n/a: Capitulo más largo de la historia del fic :) ya estoy terminando de escribir la historia, pero aún quedan unos cuantos capítulos más. Espero les guste, como siempre me encantaría leer sus opiniones, gracias!


-¿Y no me dijiste nada?- acusó JJ, fulminando a la bella morena con la mirada.

La rubia se veía enojadísima, Emily realmente palideció pensando que su amiga la estaba odiando.

Penélope estaba con la vista fijada en su computadora, pero estaba escuchando a sus amigas discutiendo detrás de ella. Estaban en su oficina.

-¡estabas acostándote con el gruñón de Hotch y no me dijiste!- sentenció. Emily alzó los brazos pidiendo hablar.

-No nos estábamos acostando, JJ- se defendió Emily.

Penélope soltó una risa escandalosa, Jereau rodó los ojos.

-No me den detalles- pidió García, aún sin levantar la vista de su computadora.

-Nos estábamos conociendo, por eso no lo hacíamos público. No queríamos dar ese paso sin tener bien claro lo que había entre nosotros dos.- explicó.

-¿Y ya lo tienen claro? –preguntó más calmada. La verdad nunca había estado molesta, solo actuaba para hacer sentir mal a la traidora de su amiga que ocultaba algo así.

-Sip- asintió Emily.

Eso llamó la atención de Penélope, eso era información nueva. Ella no lo sabía, tardó medio segundo en girar su silla hacia sus amigas y pararse al lado de Emily. Eso quería oírlo de primera fuente, y de cerca.

-¿ya son novios?- cuestionó apuntándola con su lápiz rosado con plumas en la tapa.

La amiga en cuestión suspiró y luego sonrió.

-Sí- asintió con la cabeza.- ¡sí! hace una semana me lo ha propuesto.

-¡guau! –Exclamaron las dos amigas rubias-

-Eso es… genial- la abrazó JJ, siguiéndola Penélope.

-Se ven tan guapos juntos. No sé cómo se me escapó. No sé cómo no lo noté. Y eso que yo noto TODO. No soy una perfiladora. Pero soy muy, muy observadora.

-Tratábamos de pasar desapercibidos.- dijo Emily encogiéndose de hombros.

-Oye, y entonces… bueno, ya sabes. ¿Tú y él…?- insinuó JJ.

-¡Jennifer Jereau!- gritó García- eres tan sucia. Siempre quieres detalles. A mí me gusta ahorrármelos.

-Chicas, eso es vergonzoso- lloriqueó Emily, avergonzada.

-Solo dinos- pidió Jennifer.

Siempre hablaban temas así entre ellas, pero ahora era distinto. El sujeto en cuestión era conocido por las tres, era amigo y jefe de las tres, y a Emily le causaba algo de pudor. Pero no haría excepción, ellas eran sus amigas y bueno, ella nunca había sido vergonzosa realmente. Decidió dejar los pudores de lado.

-¡dios mío, si!- respondió finalmente.- Pero por favor, que esta conversación no salga de estas cuatro paredes- suplicó.

-¿Y qué tal es?- siguió preguntando con curiosidad JJ.

-¿Qué tal es qué?- Emily fingió desentendimiento.

-Ya sabes, lo que hablamos siempre- continuó la agente Jereau.

-El tamaño, la intensidad… rico, aburrido- prosiguió Penélope con naturalidad.

Emily rió.

-Menos mal que no querías detalles.- sentenció Emily con las cejas alzadas.

-Sabes que siempre los quiero, aunque diga que no- respondió secamente.- ahora habla.

-Es increíble.- se sinceró la morena.

-Detalles. ¡Maldita sea! ¡Detalles!- urgió nuevamente Jereau, sacudiéndola del brazo.

-Me enorgullece decirle que mi novio es un experto en la cama- habló seriamente- y muy bien equipado- soltó una risita traviesa.

-¿Hotch?- dijo incrédula García.

-El mismo que viste y calza.- dijo con orgullo Prentiss, sonriendo.

-¿Y él te ha…?- nuevamente insinuó Jereau. Emily la miró sin comprender que quería saber.

