Nota de la autora: Si, hoy es miércoles así es que toca capítulo nuevo, aunque haya subido ayer... ¡yuuuju! jajja emm bueno, hoy estoy feliz ya que mi Chile querido ¡ganó el partido que nos clasifica en octavos de final en la world cup! -Bueno, ese era el comentario extra-

Espero les guste el cap, por fas dejen reviewsss hermosos :) Besos!


La alarma de Emily sonó a las nueve de la mañana. Demasiado temprano para ser día sábado, y su primer día de sus vacaciones, pero ella había decidido que no debía irse demasiado tarde de la casa de Aarón, ya que Jack llegaría y ella no quería ocupar el tiempo que les tocaba entre padre e hijo.

Se estiró un poco por sobre su novio y apagó la alarma. Hotch, aprovechando la cercanía, no demoró en envolverla en sus brazos.

-Apaga eso y sigue durmiendo, amor- dijo adormilado.

-No, tengo que irme pronto- confesó ella, besándolo en la mejilla.

Aquella respuesta hizo que Aarón despertara de pronto. La miró con el ceño fruncido, esperando a que le explicara por qué debía irse.

-No me mires así- se defendió la morena, mientras se acomodaba el cabello detrás de la oreja.- no quiero intervenir en tu tiempo con Jack.

Hotch soltó una sonrisa tierna. Ella estaba loca, definitivamente.

-cariño, sabes que no interrumpes nada. Y también sabes que Jack disfruta el tiempo que pasa con los dos. ¿Me harías el favor de quedarte?

-Pero es que él necesita tiempo a solas contigo, Hotch- siguió refutando.

-Y hemos tenido bastante. En serio.- aseguró él-

Emily guardó silencio por un momento. Él tenía razón, y ya no podía seguir defendiéndose porque él ganaría a toda costa. Y era demasiado temprano para discutir, sobre todo por algo tan… bueno. Que ella y Jack pasaran tiempo juntos con Aarón, no tenía nada de malo, menos a ojos de Hotch. Y ella no tenía por qué privarlo de ver a las dos personas que el más quería juntas.

Eso era ser egoísta. Él ya una vez le había dicho lo importante que era para él que se llevara bien con su hijo, y de igual forma no se cansaba de decirle que se había ganado a Jack completamente.

-Bien, me quedo. Pero solo un rato corto luego de que él llegue- accedió finalmente.

-Gracias- dijo dulcemente antes de besarla en la cabeza y acomodarse para seguir durmiendo.

Se quedaron en la cama unas cuantas horas más, durmiendo, acurrucados.

Haley llamó por teléfono a Hotch a eso del medio día, comunicándole que ya iban de camino para allá. Así es que decidieron levantarse y comenzar el día.

Cuando tocaron la puerta Aarón estaba en el baño, así es que fue ella quien tuvo que ir a abrir.

-¡Emmy! – gritó el niño abrazándola.

-Hola, Jack.- lo saludó ella con una sonrisa.- ¿Qué tal, Haley?- dijo dirigiéndose a la otra morena.

-Hola, Emily- saludó amistosamente Haley.

-¿Dónde está papá? – dijo el pequeño Jack buscando con la mirada a su padre.

-Está en el baño. Oh, pero pasen.- dijo sintiéndose descortés por no haberlo dicho antes.

Jack y su madre pasaron a la casa y Jack fue a dejar su mochila sobre el sofá, luego desapareció de la vista de las dos mujeres, yendo en busca de su padre. Haley se quedó en la entrada con Emily, conversando.

-¿Quieres algo de beber?- ofreció

-No, gracias. Estoy bien así. Solo quiero saludar a Aarón y decirle algo acerca de una tarea. Debo irme rápido- le respondió con una sonrisa.

Para cualquier persona aquella situación hubiera sido incomoda. ¿Ofrecerle algo de beber a la ex esposa de tu novio, en la casa que había sido de ella? Raro e impensable, por decir lo menos.

Pero para ellas no lo era. Ambas sabían cómo era la situación, y estaba bien. No resultaba incomodo ni nada de eso. A Haley realmente le agradaba la nueva novia de Aarón, y sinceramente se alegraba y aliviaba al mismo tiempo que su hijo pasara tiempo con ella, no con otra mujer que no fuera de su agrado.

