Llevaban poco más de un mes con "esto" y aún no lo etiquetaban. Aarón tenía miedo de ser rechazado. El quería hacerlo formal, pero lo que lo detenía era la duda de cómo hacerlo formal si tenían que hacerlo escondidos. No era que no confiase en el equipo, pero pensaba la remota posibilidad de que llegara a los oídos de Strauss, y ese sí sería un problema para Emily y para él.

Ambos amaban su trabajo, pero ambos estaban demasiado bien juntos. Si, habían decidido conocerse, sin compromisos, pero los dos disfrutaban el tiempo que pasaban juntos, a los dos les gustaba compartir cenas y momentos con el otro fuera del trabajo. Y los dos se querían. Se conocían hace mucho y naturalmente se tenían cariño, pues eran amigos, pero en este tiempo, se estaban comenzando a querer de otra forma.

Ian había dejado de buscar a Emily. Al menos eso parecía. Ya no la llamaba, al parecer se había rendido, había aceptado que ella era feliz con otra persona y eso, la tenía tranquila.

Emily estaba hablando por skype con Penélope y JJ, era miércoles por la noche y al día siguiente no debían ir a trabajar, había una reunión entre los directivos así es que les habían dado el día libre a todos los de la UAC. Estaban realmente felices por aquello. Esta vez la cita de las chicas era solo virtual, querían descansar así es que no irían de fiesta, ni juntas ni por separado.

-¿Qué sucede Em?- preguntó García al ver que su amiga palidecía, mirando fijamente la pantalla.

-¿Qué pasa?- urgió JJ.

-Nada, solo que… necesito ir al baño. Chicas hablamos en otro momento, las quiero. -Desconectó la sesión de skype y se centró en las fotos que había recibido a su correo personal.

¡Maldición! ¿Quién había fotografiado a Hotchner entrando en su apartamento? ¿Con qué fin? ¿Fue Strauss, los había descubierto? ¡Maldición, maldición y maldición! Estaba muy enfadada, y preocupada.

No sabía qué hacer, y no tardó en darse cuenta que debía decírselo a Hotchner, él estaba tan involucrado como ella.

-Hola Em-

-Hotch… ha pasado algo malo, muy malo.- urgió.

-¿Qué tienes? ¿Estás bien?- preguntó preocupado.

-Sí, yo si… pero, me llegó un correo. Una fotos, no sé quién las envía. ¡No sé quien es ni qué pretende! Pero ¡demonios! Alguien nos ha descubierto.- habló ella muy rápido.

-¿Qué aparece exactamente en las fotos?- preguntó él, conservando la calma.

Emily pensó en reenviarle las fotos, pero era arriesgado, su correo podría estar interferido, así que solo le contestó por teléfono.

-Creo que son del domingo recién pasado. Apareces llegando aquí, en una de ellas salimos besándonos. –contestó al borde de la histeria.

-Calma Em, lo arreglaremos.

-Y ¿Cómo lo haremos?- preguntó en el mismo tono.

-Primero tendríamos que averiguar quién las mandó.

-Pensé que podía ser Strauss, ya la conoces.-

Estuvieron unos minutos discutiendo las posibilidades por teléfono, pero nada era cien por ciento seguro, pudo haber sido cualquiera. Así que llegaron a un acuerdo. Le contarían a la única persona que podría ayudarles. La única persona que podría rastrear aquél correo desconocido.

Luego Emily pensó fugazmente que podría haber sido Ian, pero lo descartó de inmediato; él le había dicho que se la jugaría, no que le haría daño ni que intentaría perjudicarla. Se aferró a sus palabras.

Penélope no tardó en contestar la llamada, era su amiga, la qué hace unos minutos las había cortado por skype con una cara de preocupación terrible.

-García- habló Emily apenas la rubia descolgó la llamada.

-La misma que viste y calza. Viste muy bien, por cierto.- bromeó- ¿Qué pasa Em?

-Necesito tu ayuda, guapa. Es urgente. ¿Puedes venir a mi apartamento? Necesito de tus habilidades computacionales.

-A la velocidad de la luz, cielo.- colgó la llamada, se puso su abrigo y partió rumbo al apartamento de Emily.

Casi se va de espalda cuando no fue Emily quién le abrió la puerta, sino Hotchner. Su jefe. ¿Qué diablos hacía allí?

-señor- saludó ella- eh…- no supo que más decir.

-Gracias por venir García- la hizo pasar.

-¿Un caso especial?

Hotchner negó.

La rubia no podía estar más intrigada, quería respuestas, pero tendría que esperar. Su amiga la necesitaba. Buscó a la morena con su mirada hasta que la vio llegar por el pasillo de la habitación.

-Penélope- saludó Emily.

García se acercó a ella y la saludó con un abrazo.