García rodó los ojos.

-Sexo oral. Quiere saber si se han hecho sexo oral- JJ rió al oír a Penélope hablar tan explícitamente y con tanta naturalidad.

Emily las odió por preguntonas. Pero ellas eran así. Habían tenido este tipo de conversaciones miles de veces, lo malo es que pocas veces era ella la interrogada.

-Sí. Bueno, él a mi sí. Yo a él… todavía no.

-¿y qué esperas? Digo, si él te hace el favor, tú debes devolvérselo- soltó Jennifer. Emily rió con un poco de vergüenza.

-Cree que se le va a dislocar la mandíbula.- ironizó García.- ¿Tan bien dotado está el hombre?

-Si- respondió Emily bromeando, aunque no tan en broma.

-¡guau!- volvieron a exclamar las amigas. Y luego las tres estallaron en carcajadas.

-Em- le habló Penélope, en tono más serio.- el SUDES aún no abre el correo que le mandé, si sigue así no lo puedo rastrear. ¿Quién demora más de un día sin revisar su correo?-

Emily se encogió de hombros. Estaba difícil saberlo.

Al mismo tiempo que las tres mujeres se contaban ese tipo de confidencias en la oficina de Penélope García, Rossi sonreía sentado enfrente de Hotch en su escritorio. Sonreía de satisfacción. Él si bien no intuía nada tampoco, sentía que había aportado algo a esa relación.

Él había encendido la chispita en Hotch, la chispita de Emily, él fue el primero en comentarle lo guapa que era la chica y bueno, aunque nunca esperó que Hotchner se lo tomara tan enserio, estaba muy feliz de que hubiese decidido a ir en busca de la chica.

-Y entonces, todo comenzó por mi inocente comentario.

-Así es- admitió Hotch.

Dave asintió complacido.

-Me alegro mucho que estén felices, Hotch.- le dedicó una sonrisa sincera a su amigo.- ¿ya lo saben Jack y Haley?- agregó en un tono más serio.

-No, pienso hablarlo con Haley primero, pronto. Y luego le diré a mi hijo. No creo que lo tomen mal, yo apoyé a Haley con su pareja actual y bien, Jack… espero que lo tome bien.

-Lo hará Aarón. Es un chico inteligente.

-Confío en eso.

-¿y Strauss?- cuestionó Rossi.-¿Cómo manejarán la situación con ella?

-No vamos a decírselo, por ahora. Aunque… yo estaba pensando que quizá tú podrías ayudarme en esa parte.

-¿Y yo qué monos pintó allí?- dijo sonriendo.

-Sabes muy bien que monos pintas, Dave. No te hagas.

-¿se nota?- preguntó preocupado.

Naturalmente le preocupaba que se supiera que él salía de vez en cuando por ahí con una superior, y no precisamente a tratar asuntos laborales.

-Yo lo noto. –Admitió Hotchner-

-¿y pretendes chantajearnos? digo, algo así como ¿no digo nada si tu tampoco?

-Jamás, amigo- aclaró Aarón.

-Lo sé- rió Dave Rossi.

-vamos a trabajar. Tenemos nuevo caso, galán.- dijo Aarón.

-Buenos días equipo- saludó Hotch entrando con Rossi a la sala de conferencias.

El grupo le respondió el saludo y de inmediato se sumergieron en el nuevo caso.

-Bien- comenzó García.- Este SUDES ataca a mujeres rubias sobre 30 años. Aquí algunas fotos-mostró en la pantalla- Lleva en su lista 2 víctimas en una semana, y se cree que hay una tercera y una cuarta, Brittany está desaparecida desde antes de ayer y horas más tarde se reportó otra mujer desaparecida, su nombre es Mariana. Y ambas tienen las mismas características físicas que las victimas encontradas…

-Avanza muy rápido- Comentó el Jefe.

-Les arranca el cabello- notó Rossi.

-Y les cierra los ojos, se los pega. - añadió Prentiss.

-O sea que no quiere ser visto, quizá es porque mientras mata se siente culpable. Eso muestra bastante inseguridad- sugirió Morgan.