Y para Emily, Haley era una buena mujer, no tenía por qué sentir recelo o algo así hacia ella, si, había sido la esposa de Aarón varios años y tenían un hijo, pero ella tenía claro que eso era pasado. Bueno, su relación era parte del pasado, claramente Jack no lo era, pero eso no se presentaba como un problema para ella, podía lidiar con eso de una excelente manera.

-Haley- saludó Aarón, quien venía con su hijo en brazos. - ¿Qué tal?

-Hola Aarón- respondió ella sonriente- Muy bien, gracias. ¿Se la pasaron bien anoche?- preguntó recordando que saldrían con amigos.

-Ah sido una velada muy agradable- respondió Hotch, dejando a su hijo en el suelo.

-Me alegra oír eso. Eh… oye, Aarón, Jack debe hacer una tarea, una entrevista a algún profesional- le informó.

-Sí, pero no puede ser a los padres- dijo el niño con el ceño fruncido, pareciéndose a su padre-

-Exacto- continuó Haley- así es que se me estaba ocurriendo…- dijo mirando a Emily.- ¿por qué no entrevistas a Emily, cariño?- preguntó a su hijo, a quién se le iluminó el rostro.- Claro, solo si ella quiere.

-Por mí no hay problema- contestó Emily de antemano.

-¡Genial!- gritó un eufórico Jack- yo quería entrevistar a una escritora como mamá, pero no se podía… y luego a un agente de la FBI como papá, pero tampoco se podía. ¡Pero entrevistar a Emily será lo más!- gritó abrazándose a las piernas de Emily, quien lo miró con una sonrisa.

-Bien, entonces trabajaremos en eso hoy, pequeñín. -Dijo su padre.

-Las preguntas ya las tiene hechas, las avanzamos ayer, pero si se les ocurren más… bienvenidas sean- dijo Haley, agachándose a la altura de su hijo para besarlo de despedida- te portas bien, te quiero mucho.- dijo antes de besarlo en la mejilla.

-Te quiero mami.

-Nos vemos mañana por la noche, Aarón. Hasta pronto Emily- se despidió de ellos y salió de la casa.

Luego de un exquisito almuerzo, preparado por los tres, entre risas y conversaciones, se dedicaron un rato a mirar las caricaturas favoritas de Jack. Ben10

Era primera vez que Emily veía aquella caricatura, así es que antes de sentarse a ver el episodio, Jack le hizo una pequeña introducción.

-Mira, Emmy, Ben era un niño de 10 años bastante común, pero un día encontró el Omnitrix, que es así como un reloj, y eso lo deja convertirse en diferentes alienígenas. ¿Entiendes?- Emily asintió, y Aarón sonrió al escuchar a su hijo explicarle tan seriamente unos monos animados a su novia. –Y bueno, básicamente de eso se trata. Mejor ya no te cuento más y veamos, ya va a empezar.

-De acuerdo- dijo una entusiasmada Emily. Y no era que estaba entusiasmada por ven la serie en sí, sino que la energía de Jack al hablar de su caricatura era realmente contagiosa.

Jack prefirió sentarse sobre un cojín en el suelo, más cerca del televisor. Siempre hacía eso cuando veía algo que realmente le gustaba. Por su parte Hotch y Emily se sentaron detrás de él, en el sofá, Emily apoyando su cabeza en el hombro de Hotch.

Cualquiera que viera la escena pensaría que eran una familia, una muy bien constituida familia. Aarón no pudo evitar pensar en ello y se emocionó un poco.

Suspiró. Se sentía muy feliz de que Emily accediera a compartir momentos como aquél con él y su hijo, y a la vez que su hijo quisiera compartir sus intereses con Emily, e integrarla en sus actividades de cierto modo.

Besó la cabeza de su novia a medida que el episodio comenzaba.

-Gracias por esto- susurró despacio, para no interrumpir el programa de Jack.

-No debes agradecer nada- dijo Emily en un susurro también.

-¡Papá, Emmy! ¿Se imaginan si yo me encontrara un Omnitrix algún día?- preguntó en cuanto terminó el episodio, sentándose en medio de Emily y Hotch.

