Nota autora: ¡Hola!, yep, ¡actualización extra! La verdad estoy enamorada de la cursilería de estos dos, y como que no puedo dejar de escribirlas jaja así es que subo un capítulo de más porque tengo unos más escritor y pues porque me lo piden en los reviews. No puedo agradecerlos personalmente porque no tienen una cuenta, pero nuevamente doy infinitas gracias a Mimi, por comentar cada capítulo y siempre pedir más, ¡me animas mucho! Y bueno, obviamente también gracias a todos los que comentan, algunos no sé si son lectores habituales, pues son anónimos :) En fin, no los aburro más. ¡A leer!
…
La primavera ya estaba demasiado avanzada y se hacía notar por doquier. Las flores no cesaban de crecer. Los pájaros cantaban desde temprano en la mañana haciendo que los días comenzaran de una mejor manera.
Y todo iba bien. Hotch y Emily estaban bien, el trabajo… bueno, terrible como siempre, pero habían logrado resolver los casos de la mejor manera posible. JJ estaba de vacaciones, lo mismo que García. Habían decidido turnarse para tomar un descanso. La próxima semana, era el turno de Emily y Hotch, quienes casualmente habían pedido las vacaciones al mismo tiempo. Pronto sería el turno de Morgan y Reid, por último Rossi, él no tenía apuro en tomarse unos días.
Por otro lado… Strauss seguía sin enterarse de lo de la agente y su jefe. Todo iba de maravillas.
-Entonces galancete, ya son novios oficiales- declaró Emily a su amigo, él asintió.
-Sí, bueno, hace un tiempo ya…
-Sí, pero esto lo hace re-oficial- dijo rodando los ojos y gesticulando exageradamente con sus manos- irse a vivir con la pareja es un paso… gigante, por decir lo menos. ¿Estás seguro?
Ella realmente estaba feliz por su amigo, pero no dejaba de inquietarse. Ella adoraba a Spencer, y era la primera vez desde que lo conocía, que lo veía enamorado, muy enamorado. Y no quería que saliera dañado por nada en el mundo.
Emily recordó la vez que Reid le presentó a Cindy al equipo, había sido en una junta amistosa en la casa, más bien dicho mansión, de Rossi. La chica era muy agradable, y era justo como Reid. Se veían el uno para el otro y eso la dejaba tranquila. Su lado protector decía que no había nada de qué preocuparse.
-Oye, creo que es la decisión con más seguridad que he tomado en mi vida.- admitió el doctor.
-Me alegro mucho, Spence- dijo abrazándolo.
-Te voy a acusar con el jefe- dijo Morgan, quien iba entrando en la oficina-
-¿A quién?-preguntó Reid soltándose del abrazo de su amiga, pero manteniéndola tomada con un brazo por la cintura.
-A ti no, geniecillo. A la guapa esta.-dijo apuntando a Emily.- Tengo entendido que el jefe es celoso, y no le gusta que anden mirando ni tocando a su chica - advirtió con una ceja alzada. Emily rió - Pero Em, si vas a serle infiel… mejor conmigo ¿no? Reid es aburrido. Escógeme a mí hermosa, no te arrepentirás- bromeó.
Emily bufó ante las palabras de Morgan y sonrió al ver que Hotchner bajaba las escaleras para unirse a ellos. Ya era hora de irse a casa, habían terminado de archivar el caso recién trabajado y ya estaba anocheciendo, pero los ánimos estaban muy bien.
-¿Todo bien?- preguntó Hotch, mirando el resto de los agentes. Reid de inmediato soltó a Emily, quien lo miró sorprendida, reprimiendo su risa.
-Todo bien, señor- dijo en tono formal Reid. Morgan rió.
Hotchner los quedó mirando extrañado, se estaban riendo pero no le decían nada. Miró a Emily y ella le guiñó un ojo, haciéndole saber que realmente todo estaba bien.
-Bueno- dijo Morgan estirándose- este morocho sabrosón se va a su refugio con su chica.- dijo engreídamente, muy a su estilo- ¿te llevo, Spencer?
-Sí, gracias Morgan.- aceptó el rubio doctor.
-Nos vemos mañana chicos- dijo Emily besando a sus dos amigos, quienes luego de darle la mano a Hotch, tomaron sus cosas y se fueron.
