"Inversa."

B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne.

Rating: S de Sabroso.

Resumen: Aun con un doble homicidio que nunca sucedió, Jim y Bruce encuentran una forma de cruzar caminos. A.K.A. el fic donde los padres de Bruce no murieron, y aun así, la historia parece repetirse.

Continuidad: Este fic comienza en un punto difuso de la Temporada 3, sólo porque quiero a Bruce más maduro, y crecidito. Grrr. Este fic es una realidad alterna de las dos temporadas pasadas de Gotham, y tomaré en cuenta la mayoría de los hechos y las tramas del canon, sólo con ligeras modificaciones.

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3.

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"No puedo evitar amarte.

Incluso cuando intento no hacerlo.

No puedo evitar desearte.

-Ruelle. "War of Hearts."

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Gotham amaneció con una masiva explosión.

"¡Todas las unidades se me reúnen en este momento!" Barnes estaba gritando por todo el precinto, mientras que Jim se armaba hasta los dientes junto con Bullock. No era claro qué exactamente había causado la explosión dentro del distrito de Arkham, pero los reportes seguían llegando sobre ataques violentos manifestándose dentro del área de Indian Hill. "¡Escuchen bien, no sabemos qué demonios está sucediendo, pero eso sólo quiere decir que debemos estar listos para cualquier cosa!"

"Santo cielo, que gran discurso." Bullock masculló. "En verdad aclara todas mis incertidumbres, Jefe."

"Muévete." Jim le empujó hacia la dirección de su automóvil. En momentos, estaban en camino a la zona de guerra. Los reportes de radio siguieron siendo desconcertantes.

Cuando llegaron, los mentones de ambos detectives, cayeron.

La parte frontal de Arkham estaba completamente destrozado. De la totalidad de los seis edificios del asilo, sólo cuatro seguían de pie. Las unidades policiacas que habían arribado anteriormente a ellos, estaban tratando de frenar los pacientes en plena huida, pero muchos estaban siendo congelados, en el intento.

"¿Es ése Victor Fries?" Harvey gritó, para poder ser escuchado.

Lo era. De regreso a la vida. ¿Cómo demonios era posible?

Los alaridos de pánico eran omnipresentes. Policías estaban huyendo, pacientes dementes estaban riéndose—no había sentido de control. Los reporteros comenzaban a llegar, y Jim temía por su seguridad.

"¡Deténganse!" Jim interceptó a un grupo de sospechosos saltando de los restos de las rejas de metal del asilo. Fue ignorado, así que Jim no tuvo otra alternativa, más que disparar.

Los disparos no fueron suficientes.

En un parpadeo, Jim tenía a un grandulón apretando su cuello, levantándolo del suelo—Jim no podía respirar.

"¡Jim!"

Milagrosamente, sus pies tocaron el suelo de nuevo. Jim tosió, al recobrar el sentido. Con ojos llorosos miró a su atacante caer con un balazo en el cráneo. Harvey lo ayudó a levantarse, murmurando sobre fenómenos de circo.

"Tenemos que cubrirnos, Fries está congelando a todos."

"¿Qué… demonios… sucede?" Su nariz ardía. Había feromonas anormales en la atmosfera. Omegas, Alfas, Betas, esencias distorsionadas—lo mareó. Harvey lo jaló detrás de una patrulla. "Tenemos que entrar."

"¡Estás loco! ¡Necesitamos más unidades antes de entrar!"

"¡Hay gente inocente esperando, Harvey!" Gordon esperó a que la costa estuviera limpia para comenzar a escabullirse al terreno interior del asilo. Bullock escupía maldiciones, pero aun así le siguió el rastro. Jim tuvo recuerdos íntimos de su experiencia en las trincheras. Por instantes, el pánico quiso domarlo. Jim persistió. Fue nadar contra corriente, queriendo entrar al asilo cuando todos estaban intentando escapar—pero, Jim persistió.

En algún punto, Harvey y Jim fueron separados. Jim se vio obligado a noquear a unos cuantos locos de su camino. Para ahorrar sus municiones, Jim recurrió a la fuerza de sus puños. Esposó a los que pudo, para inmovilizarlos.

