Nota de la autora 1: ¡Hola! Aquí traigo un nuevo capitulo para mis lectoras, quiero agradecer específicamente a mimi y Natalia-5810 por comentar siempre y por seguir la historia, son un sol :)
Bueno, no demoro más. Espero, como siempre, recibir sus comentarios/Reviews!
…
¡Papá!- gritó Jack cuando iba corriendo hacia Aarón, quien se bajaba del auto. Era viernes por la tarde y luego de dejar la oficina de la UAC, él lo había ido a buscar para pasar el fin de semana con él, como de costumbre.
Aarón sonrió, su hijo lo había visto por la ventana y en un segundo había abierto la puerta y salido corriendo hacia él para saludarlo.
-¿Cómo estás, campeón?- preguntó mientras lo cargaba en sus brazos y se encaminaban hacia la casa. Haley los miraba desde la puerta.
-Bien, ¡papá! he sacado la nota más alta hoy en la presentación de ciencia.- dijo con orgullo el pequeño.
-¿La que preparamos el fin de semana?- el niño asintió- eso es excelente, felicitaciones amigo. Tendremos que festejarlo.
Jack miró a su padre con alegría. Sabía que celebrar significaba pizza, o hamburguesas, o cualquiera de sus comidas favoritas. Él siempre lo dejaba elegir.
-Hola- saludó Haley a Hotch. Él le respondió el saludo con una sonrisa.
-Jack, ¿tienes todas tus cosas listas?- preguntó el hombre, el niño negó- Entonces ve, trae tus cuadernos con tareas y el libro que debes de leer.
-¿Puedo llevar mi Ben 10, mamá? –Preguntó Jack-
-Claro que puedes, amor- respondió Haley, desordenándole el cabello a su hijo.
El niño salió corriendo en dirección a su habitación por sus cosas. Haley y Aarón se quedaron en la entrada.
-¿Quieres pasar? Hace bastante frío- preguntó amablemente Haley.
-No, está bien así, gracias. En cuanto Jack baje nos vamos, iremos al cine- respondió Aarón.
La mujer asintió y le sonrió.
- Haley, quería comentarte algo.
-Si, por supuesto, dime.- lo alentó ella.
Aarón se rascó la barbilla antes de hablar. No estaba nervioso, solo no sabía cómo empezar. Por el principio, pensó.
-Creí que sería importante que estuvieras al tanto que tengo una relación.
Haley se sorprendió. No esperaba eso. Aarón llevaba dos años solo, nunca le conoció a nadie más después de ella y realmente aquello estaba lejos de su imaginación. Pero se alegraba por él.
-Vaya, Aarón. Eso es… genial. Te felicito.- le dijo con una sincera sonrisa.- ¿y puedo preguntar quién es la afortunada? ¿La conozco?
Aarón sonrió de lado al pensar en Emily.
-Emily, trabaja conmigo en la Unidad.
Su ex esposa asintió. Realmente no se acordaba de ella, pero creía recordar cuando aún estaba casada con Aarón, haberla visto en una que otra reunión a la que ella había acompañado a su en ese entonces Marido, aunque era un vago recuerdo, muy difuso.
-Lo siento, no la recuerdo con mucha claridad- admitió.- ¿pero estás feliz?
Aarón asintió sin dudarlo, claro que estaba feliz.
-Mucho- respondió sonriente.
-Eso es genial. ¿Ya se lo dijiste a Jack?
Esta vez Hotchner negó. Era lo único que le faltaba por hacer, contárselo a su hijo.
-No te preocupes por ello, él lo tomará bien. ¿Recuerdas cuando le conté lo mío con Richard? Se lo tomó muy bien, incluso cada vez se llevan mejor.
-Lo sé, lo recuerdo. La verdad estaba esperando contártelo a ti primero. Este fin de semana se lo haré saber a Jack.
-Me parece estupendo, Aarón. En serio me alegra mucho saber algo así.- volvió a felicitar.
-¡Estoy listo!- grito Jack cuando llegó junto a ellos, con su mochila.
…
Luego de dejar la casa de su madre, Jack y su padre de dirigieron al cine. Disfrutaron mucho la película que el pequeño había estado ansiando ver desde la semana pasada. Después de eso, tal como Aarón le había prometido, pasaron a celebrar la buena nota de la presentación de ciencias. Jack prefirió comer papas fritas y una hamburguesa, mientras que Hotchner pidió hot dog.