-Sería seguramente algo muy… -buscó la palabra adecuada.

-increíble- completó la oración Emily.

Jack la miró asintiendo.

-¿te ha gustado la serie, Emmy?- preguntó con entusiasmo.

-¿Bromeas?- preguntó Emily abriendo ampliamente los ojos- ha sido increíble, creo que comenzará a ser mi nueva serie favorita, ese Ben es muy aventurero. Además me gusta eso de los alienígenas. Son muy interesantes- respondió, haciendo que Jack sonriera y la abrazara.

-¡Eres genial, Emily!- chilló el pequeño-

-Si, es muy genial- acordó Aarón- pero ahora, amiguito, es tiempo de empezar a hacer esa tarea. Ve a por tus cosas.

El niño de un salto se puso de pie y corrió escaleras arriba para buscar su mochila en su cuarto.

-Creo que mi hijo te quiere más que a mí- bromeó Hotch al quedar solo con Emily.

-Tonto, no es así-

-Solo aclárame una cosa…- dijo frunciendo el ceño- ¿debo ponerme celoso de ese tal Ben ahora?- preguntó haciendo que Emily estallara en carcajadas.

-Creo que si, eso de los aliens es bastante más tentador que un simple agente del FBI ¿sabías?

Ahora fue el turno de Aarón de reír exageradamente.

-¡Ya!- gritó Jack bajando las escaleras.

-Vamos a la mesa- ordenó Hotch- así estaremos más cómodos y ese informe quedará más ordenado.

Los tres de dirigieron hasta la mesa del comedor y Jack fue el primero en tomar asiento, luego Emily junto a él, y Aarón en frente de ambos.

-Primero cuéntame, Jack. ¿Qué precisamente tienes que incluir en la entrevista?

Mientras el niño sacaba su estuche, su cuaderno y todo lo necesario, respondió:

-Cosas como en qué trabajas, por qué elegiste aquél trabajo, qué haces exactamente…

Y siguió enumerando, casi diciendo todas las preguntas, hasta que Aarón, con una sonrisa en su rostro, lo detuvo y le dijo que mejor comenzara con las preguntas de una vez, que fuera al grano.

Y Jack comenzó con la entrevista, Emily respondió las más de diez preguntas con muchos detalles, y varias veces Jack se desvió del tema preguntándole otras cosas acerca del trabajo, cosas que no incluiría en el informe, pero que a veces su padre no le contaba y que él encontraba demasiado interesante. Cada vez deseaba más ser un perfilador como su padre, y ahora también como Emily, quien se estaba transformando en su chica favorita.

Luego de poco más de tres horas de agradable conversación acerca de lo que era ser un trabajador del FBI, dieron por terminada la entrevista, dejando a un Jack muy satisfecho con su trabajo, e ilusionado porque sabía que tendría una excelente nota, y por todo lo que había descubierto del trabajo de ellos dos.

Dejaron que el pequeño finalmente subiera a su cuarto a jugar videojuegos, y ellos se fueron a la cocina a preparar unos cafés.

-Ten- Emily le tendió un tazón de café a su novio.

-Gracias- dijo él.

Emily tomó el de ella y se apoyó en el mueble de cocina junto a Aarón, quien estaba en la misma posición.

-¿Sabías que ahora serás algo así como una heroína para Jack?- preguntó mirándola mientras bebía su café.

-¿Y eso? ¿Por qué lo dices?- preguntó ella con una media sonrisa.

-Pues porque él siempre pensó que lo de los agentes era cosa de hombres, le es muy novedoso que una mujer haga lo mismo que su papá, lo tienes impresionado…

-Y tú siempre has sido su héroe.- agregó Emily-

-Algo así… si hay algo en este mundo que me he encargado de hacer bien, es darle el mejor ejemplo a mi hijo.

-Lo has hecho excelente, amor- dijo ella dejando su café a un lado y parándose en frente de él, abrazándolo por la cintura.

Él la miró a los ojos y sintió su perfume cerca de él. Le encantaban aquellos momentos en que estaban tan cerca, conversando, mirándose, sintiéndose.

-Gracias por decir eso- le dijo, y luego la besó.