Los refuerzos estaban tardando en llegar.

Jim avanzó por su cuenta, entre las cortinas de humo y caos.

"¡Policía de Gotham!" Se acercó a la zona de Indian Hill, al fondo de Arkham, donde las llamas no eran tan potentes, pero el riesgo sí mayor, por los materiales tóxicos. "¡Vengo a ayudar! ¡Tienen que evacuar!"

Se introdujo al área de los estacionamientos subterráneos de la planta. Lució como si los portales de metal hubieran sido arrollados para poder ser traspasados.

Buscó por sobrevivientes. No encontró a ninguno. Nadie respondió a sus llamados en un buen rato. Jim escuchó las sirenas de los bomberos en la lejanía.

"…Ayuda."

Jim estaba hincado, inspeccionado las marcas de colisión en los bordes de metal, cuando escuchó la voz. Se tornó con cautela hacia la bodega del fondo, que daba a su derecha.

"¡Detente, e identifícate!"

Entre las sombras, divisó una figura tambaleándose fuera de la bodega. Jim alzó su arma en advertencia.

"Última advertencia, detente si necesitas ayuda." Inyectó de tenor Alfa para reforzar su comando.

"… ¿Gordon?"

Jim tragó saliva. La figura se había detenido. No obstante, no tardó en colapsar contra la pared del pasillo. "¿Quién eres?" Comenzó a acercarse. Una parte de su cerebro ya había identificado aquel tenor. Pero, la lógica se negaba a aceptar sus sospechas.

"El autobús—Tienes que detenerlo."

No podía ser.

Jim cubrió la brecha final. Se arrodilló, cuando reconoció el rostro del herido. "… ¿Thomas Wayne?"

"Detén… el autobús." Sangre salía de la boca del hombre. Su cuerpo estaba temblado. Jim guardó su arma, posó sus manos sobre el cuerpo de Wayne, pero—

"¡No! ¡No me toques!"

"¿Qué le sucedió? ¿Cómo llegó aquí?"

Thomas vestía el uniforme estándar de los pacientes del asilo. Un abrigo grisáceo lo cubría encima. Jim miró la tela cercana al estómago. Estaba cubierta en sangre.

"Necesita ayuda, Señor Wayne."

"Mi hijo."

Jim frunció su ceño. "¿Bruce? Bruce está bien, se lo aseguro."

La mirada intensa de Wayne capturó la suya. "Tienes que detener el autobús—Mi hijo se encuentra a bordo."

Pánico finalmente, reinó sobre Jim. "¿Qué hace Bruce en un—?"

"No." Fue un gemino ahogado lo que le interrumpió. "No me refiero a Bruce."

Suficiente. Frustrado por la falta de respuestas, Gordon actuó rápido, enredando un brazo de Thomas alrededor de sus hombros para levantarlo del piso. Thomas peleó contra él, todavía murmurando incoherencias, pero su estado debilitado no fue contrincante decente para sus intenciones. "¡No, no, no! ¡No me toques!"

"¡Necesitamos salir de aquí!" Thomas había perdido mucha sangre. Necesitaba atención médica, de inmediato. No quería perder más tiempo.

"Moriré… Moriré antes de…"

"No seas idiota. Estarás bien."

Las piernas de Wayne funcionaron lo suficiente para salir del edificio. Una vez afuera, sin embargo, el herido se convirtió en un peso que lo arrastró de regreso al suelo.

"Tiene que ser el héroe, ¿huh?" Con Jim cayéndole encima, Thomas le ofreció una pequeña sonrisa. "Dos veces le deberé mi vida, Detective. Comenzarán los rumores."

Si tan sólo supiera… "Bruce te necesita. Levántate." Cuando Thomas fue imposible de reanimar, el Alfa sacudió el cuerpo de Wayne para traerlo de regreso. "¡No! ¡No mueras ahora! ¡Piensa en tu familia! ¡Aguanta un poco más!"