-Exacto, descabelladas y sin visión.- continuó García.

-Pero sería ilógico que tape los ojos por inseguridad, la marca el seno es precisa e impecable, eso no lo hace alguien inseguro. – Habló Reid.

-Lo hace alguien con experiencia.- sentenció la agente Prentiss.

-¿Entonces buscamos a dos?- preguntó JJ.

-o a un equipo- agregó Hotch.

- Bien, a cada una le ha dejado una marca distinta, pero en el mismo lugar- señaló García. Acercando una imagen en el proyector, apuntó directamente a un seno de la víctima.

La víctima tenía una letra china hecha con un objeto corto punzante.

Todas las miradas se dirigieron a Reid. Era el único que podía darle significado de aquella marca.

-El lenguaje chino es bastante complejo, de pronto un signo no significa nada si está escrito por sí solo, tendría que reunirse con más signos. Tendríamos que encontrar a todas las víctimas para descifrar si quizá está dejando un mensaje porque esa imagen por sí sola no dice nada coherente.

-Lo cual es bastante probable- acordó Jereau.

-Y enfermizo- enfatizó García.

Para tratar este caso tuvieron que volar a Las Vegas. Lo que no les molestaba en lo absoluto, menos a las chicas. Sabían que si trabajaban bien, si lograban encontrar al SUDES de manera rápida y limpia, podrían darse un merecido descanso festejando por ahí. Siempre se les era permitido.

Emily acompañada de Spencer, fueron los primeros en subir al avión, así que Emily no perdió el tiempo. Quería hablar con su amigo antes de que llegaran los demás.

-Spence…- lo llamó.

El guapo doctor levantó la mirada de sus papeles y la miró con una sonrisa. Estaba sentado delante de ella.

-Dime.

Y en ese momento Emily recordó la conversación de ellos dos hace un tiempo atrás. Spencer estaba interesado en una chica, y ella nunca más le preguntó del tema. Estaba tan metida en sus asuntos que lo había olvidado. Se sintió la peor amiga del mundo.

Si, iba a contarle lo de ella y Aarón. Pero primero decidió preocuparse por él. Por su amigo.

-¿Qué pasó con la chica esa que me hablaste hace un tiempo?- preguntó con una media sonrisa.

A Spencer se le iluminó el rostro. Sonrió hasta que las comisuras de los labios le llegaron hasta las orejas prácticamente.

O cerca. Eso le pareció encantador a Emily.

Emily lo incitó a responderle con un gesto con sus manos, apresurándolo.

-Su nombre es Cindy, y estamos saliendo- confesó su rubio amigo.

-¡Eso es genial! Felicidades

Emily se inclinó un poco hasta su amigo y tocó sus manos en señal de apoyo, y felicidad.

De verdad estaba alegre por su amigo. Él era muy especial, y merecía a alguien con quien compartir su vida. Y si ese alguien lo hacía feliz, pues ella estaría feliz por él.

-Gracias, no te lo había contado porque aún no es nada serio, pero… estamos trabajando en ello.

Y esa confesión de su amigo la relajó. Pues era la misma situación en la que se encontraba ella, era la misma razón por la cual no había contado nada antes.

Pero ya era el momento.

-Entiendo- Emily dijo sonriendo nuevamente. –Y yo también tengo algo que contarte.- admitió.

-¿También sales con alguien?- Emily se sorprendió, pero luego se relajó.

Era la intuición de su amigo, de eso estaban hablando, solo había deducido. No era que supiera exactamente algo.

-Si- asintió.

-Y dime… ¿quién es el afortunado?- Preguntó dejando los papeles que leía antes sobre la mesa.

Esto requería de mucha atención.

Emily se mordió las uñas. Y se imaginó a Hotchner regañándola por ello. Sonrió y alejó su mano de su boca.

-Aarón.

-¿Aarón? ¿Lo conozco?

Era obvio que su amigo, a pesar de tener un coeficiente intelectual altísimo, no había comprendido que hablaba del único Aarón que ambos conocían. Hotchner.