-¿De qué se reían cuando bajé?- preguntó Aarón, sin contener más la curiosidad.
-Morgan ha dicho que eres celoso, y bueno, Reid me estaba abrazando cuando bajaste y me soltó de inmediato, creo que se asustó un poco.
Aarón rió fuertemente, y Emily lo siguió.
-¿vamos?- preguntó Emily.
-Vamos.
Se fueron en el auto de Aarón. Había tomado tiempo, unas cuantas discusiones y malos ratos, pero finalmente hace unos días Emily había accedido a que anduvieran en un solo auto. Sobre todo cuando la noche anterior la pasaban en la casa del otro, era tonto que salieran de la misma casa en autos separados, así que luego de tanta insistencia de parte de Aarón, ella a regañadientes había aceptado.
-¿vamos a tu casa o a mi departamento?
-Vamos a cenar a un restaurante- respondió Hotch, sin apartar la vista del tráfico. Emily se apoyó en su hombro sin reclamar nada. Le encantaba cuando Aarón hacía planes sin consultarle, sobre todo ese tipo de panoramas, pequeños, cotidianos.
…
-¿Qué hace aquí?- preguntó Emily por lo bajo a Rossi, en cuanto vio a Strauss paseándose por las oficinas, como organizando algo. La morena estaba tensa, no le agradaba que la jefa anduviese por ahí, siempre la ponía nerviosa.
-Ni idea, Emily- respondió David.- quizá viene a supervisar casos, hoy es Lunes, quizá quiere organizarnos para la semana.
Emily quedó perpleja cuando Strauss ingresó en la oficina de Hotchner, cerrando la puerta detrás de ella muy escandalosamente.
Pudo ver desde su lugar que Strauss le gritaba a su novio, hacía gestos con las manos y Aarón estaba calmado, respondiendo educadamente desde su puesto.
Emily sentía que se iba a desmayar. Era el fin de todo.
-Tranquila, hija- dijo en tono paternal Rossi.- tarde o temprano este momento iba a llegar, es mejor que sea antes- le dijo tratando de consolarla.
-Me van a despedir…- dijo con voz temblorosa, sentándose en la silla del escritorio de Dave.
-No lo creo, eres muy buena.
-Es que en el mejor de los casos es a mí a quien despedirán. Hotch no puede perder su trabajo, no por mi culpa.- dijo al borde de la histeria.
-Ay, Emily. No van a despedir a nadie. No des por hecho lo que aún no ha pasado.- dijo Rossi acariciándole suavemente la cabeza.
-¿Y si es a los dos a quienes despide?- insistió.
-Solo esperemos a ver qué pasa, hija.
Ambos se quedaron mirando en dirección a la oficina de Hotchner, la escena seguía igual, la mujer parecía gritar y Aarón permanecía calmado.
-Prentiss, ¿puede subir, por favor?- gritó Strauss cuando abrió la puerta.
Emily se paralizó, tuvo que obligarse a ponerse de pie y andar hasta donde la llamaban.
-señora- dijo cordialmente cuando llegó a la oficina de Hotch. Intentó mantener la calma, parecer segura.- ¿qué necesita?- agregó.
-Sabe muy bien por qué la llamo, agente- dijo la jefa en tono sarcástico.
-Si va a tomar cargos contra alguien, hágalo contra mí- dijo Hotchner, manteniendo su actitud tranquila.
-Silencio, agente Hotchner, por favor. Esto está prohibido, si lo saben ¿verdad?
Hotchner y Prentiss asintieron.
-¿qué pretenden?- pidió saber- ¿perjudicar al equipo? ¿Rendir mal en el trabajo?
-Disculpe, señora, pero nada de eso ha pasado en estos meses que llevamos juntos.- argumentó Hotchner.- nuestros casos siguen siendo resueltos con el mismo profesionalismo de antes, mejor aún diría yo. No creo que esto afecte a nadie.
-Soy yo quien decide eso, Hotchner- dijo en tono despreciativo la mujer.
-Seguimos siendo tan profesionales como antes- habló Emily por fin- pero si va a despedir a alguien, despídame a mí. Hotchner es la cabeza del grupo y…- se quedó callada al ver la mirada fulminante de Hotch, una mirada que la obligó a guardar silencio.