Mientras cenaban, Aarón buscó la manera de contarle a Jack acerca de Emily, le costó un poco ya que el pequeño hablaba bastante, claramente tenía que contarle a su padre todas las anécdotas de su semana en la escuela.
Hasta que encontró el momento y simplemente se lo dijo. Le confesó que tenía una persona a la cuál quería mucho y que era muy importante para él. Jack lo miró expectante. Por un momento Hotch tuvo miedo, pensó que no le había gustado la idea, pero el niño le sonrió y tímidamente le preguntó si le gustaba, Hotch le respondió que si, por supuesto, y el niño le confesó que a él también le gustaba una compañerita de la escuela. La confesión de Jack había enternecido a su padre. Terminaron teniendo una conversación de hombre a hombre, acerca de mujeres.
Finalmente le preguntó si le gustaría que Emily se uniera a hacer deporte con ellos este fin de semana, a lo que el niño respondió que le encantaría, pues le agradaba mucho la idea de tener más compañía y alguien más para echar carreras en bicicleta o corriendo.
Llegaron a casa cerca de las diez de la noche. Habían tenido una tarde-noche muy entretenida, ambos la habían disfrutado bastante y Aarón disfrutaba el doble al ver a su hijo pasándolo bien.
Definitivamente Jack era todo para él.
Luego de arroparlo y darle las buenas noches en la comodidad de su cama, apagó la luz del cuarto y dejó la puerta junta como siempre.
Fue hasta su cuarto, se cambió la ropa por su pijama y se sentó en el cómodo sofá que había a los pies de la cama.
Y pensó en Emily. Pensó que la quería mucho, y pensó en el otro día, cuando preocupada y amablemente le ofreció llevarle sus camisas a la tintorería. Él le había dicho que no era necesario, que él lo haría, que solamente no lo había hecho porque tener un hijo, un trabajo y una novia demandaba demasiado tiempo, pero que ya se haría de unos minutos para hacerlo él mismo. A lo que ella, tiernamente, respondió que sí, que comprendía que seguramente tener un hijo, un trabajo y una novia ocupada mucho tiempo, pero que la novia podía facilitar las cosas y que ella no tenía problema en hacer eso por él.
Aarón sonrió ante el recuerdo.
Tomó su celular y llamó a la mujer que le quitaba el sueño, quién como de costumbre, contestó de inmediato.
Ella siempre estaba esperando sus llamadas.
-Hola, guapo- saludó ella.
-amor- respondió él- ¿qué tal?
-Aburrida, viendo una película- respondió Emily con sinceridad, Aarón rió despacio.- ¿qué tal la tarde de cine con Jack?
-Lo hemos pasado de lujo. Luego pasamos a comer. ¿Sabes cuántos hot dogs comí?- preguntó divertido.
-¿dos, tres?- intentó adivinar ella.
-cinco- reconoció Hotch- he perdido una apuesta con Jack y he tenido que comer cinco.
-¡Cinco!- exclamó Emily con asombro- mi hombre aguanta demasiado- bromeó, diciendo aquello en doble sentido. Aarón volvió a reír, esta vez más fuerte.
-Sabes que tengo bastante resistencia.- le siguió la broma él.
-No lo pongo en duda, cariño- dijo la morena con coquetería.-
-Más te vale. Oye, ¿vienes mañana con nosotros, verdad? Ya se lo he dicho a Jack, está bastante entusiasmado.
-Por supuesto que voy, te lo prometí. Tengo mi nueva bicicleta listísima, con las ruedas infladas y el casco descansando en el manubrio.
Hotch sonrió al recordar la discusión que habían tenido cuando fueron a comprar la bicicleta. Ella no tenía interés en comprar casco, decía que eran feos, pero él la había obligado. Finalmente ella había accedido a regañadientes.
-Me parece excelente. Es por eso que te quiero.
-Y yo te quiero a ti, gruñón.
-¿Gruñón? ¿Por qué gruñón? Si no he dicho nada- preguntó luego de soltar una carcajada.
-No, ahora no. Pero eres un gruñón de todas formas.
-Ok, ok…- aceptó él, riendo.
-Entonces… ya hablaste con Jack.-
-Sí, y lo ha tomado muy bien. No tenemos de qué preocuparnos.
-Bueno, ahora espero que nos llevemos bien, porque si no le agrado…-comentó con evidente preocupación Emily.