Los parpados de Thomas se volvieron a abrir. Sus cejas plateadas se arrugaron. Su cabello rizado era una melena rebelde que hablaba de la poca atención a su persona, que había estado recibiendo. "Eres un buen hombre… No querría tener que usarte…"

Gordon parpadeó.

Luego, Thomas sollozó. "…Pero, soy egoísta."

Jim fue electrocutado.

Fue la única manera en la que pudo describir lo que sintió en los siguientes tres minutos de su vida. Su cuerpo se entiesó, sus músculos se rostizaron, o tal vez, se congelaron. Fue difícil saberlo. Los dos dígitos que se posaron en su mentón fueron el foco, donde todas sus energías se concentraron.

Se sintió… devorado.

Frente a sus ojos engrandecidos, los cabellos de Thomas adquirieron un tono castaño, tintando las mechas grises naturales a su edad. Sus facciones se enrojecieron con el funcionamiento de glóbulos rojos. Fuerza fue recobrada a la par con su apariencia sana; Thomas lo demostró, al lentamente, ir revirtiendo sus papeles. Conforme el hombre fue ascendiendo a la vida en aire milagroso, Jim se hundió en la oscuridad, en el frío concreto, toda poderío siendo succionado de su ser.

Luego, se detuvo. Todo, se detuvo.

Su visión se oscureció.


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Fue su deseo por volver a ver sus hijos, lo que le obligó a tomar la decisión.

Inclusive si al usar esta habilidad para perpetuar su propia existencia, Thomas se colocó en una posición donde nunca encontraría expiación de su larga lista de pecados, no hubo vuelta atrás.

En el momento que tocó la piel de Jim Gordon, Thomas supo que nunca conocería otro tipo de placer comparable a este.

Había poesía en lo que Hugo lo había convertido. Inocente y caritativo Thomas, ahora dependería de robarle de la energía vital a personas inocente, para mantenerse con vida.

No lo había esperado.

Después de meses con una dieta basada en ratas, nadie lo preparó para la sensación de alimentarse de un verdadero ser humano.

Gordon era un cometa.

Thomas temió no poder detenerse.

Por un momento, no lo deseó.

"Actividad en el hipotálamo," Hugo había dicho, "demuestra que cada uno de ustedes se alimenta de mensajes neuronales distintos. Cada uno de ustedes tiene diferentes necesidades. Cuando absorbes energía vital, querido Thomas, la filtras y la conduces a un área específica de tu cerebro…"

Placer. Miedo. Celos. Lujuria. Orgullo. Furia.

Hugo no creía en las almas. Pero, Thomas sí. La sintió. Entre sus dedos, sintió el alma de Gordon pulsar.

"¡NO! ¡BASTA!"

Thomas fue arrancado de Gordon por una tercera presencia. Con la pérdida de contacto, algo dentro de Thomas gimió en dolor.

"Esto no era parte del maldito plan—¿Lo mataste? ¡Lo mataste! Vamos, Jim…"

Ahora inconsciente, el detective no emitió réplica. Thomas buscó por un pulso, mientras McGinnis bofeteaba el rostro del hombre en su típica personalidad histérica. Cuando encontró un pulso, el alivio casi lo derribó.

Gordon no estaba muerto. Su cuerpo estaba helado, sin embargo. McGinnis se apresuró a tomar al detective por debajo de sus brazos para acomodar su cabeza en su regazo.

"¿Dónde está Karen? ¡Quedamos de vernos en este punto, desde hace una hora!"

"Ella…" Thomas tragó saliva. "La mandé por mi hijo, después de que me liberó de la celda. Debe estar en el autobús con los demás pacientes."

"Genial. Demonios, Gordon, aguanta." Justo frente a los ojos de Thomas, McGinnis dio una demostración de su don, pero a una extensión que era nueva para su examinación. McGinnis retiró su guante para colocar su palma en la frente del detective. Inmediatamente, la piel de Gordon comenzó a iluminarse.

No más de cuatro segundos transcurrieron, para que McGinnis interrumpiera el proceso.

"¿Puedes darle de vuelta energía? ¿Cuándo aprendiste a hacerlo?"