-Esto es realmente absurdo. -Dijo Hotchner
-Las reglas nunca son absurdas, agente- refutó Strauss- y esta regla específicamente existe porque en terreno necesitamos mentes despejadas, alejadas de todo lo demás, cerebros objetivos. ¿Qué tan objetivamente puede dirigir al resto de sus agentes, si entre ellos está su novia?
-Emily jamás ha tenido preferencia alguna es tratada como todo el resto de mi equipo, señora- se defendió él.- en terreno somos un par de agentes más resolviendo un caso. Nada más.
Strauss guardó silencio. Era verdad, ellos se habían mostrado igual de profesionales que antes en todos los casos, pero ella no quería aceptar eso. Ella siempre había tenido entre ceja y ceja a Aarón Hotchner, siempre buscaba algo que recriminarle, y esta era una excelente oportunidad para perjudicarlo, y Emily Prentiss por su lado, era una muy buena agente, pero a ella le molestaba que pasaran a llevar las reglas, pero esta chica había dicho que estaba dispuesta a perder el trabajo con tal de no perjudicar a Hotchner, algo inusual, algo que no todos dirían.
Evaluó la situación en su mente por un momento, mirando a través del vidrio, dónde vio a David Rossi mirando hacia ellos. Rossi le sonrió.
-Voy a darles una oportunidad.- dijo a regañadientes.- al primer descuido que vea en algún caso, por mínimo que sea… yo tendré que tomar cartas en el asunto.- dijo secamente.
Hotchner asintió, poniéndose de pie y parándose junto a Emily, quien parecía estar recobrando el color en el rostro, pero comenzaba a morderse las uñas. Aarón la miró de reojo.
-Gracias, señora.- dijo Hotch.
-Le garantizamos que aquello no pasará- aseguró una Emily más tranquila.
-Eso espero- dijo la jefa antes de salir de la oficina a la velocidad de la luz, sin darles oportunidad de decir algo más.
Se quedaron en silencio unos segundos, mirando la puerta por dónde Strauss acababa de salir.
Aarón fue el primero en reaccionar, se acercó a Emily y posó sus manos en sus caderas suavemente.
-Todo está bien, ¿lo ves?- dijo sacándole despacio la mano de la boca a Emily.- no te muerdas las uñas- regañó. Ella sonrió levemente.
-Eso parece.- dijo no muy segura.
Ella sabía que por ahora estaba todo bien, pero en su interior sentía que Strauss en algún momento haría algo para perjudicaros, cualquier cosa.
-No pensemos más en esto, ¿si cariño?- pidió Hotchner- estamos bien, ella ya lo sabe y no nos despidió a ninguno.- dijo tratando de levantarle el animo a su novia.
-Por ahora…- agregó Emily,
-Que se joda la jefa—dijo Aarón, haciendo reír a Emily.
-Hotch, ¡acabas de soltar una palabrota!- casi gritó con asombro.
-Lo siento.
-No lo sientas, realmente… ¡que se joda la vieja!- dijo Emily antes de besarlo entre risas.
…
-¿una salsoteca?- preguntó Reid con el ceño fruncido, mirando a las dos rubias, quienes a pesar de estar de vacaciones habían ido un rato a la oficina a ver si se necesitaba algo, y a Emily, quien estaba en frente de él, apoyada levemente en el escritorio.
La morena asintió sonriente.
-¿Y qué se hace allí? –Continuó Reid- ni siquiera sabía que esa palabra existía.
-Se baila… salsa- respondió García.- meneas tu cuerpo al compás de la música y agregas…
-¡sabor!- gritaron JJ y Emily al mismo tiempo.
-Anda Spence, ¡vamos! Será muy entretenido, además es viernes y desde hace tiempo no salimos todos juntos. Y vamos todos, solo falta tu confirmación- agregó una sonriente y suplicante JJ.
-Arg…- se quejó el genio- De acuerdo. Iré, pero no me pidan que baile, no sé bailar salsa- sentenció.
-Pero yo puedo enseñarte- ofreció Emily.-
-Y créenos, es muy, muy buena- agregó García, elogiando a su amiga.
-¿Quién es buena en qué?- preguntó Hotchner, quien recién estaba llegando a la oficina de García, donde estaban conversando.
-Esta morenaza- respondió JJ apuntando su amiga- bailando salsa. ¿A qué no, Hotch?