Un beso exquisito. Él lentamente pidió permiso para entrar en su boca, permiso que claramente ella le cedió. Fue un beso largo, en el que se sintieron, se saborearon y se disfrutaron.

Emily suspiró en cuanto se separaron, y él sonrió.

Estaban demasiado enamorados.

-Me encanta la mezcla de tu sabor y el café- le dijo él.

Una vez ya se lo había mencionado, pero es que era cierto. Emily sonrió ante el piropo.

-Y a mí me encantas tú, amor.

Ella se mordió la lengua cuando procesó las palabras que le había dicho. Se estaba poniendo igual de cursi que él y eso era… extraño, había sonado como él. Ella nunca había sido de ese tipo de mujeres. No es que no le gustara el romance, pero ese tipo de comentarios no eran comunes en ella.

Volvieron a besarse, con la misma intensidad del beso anterior, hasta que el celular de Aarón vibró en su bolsillo. Emily se intentó separar de él, pero Aarón no quería y la volvía atraer hacia su cuerpo.

-Puede ser importante- le dijo contra sus labios.

Pero Aarón no pensaba así. Las dos personas más importantes para él, estaban en ese preciso momento con él bajo el techo de su casa, una entre sus brazos y la otra en su cuarto jugando. ¿Qué más podía ser importante?

El negó con la cabeza y continuó con su tarea de besar a su novia, ahora repartiendo besos en su cuello.

-Contesta- le insistió Emily con pesar. Realmente no tenía ganas de que el parara de hacer aquello con sus labios.

Aarón bufó, y finalmente sacó su teléfono del bolsillo.

-¿Diga?- dijo en cuanto atendió.- ¿En serio?... ¿qué tan grave es?... ¿Cuántas…? Pero eso es demasiado para tan poco tiempo… Si, señora. No hay problema.

Emily lo escuchaba atenta mientras tomaba su café. Por el tono profesional de su voz supo que era trabajo. Y por la forma en que dijo señora supo que con quien hablaba era Erin Strauss.

Hotch colgó el teléfono con cara de pocos amigos.

-¿Problemas?- preguntó con cara de preocupación.

-Necesita que vaya a la oficina a ver personalmente unos documentos de un caso que se cerró hace mucho tiempo, él del rockero, ¿lo recuerdas?

Emily hizo memoria y luego asintió lentamente, mordisqueándose el labio.

-Aquél que mataba a sus víctimas con música pesada de fondo.

-Exacto- respondió Aarón.- resulta que se escapó de prisión hace una semana y hasta la fecha han aparecido diez cuerpos de víctimas con las características de su modus operandi.

-¿Tenemos que ir todos a la UAC?- preguntó una cabreada Emily.

¿Por qué interrumpían sus vacaciones? ¡Malditos maleantes!

-No, solo yo. Es solo para empezar a organizar el caso y reabrirlo, en cuanto Strauss llegue a Quántico le entrego el mando. Increíblemente recuerda que estoy de vacaciones e incluso de disculpó por interrumpírmelas- dijo alzando una ceja.

Emily asintió con asombro. Pero no por eso dejaba de estar fastidiada.

-El problema es que no se qué hacer con Jack. Si se lo llevo a Haley ya no lo vería hasta el próximo fin de semana y…-

-Hey, no te preocupes- lo cortó Emily- creo que podría quedarme con él hasta que llegues.- ofreció.

Aarón se sorprendió ante aquella propuesta. Y le encantó que Emily estuviese dispuesta a cuidar de su hijo por unas horas, y que no tuviese problema en pasar unas solas con él.

De pronto la imagen de Emily en su casa, con su hijo, le pareció encantadora.

-¿Podrías hacer eso, en serio? ¿No te molestaría?

La morena rodó los ojos.

-Claro que no me molestaría, tonto.- dijo antes de darle un beso rápido e ir a sentarse en una silla en la mesa de la cocina.

-Eres la mejor. ¿Lo sabías?- le dijo sonriendo.

Emily asintió y se acomodó el flequillo hacia un lado.

-Si, lo sé.- bromeó.

-Iré a avisarle a Jack que saldré un rato.

-Adelante- lo incitó ella.

Y un sonriente Aarón dejó la cocina en dirección al cuarto de su hijo.