-Le agradarás, Em. Hey, confía en mí. Conozco a mi hijo.
Ella guardó silencio unos segundos.
-Confío en ti, Aarón.- respondió finalmente.
-Gracias. ¿Qué estás haciendo en este preciso momento?- preguntó él para cambiar el tema.
-Estoy, bueno, estaba viendo una película pero me aburrí. Ahora voy a prepararme un sándwich porque mi estomago está rugiendo- admitió riendo.
-¿Qué le vas a poner al sándwich?
Aarón quería saberlo todo. Porque la extrañaba, y si no estaba con él en ese preciso momento, quería que ella le relatara lo que estaba haciendo, era una forma de sentirla cerca cuando estaban separados. Emily no tenía problema alguno con ello, le encantaba que Hotch se preocupara por ella y que la extrañase tanto como ella lo extrañaba a él.
-Queso, palta y tomate- contestó mientras abría la puerta del refrigerador y sacaba lo que acababa de mencionar.
-¿No será muy pesado para esta hora?- preguntó en tono acusador.
-Hotch, esto no es nada para mí. Mi estómago es invencible.- respondió Emily y ambos rieron.- ¿Tú qué estás haciendo?
-Nada, sentado en el sofá de mi cuarto. Solo hablando contigo.
-Eres más aburrido que yo- bromeó Emily mientras preparaba la palta. –Espera, te pondré en alta voz porque para esto necesito ambas manos- avisó y dejó el celular sobre la mesa de la cocina.
-¿a qué hora te vas a dormir?- preguntó el hombre al tiempo que levantaba las cobijas de su cama y se metía en ella.
-me como esto y me voy al cuarto, señor- respondió en tono militar, haciendo reír a Hotchner nuevamente.
-Boba.- susurró él.- ¿te confieso una cosa?
-Por supuesto.
-Me muero por abrazarte y darte un beso en este preciso momento.
Emily sonrió, y aunque Aarón no pudo verla, sabía que lo estaba haciendo.
Y era verdad, deseaba estar con ella en ese mismo instante, aunque solo hace un par de horas habían estado juntos, no era lo mismo estar con ella en la oficina que fuera de esta, en la oficina eran colegas, fuera, eran pareja. Sincera y naturalmente, ambos preferían la segunda instancia.
-Amor, eso sonó como la confesión de un chico de secundaria hacia su enamorada inalcanzable.-rió ella.
-Déjame ser. Por cierto, me encanta cuando me dices amor.- reveló él, haciendo que el corazón de Emily palpitara más rápido de lo normal.
-y a mí me encantan tus cursilerías. Y tus llamadas telefónicas. Pero ahora, amor- dijo adrede- te tengo que colgar. No me gustaría hablar contigo mientras intento comer mi sándwich, es de mala educación hablar con la boca llena.
-Bien, nos vemos mañana. Disfruta tu cena.
-No es cena, ya cené temprano, esto es un… snack- pero gracias de todas formas. Te quiero mucho.
-Y yo a ti. Descansa, nos vemos mañana.
Hotchner colgó la llamada y suspiró. ¡Como adoraba a esa mujer! Dejó el celular en su velador y se dispuso a dormir, con una sonrisa imborrable en los labios.
Mañana sería un día importante, debía descansar.
…
-Jack, ella es Emily. ¿La recuerdas?- le dijo Aarón en cuanto se reunieron en el parque con ella.
El niño la observó, incluso ladeó su cabeza un poco. Luego asintió sonriente.
-Si. La recuerdo. Hola, señorita Emily- saludó cortésmente.
Emily sintió que se derretía ante la sonrisa de aquél pequeño. Estaba muy nerviosa, pero lo disimulaba y la reacción del niño ante ella la hacía calmar sus nervios un poco.
Se agachó un poco para estar a la altura de él.
-Hola, Jack.- saludó- ¿puedo pedirte un pequeño favor?
Jack volvió a asentir.
-Solo llámame Emily, ¿sí?- pidió.
-Bueno, puedo hacer eso. ¿Verdad papá?- pidió aprobación Jack.
-Si Emily así te lo pide, claro que si, amigo- respondió Hotchner.
-Tu bicicleta está híper genial.- comentó el pequeño, cambiando el tema.
Aarón y Emily se miraron y sonrieron. Hotch sabía que su hijo haría un comentario de aquél tipo, por eso había aconsejado a Emily de comprar aquella bicicleta.