Aarón miró a Emily mientras se acercaba a ella y se ponía a su lado, pasando levemente un brazo por sobre el hombro de su novia. Se dirigieron una sonrisa mutuamente.
-No lo sé, nunca la he visto bailar salsa la verdad- admitió- pero de seguro que lo hace excelente.
Emily se sonrojó un poco. Aarón era el único que lograba que las mejillas de Emily tomaran un encantador color rojo cuando estaba cerca de ella, y cuando hablaba algo lindo acerca de ella.
García sonrió tiernamente al escuchar el alago de su jefe hacia su amiga. Nunca se cansaría de pensar en lo lindos que eran juntos.
-Y oye- dijo JJ cambiando de tema.- tienes que invitar a Cindy- advirtió a Spencer.
Reid sonrió al pensar en su novia, y futura conviviente. Cuando él se tomara sus vacaciones, la chica se mudaría con él, comenzarían una vida juntos, y eso lo tenía bastante ilusionado, contentísimo.
-Claro que sí-
-Bueno, no es que los esté echando, pero ahora me tengo que retirar- dijo García- tengo una cita con mi novio- informó en tono coqueto- nos vemos en la noche, mis agentes favoritos- dijo haciendo gestos con las manos para que todos salieran de su oficina. Ella jamás dejaría la puerta sin llave, sería un crimen.
Todos hicieron caso y luego de despedirse, dejaron la oficina de la hacker, y posteriormente la oficina de la UAC.
Aarón y Emily caminaron tomados de la mano hasta el estacionamiento, y él caballerosamente le abrió la puerta cuando llegaron al vehículo. Emily agradeció e iba a subirse, pero antes él la acorraló contra la puerta trasera y su cuerpo, besándola animosamente.
Ella claramente no se resistió ante aquél beso, aunque estaba sorprendida, nunca había hecho algo así en un lugar público, menos específicamente en el lugar de trabajo.
-¿y eso?- preguntó anonadada una vez que él se separó de ella, aunque sin dejar de abrazarla.
-Eso es porque te amo mucho, mucho, mucho- dijo muy cerca de ella, embriagando a Emily con su aroma. Cielos, ¡amaba su aroma!
Y demás estaba decir que amaba cuando le decía que la quería, o que la amaba, o cualquier palabra de amor… o cualquier cosa. Simplemente amaba todo de él. Incluyendo su ceño fruncido la mayoría del tiempo.
La morena sonrió y lo abrazó por el cuello fuertemente.
-También te amo, Hotch- dijo con su rostro apoyado en el pecho de su novio.- y creo que si Strauss nos viera en este preciso momento, de caería de trasero al piso- comentó, haciendo reír fuertemente a Aarón.
Luego de un momento en que permanecieron abrazados, decidieron ir rumbo a casa de Aarón. Aquél día él le había pedido a Haley que mantuviera a Jack con ella, para poder salir a distraerse. Mañana por la tarde vería a su hijo, así que tendría un tiempo para disfrutar con sus amigos y novia, algo que no vendría nada de mal.
Eso sí, antes pasaron por el apartamento de Emily para que ella recogiera algunas cosas, iba a quedarse en casa de Aarón hoy y necesitaría ropa. Por otro lado tenía que dejarle comida a Sergio, no quería que su gato muriera de hambre por una irresponsabilidad de ella.
Habían salido más temprano de lo habitual de la UAC, eran las siete cuando llegaron a casa de Hotch, y la junta con los amigos no sería hasta las diez de la noche. Tenían un tiempo para hacer cualquier cosa.
-Voy a preparar algo para cenar- anunció Aarón. Dejando su maletín y la cartera de Emily sobre la mesa del comedor.
-No- dijo ella mientras se sacaba su chaqueta.- hoy yo quiero cocinar algo para ti- ofreció sonriendo-
Aarón la miró sorprendido, alzando exageradamente una ceja y acercándose a ella. La abrazó por la cintura y finalmente sonrió.
-Me gusta mucho cocinar para ti.- afirmó- y atenderte y mimarte.- dijo con voz tierna, posando un casto beso en su mejilla.