-Aarón.- volvió a repetir, luego se acomodó la garganta para finalizar- Hotchner.

A Reid casi se le salieron los ojos, casi se le disloca la mandíbula.

-Es broma. ¿Verdad?- Emily rió. Él la miró incrédulo.

Claro que aquello parecía una broma. Pero no lo era.

-Nop. Así es. Tal como te lo digo, estoy saliendo con Hotch.

No era que tuviese algo en contra, es solo que no se lo podía imaginar. Tal como el resto. Y tal como los dos involucrados en la relación.

Ni ellos terminaban de creerlo aún.

-Bien…es solo que…-

Esto era increíble, primera vez que Emily lo veía sin palabras, sin nada que decir. Un punto para Emily. Era la primera que dejaba al doctor Spencer sin palabras.

Se sintió poderosa.

-¿sí?- preguntó ella.

-No es que no me guste la idea. Solo que debo procesarlo un poco. Y bien… felicidades a ti también.

Spencer le sonrió a Emily, y ella le sonrió de vuelta. Ambos estaban felices por el otro.

-Espero que encontremos al asesino hoy mismo. Quiero aprovechar mi tiempo en las vegas- venía diciéndole Morgan a Jereau mientras entraban en el avión.-

-¿Aprovechar en qué sentido?- preguntó la agente.

-Ya sabes… casino, fiesta… mujeres.

-Si es por eso, galán, tú nunca desaprovechas el tiempo, Derek. –se entrometió Emily.

-Un punto para Prentiss.- admitió Hotch, entrando en el avión también.

-¿Qué reputación tengo para ustedes? –cuestionó el acusado.

-mujeriego- dijeron todos al mismo tiempo.

Y se rieron. Aarón se sentó junto a Emily, sin tocarla. Solo se miraron y sonrieron.

Ya casi todos sabían, pero el trabajo era el trabajo. No iban a relacionarse en terreno de otra forma que no fuese la profesional.

Todos los miraban, y ellos lo notaban. Pero no decían nada.

Todos los miraban si, excepto Morgan. Quién aún no sabía nada. Y él lo notó. Se dio cuenta que Emily le sonreía a Aarón, y que todos los miraban.

Y él no entendía.

-¿Pasa algo aquí?- preguntó con el ceño fruncido.

Los ojos de todos se desviaron a modo de disimulo.

Emily lo miró, luego miró a Aarón nuevamente. Y después a Morgan otra vez.

Aarón asintió.

-somos novios- dijo Aarón sin escrúpulos.

-Ah, era eso- dijo Morgan, sin tomar el peso de las palabras que acababa de escuchar.

Se demoró un minuto en procesar.

-¡¿Qué?!- dijo al fin.

Emily rió.

-Que no eres el único rompecorazones del FBI, Morgan, y que al menos una chica, aparte de mi claro, no cayó ante tus encantos, pero si en los de Hotchner.- sugirió Jereau.

Derek no supo que decir, no dijo nada. Solo sonrió. Ya se le ocurriría que decir.

-Pero, bueno ahora que todos lo saben- habló la morena- quiero decirles que nada cambiará, quiero decir… en terreno sigo siendo la agente Prentiss y Hotchner el agente que nos dirige.- dijo sería.

-Por supuesto, no dudamos de su profesionalismo, chicos. -Dijo Rossi, quien ya estaba sentado hace un rato en su sitio.

Y ya no habían secretos entre el equipo. Y eso se sentía tan bien para ellos.

Luego de unos minutos conversando de cosas nada relacionadas con el trabajo, como el noviazgo de Emily y Aarón, el nuevo amor de Spencer y el asado que harían al llegar a Virginia de vuelta, se enfocaron netamente en el caso, dejando de lado lo personal.

-Entonces- comenzó Aarón al aterrizar en Las Vegas.- Jereau y Prentiss a la morgue a ver qué tal los cuerpos. – Las recién mencionadas asintieron y partieron de inmediato.

Rossi y Morgan fueron derivados a la comisaria, mientras que Reid y Hotchner se dirigieron a las escenas en donde los cuerpos habían sido encontrados.