"Será una lección para después." El hombre acostó a Gordon en el suelo. Jaló del brazo de Thomas para comenzar a apartarlo del cuerpo inerte. "Despídete de tu snack favorito."

"¡JIM!"

Otro Alfa. Ante el segundo jalón, Thomas obedeció. Corrieron de las linternas, las sirenas, y el humo.


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"¡Hay dos camiones identificados como propiedad de Indian Hill que necesitan ser capturados! Repito, hay dos camiones…"

La voz de Bullock fue lo que lo despertó. Jim gruñó.

"No se mueva, detective."

Jim abrió sus ojos. Peleó contra el paramédico revisando sus signos vitales. "Harvey."

Bullock seguía alegando en el radio. Al ver de reojo a su compañero reanimado, apagó el aparato. "¿Qué demonios te pasó? Te encontré desmayado, frio como un maldito cadáver—Casi me matas del susto, imbécil."

Jim se bajó de la camilla, sólo para derrumbarse en el concreto. La debilidad de sus rodillas le recordó de los eventos que lo habían llevado a aquel estado. "Thomas Wayne… ¿Cómo se encuentra?"

Harvey lo miró como si estuviera loco. "¿Cómo lo sabría yo? Estás hablando del misterio de la década. Dios, estás pesado… Te golpeaste la cabeza, no cabe duda."

"No, me refiero a que…"

El reporte del radio los interrumpió. Uno de los autobuses fugitivos había derribado su cola de cinco patrullas y estaba entrando al puente.

"Detengan el autobús." Jim le quitó el radio a Harvey. "¡No lo dejen pasar el puente!"

El oficial no dio respuesta. Hubo estática por un largo rato. Jim y Harvey intercambiaron una mirada desconcertante. Luego, reportes volvieron a explotar, indicando que el Pingüino estaba atacando uno de los autobuses con ametralladoras. El segundo autobús estaba acercándose a toda velocidad detrás de ellos.

Esta vez, la estática permaneció.

"¿Qué sucedió con Fries?"

Harvey suspiró. "Escapó. Además, entérate de esto: Indian Hill al parecer era una fachada para un tipo de laboratorio secreto bajo tierra. Arrestaron al director, Hugo Strange. Equipos SWAT están revisando los pisos subterráneos, y hasta ahora, los reportes son sacados de pesadillas."

Jim se acercó a Bullock para que su revelación sólo fuera compartido entre los dos. "Harvey, encontré a Thomas Wayne escapando de Indian Hill antes de perder el conocimiento."

"¿Qué?"

"No estoy loco, ni estoy alucinando. Lo vi, hablé con él. Él mismo me dijo que teníamos que detener ese autobús—Te lo juro, era él. Estaba lastimado…" Y después, no lo había estado. Jim sobó su sien, pensando que era mejor guardarse esa parte. "Te apuesto a que el segundo autobús estaba siendo conducido por él. El hombre estaba desesperado por alcanzarlo."

"¿Así que, qué estás diciendo? ¿Qué Thomas Wayne era prisionero, allá abajo?"

Jim peló sus dientes. "Tendremos que preguntárselo a Strange."

"Adelante." Bullock le apuntó hacia una de las patrullas todavía en pausa. Una cabeza afeitada era distinguible por el vidrio. "¿Para qué esperar? Yo te cubro."

Más fuerte que cuando había despertado, Gordon se dirigió a la patrulla con nuevo propósito.

Tronó sus nudillos en preparación.


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Terry observó a Karen abrazar a Thomas, una vez fuera del autobús. A su alrededor, experimentos fallidos caminaban con normalidad por las calles de la ciudad, perdiéndose entre los callejones. Una mujer que había estado recogiendo basura, estaba estupefacta viendo el espectáculo.

Terry pitó la bocina del auto que recién había robado. "¡Apúrense! Podemos ser ositos cariñositos en otra ocasión."

Fue entonces, que Karen retornó a las puertas traseras del autobús para ayudar a bajar a otro de los pacientes. Cuando Terry lo miró claramente, chifló en asombro.