-Si, lo sé, y a mí también me gusta mucho que lo hagas.-Confesó con una amplia sonrisa- Pero no quiero abusar. Todo este tiempo has hecho demasiado tú, cocinas, me llevas el bolso… me abres la puerta, me llevas a casa… y me hace sentir mal. Siento que no estoy entregando tanto como tú en nuestra relación.- agregó mordiéndose levemente el labio inferior.
-¿te volviste loca?- preguntó él, en tono serio.
-Siempre lo he estado la verdad- bromeó ella, pero Aarón no rió.
-No me gusta nada que digas eso. Me has dado mucho en este tiempo Em, estás conmigo, me quieres y me das la oportunidad de amarte. Es todo lo que te pido y me haces muy feliz con ello- sentenció él.- así que no quiero volver a escuchar un disparate como aquél. ¿Entendido?- preguntó mirándola directamente a los ojos.
Ella se limitó a asentir. Y finalmente Aarón le regaló una sonrisa.
-¿pero aún así puedo cocinar yo hoy?- insistió Prentiss- de veras quiero hacerlo-
-Puedes hacer lo que quieras, amor- le respondió él besándola en la boca- oye, pero… ¿sabes algo?- preguntó cuando dejaron de besarse.
Ella lo miró interrogante.
-¿Qué cosa?
-que te amo.- respondió con naturalidad él.
-¡Dios mío!- exclamó ella riendo- ¡eres tan cursi Aarón!
-¿te digo que te amo y me respondes con que soy cursi?- pregunta Hotch haciéndose el ofendido y alejándose de ella, dándole la espalda.
-Si- respondió Emily acercándose nuevamente a él y abrazándolo por la espalda- ¿algún problema?- preguntó apoyando su mentón en el hombro de Aarón y besando su mejilla, algo que alcanzaba a hacer solo porque ese día llevaba tacones altos. Sus estaturas no eran muy diferentes, pero aún así Hotch le llevaba unos centímetros de ventaja.
-Si- afirmó él- por lo mínimo esperaba un te quiero de vuelta.
-Te amo- le susurró Emily en el oído-
Aarón no respondió, ni se movió.
-Te amo- volvió a decir.
-Ya no vale. Yo te dije que lo dijeras y así no cuenta.- se quejó él en un tono casi infantil.
-Bueno…- se rindió Emily soltándolo con la intención de retirarse a la cocina.
Pero Aarón salió tras ella y la atrajo fuertemente hacia él, ella sonrió y volvieron a besarse. Aarón movió sus manos lentamente hacia el trasero de Emily por sobre su pantalón y ella rió bajito.
-Te amo, cariño- dijo Emily en medio del beso, haciéndolo sonreír.
Hotchner por supuesto que también la amaba a ella, y a esas palabras. Sobre todo si salían de la boca de Emily e iban dirigidas hacia él.
-Ya lo sabía- bromeó él- mientras sus besos iban descendiendo hasta la clavícula de su novia.- ¿sabes?
-¿me amas?- adivinó.
-Si, eso también- respondió Aarón, introduciendo sus manos por debajo de su blusa. Acariciando su espalda.- pero también quería decirte que creo que no te dejaré cocinar en este minuto.- volvió a buscar su boca para volverla a besar.
-¿y por qué no?- reclamó Emily, separándose un poco para mirarlo-
-Porque tengo ganas de que hagamos otra cosa- respondió él con una mirada seductora, algo que derritió un poco a Emily.
-¿ah sí?- preguntó ella con inocencia- bueno, te propongo algo.
Aarón asintió, mientras le desabotonaba la blusa e iba dejando al descubierto su piel.
-Nos servimos primero el postre- sugirió la morena con una voz muy sensual para Aarón, acompañada de una mirada demasiado tentadora- y luego… cocino algo.
-Perfecto. Suena ideal.- accedió antes de tirar la blusa al suelo.
Tendrían unas cuantas horas para disfrutar de la compañía del otro y eso era algo que no iban a desaprovechar. ¿Quién lo haría?
Aarón la tomó en sus brazos y se dirigieron a la habitación principal de su casa. Allí, no tardaron en despojarse de sus ropas y comenzar a amarse. Entre caricias exactas, en lugares precisos. Entre gemidos, muchos besos en la piel del otro, marcando su territorio… y susurrando el nombre del otro.