Era hora de trabajar duro.

Las mujeres del equipo apenas entraron a la morgue llamaron la atención. Eran bellas, y cualquiera se daba cuenta de eso.

Pero una era casada, y la otra tenía novio. Y no andaban buscando aventuras. Estaban trabajando. Así es que cada hombre que les daba una mirada no muy profesional, recibía una mirada hostil por parte de las féminas.

Ellas eran profesionales.

-Bien, veamos que tenemos por aquí- dijo Emily descubriendo el cuerpo de una de las víctimas, no sin antes haberse puesto un guante, igual que la agente Jereau.

-mmm- evaluó JJ.- ¿con qué fue hecha la marca?- le preguntó al forense que estaba con ellas.

Quien no dejaba de mirar a Emily como si fuera un pollo asado bailando el caño.

-Eh, encontramos restos de vidrios en la herida, y probablemente por el grosor, fue con vidrio de una botella.

-¿una botella? Suena desorganizado, como si hubiese sido algo que encontró por ahí- habló Prentiss.

-Si… es raro- estuvo de acuerdo Jennifer.- ¿encontraron algo en las uñas?

-Si, piel.

-O sea que se defendió.- obvió Emily.

-Naturalmente- dijo Jereau-

-¿la mandaron a analizar? Quizá puedan sacar ADN.

-Lo hicimos, y verán que pueden hacer, pero era demasiado poco y estaba combinado con mugre. Tarea difícil.

-Pero no imposible para los trabajadores competentes, que si se dedican a lo que deben hacer- sentenció Jereau, harta de ver como él hombre miraba a su amiga.

Las chicas dejaron la morgue y se fueron a reunir con Hotchner y Reid, quienes estaban en dónde había sido encontrado el segundo cuerpo.

Y Aarón no pudo evitar sentir algo en su pecho al ver a Emily llegar. Tan segura, seria y profesional. Con su presencia tan imponente.

Y era de él. Ella le pertenecía y eso era lo que más le gustaba de ella.

Pero estaban en terreno. Así que volvió a enfocarse en su trabajo.

-Hotch- habló la agente Jereau- las marcas en los senos de las víctimas fueron hechas con diferentes objetos.

-Una con un trozo de vidrio de una botella. Y a la otra víctima se lo hicieron con una cortapluma o algo así.- aclaró Emily.

-¿a qué te refieres con algo así?- cuestionó Reid.

-El forense era algo idiota- confesó Jennifer- y dijo que no podían saberlo con certeza- rodó los ojos.

Hotchner bufó.

-En fin, si se usan diversas herramientas para trabajar, aquello nos confirma que buscamos a más de un sujeto.- Dijo Aarón.

Los demás estuvieron de acuerdo.

-Agente Hotchner- dijo al atender la llamada de su celular.

Y luego solo escuchó lo que le decían del otro lado.

-Bien, mándame la foto de la marca, por favor. Gracias.- colgó la llamada y miró al resto del equipo.

-Encontraron el cuerpo de Brittany Muller.- Informó.

-A ella la reportaron desaparecida hora antes que a la última víctima. Eso quiere decir que en pocas horas más botará el próximo cadáver.- dijo Jennifer.

-No si lo encontramos antes- sentenció Hotchner.

En ese momento su celular vibró nuevamente, esta vez era el correo electrónico que contenía la foto de la marca de la víctima.

Hotchner se la mostró al equipo. Reid frunció el ceño.

-Si la juntamos con las demás dice "Mueran p"- informó.

-¿y que es "P"?- preguntó Prentiss.

-No lo sé, creo que faltan más cuerpos para descubrirlo.

-No esperemos que eso suceda, andando.- ordenó Hotchner.

Se movieron del lugar e hicieron todo lo que tenían que hacer.

García, a través de cámaras de seguridad del lugar en dónde había sido secuestrada la última víctima, logró ver el rostro de uno de los SUDES.

De ahí en adelante fue todo más fácil. Y rápido.

Emily y Morgan entraron por la puerta principal al lugar en dónde estaba secuestrada Mariana, la cuarta víctima.