"Ese loco bastardo de Strange." Susurró, incrédulo. "¿Cómo lo hizo?"

Thomas, Karen y el nuevo tripulante subieron al automóvil. Terry arrancó de inmediato.

"¿A dónde vamos?" Thomas gruñó.

Terry encendió el radio. Quería ruido. No contestar preguntas. Este favor sería lo último que haría por los Wayne. Oh, sí. Con esto, estaba pagada su deuda de vida con Thomas. Condujo hasta el norte de la ciudad, golpeando el volante al ritmo de la música—no podía evitarlo, estaba lleno de energía. Había absorbido la vida de quince guardias de seguridad para crear la explosión. Estaba inquieto por la vitalidad que restaba en su cuerpo, hormigueando debajo de su piel.

Fueron dos horas las que duraron en llegar a la cabaña de Karen.

"Hogar, dulce hogar." Anunció con falsa alegría. Por el espejo retrovisor, su mirada se cruzó con la de Bruce Wayne—Bueno, con su doble. La igualdad era impecable. Thomas tenía al chico rodeado con un brazo, adhiriéndolo a su cuerpo con posesividad. Las tres cabezas giraron sospechosamente, inspeccionando los alrededores.

"Oh, vamos, no tenemos todo el día. Tengo que regresar a la ciudad, y deshacerme del auto."

"Yo contestaré todas tus preguntas, Thomas." Karen fue gentil, como siempre. La chica pareció hipnotizar a Wayne fuera del auto con tal promesa. Junior 2.0 les siguió, todavía luciendo perturbado y confundido. "¿Regresarás?" Karen se detuvo en la ventanilla.

Terry respiró hondo. Tenía un apego por la chica, no lo podía negar. Siempre se habían cuidado las espaldas, aun después de haber sido sacados de Pinewood, pero no eran exactamente amigos. Terry siempre había procurado tener un ojo vigilante en el escondite de Karen. Su propia vida en Gotham no era algo glamoroso que pudiera presumir, pero Terry la prefería a permanecer escondido como ratón.

"Cuando las cosas se calmen, me echaré una vuelta. Lo prometo."

Karen le sonrió con ojos vidriosos. Una de sus garras acarició la mano de Terry en despedida.


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Tomó más de dos semanas, desglosar lo que había sucedido en Indian Hill. La prensa entró en frenesí. Hugo Strange fue a juicio. Gordon y Bullock encabezaron múltiples búsquedas por la ciudad en busca de los pasajeros de los autobuses, sin mucho éxito. Una visita con el Pingüino sirvió para enterarse de que Víctor Fries no era el único caso de ultratumba. Al parecer, Fish Mooney también andaba suelta junto con el circo de monstruos creados por Strange.

Y hasta la fecha, Jim no podía encontrar rastro de Thomas Wayne.

Se concentró en recolectar la información que había sustraído de Strange para armarle coherencia y sentido. Entonces, fue cuando decidió visitar el penthouse donde los Wayne vivían.

"Detective Gordon." El mayordomo de la familia lo barrió de cabeza a pies con su mirada.

"Lo conozco." Había sido el hombre que había estado en compañía de Lee y Martha en Wayne en la gala de caridad.

"Alfred Pennyworth. No creo que hayamos sido presentados formalmente." Ambos estrujaron sus manos en saludo. "Amo Bruce me ha contado cosas muy interesantes sobre su nueva… amistad."

Jim carraspeó su garganta. "Estoy a cargo del caso de su padre. Por eso, estoy aquí. ¿Está la Sra. Kane disponible?"

Alfred lució alarmado. "Están desayunando. Pase."

El penthouse le daba una patada a la torre de Barbara en elegancia. Jim caminó con cuidado por la alfombra, haciendo muecas al ver sus botines dejar marcas. Alfred rodó sus ojos en su dirección mientras lo guio hasta el balcón, donde madre e hijo compartían su desayuno.

Las feromonas de Bruce dejaron al descubierto su emoción al verlo. Oh, cielos.

"Buenos días, madame. Bruce."