Emily gimió y rió a la vez, cuando Aarón succionó la piel de ella en el nacimiento de uno de sus pechos, algo que claramente dejaría una marca por unos cuantos días.
Y no le molestaba aquello para nada. Le encantaba la idea de que él la marcara cómo suya, igual que a Aarón le gustaba mucho la idea de saber que él tenía el derecho y el placer de dejar algo suyo en su cuerpo. Una demostración de la intimidad y el amor que había entre ellos dos.
…
-¡guau!- exclamó Emily cuando Aarón caía rendido sobre ella, enterrando su cabeza en el cuello de su novia.-
Estaban sudados, agotados, agitados y por sobre todo muy enamorados. De la misma manera en que se sentían juntos luego de hacer el amor.
-eres increíble- le dijo él, al tiempo que depositaba un beso sobre la marca que le había dejado.
Emily rió.
-¿sabes hace cuanto no tenía una de esas?
Aarón levantó su cabeza interrogante. Con el semblante serio negó con el gesto. La idea de que alguien hubiese tenido el beneficio de hacer lo que él ahora hacía con ella, era algo que realmente odiaba pensar.
-Nunca- admitió ella, haciendo que su gesto se relajara.- eres el primero que me hace eso- confesó con una sonrisa.
Y Aarón volvió a apoyar su cabeza sobre el pecho de su novia, sintiéndose satisfecho de ser el primero en algo en la vida de Emily, y esperaba ser el único, y el último.
Emily buscó la mano de Aarón y entrelazó sus dedos, acariciando con su dedo índice sus nudillos. Permanecieron así por un instante, en silencio. Hasta que aquél silencio fue irrumpido por un sonoro bostezo por parte de ella. Aarón se incorporó un poco, sin soltar sus manos entrelazadas y la miró.
-Lo siento- se disculpó la agente- tengo sueño-
-Creo que deberíamos quedarnos durmiendo en vez de ir a bailar- sugirió.
-No, no me lo perdonarían. ¿Sabes acaso todo lo que le insistimos a Reid para que fuera? Sería horrible si lo dejo plantado a él y a los demás. Por otro lado, Morgan rompió con su "novia" el otro día y bueno, para cuando le pregunté cómo podría animarlo, me dijo que se sentiría mucho mejor si bailaba con él hoy.- explicó.
-Ah, entiendo. Vas a bailar con Morgan. ¿Y yo qué?- inquirió con una mirada bastante acusadora.
-Serán solo una o dos canciones. Las demás, todas serán para ti- le respondió con un guiño. ¡Eres tan celoso!- dijo luego, riendo.
-Sí. Soy muy celoso- reconoció Aarón, encaramándose sobre su novia nuevamente- así es que deberás controlarte con tus amiguitos si no quieres que te llene de chupetones para marcar mi territorio.- bromeó Aarón.
Emily rió escandalosamente ante la idea de Aarón. Aquello era muy de adolescentes, nunca se esperaría que Aarón le hubiera dejado una marca así, pero lo encontraba demasiado… encantador. Y sexy.
Luego de aquella conversación que terminó nuevamente con ellos haciendo el amor, sin muchas ganas se levantaron y se turnaron para ir a ducharse. Aarón fue primero, mientras Emily cocinaba algo rápido. Tenían poco tiempo, ya eran las nueve y quince y no querían llegar demasiado impuntuales a la cita con sus amigos.
…
-yo no sé cómo le haremos, pero toda mi vida he dormido en el lado izquierdo de la cama, y no tengo la intención de cambiarlo.- sentenció un muy serio Spencer a la pelirroja que estaba a su lado.
-Y yo lo siento más, corazón. Mis intenciones están muy lejos de ceder mi lugar, así es que acostúmbrate al lado derecho. El izquierdo se queda conmigo- contradijo Cindy, mientras jugaba con la bombilla de su trago.
-¿Chicos, les digo algo? En mi humilde opinión, claro- dijo Rossi al escucharlos discutir.
Ellos tres habían sido los primeros en llegar a la salsoteca, y David ya se estaba mareando tanto escucharlos discutir por el lado de la cama, llevaban casi quince minutos hablando de lo mismo.
-Claro, Dave- pidió Rossi- siempre tus sabios consejos han servido.