Al llegar, se encontró con su hijo jugando minecraft en la computadora, sonrió nuevamente al ver el ceño fruncido de Jack, señal de que su hijo estaba concentradísimo.

-Hey amigo- le habló.

-¿Si papi?- preguntó el niño desviando la mirada de su computadora, prestándole atención a su padre.

-Ocurrió algo en la oficina y tengo que ir por un rato.

El niño bajó la mirada cabizbajo, asumiendo lo que ya había pasado otras veces.

-¿Tendré que volver con mamá?- preguntó con ojos tristes.

-De hecho… -Aarón se hincó al lado de la silla de su hijo para hablarle, odiando ver su mirada entristecida.– Emily me propuso otra cosa. ¿Te importaría quedarte con ella mientras estoy fuera?

El semblante de Jack, de pronto se iluminó completamente. No solo no tendría que volver a casa antes de tiempo, sino que se quedaría con una de sus personas favoritas de esos días.

-¡Eso sería lo máximo!- respondió el niño saltando de su silla a los brazos de su padre, quien de no haber sido tan fuerte, hubiese caído al suelo de trasero. Pero no fue el caso.

-Bien, entonces. Trataré de volver lo antes que pueda, y necesito que te portes muy bien con Emily. ¿De acuerdo?

-¡Sí que si papi!- dijo un muy feliz Jack.

-Gracias, amigo.- le dio un beso y se puso de pie para salir del cuarto.

Se fue a su habitación, en dónde se cambió los cómodos jeans y polera de algodón por un traje formal y aburrido.

Emily entró al cuarto en el momento en que él estaba en frente del espejo haciéndose el nudo de su corbata gris.

-Te ayudo con eso- dijo ella acercándose a él, quitándole sus manos de la corbata y comenzando ella a hacer el nudo.

Y nuevamente Aarón sintió esa sensación cálida en su pecho. La idea de tener a Emily en su casa, y de que vivieran estas situaciones tan rutinarias, cada vez le gustaban más.

-Listo- dijo ella cuando terminó, posando sus manos en el pecho de su novio.

-Gracias- susurró Aarón, abrazándola un poco por las caderas.- te amo por eso y muchas cosas más.

-te amo, guapo.- Respondió ella, besándolo.

Salieron del cuarto y bajaron la escalera juntos, de la mano. Emily lo despidió en la puerta de la casa con otro beso, y él abandonó la casa con una sonrisa imborrable y dedicándole un te amo a Emily.

En cuanto la pelinegra cerró la puerta, Jack, quien bajó las escaleras corriendo, se puso en frente de ella con una radiante sonrisa plegada en su rostro.

Ella le sonrió de vuelta, adivinando los pensamientos del pequeño. Quería jugar, o hacer algo con ella, y por supuesto que Emily no se negaría.

-Bien, amigo. ¿Qué quieres hacer?- Preguntó.

-Tengo hambre- admitió el niño- ¿sabes hacer galletas, Emily?- preguntó esperanzado.

Emily agradeció en su interior el hecho de ver programas culinarios de vez en cuando en sus momentos de ocio. Aunque nunca lo había llevado a la práctica, tenía la teoría muy clara. ¿Qué tan difícil podría ser?

-Claro, pero necesitaré de tu ayuda. ¿Te animas?

-¡Si!- dijo antes de salir corriendo en dirección a la cocina, Emily lo siguió a paso rápido.

Al llegar, Jack ya estaba ubicado en el mesón en donde cocinarían, aún era pequeño, así es que estaba sentado sobre sus piernas en una silla, para alcanzar mejor. Emily encontraba a ese niño tan adorable, que no podía dejar de sonreírle.

-Bien, necesitaremos Huevos- Jack se bajó de un salto de la silla y fue en busca de los huevos- harina, azúcar, sal… y por supuesto ¡chocolate!

Entre los dos buscaron los ingredientes y se pusieron manos a la obra.

Mientras Emily batía la mezcla, Jack, quien hacía dibujitos en harina que había derramada sobre la mesa, le habló.

-Emmy, ¿puedo contarte una cosa?

-Por supuesto- accedió ella, apartando la vista del recipiente y mirándolo a él.

-Voy a pedirle a Amanda que sea mi novia- confesó el niño con un poco de vergüenza evidente en su rostro.