-Gracias, Jack. La verdad yo no sé mucho de bicis, pero tu padre me ha aconsejado muy bien, al parecer.
-Mi papá sabe mucho acerca de muchas cosas. Cuando crezca, yo quiero ser tan inteligente como él- confesó Jack mientras se montaba en su bici.
Aarón no pudo evitar sonreír, se acercó a él y le ayudó a ponerse el casco.
-Tú serás mucho mejor, amiguito- dijo un enternecido Aarón.
-Ya lo creo, Jack. Ambos son muy inteligentes- agregó Emily, quien ya estaba subida en su propia bicicleta, batallando para ponerse el casco.
Aarón, al terminar de atender a su hijo, se acercó a ella y la ayudó
Al sentir su cercanía, ella sintió muchos deseos de besarlo, pero no sabía si sería apropiado aquella demostración de cariño en frente de su hijo, así es que se resistió.
Pero Aarón, por su parte, al terminar de amarrarle el casco y acomodarle un poco su corta vientos, se acercó un poco más a ella y le dio un pequeño beso en los labios, haciéndola sonrojar un poco.
Finalmente se subió en su bici y miró a Jack.
Jack, entendiendo el mensaje, le explicó a Emily el recorrido que debían hacer, el parque era inmenso, así es que ella puso mucha atención para no perderse ningún detalle de la senda que explicaba el niño.
-… y entonces, el que hace eso tres veces primero, gana.- terminó de explicar Jack.
-Bien, se oye difícil, pero… creo que puedo lograrlo- dijo Emily sonriendo.
El pequeño Jack le sonrió de vuelta, y entonces Aarón dio el grito de partida. La primera carrera comenzó y los tres pedalearon lo más rápido posible, entre risas y gritos.
…
Llegó a su departamento luego del atardecer. Estaba agotada por la carrera de la mañana, por la ida a casa de Hotch en bici y la vuelta a su departamento por el mismo medio. Y por lo mucho que habían hecho durante el día en general. No es que tuviera mal estado físico, pues el trabajar en el FBI demandaba que se mantuviera en forma, les hacían entrenamientos constantemente y siempre andaba corriendo para todas partes, sumando también el hecho de que las persecuciones no eran pocas. Pero no era lo mismo andar en bici que correr, eso era más pesado. No había quedado destrozada, pero estaba realmente cansada.
Estaba sudada y con deseos de un baño urgente. La mañana de deportes de había transformado luego en un almuerzo y había finalizado con una tarde de juegos de mesa y virtuales.
Sonrió al recordar la cara de felicidad de Jack cuando ella lo ayudó a pasar el nivel de Candy Crush en el que él llevaba estancado cuatro días.
Se encaminó hacia el baño con la mente inundada de las risas del día, de los pequeños besos que Aarón le había robado y de las confidencias hechas por Jack mientras jugaban.
Había sido un día realmente exitoso.
…
-Y bien, campeón. ¿Cómo lo pasaste hoy?- preguntó Hotchner padre mientras arropaba a su hijo.
-Lo pasé muy, pero ¡muy bien!- respondió el niño con una radiante sonrisa.
-Me alegro mucho, esa era la idea. Yo también la he pasado muy bien hoy contigo y Emily.
-Oye papi, ¿Emily puede venir otro día a jugar con nosotros?
A Aarón se le encogió el corazón ante la pregunta de su hijo. Eso era justamente lo que él quería. Que su hijo la aceptara y quisiera compartir con ella. Y aquello que el pequeño le preguntaba hacía todo mejor y más fácil, si Jack pedía verla, era porque realmente esto podía funcionar. Esto estaba funcionando y eso lo hacía realmente feliz.
-Por supuesto que sí. No creo que ella tenga ningún problema en acompañarnos otra vez.- respondió con cariño- Hey, ¿eso quiere decir que te agrada Emily?
Jack rió y se golpeó exageradamente la frente con su pequeña mano.
-¿Bromeas, pa? ¡Ella es híper-mega-genial! Lo mejor de todo es que juega Candy Crush, ¿viste con la facilidad que pasó mi nivel? Y solo gastó dos vidas, ¡dos! Además en la competencia de bicis ganó una vez, es muy veloz…
Hotchner siguió escuchando embobado todas las maravillas que su hijo hablaba de Emily. Ella lo había logrado, había atrapado a Jack con sus encantos de la misma forma que lo había hecho con él. Un motivo más para quererla. Para quererla tener a su lado y no soltarla jamás.