-Bien. –Se acomodó la garganta- ¿Qué diablos importa el lado de la cama? Cuando se está con quien se quiere… lo menos importante es el lado izquierdo o el derecho. Después de hacer el amor, no hay nada como acurrucarse en los brazos de la pareja, aunque sea incluso en el suelo. Siempre estará todo revuelto y créanme, con el tiempo, eso ya no les importará, quizá hasta terminen durmiendo el uno encima del otro- soltó de una vez un muy experimentado Rossi.
Spencer y Cindy se quedaron mirando, ambos reprimiendo una sonrisa. El hombre tenía razón, pero la manera en que lo había dicho… había causado pudor en ambos.
-Tienes razón, creo- estuvo de acuerdo Reid, tomando la mano de su novia, quién le guiñó un ojo.
-Suele suceder- dijo ególatramente Rossi, dando un sorbo a su vaso de whisky.
Poco a poco fueron llegando los demás. García y JJ llegaron juntas, la hacker la había pasado a buscar a su casa. Morgan llegó un poco después de veinte para las once y veinte minutos después aparecieron unos muy sonrientes y radiantes Aarón y Emily.
-No quiero ni imaginar porque llegan tarde y con esas sonrisitas- dijo Derek en un tono muy pervertido e insinuador.
-Entonces, calla, amigo- le aconsejó Emily mientras tomaba asiento en la barra, junto a los demás. Hotch se quedó de pié de tras de ella, apoyando sus brazos sobre los hombros de la mujer que amaba.
-Bien, mejor no digo nada- se retractó Morgan, sonriendo.- oye bombón de chocolate blanco- dijo dirigiéndose a Penélope- ¿me concedes esta pieza de baile?- le preguntó estirándole la mano con galantería.
Penélope no lo pensó ni un segundo. Allí habían ido a bailar, y si aquél hombretón la invitaba… nadie que estuviera en sus cinco sentidos se negaría ante aquella petición. Ella tomó su mano y ambos se perdieron en la pista de baile.
-¿Bailas, señorita Jereau?- preguntó caballerosamente Rossi a JJ, quién con mucho gusto accedió.
-Spence…- comenzó Cindy
-No sé bailar esto, Cin- se quejó el rubio, al adivinar las intenciones de su novia.
-No es difícil, solo tienes que seguirme. ¿Sí? ¡Di que sí!- rogó la pelirroja.
Spencer suspiró y finalmente la tomó de la mano y se perdieron en la pista al igual que los demás. Esa mujer era su perdición.
Emily miró divertida a sus amigos, Derek y García no lo hacían nada de mal, aunque más se reían y bromeaban que bailaban. JJ era dirigida por Rossi, quien manejaba muy bien el ritmo de la salsa. A Reid no le iba tan bien, le costaba un poco coordinarse con Cindy, pero entre los dos hacían el intento.
Llegaron los tragos de Aarón y Emily y ambos dieron un largo sorbo.
-¿Baila conmigo, jefe?- pidió la agente a su novio.
Él la miró divertido.
-No sé si sea buena idea que un jefe baile con su subordinada- respondió Aarón.
-Serás cara dura- murmuró Emily, haciendo reír a Aarón.
Se tomaron de la mano y se dirigieron hacia dónde estaban bailando los demás. Los esperaba una divertida y sabrosa noche por delante.
Emily era quien mejor dominaba aquél ritmo, pues era la única que había tomado clases. Así que todos los que bailaron con ella, lograron captar los pasos y lucirse en el baile.
Aarón, las veces que no bailó con ella, la miraba con orgullo y admiración. Su mujer lo hacía todo bien. De eso no cabía duda.
Y nuevamente se sintió afortunado, de que fuera suya. Y de que. Aunque no se le notara con el vestido que llevaba puesto, había sido él quien le dejó un chupetón en un lugar bastante intimo.
Intercambiaron parejas varias veces, todos bailaron con todos y rieron entre todos.
-¿viste que no era tan difícil, Spence?- preguntó Emily una vez que todos estaban fuera de la salsoteca. Era tardísimo, pasaban las cuatro de la madrugada y se estaban despidiendo.
-Solo le falta práctica- comentó una risueña Cindy.- con unos cuantos bailes más, será experto-
-No lo dudo, galancete- opinó Derek
-Cállate, Morgan-se quejó un avergonzado Reid, definitivamente no quería que su baile fuera tema de conversación.