Emily se enterneció y sorprendió al mismo tiempo, pero trató de disimularlo para que no se notara en su rostro, Jack le estaba contando algo íntimo y ella quería hacerlo sentir bien por sobre todo.

-Eso es genial, amigo- le dijo con una sonrisa- ¿Y quién es Amanda?

-Es una compañera de la escuela- contó él- A veces pasamos los recreos juntos y compartimos nuestra colación. Es muy bonita.

Jack la miró por un momento y luego con asombro, señaló:

-¡Oye, y se parece un poco a ti!- chilló.

-¿A mí?- preguntó divertida.

-Si, ella también tiene el cabello negro y los ojos de tu mismo color. Pero ella usa dos coletas, o a veces se trenza el pelo.

-Esa Amanda debe ser muy interesante.

-Le gusta ciencias, igual que a mí- siguió contando Jack- a veces también trabajamos en los proyectos juntos.

-Eso está muy bien. Es algo muy bueno trabajar en equipo con gente que tiene tus mismos intereses- le dijo al pequeño.

Ella estaba cada vez más asombrada. ¿De veras estaba teniendo esta conversación con un niño de ocho años? Jack era increíble. Se preguntó si Hotch o Haley estaban al tanto de esta situación, o si el pequeño, por alguna razón, solo se había atrevido a contarle aquello a ella.

-Si. ¿Crees que mamá se moleste si tengo novia?- preguntó Jack, aclarándole a Emily que al menos su madre no tenía idea.

-No lo sé amiguito, aunque pensándolo bien, no lo creo. Deberías contarle, yo creo que le gustaría saber.- Contestó mientras repartía la masa de las galletas en la bandeja del horno.

Jack pensó en silencio un momento, mientras veía lo que hacía Emily.

-Mi papi la otra vez me dijo que si me gustaba Amanda, debía decírselo. Es por eso que le diré que sea mi novia- dijo con orgullo el niño.

-Eso es cierto. Sobre todo si tienen tanto en común como tú me dices- agregó mirándolo con un gesto enternecido.

Jack le sonrió.

-¿Cuánto se demorarán las galletas en estar listas?- Preguntó de pronto, cambiando el tema.

-Unos diez minutos. –Respondió mientras terminaba de llenar las bandejas de lata.

-¿Podemos jugar un partido de tenis en la wii, mientras esperamos?- ofreció el niño con ilusión.

-Por supuesto. Ve a encenderla mientras yo termino con esto- le respondió Emily mientras abría el horno.

Jack no esperó ni una palabra más e hizo carrera hasta el living, en dónde puso el canal que conectaba con la wii y la prendió.

Buscó el juego y lo puso, mientras tomaba el mando y programaba todo.

Jugaron por unos minutos, el primer set lo ganó Jack, lo que celebró por bastante tiempo. Luego de aquello, fueron a por las galletas a la cocina. Habían quedado simplemente deliciosas. Jack devoró unas cuantas y Emily un par, Jack acompañó las galletas con un vaso de leche tibia y Emily con un capuccino.

Después de aquello, volvieron al living y continuaron la competencia de tenis. Luego fue el turno de Emily de ganar, después el de Jack, posteriormente Emily de nuevo, creando un empate. Finalizaron con el juego para determinar el ganador, que finalmente fue Jack.

Ya eran las diez de la noche cuando terminaron de jugar. Emily le recomendó al pequeño que fuera a dormirse, pero él se negó y le pidió, o más bien suplicó a la novia de su padre para que se quedaran viendo una película. Y ella no se pudo negar, aquellos ojitos de Jack, pidiendo permiso para quedarse levantado más tiempo, podían con ella.

Decidieron, entre los dos, luego de que el pequeño Hotchner diera una larga lista de recomendaciones, ver mi villano favorito dos. Emily había visto la uno, pero no la dos, y Jack habló maravillas y dijo que era una de sus favoritas, así que no se habló más.

Se acomodaron en el sofá, Jack apoyó inconscientemente su cabeza en el hombro de Emily, lo que a ella le pareció… bien. Y de a poco a lo largo de la película, el niño fue acomodándose hasta quedar recostado sobre las piernas de ella. Emily, en un gesto muy maternal, sintió ganas de acariciarle el cabello, y lo hizo, era suave y sedoso, como el de su padre, solo que el color era distinto; Jack era rubio como su mamá.