-¡FBI!- anunció Prentiss, mientras apuntaba hacia todos lados con su arma, igual que Derek.

-¡Despejado!- avisó Hotchner, quien junto con Jereau habían abordado el lugar por atrás.

La casa estaba oscura, no había señales de gente viviendo allí. Era un lugar abandonado, o al menos eso parecía.

Los agentes revisaron cada pared en busca de algo, alguna puerta secreta o algo así.

Porque estaban seguros que ese era el lugar.

Y no se equivocaban.

-¡Aquí!- Gritó Reid cuando encontró debajo de una alfombra una manilla.

Y de ahí en adelante todo fue muy rápido.

Bajaron la escalera, y encontraron a dos sujetos. Haciendo algo encima de la víctima, quien estaba ahí.

-¡FBI! –gritó Morgan.

-Suelten el arma, y aléjense de ella- ordenó Jereau.

Todos los estaban apuntando. Los asesinos no tenían escapatoria.

Pero ellos no iban a rendirse.

-¡Suelten en arma ahora!- les ordenó Prentiss, repitiendo lo que la agente Jereau ya había dicho.

Pero ellos no hacían caso, solo se quedaron quietos.

Hasta que uno de ellos, en un movimiento rápido, sacó su arma del bolsillo en dirección a ellos.

Y todo siguió ocurriendo muy rápido. El sujeto disparó y la bala alcanzó a Hotchner.

Emily no tardó un segundo en apretar el gatillo, y le disparó al asesino, luego se dirigió hacia Hotch, mientras los otros se encargaban del otro sujeto quien pretendía arrancar, cosa que obviamente no pudo, y de Mariana. Que gracias a dios estaba viva. Habían llegado a tiempo.

-¿Estás bien?- urgió revisándolo, hasta que dio con la herida.

-Sí, no fue nada- aclaró.- solo rozó mi brazo.

Y gracias a Dios había sido así. Emily suspiró aliviada, mientras evaluaba la herida. En verdad no era tan grave, pero cuando sintió el disparo y vio a Hotchner tirarse al suelo, sintió morir ella misma. Se había asustado tanto, y al mismo tiempo sintió tanta rabia contra el sujeto que había atentado en contra del hombre que la hacía feliz, que ella no dudó en acabar con él. Después de todo el había atacado a un miembro del FBI, ella había actuado acorde las reglas.

-Vamos a que te curen- lo ayudó a ponerse de pie y salieron de ahí.

Y así terminaron la jornada. Aquel había sido un día de locos, pero estaban reconfortados y se sentían bien porque habían logrado salvar a la última víctima y eso era un logro que no siempre resultaba. Tampoco siempre lograban dar con el o los SUDES en el mismo día que atendían el caso.

Si, había sido una jornada de locos, pero con muy buenos resultados.

Así que por muy cansados que estuviesen, sin duda irían a celebrar.

Emily acompañó a Hotchner a clínica a que le curaran el brazo. Si bien él no quería e insistía en que estaría bien con una curación que le habían hecho los paramédicos fuera del lugar del ataque, Emily lo había llevado obligado a ver a un doctor.

Y él no se había podido negar ante aquél mandato. Lo había derretido la preocupación que su chica mostraba hacia él. Y quería hacerla feliz y que estuviera tranquila.

-Efectivamente tuvo suerte, agente Hotchner- le dijo el doctor- Si el sujeto hubiese tenido mejor puntería, bien podría haber disparado a una arteria o directo al hueso. Menos mal que solo rozó la piel, fue bastante superficial en comparación a lo que pudo haber sido.

-Me alegra tener tanta suerte- dijo Hotchner, mirando a Emily, quien estaba a su lado.

-Puede irse a casa.

-¿Debe reposar?- preguntó la agente Prentiss.

-No es necesario, les reitero que es muy afortunado. Pero si desea puedo darle un descanso.

-No gracias doctor.- afirmó él. Hotch nunca querría sacar provecho de una herida o un pequeño accidente para tomarse días libres.

-Bien, entonces lo dejo. – El doctor se despidió con un gesto y dejó la sala.