"Jim Gordon." Martha aventó una mirada furtiva entre su hijo y Jim. "¿A qué debemos el placer de tu visita?"

Bruce le sacó una silla para invitarlo a tomar asiento. Jim aceptó. "Estoy seguro que hasta alturas están enterados de lo sucedido en el distrito de Arkham."

"Suena irreal." Bruce dijo con empatía. "Espero que el Doctor Strange merezca una sentencia justa a las atrocidades que cometió."

"Yo igual." Jim le sonrió. Luego, sus ojos se posaron en Martha. "Vengo a informarles que encontramos evidencia de que su ex-esposo ha estado siendo prisionero en Indian Hill por los pasados seis meses."

La silla de Bruce golpeó el piso. Sus ojos se engrandecieron.

Jim se enfocó en Martha, sin embargo. La mujer sostuvo su mirada, impávida.

"Bueno, hombre, no la hagas de emoción. ¿Dónde está?" Alfred intervino. "¿Dónde está el Amo Wayne?"

"Escapó del lugar, justo como muchos otros de los prisioneros que habían estado cautivos—"

"¿Estás bromeando, Gordon? ¿Tan siquiera saben si está bien, muerto, o vivo?"

"Está vivo." Jim refirmó. Bruce lucía en completo shock. "Lo vi con mis propios ojos durante la confrontación que hubo entre los oficiales y los fugitivos. Estaba en un estado confuso, sin embargo—Pero, lo vi."

"¿Pero no tienen idea de donde pueda estar? ¡Grandioso trabajo!"

"Alfred." Bruce ladró. "¿Qué podemos hacer, para ayudar en la búsqueda?"

Jim volteó hacia Martha. "Deberías preguntarle a tu madre, primero, considerando que ella es la que lo mantiene en un lugar seguro."

Silencio. Martha Kane fue el foco de toda la atención, y fue una roca ante la intensidad de tantas miradas.

Bruce fue el primero en romper la quietud. "¿Mamá…?" El Beta se escuchó como un niño de la mitad de su edad, esperanza quebrando su voz.

"Hablé con Hugo Strange yo mismo." Jim continuó. "Resulta ser que Thomas Wayne y él fueron amigos desde jóvenes. Tan buenos amigos, que años después, ambos trabajaron juntos en un centro de investigación científica. Tenían diferencias notables respecto a la manera de manejar el lugar, no obstante."

"¿Así lo llamó?" La mujer, por fin, se inclinó por reaccionar. "¿'Diferencias'? Strange torturaba a gente inocente."

"Sí. Pinewood Farms era el nombre del lugar, ¿cierto? El Señor Wayne cerró el centro, pero Strange quería continuar con su proyecto de Evolución Humana. Para lograrlo, tenía que quitar al padre de Bruce del camino."

"¿Así que lo secuestró?" Bruce presionó, todavía sin quitar su atención de su madre.

"Sospecho que lo quiso mandar matar primero, sin éxito. Y es un científico, después de todo. Todo indica que pudo más su interés por experimentar, que por asesinar. ¿Por qué mejor no secuestrar a su antiguo socio, e incluirlo en su proyecto como conejillo de indias?"

"¡No puede librarse de la justicia, después de hacer algo como esto!" Bruce se acercó a Gordon en suplicio. Jim buscó tranquilizarlo con una mano en su nuca. "¿Lo lastimó? Todos estos meses, ¿estuvo… estuvo torturándolo?"

Jim abrió su boca. Miró al joven en duelo con lo que sabía, con lo que había experimentado a manos de Thomas Wayne. "Tu padre… es una persona diferente. Strange lo ha cambiado."

"¿Qué le hizo?" Kane mostró sorpresa al escucharlo. Se levantó de la mesa con manos hechas puños. "Se lo dije… Le dije que no podía confiar en la palabra de ese monstro."

"Es verdad, entonces. ¿Sabes dónde está mi padre? ¿Lo ayudaste a escapar?" Con cada pregunta, más alterado el chico se mostró. "¿Por qué no me lo dijiste?"