…
La mañana de aquél Domingo era terriblemente fría, el invierno ya estaba acabando, pero eso no quería decir que el clima diera tregua alguna.
La morena buscó con la mirada al causante de sus problemas. El parque era inmenso, pero ambos sabían muy bien el lugar que solían frecuentar en aquellos tiempos. Finalmente lo localizó justamente allí. En dónde siempre. Se acomodó su abrigo, metió las manos en sus bolsillos, tomó valor y se encaminó hacia dónde estaba él.
El hombre al verla llegar, la miró con ojos alegres, sintiéndose realmente feliz por el hecho de que ella le había pedido verlo, mejor aún en aquél lugar que era muy de ellos dos.
-Hola Mily.- saludó intentando besarla en la mejilla, pero ella se hizo a un lado.
No quería tocarlo. Estaba molesta. No extremadamente molesta, pero la situación le fastidiaba. No le agradaba para nada el hecho de que él hubiese mandado las fotos. Ella solo estaba allí, con él, para averiguar qué diantres quería conseguir con eso.
Nada más.
-Ian.- saludó cortésmente.- él con un gesto le indicó que se sentara a su lado, pero ella se negó. Así estaría mejor.
Además no pretendía que la reunión se alargara demasiado.
-¿A qué se debe el honor de este encuentro, preciosa?- preguntó el hombre, cruzándose de brazos.
Emily se mordió levemente el labio inferior. Pensando cómo abordar el tema.
Clara y concisamente. Pensó.
-¿Para qué lo hiciste?- soltó con el ceño fruncido, mirándolo fijamente.
-¿hacer qué?- contraatacó él, haciendo como que no comprendía a qué se refería ella.
-Las fotos.- dijo fríamente Emily.- ¿pretendes chantajearme o algo?
Ian sonrió levemente, con un deje de superioridad. Un gesto muy de él, pensó Emily. Pero nunca pensó que un gesto así por parte de él, sería dedicado a ella. Eso él lo dejaba para sus enemigos u competencia laboral. Ella no creía pertenecer a ninguno de esos dos grupos. Ella era su ex, con quién habían compartido buenos momentos. Al menos eso tenía entendido ella.
-No lo sé. Solamente las tome… y quise mandártelas. ¿Qué tan malo es eso?
-¿Y por qué las mandaste? O… ¿por qué las sacaste, en primer lugar? ¿Me estabas siguiendo, Ian?- preguntó comenzando a perder la paciencia.
-Siguiéndote, así del verbo seguir… no. Em, jamás haría eso. Solo que aquél día iba a visitarte… y lo vi a él llegando. Varias veces lo he visto en las noticias y sé quién es. Es tu jefe. ¿Me equivoco?- ella enarcó una ceja.- yo tenía entendido que entre agentes o lo que sea del FBI, no podían relacionarse, al menos no relacionarse sentimentalmente.- respondió el encogiéndose de hombros de manera obvia.
-Entonces decidiste tomar las fotos. ¿Para qué?- insistió ella.
-Cariño.- dijo en un suspiro- te dije que me la jugaría por ti. Las flores no te gustaron al parecer, cosa que me parece extraña porque antes te encantaban las rosas blancas, pero al parecer los gustos cambian.
-No lo dudo.- admitió ella- los gustos cambian.
-Pero a mí me sigues gustando tú. Por eso las fotos Emily, eran mi última carta. Una carta un tanto desesperada- admitió con pesar.
-¿las ibas a mandar al FBI o algo así?
Él asintió.
-Lo pensé Emily. Realmente lo pensé. Pero… no soy capaz de hacerte tal daño. Te quiero demasiado como para quitarte algo que realmente sé que amas. No podría…
Ella no supo que decir, por un momento sintió que se le iban las palabras. Pensó muchas cosas: que estaba loco, que estaba obsesionado… pero que se había arrepentido, y que se había arrepentido porque aún la quería. Se estremeció. Esto era realmente incomodo. Ella de cierta forma también lo quería. Pero no así, no como él a ella. Por otro lado, pensó también que no podía ser amor realmente lo que Ian sentía. Él amor sí hace cometer locuras, pero jamás aquellas locuras dañarían a la otra persona. Si bien él no había llevado a cabo su plan, lo había pensado… Estaba sinceramente confundida.
