerse, calmarse, pero nuevamente el sonido de la puerta llamó su atención.
"Si es Ian, lo pateas en los huevos, como que te llamas Emily Prentiss", susurró para ella. Abrió la puerta seria, pero se llevó una gran sorpresa al ver quién era.
-¡Hotch!- gritó. Su semblante cambió completamente, sonriendo se tiró en sus brazos y lo besó con autentica pasión, ese si era un beso deseado.
-¡guau!- dijo Hotch sobre sus labios, devolviéndole el beso gustoso- no esperaba un recibimiento así. Emily sonrió en medio del beso.
Lo tomó de la mano y lo hizo pasar, se sentaron en el sofá de siempre y se besaron durante un buen rato. Porque se gustaban, se extrañaban, y porque Emily quería borrar el sabor de Ian.
-¿qué haces aquí?- preguntó cuando fue capaz de soltarlo.
-Luego de ese recibimiento tan dulce, ¿me preguntas qué hago aquí? Si quieres me voy- hizo ademán de pararse, pero Emily lo detuvo, tirándolo nuevamente junto a ella, apoyando su cabeza en su hombro.
-No lo quise decir así, tonto.- lo besó en la mejilla, él la miró y sonrió.
-Haley me pidió si podía llevar antes a Jack, tenían un compromiso, no pude negarme pero tampoco quería quedarme solo en casa, y aquí estoy. - Emily suspiro.
-Me alegra mucho que estés aquí conmigo- dijo antes de volverlo a besar.
Y aquello era verdad, era lo que necesitaba luego de aquél mal rato, necesitaba el cariño de Hotch, sus caricias y sus besos. Lo necesitaba a él, ya se había acostumbrado a él. Era un bien necesario.
-Me alegra mucho estar contigo -dijo él poniéndose de pie y tendiéndole la mano a ella, de inmediato Emily tomó su mano y él la abrazó, y se fundieron en otro beso muy apasionado.
No pasó mucho tiempo antes de que Emily comenzara a buscar el borde del chaleco de Hotch para quitárselo, lo necesitaba.
No habían tenido relaciones en todo este tiempo, habían sido días de muchas caricias, si, muchas incitaciones, coqueteos, conversaciones, confesiones, películas, comidas, revistas, videojuegos en la casa de Hotch, pero nada más, no habían hecho el amor desde aquella vez en que no eran nada. Ninguno de los dos quería seguir esperando.
-¿Estás segura?- preguntó Hotch cargado de dudas y deseo a la vez. No quería presionarla para nada, no quería arruinar lo que tenían, quería que ella estuviese bien.
-Segurísima- asintió la morena mordisqueando el lóbulo de la oreja izquierda de Hotchner, quién se estremeció.
Aarón hizo un movimiento rápido y la cargó sobre su hombro, Emily dio un grito y luego rió, moviendo sus piernas para que la bajara, Aarón rió junto con ella. Llegaron al cuarto y la dejó sobre la cama, posándose sobre ella. Ambos se miraron, definitivamente se deseaban.
Emily se relamió los labios y fue lo que incentivó a Aarón a besarla nuevamente, nunca se cansaría de su sabor, de su aroma, ni de sus caricias, quería tener todo de ella.
Se fueron despojando de sus ropas, Aarón batalló un poco con el sostén de Emily, lo que fue motivo de otro ataque de risa, risa que se perdió entre más besos y gemidos.
A Hotch le encantaba cuando Emily se inquietaba cada vez que él pasaba sus manos por los costados de su abdomen, las cosquillas eran su debilidad, era tan dulce.
Emily también estaba descubriendo un punto débil en él, sus orejas. Por eso vez que ella tenía la oportunidad le mordisqueaba el lóbulo y eso lo prendía como una moto.
Ya cuando estaban totalmente desnudos, Emily tenía las riendas del asunto, sentada sobre él. Aarón la tomó por la cintura y finalmente se entregaron, sus cuerpos se transformaron en uno. Los gemidos de ambos eran acallados con besos, las caricias cada vez más urgentes como si nunca pudieran tener suficiente del otro.
¡Cielos! Aarón era terriblemente bueno para esto, y bueno era decir poco, Emily estaba fuera de sí. Hotch la hizo llegar tres veces antes de él mismo encontrar su clímax.
El había quedado exhausto, pero quería más y más, siempre querría más de Emily Prentiss. Se sentía en el paraíso, había sido un momento glorioso, cuando estaba dentro de ella sentía que finalmente había encontrado el lugar al que correspondía.
-Te quiero. Hotch- susurró Emily en su oído, acurrucándose junto a él, adormilada y satisfecha.
-Te quiero, Em.- se volteó a mirarla, ella sonrió y enterró su cabeza en su cuello, quería tenerlo tan cerca como pudiera. Aarón la envolvió en sus brazos y Emily se sintió en casa, allí pertenecía.
-Quiero quedarme contigo esta noche, ¿puedo? – Emily levantó la cabeza para mirarlo, estaba despeinada, con las mejillas ruborizadas, demasiado encantadora, tenía los labios un poco hinchados por la intensidad de los besos, pero eso solo la hacía verse más hermosa.
-Quédate conmigo siempre, Hotch. –Dijo antes de quedarse dormida-
Cuando Emily despertó por la mañana estaba confundida, había dormido muy profundamente y se encontraba algo desorientada, de a poco las imágenes de la noche anterior la fueron invadiendo y no puedo evitar sonreír ampliamente, pero ¿dónde estaba el motivo de su sonrisa?
En ese momento, un muy perfumado y bien vestido Aarón Hotchner entró en la habitación con una radiante sonrisa.
-Buenos días, dormilona- dijo besándola en la coronilla.
-Muy buenos- coincidió Emily. -¿fuiste a tu casa? –preguntó ella al verlo con ropa distinta.
-Tenía ropa de cambio en el auto, espero no te moleste que me haya dado una ducha.- dijo sentándose en la cama junto a ella.
-Nunca- le sonrió-
-Bien, hora de levantarse, sino llegaremos tarde.- dijo Aarón- ve a ponerte muy guapa. Mientras seguiré preparando el desayuno, ¿te parece?
-Me parece perfecto.
Emily se levantó de la cama dejando al descubierto su cuerpo desnudo, sin pudor, sin esconderse.
-Si yo fuera tú no haría eso, realmente debemos llegar temprano a trabajar. –Sentenció Aarón acercándose a ella, mirándola con deseo.
La chica sonrió con picardía.
-Entonces no haga que nos retrasemos, jefe- dijo acomodándole la corbata. Le dio un casto beso en la mejilla y se encaminó al baño, dejando a un encendido Hotch.
.
.
Y bueno, Reviews son siempre muy apreciados, esperados y valorados. Thanks for the support!