-¿Quieres explicarme algo?- dijo por lo bajo mientras la abrazaba. Emily asintió.

-Primero que todo, necesito que no me grites.- comenzó a hablar la pelinegra.

-Eso lo veremos- declaró Penélope, ganándose una sonrisa por parte de Aarón. Ella lo miró aún más extrañada. – No es por ser grosera, jefe- dijo mirando a Aarón-¿pero qué hace usted aquí? Me han dicho que no hay ningún caso que tratar.

-Yo voy a explicarte eso Penélope.- había comenzado Prentiss, pero Hotchner le pidió la palabra. Ella asintió y se calló.

-Emily y yo estamos saliendo- dijo rápidamente. Sin más.

La rubia debió abrir la boca hasta el piso, porque cuando la cerró para poder hablar, sintió como su mandíbula volvía a encajarse donde iba originalmente.

-Lo sé, lo sé. Me odias por no habértelo dicho. De verdad que te explicaré más, pequeña. Pero ahora necesito de tu ayuda. Sabes que esto no se puede, sabes que no podemos relacionarnos entre agentes. Pero alguien se enteró y nos mandaron unas fotos, necesitamos saber quién fue.

Penélope asintió, estaba shockeada, pero ya pediría las explicaciones correspondientes. Había visto la cara de angustia de Emily y sabía que necesitaba ayuda. Por muy sacada de sus casillas que estuviese no se la negaría. Era su amiga.

Una amiga que hace cuatro noches había jurado que no tenía nada con nadie, y ahora le salía con eso. Quería sacarle los hermosos ojos negros que tenía y hacerse un par de aros con ellos.

Pero al fin y al cabo, una amiga a la que quería.

-Necesito meterme en tu correo.

-Todo tuyo- la morena ingresó sus datos rápidamente en la computadora de su amiga y esperó.

-Prométeme que no me encontraré con nada sucio.-dijo haciendo un gesto de disgusto- fotos porno o algo así. - El momento era tenso, pero Penélope había hecho reír a Emily y a Hotchner.

-Prometido, pequeña- afirmó Emily. Abrazada a Hotchner detrás de la silla en dónde Penélope estaba sentada.

Al cabo de unos minutos Penélope se volteó a mirarlos y abrió los ojos de par en par. Nunca los había visto en una actitud de ese tipo. Además estaba enojada. Quería entender todo, y matarlos por habérselo ocultado, especialmente Emily.

Pero la rubia no pudo evitar sentir ternura al verlos. Aquél no era el Aarón Hotchner que ella conocía. Emily lo había transformado en alguien que parecía tener sentimientos. Increíble.

-Le envié un correo, mientras el SUDES no lo abra, no podemos saber desde dónde se conecta para enviar correos. Así es que habrá que esperar.

Hotchner miró a Emily frunciendo los labios, ella le dio una sonrisa triste.

-Así que propongo que mientras esperamos, conversemos- sugirió. O más bien, ordenó. Se sentó en el sofá individual, mientras su jefe y su amiga se sentaron juntos en el grande. Esta vez sin tocarse.

-Los escucho- inquirió la hacker.

Hotchner y Prentiss se miraron. ¿Cómo explicar algo así? No podían decirle que todo empezó cuando pasaron una noche juntos, eso era muy íntimo. Debían ahorrarse los detalles.

-Pequeña, la verdad no hay mucho que contar- Emily se mordió la uña de su dedo pulgar, estaba nerviosa, Hotch la notó, llevó su mano a la suya, quitándosela de la boca.

-No te muerdas las uñas.- Penélope sonrió, eran realmente tiernos juntos.

-Solo empezamos a ver que teníamos cosas en común y empezamos a salir.

-¿Hace cuánto?- exigió saber-

-Poco más de un mes- respondieron al mismo tiempo.

-Y… es ¿es oficial?- continuó el interrogatorio.

Aarón y Emily volvieron a mirarse sin saber cómo responder a eso. No era oficial aún, aunque ambos eran fieles, ambos solo pensaban en el otro, pero ninguno había dicho las palabras que lo hacían oficial, era como un acuerdo en silencio. Ambos lo sabían, pero no estaba dicho.

Le contaron algunas cosas más a Penélope, quién cada vez estaba más sorprendida de lo que escuchaba. Se demoraría un tiempo en procesarlo y era entendible.

Omitieron los detalles íntimos, no comentaron nada sobre las noches en que Aarón se quedaba con ella, ni que se iban por separado por las mañanas para despistar. Nada de eso.

García dejó tarde la casa de su amiga, diciéndole que en cuanto el tipo abriese el correo y ella pudiera rastrearlo, le haría saber de inmediato.

Y por supuesto, no se fue sin antes prometer que les guardaría el secreto. Por ahora.