Ni sus habilidades de perfiladora le servían para comprenderlo.
-Ian- dijo en un tono más suave que antes- yo estoy con Aarón. Lo quiero a él. Lo necesito a él.
-Pero yo te necesito a ti, Emily- respondió él mirándola a los ojos.- Cuando estuvimos en tu departamento, aquél fin de semana… me dio esperanza. Pensé que podíamos estar bien, como antes... creí que lo nuestro a pesar de los años seguía vivo.
-Ian yo estaba confundida. Volviste en un momento en que yo no sabía que quería y… escucha lo siento. No quise jugar contigo- se disculpó, realmente sintiéndose mal por haberle dado falsas esperanzas.-
Ian sonrió tristemente. Una sonrisa apagada.
-Lo comprendo Emily. Pero… gracias por haberme dado ese último fin de semana. Ese último recuerdo.- dijo poniéndose de pie, frente a ella.
Ella no dijo nada más. Él se acercó y Emily no supo cómo ni en qué momento los labios de él se posaron sobre los de ella. En un beso rápido, frío, que para Ian supo a despedida.
-No te enojes, es el último.- dijo antes de dar media vuelta e irse.
Y ella quedó ahí. En medio del parque, aún con sus manos en los bolsillos, con un beso no deseado en sus labios y una extraña sensación de haber cerrado un ciclo importante en su vida.
…
Agradeció no haber llevado su auto. Si, hacía un frío horrendo. Pero caminar servía para pensar.
Luego de unos minutos caminando a casa, se dio cuenta de que si, en verdad lo de Ian era un ciclo cerrado. Y que si, siempre le tendría cariño, había sido su primer amor, de cierta forma aquello marca de por vida, pero se había acabado hace años, esto solo había sido una extraña despedida. Pensó que quizá las cosas pudieron ser distintas, quizá él podría haber decidido no viajar a Brasil para montar su empresa, podría haber elegido quedarse con ella y emprender en el mismo país, pero no fue así, él se fue, ella lo animó a irse para que creciera, para que triunfara, lo dejó ir porque realmente quería que él fuera feliz y creciera como persona. De no haber sido así… seguramente seguirían juntos hasta el día de hoy. Quizá estuvieran casados, incluso podrían haber tenido hijos. Pero no fue así.
Y todo pasaba por algo. Emily estaba muy de acuerdo con ello. Nuestras decisiones del pasado nos llevan a lo que somos en el presente, a tener lo que tenemos en el ahora. Y ahora ella era sinceramente, una persona feliz. Y tenía a Hotch. Y aquello era fundamentalmente el motivo de su felicidad. El tenerlo a él en su vida. El tener a sus amigos y colegas siempre para ella. El trabajar en la FBI, en la UAC. El hecho de tener a su gato que la recibía luego de un día asqueroso después de un caso espantoso. Las decisiones de su pasado la habían convertido en una mujer plena, independiente, dichosa, realmente hoy en día su vida, su presente, se resumía todo en una palabra. Dicha.
Sonrió. Sonrió al pensar en todo lo que tenía y en todo lo que podía tener más adelante.
Volvió a pensar en Hotch, en su presente con él. Y pensó que lo amaba. El tiempo no era necesario para poder decir algo así, ahora lo comprendía. Porque él la quería, la trataba bien, como nadie la había tratado en la vida. Por eso nada más, ella lo había comprendido en ese instante, no importaba que llevaran menos de dos meses como pareja, lo que valía eran los hechos, los sentimientos. Y no podía esperar más para hacérselo saber. ¿Por qué ocultar un sentimiento tan hermoso?
Llegó a su edificio con una sonrisa de satisfacción luego de la conversación que había tenido hace un momento. No la conversación con Ian Doyle, sino que con la que había tenido con ella misma, en su interior.
Bajó del ascensor en su piso y su sonrisa creció aún más, al verlo a él parado en su puerta, esperándola. Sonriéndole de vuelta.
Ella se acercó y se estrecharon en un abrazo. Un único y exquisito abrazo.
No necesitaban palabras. No en ese momento. Si, ella se preguntaba por qué él estaba allí cuando se suponía que hoy Jack aún estaría con él. Si, él quería saber si ya se había juntado con Ian cómo le había comentado el día anterior. Pero no querían hablar. Solo querían sentirse. Aarón quería sentir el aroma de su cabello mientras ella tenía su cabeza escondida en su hombro, pegadísima a él, con los brazos envueltos en su cuello y él con sus manos firmemente abrazadas a su cintura.