-Me alegra que estés bien- confesó Emily en cuanto quedaron solos.

La morena se acercó a Hotchner y acarició suavemente sobre el parche.

-Gracias por acompañarme.- Hotch le tomo la mano y la llevó hasta su boca, posando un beso en

sus dedos.

-Me preocupaste mucho.

-Lo siento. –se disculpó Aarón. Emily rodó los ojos. ¿Cómo se disculpaba por algo así?

-No tienes que disculparte. ¿A caso no puedo preocuparme por mi novio?

El sonrió, le encantaba cuando ella decía aquellas palabras. Le hacía sentir que lo de ellos era cierto, que en verdad estaban juntos.

Y así era, era algo real. Increíble, pero real.

-Vamos al hotel.- sugirió ella- necesitas cambiarte de ropa.

Llegaron al hotel y se separaron de inmediato, Hotchner iba a ducharse y cambiarse de ropa en su cuarto, lo necesitaba urgente. Emily pretendía hacer lo mismo, pero se encontró con el resto del equipo en el hall. La estaban esperando.

-¿Qué tal Hotch?- urgió Rossi.

-Bien, no ha sido nada.

-me alegra tanto oír eso.

-Casi nos hace suspender la salida- todos miraron a Morgan al decir eso, podrían haber pensado que era un insensible, que solo quería divertirse y no se preocupaba por los demás. Pero sabían que no era así, que estaba bromeando. Se ganó una sonrisa por parte de Emily.

-No te preocupas Derek, tu noche de juerga sigue en pie.- La morena le guiñó un ojo.

-¿Vienes con nosotros, Emily? –preguntó JJ.

Emily pensó. Tenía ganas de salir con sus amigos. Pero si Hotchner no quería ir, ella se quedaría acompañándolo.

-Eh, lo veré en seguida. Les haré saber- sus amigos asintieron y ella se encaminó hasta su cuarto.

Al llegar a su habitación, puso el seguro y se encaminó a la cama, encima de ella estaba su maleta. La abrió y buscó algo que ponerse. Algo no tan formal por si salía, y además quería olvidarse de los pantalones de tela y las blusas por un momento.

Luego de elegir las prendas tomó su celular personal. Tenía un mensaje que no revisó, porque el remitente realmente no era alguien tan relevante. Era de Ian. Dejó el teléfono cargando y se dirigió al baño.

Y finalmente tuvo un momento para ella. Sin tener que pensar en asesinos ni víctimas. Era el mejor momento del día. Pero no pensó en ella sola, también se le vino Hotch a la mente. No se dio cuenta de lo tensa que estaba hasta que sintió sus músculos relajarse bajo el chorro de agua tibia. Se había preocupado demasiado por Hotch. Tanto que se asustaba un poco.

Le importaba más de lo que ella pensaba. Pensó que si el sujeto le hubiese disparado en otro lado, si le hubiese hecho real daño, e incluso si hubiese acabado con su vida… también habría acabado con parte de la de ella. Hotchner estaba siendo su vida.

Ya no se imaginaba sin él, no podía. Y eso la asustaba, porque todo estaba siendo demasiado intenso. Solo llevaban unas 7 semanas saliendo, y unos pocos días de novio y ya la hacía sentir así. Tuvo miedo de cuanto lo podría llegar a amar, miedo de salir lastimada. O de lastimarlo a él.

Ella no tenía una relación sería y duradera desde hace mucho. Su anterior noviazgo había sido hace unos tres años, y era serio, si, pero no resultó. Solo duró un año o algo así, aunque ella había puesto todo de su parte.

Luego los hombres que siguieron… fueron nada más que compañía, nunca se enamoró realmente. Pero ahora que lo pensaba, quizá era algo que debía pasar.

Algo que debía pasar para poder darse cuenta de lo que ella realmente necesitaba.

Y lo que ella necesitaba era a Aarón Hotchner. Maldita sea que haya tardado tanto en darse cuenta. Habían perdido años valiosísimos.

Pero no se arrepentía de nada. Porque todo la había llevado a dónde se encontraba ahora.