-Hotch, yo creo que debemos empezar a contarlo.- Habló Emily en cuanto Penélope cerró la puerta.

-¿Contarlo? Y… ¿qué les quieres contar?- preguntó con calma, acercándose a ella, posando sus manos en las caderas de Emily.

-Pues de esto.- Emily se encogió de hombros.

-¿Y exactamente… qué les vamos a decir? "tenemos algo" ¿Eso les diremos?- dijo apoyando su frente contra la de Emily, ella cerró los ojos. Él respiró su aroma.

-No lo sé Hotch. Solo empiezo a temer que si nuestros amigos se enteran de esto sin que nosotros mismos se los contemos, la cosa será peor. Nos odiarán.

-¿Quieres ser mi novia?- dijo él. Hablando bajo, pero logrando sonar muy claro.

Emily sonrió, aún con los ojos cerrados. Llevaba semanas esperando aquella propuesta, eran exactamente esas cuatro palabras las que quería escuchar.

No hizo más que asentir. Y le dio un beso corto en los labios.

-Si quiero- dijo finalmente.

-Entonces, ahora podemos contarle al resto del equipo- agregó Hotch. Emily rió bajito.

Volvieron a besarse. Ambos estaban felices. Dejando de lado la angustia de no saber quién había mandado las fotos a Emily ni con qué fin, estaban felices. Finalmente tenían una relación formal. Ahora tenían cierto derecho el uno sobre el otro, habían derribado esa pequeña barrera que los trancaba de contárselo al mundo. Aunque claro, aún faltaba lo más difícil. Seguirlo ocultando de los superiores. Ellos no podían saber, tenían que planear algo muy brillante para contárselo algún día, y deseaban de corazón que él día que Strauss se enterara, anduviese de buenas.

Esa noche volvieron a entregarse, con ternura y pasión a la vez. Comenzaron en el sofá, siguieron con una guerra de cosquillas que terminó sobre la alfombra, pasaron por el baño y terminaron en la habitación.

-Me encanta que seas solo mía- le susurró al oído Hotch, mientras la penetraba despacio. Emily se relamió los labios y clavó sus uñas en los hombros de su novio.

-Soy tuya –confirmó ella, jugueteando con el lóbulo izquierdo de Aarón, el sonrió antes de besarla en la boca- Hotch. – se separó de su boca para mirarlo.

-¿sí? –preguntó con dificultad, mirándola a los ojos. Sin dejar de moverse sobre ella, acariciando su cuerpo, presionando sus senos con su pecho, sintiéndola por completo.

Ella quería responder, quería decirle lo que iba a decir, pero no pudo, no pudo hablar. Sentía demasiado placer y le estaba borrando los sentidos. Y precisamente, aquél no era el mejor momento para sincerarse y decirle lo que necesitaba decirle.

Le había dicho que era suya, quería gritarle que desde que empezaron con esa extraña relación ella se consideraba suya, pero recordó que había estado con Ian, ese había sido un desliz, un desliz que le hacía temer que Hotch no la entendiera, que aunque en ese momento no eran nada, él la mirara con otros ojos, pensara mal de ella y se arrepintiera de todo lo que tenían.

Pero no pudo hablar…

¡Estaba en el paraíso! Hotchner era el mejor hombre en la cama, en el baño, ¡en cualquier lugar!, y era solo de ella. Nunca permitiría que se le escapara, él era suyo, ella era de él, y así sería por mucho tiempo, y ojalá para siempre.

-¡oh, Hotch!- gritó ella a punto de estallar. Aarón aceleró sus movimientos y Emily acabó. Unas cuantas embestidas más y un sensual te quiero susurrado por Emily, lo hicieron culminar. Explotando dentro de ella, amando aquel momento tan íntimo entre dos personas, sobre todo porque la otra persona en este caso era Ella, su Emily.

Aarón cayó sobre el pecho de Emily, y esta vez fue ella quién los arropó. Ella le acarició los cabellos de su nuca mientras él posaba un suave beso en su pecho.

-Nunca te dejaré ir, Prentiss- sentenció el agente, aún agitado.

-no tengo la intención de hacerlo- respondió ella en un susurro.

Emily pudo sentir a Aarón sonreír, sin estarlo viendo.

-Oye ¿qué ibas a decirme?- preguntó mientras su respiración se normalizaba.

La moreno rió bajito, estaba cansada. Eran las cinco de la mañana y no habían dormido absolutamente nada.

-Creo que puede esperar- dijo después.

-¿Qué es lo gracioso?- inquirió Aarón levantando su cabeza para mirarla, se miraron a los ojos, ambos tenían un brillo especial.

-Que haya intentado hablarte en un momento como… pues en un momento como el de hace un rato.- admitió encogiéndose de hombros.

Aarón le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y ella le sonrió en respuesta.