-¿Em?- susurró el pequeño adormilado, en medio de la película-

-¿Si?

-¿Puedes quedarte a dormir con nosotros hoy?- pidió.

Emily sonrió aunque Jack no podía verla. Que él le pidiera algo así, era algo que le demostraba que lo estaba haciendo bien en cuanto al niño y que realmente si la aceptaba.

-Claro Jack.- accedió.

Al cabo de unos minutos más o menos, el pequeño Jack cayó rendido en un sueño profundo. Y Emily, unos minutos después, no pudo evitar quedarse dormida también. No sin antes tapar al niño con una manta.

Aarón metió la llave en la cerradura de su casa a eso de las doce de la noche. De inmediato sintió el aroma de algo horneado, al parecer eran galletas… y sintió la calidez del hogar. Entro despacio, al ver que no había ruido en la casa, suponiendo que estarían dormidos y sintiéndose triste por haberse perdido el día con sus dos personas favoritas.

Pero cuando entró al living y los vio dormidos ahí, juntos, cobijados con una manta… la tristeza desapareció por completo, siendo reemplazada por ternura y una sensación de paz.

Se acercó despacio y contempló aquella imagen por un momento. Verlos allí de una forma tan familiar, le causó algo que era difícil de explicar, no encontraba la palabra para definir ese sentimiento, pero era algo hermoso.

Se acercó despacio y besó a Emily en la frente. Ella no tardó en abrir sus ojos y sonrió al verle allí.

-Hola- susurró ella muy bajito, para no despertar a Jack.

-Hola- le respondió él del mismo modo- lo llevaré a su cuarto.

Hotch cerró la puerta del cuarto de Jack despacio, y luego volvió a bajar las escaleras en dirección al living, en donde se encontró con una muy sonriente Emily que lo esperaba estirándole los brazos para que se acercara a ella. Él no vaciló en hacerlo, se sentó junto a ella y la besó tiernamente, apoyándola sobre el respaldo del sofá. La había extrañado las horas que había estado lejos, demasiado. Y ella no se sentía muy diferente a él.

Cuando se separaron de aquél beso, ella le acarició la mejilla con dulzura, y él le sonrió.

-¿Qué es lo que huele tan bien?- preguntó él, mientras se recostaba en el sofá con la cabeza en el regazo de Emily, similar a como había estado su hijo momentos antes.

-Horneamos galletas- respondió Emily.

Hotch asintió y abrió levemente la boca en señal de asombro. ¿Ellos habían cocinado juntos?

Lo malo es que él se lo había perdido.

-Te dejamos algunas- continuó Emily.- ¿tienes hambre?

-No, comí algo en la UAC. Solo estoy terriblemente cansado.- se quejó mientras cerraba los ojos.

Emily le acarició el cabello con sus dedos, como lo hizo con Jack hace un momento atrás.

-¿mucho que hacer?- preguntó queriendo saber acerca de lo que habían hecho durante la tarde.

-Lo de siempre, ya sabes- respondió él.

Ella asintió, aunque Aarón no la veía. Y no quiso seguir preguntando más, se veía cansado y no estaba en plan de abrumarlo con preguntas tediosas acerca del asesino que atacaba otra vez.

-¿Vamos a la cama?- preguntó ella en un susurro, asumiendo que Hotch, luego de unos minutos, estaba dormido.

Hotch sonrió. Le encantaba aquella propuesta, pero más le había gustado que nuevamente ella pasara la noche allí.

Subieron al cuarto y luego de ponerse sus pijamas, se acurrucaron en la cama en los brazos del otro, con las piernas enredadas, y viéndose frente a frente.

-Gracias por cuidar a Jack hoy- le dijo Hotch.

Ella solo le sonrió y Aarón, luego de besarla, cerró los ojos nuevamente, cayendo en un sueño profundo.

Y aquella noche durmió plenamente, feliz, porque Emily estaba con él, y porque había compartido con Jack, y porque le encantaba la forma en que se llevaban bien.

Su corazón no podía más de felicidad, en pocas palabras.