Y ahora se sentía plena. Asustada por la intensidad de las cosas, pero realmente dichosa, y dispuesta a equivocarse si así tenía que ser. Porque Hotchner valía la pena.

Luego de salir de la ducha, vestirse y maquillarse un poco, se fue a la habitación de al lado. En dónde estaba su novio.

-¡voy!- lo oyó gritar desde el otro lado.

Ella sonrió en cuanto él le abrió la puerta. Estaba guapísimo. Y olía bastante bien.

-Hola- dijo Emily, apoyándose con coquetería en el umbral de la puerta. Él la miró, embobado por su belleza.

-Bonito vestido- la elogió.

-¿Puedo pasar?-

-Por supuesto, adelante.- se hizo a un lado para que su bella novia entrara.

-¿Vamos a ir al casino con los chicos?- preguntó Emily mirándolo.

Pero no tuvo respuesta.

Ella creía estarlo mirando lo más normal posible, sin intención de nada… Pero la verdad es que lo estaba matando. Lo mataba con su mirada, con su caminar, con su vestido, con su sonrisa, con sus labios.

No vaciló en acercarse a ella y besarla como había estado deseado hacerlo desde su último encuentro en el departamento de ella.

Besarla con pasión. Con deseo. No quería soltarla, y ella no se resistió.

Aarón avanzó un poco con ella en sus brazos, hasta arrinconarla contra la pared, ella sonrió separándose de su boca para mirarlo.

-¿ansioso?- preguntó adrede, sabía que lo estaba. Y no es que ella no lo estuviera.

-Me estás matando- dijo antes de volverla a besar.

Pero Emily volvió a separarse, acercando su boca a su oído, mordisqueando su lóbulo.

-De hecho ni estoy cargando mi arma- dijo con coquetería.

-no necesitas un arma para matarme, amor- susurró mientras besaba su clavícula.- me matas solo con ser tú.

Emily le regaló una sensual sonrisa. Luego lo besó de nuevo, varias veces. Muchas.

Pero luego se separó.

-¿Qué pasa?- protestó Aarón.

-En este momento, muchas cosas contigo me pasan, Aarón.- dijo sonriendo.

-¿Entonces?- Él iba a besarla de nuevo, pero ella se hizo a un lado.

-No quiero lastimarte tu brazo- respondió ella con ternura.

-No me duele para nada- Realmente solo sentía una molestia, pero dolor, dolor, no.

Solo quería estar con ella.

-De todas formas prefiero evitar.- lo besó en la nariz y se hizo a un lado, acomodándose su vestido y cabello. Aarón maldijo despacio.

-Por otro lado, estamos trabajando. –continuó ella.

Aunque a decir verdad, era lo último que le importaba. No tenía nada de malo estar en la habitación de su jefe, ¿o sí?

Si, Emily. Realmente si tiene de malo. Maldición. Le dijo una vocecita en su interior.

Aarón la miró con recelo. Su novia tenía razón. No era el lugar. Quizá si el momento, pero definitivamente no el lugar.

-Además, quiero que vayamos al casino con los demás- admitió ella.- ¿estás de ánimos como para ir?

-Me dejaste con ánimos de otra cosa, la verdad- dijo haciendo una mueca de disgusto.

Emily se dirigió hacia la cama y se sentó cruzando su pierna izquierda sobre la derecha.

-Lo siento, Hotch- dijo con inocencia- Ya podrás irme a dar una visita a mi apartamento cuando lleguemos a Virginia.- le guiñó un ojo. Aarón rió.

-Ni que lo digas, o me voy de inmediato.- bromeó mientras iba a sentarse junto a ella para ponerse los zapatos.

-Y entonces ¿vamos con los chicos?- volvió a sugerir.

-Si es lo que mi chica quiere, yo la complazco.- le dio un casto beso y se puso de pie.- y vamos antes que me arrepienta.

Emily rió y lo siguió. Salieron juntos de la habitación y se dirigieron a juntarse con los demás, quienes los estaban esperando, incluso Penélope, quien había viajado solo a pasarla bien sus amigos.