Emily era la perfección hecha realidad. Era hermosa, perfecta, simplemente perfecta para él.

No era que él nunca antes se hubiera enamorado, había amado a su esposa, a la madre de su hijo. Pero esta vez era distinto, Emily lo hacía sentir distinto, lo hacía sentir especial, querido. Sacaba una parte de Aarón que Haley no había conseguido en años, y Emily… Emily lo había logrado en unas cuantas semanas.

Aunque estaban empezando, no podía decir aún que ya estaba enamorado, pero iba muy bien encaminado hacia allá. Emily hacía que eso fuese una tarea demasiado fácil.

A sus 46 años, nunca pensó que luego de su fallido matrimonio volvería a sentir algo tan fuerte por otra mujer, y menos pensaba en encontrar una mujer tan única. No se imaginaba a una mujer como Emily Prentiss a su lado.

Se sentía afortunado, el hombre con más suerte del mundo por ser correspondido, por tenerla en la misma cama en este momento, por tener el derecho y el placer de hacerle el amor con locura, pasión, ternura y gentileza. Por poder conocer sus manías, sus gestos. Por recibir sus sonrisas. Por sentir el aroma de su perfume tan de cerca, por conocerle aquellos tatuajes tan íntimos que tenía en secreto. Se sentía dichoso de conocer el punto débil de ella, y de que ella hubiese encontrado el de él.

La quería. La quería mucho. Quizá las cosas estaban yendo demasiado deprisa entre ellos, pero él definitivamente quería tomar el riesgo, porque lo haría con ella. Si se equivocaban lo harían juntos, recorriendo el mismo camino.

-Me gusta todo lo inusual de ti, incluso que intentes conversar en momentos como aquellos- admitió.

Esa era otra cosa que le gustaba de su relación. Sentían la libertad de decirse las cosas que les gustaban del otro. Sin tapujos, se elogiaban, se coqueteaban directamente, se comunicaban lo que querían y esperaban del otro sin temor a recibir una negativa en respuesta.

-¿no me consideras un bicho raro?- preguntó incrédula.

Aarón negó con la cabeza,

-Recuerdo que una vez me dijiste cosa- continuó ella.

-Sí, pero te dije que eras mi cosa favorita.

Emily rodó los ojos. Hotch era un cursi declarado. Un romántico. A ella nunca le habían gustado así los hombres, pero él era la excepción.

-Quiero que Jack te conozca- dijo Aarón, evaluando la reacción de Emily.

-Jack me conoce. Soy la señorita Emily para él, así como JJ es la señorita Jennifer y García la señorita Penélope.

-Quiero que sepa que eres especial, más que una compañera de trabajo- aclaró, Emily abrió la boca varias veces, pensando que decir.

-¿Y si no le agrada la idea?- sintió como su pulso se aceleraba. Sintió palidecer.

No era que Emily no quisiera tener contacto con el hijo de Aarón, a ella le encantaban los niños. Especialmente él y Henry, el pequeño hijo de JJ.

Pero ese era otro paso importante. Eso hacía todo más serio. Aarón quería presentarla a su hijo como alguien especial, alguien que andaría cerca de ellos constantemente.

¿Y si la veía como una amenaza? Nunca se había mostrado grosero con ella ni con nadie, siempre era gentil. Pero ¿y si la veía como alguien quien quería quitarle a su padre? Ella definitivamente odiaría eso. Y detestaría que Aarón tuviese problemas con él por su culpa.

Finalmente decidieron que esperarían un poco. Primero Aarón se lo comunicaría a Haley, ella también tenía que saber algo así, porque afectaba al hijo de ambos. Hotch no creía que hubiera problema con eso, cuando ella le presentó a su pareja hace un tiempo él le había agradecido por contarle. Debían mantener la comunicación por su hijo.

Por otro lado, querían ver qué pasaba con ellos ahora que le habían puesto nombre a su relación. Ahora eran novios. Ya no tendrían que viajar a otro lado de la ciudad para que no los vieran los conocidos, podían salir a la calle de la mano y besarse en público. Solo faltaba contárselo al resto del equipo, pero sería algo simple, porque ya teniendo claro ellos dos lo que tenían, podían lidiar con el resto.

Pensaron en contárselo todo el equipo al mismo tiempo, reunirlos en una cena o una de las típicas reuniones que solían hacer. Pero finalmente decidieron hacerlo por separado, se los repartirían. Emily le contaría a JJ, su amiga, y a Morgan. Hotch le contaría a Rossi, su fiel amigo. No sabían quién le diría a Spencer, Hotch se ofreció a hacerlo para que cada uno le contara a dos de sus amigos, pero Emily prefirió hacerlo ella misma, sino él no se lo perdonaría.


N/A: ah, quiero a un hombre como mi Hotchner jajaj :') espero les guste la historia... Gracias por los reviews!