Se separaron y se miraron. Aarón notó en Emily un brillo verdaderamente encantador en sus ojos. Siempre lo tenía, pero era especial. Ella lo miraba distinto, algo había distinto en ella que no lo dejaba parar de sonreír.
-Creo que podemos entrar- dijo ella, zafándose de su abrazo y buscando sus llaves en el bolsillo. El asintió.
Entraron y Emily caminó hasta la calefacción para encenderla. Estaba realmente congelada. Él la siguió, la abrazó por la espalda y besó su mejilla. Ella puso sus manos sobre las de él, descansando sobre su estómago. Permanecieron así, unos instantes.
-Tengo algo importante que decirte, Aarón- dijo ella de pronto, rompiendo el cómodo silencio que había en el apartamento.
-Te escucho- la incitó él.
Emily se volteó para mirarlo. Aquello que iba a decir debía ser dicho mirándose a los ojos.
-Te amo- dijo sin más.
Y ya estaba. Lo había dicho todo. Lo miró expectante, tratando de evaluar su reacción. Él estaba serio antes, pero al escucharla decir aquellas palabras, su sonrisa no vaciló en aparecer.
-¿me amas?- preguntó, quería asegurarse de haber oído bien. Era un sueño que la mujer que te robaba el sueño te dijera esas dos palabras tan hermosas.
Ella asintió lentamente.
-Qué casualidad…- continuó Aarón.- Porque creo que… yo también te amo, Emily- le dijo él.
-¿crees?- dijo ella golpeándolo suavemente en el abdomen.- ¿crees?- repitió en tono amenazante.
-Perdón, perdón. Estoy totalmente seguro. Te amo.- dijo riendo, ella también rió. Y se besaron.
Se besaron mucho.
…
-¿Dónde está Jack? – Finalmente preguntó Emily. Habían pasado horas haciendo el amor, sin conversar de nada. Solo acariciándose, entregándose el uno al otro. Siendo uno y diciéndose palabras de amor.
Ahora ambos habían tomado una ducha y se habían puesto ropa cómoda. Y disfrutaban de una exquisita cena hecha por Aarón para ella.
-Haley ha ido a recogerlo temprano por la mañana, tenían unos asuntos que resolver-
Emily asintió.
-Por cierto- continuó Hotch- le has encantado. Habló maravillas de ti anoche.- agregó sonriendo.
Emily rió un poco, saber eso era un inmenso alivio.
-Tu hijo es encantador.- comentó antes de echarse otra cucharada de ravioles en la boca.
-Es un Hotchner. No podía ser de otra manera- bromeó Aarón, haciendo que Emily soltara una carcajada brutal.
-Ego, amor. Controla tu ego- le aconsejó antes de besarlo en la mejilla.
Aunque tenía razón. Hotchner era encantador. ¿Cómo no iba a serlo su hijo también? Tenía que ser algo relacionado con el apellido.
Estuvieron en silencio otro momento más. Pero este era un silencio diferente. Emily notó que Hotch pensaba en algo, lo supo por su ceño fruncido mientras comía callado. Ella esperó un momento, antes de preguntar.
-Ok, ¿qué está pasando por aquella cabezota?- dijo mirándolo directamente. Él sonrió de lado.
Ya lo conocía.
Aarón suspiró.
-No… no me has comentado qué tal estuvo el encuentro con él...- dijo lentamente.
Ella iba a responder, pero él le pidió que lo dejara terminar.
-No quiero saber qué hablaste con él, que se dijeron, ni nada realmente. No voy a preguntártelo porque sea lo que haya pasado, te ha hecho decirme que me amas.- confesó mirándola tiernamente. Solo quiero que me digas que todo está bien.
Ella lo miró embobada. Derretida. Y enamorada.
-Todo está bien, cariño. Todo está excelente.- le respondió tomando su mano.
-Bien.- agregó Hotch.
Y continuaron su cena. Su mejor cena juntos, porque sabía a amor. Sabía a un día lleno de amor.
Nota de la autora 2: PALTA: bueno, así de le dice en mi país a un fruto verde con un cuescote gigaaante en el medio, en inglés se dice avocado, y creo que también en otros países se conoce como aguacate. Quería aclarar eso porque se que por aquí hay lectores universales.
Gracias!