Martha suspiró. Su desliz fuera cubierto con una buena actuación de indiferencia. "Desconozco la localización actual de mi ex esposo, Detective Gordon. Tendrá que averiguarlo por su cuenta. Además, niego totalmente alguna participación en este… relato fantástico que involucró a Indian Hill. Thomas tiene aliados en lugares inesperado, eso sí. No dude que alguien más haya acudido a su auxilio."

Jim frenó el cuerpo de Bruce, cuando el muchacho intentó ir tras la silueta de su madre con la ferocidad de un sabueso.

Había tenido razón.

"Calma." Le susurró al Beta. Lo sintió temblar bajo sus manos. "Calma, Bruce."

"¿Por qué se comporta de esta forma?" Bruce clavó su rostro en el pecho del Alfa, envolviéndose en el confort. "Si ella fue quien lo ayudó a escapar, ¿por qué no lo admite?"

"Está protegiéndote." Jim susurró, ahora más seguro que antes, de su teoría. La cabeza de Bruce se destapó del pecho del detective al escucharlo. Sus ojos rojizos, brillaron, suspicaces. "Y aunque todavía no tengo idea de quiénes, sospecho que se trata de gente muy poderosa, Bruce. Probablemente, no quiere que estés conectado al escape de tu padre para mantenerte a salvo de daños colaterales."

"Que grandioso desastre." Alfred se dejó caer en una de las sillas, ahora vacante. "¿Quién puede culparla por hacer su maldito trabajo? Es su madre, amo Bruce. Debería estar aplaudiéndole."

Jim no se había dado cuenta que sus brazos habían estado rodeando el cuerpo de Bruce, hasta que el Beta volvió a colocar distancia entre los dos y sus brazos se quedaron colgando.

El joven estaba pensando con detenimiento. "Pinewood Farms. Conozco ese nombre."

Alfred miró a Jim en pánico. "Oh, no, no, no, no. Ni siquiera—"

"Mi padre tenía una cita en su organizador con una tal Karen Jennings. Pinewood Farms estaba agregado… junto con una dirección." Bruce se tornó hacia Gordon. "¿Podrías darme un aventón a la Mansión?"

"No." Alfred se plantó frente a un titubeante Gordon. "Dígale al amo Bruce que no necesita hacer tu maldito trabajo por ti. Ahora mismo."

Mierda. Jim colocó sus manos en su cintura. "Bruce, si tu madre no te quiere involucrar…"

"Por favor, no me trates como un niño. No tú."

Jim le indicó a Alfred dejarlos solos con un ladeo de su mentón. El mayordomo resopló por sus narices, murmurando "Cinco minutos" antes de marcharse. En cuanto las puertas del balcón fueron semicerradas, Jim circuló de regreso a la cercanía de Wayne. "No irás por tu cuenta."

Bruce asintió.

"Y a la primera señal de problemas, dejarás que Alfred te retire del lugar. Inclusive si tu padre está ahí, te vas si es peligroso, y me lo dejas a mí. ¿Me entiendes?"

Esta vez, Bruce no fue tan precipitado en asentir. Jim ablandó su voz.

"Dijiste que querías confiar en mí. Pruébalo."

"Lo hago." Bruce lo miró fijamente, su susurro casi perdiéndose en el viento por ser tan fino. "Nunca pensé que sería posible, pero ahora mismo, Jim, confío en ti y en Alfred, más que en mis propios padres."

Jim sujetó su hombro. Su corazón se aceleró al ver la cabeza del Beta acurrucarse sobre su mano. Dios. ¿Por qué tenía que sentirse tan natural, estar cerca del muchacho? Bruce olía a Jim, debido al abrazo que habían compartido momentos atrás. Era algo increíble, como la naturaleza de Bruce se adaptaba a sus feromonas de forma tan rápida…

Gordon aclaró su garganta. Retiró su mano, antes de ser tentado a cometer una enorme estupidez.

"Andando, entonces."


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Fin de Parte 3.

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NdA: No sé ustedes, pero me imaginé a Thomas Wayne siendo personificado por Michael Keaton… Yeah, fanon accepted.