Nota de autora: ¡Hola! Hoy es sábado... ¡si, día de actualización! yujuuu hoy estoy feliz, van apareciendo nuevas lectoras, para mi eso es más motivación y eso significa más ganas de escribir :) lectoras felices me hacen feliz ¡siii! Respondiendo a una pregunta que me hizo Tayler-FZ, efectivamente en esta historia no pasó lo de Foyet, Haley está viva y es la ex esposa de Hotchner.
Bien, por otro lado quiero agradecer, como siempre los reviews, me encanta que les guste la historia! así que bueno, ya no hablo más... y les dejo el capítulo, ¡espero les guste!
…
A la mañana siguiente, Hotch despertó temprano. No por una alarma, ni por el sol que entraba por la ventana. Sino que por la fuerza de costumbre. Eran las siete.
Sonrió al ver a Emily durmiendo en su cama, a su lado, tan tranquila… natural y bella. La observó por un momento y como siempre que la miraba, se sintió afortunado. Rió bajito al ver que su pijama no alcanzaba a taparle la marca que él le había dejado la otra noche en su pecho.
Se acercó a ella despacio para besarla en aquella zona. Y ella no tardó en removerse en la cama y voltearse hacia él para abrazarlo.
-No quise despertarte, lo siento- se disculpó en cuanto ella abrió los ojos perezosamente.
-Buenos días- dijo ella, obviando las disculpas, sonriendo con pereza.
Hotchner le sonrió y la besó, esta vez en la boca.
Aquella era una buena, muy buena manera de empezar el día. Cuando él iba a dejar de besarla, ella lo tomó por el cuello de su polera y volvió a acercarlo a ella.
Definitivamente eran buenos días.
El beso, que había comenzado lento, había incrementado su necesidad. Lentamente Emily recorrió el torso de Aarón por debajo de su polera con sus manos, sintiendo su textura.
Él, para facilitarle la tarea, se quitó la polera y posteriormente se acomodó sobre Emily, quien no tardó en enrollar sus piernas en el cuerpo de Aarón.
-La puerta…- dijo Emily en medio de un quejido, al tiempo que Aarón le bajaba un poco su camisa de seda para prestarle atención a sus pechos.
-Está cerrada- respondió el antes de introducir su pezón derecho en su boca. Ella suspiró…
…
El día transcurrió tranquilamente. Jack obtuvo el permiso de su padre para salir a jugar afuera con sus amigos del vecindario, así es que él y Emily se quedaron en casa, conversando, viendo televisión, haciendo cualquier cosa, y a ratos salían los dos juntos para cerciorarse de que Jack estuviera bien.
Se suponía que Aarón iría a dejarlo a casa de su madre a las nueve de la noche como de costumbre, pero Haley avisó que estaría pasando por ahí cerca a eso de las ocho de la noche, por lo que el pequeño se fue con ella.
Jack, se despidió muy animado de su padre y de Emily, y a esta última al abrazarla, le pidió que por favor estuviera el próximo fin de semana cuando el viniera. A lo que ella respondió que intentaría hacerlo por todos los medios.
…
-Creo que ya es hora de que me vaya- dijo Emily una vez que Jack ya se había ido.
Llevaba en casa de Aarón desde el viernes por la tarde. Y ya era hora de volver a casa, tenía un gato por el cual velar y un departamento el cuál mantener en estado decente.
-¿Me vas a dejar solito?- preguntó Aarón mirándola con el ceño fruncido.
-¿No te ha bastado con haber pasado todo el fin de semana juntos?- preguntó asombrada.
-No. Es muy poco tiempo. Además pensé que quizá… podríamos pasar todos los días de nuestras vacaciones juntos- dijo acercándose a ella, abrazándola y reprimiendo una sonrisa.
Emily se mordió el labio inferior y luego sonrió. Aquella propuesta sonaba demasiado interesante y tentadora. Eso sería como vivir juntos dos semanas completas.
A decir verdad, últimamente pasaban demasiado tiempo juntos, y varias noches seguidas, en el apartamento de Emily o ahora en la casa de Hotch, pero… dos semanas completas sonaba como algo más serio, en cierto modo.
-¿Qué dices?- insistió Hotch.
-Digo que… tengo un gato a quien debo alimentar y cuidar. Debo irme, Hotch- respondió torciendo el gesto.
Aarón la miró frustrado. ¿A caso ella no quería pasar más tiempo con él? Porque él deseaba eso locamente.
-No me mires con ojos de cordero, amor. Nos veremos demasiado, de veras. Pero ahora me tengo que ir. –Dijo separándose de él y caminando hacia el cuarto para ir a guardar sus cosas.
-Bien- dijo él con cara de pocos amigos, siguiéndola.
-Podemos planear algo para hacer esta semana, ¿te parece?- ofreció ella.
Al llegar al cuarto, tomó su bolso y metió algo de la ropa que había usado aquél fin de semana. Aarón entró detrás de ella y se sentó en la cama.
-Claro, ¿algo como qué?- preguntó distraído.
-Podemos ir al cine, o a la playa, escalar un cerro… o no sé. ¿Qué opinas? Me gustaría hacer algo que…- habló mientras buscaba el resto de su ropa que estaba esparcida por allí en la habitación.
Pero Hotchner realmente no le estaba prestando atención. Su mente estaba divagando, pensando en todo ese fin de semana que habían pasado juntos, en lo mucho que le había gustado que Emily estuviera en su casa, sintiéndose parte de ella, andando por todos los rincones, cocinando galletas con Jack, encargándose de la ropa sucia, durmiendo con él por las noches y haciendo en amor como aquella mañana…
El quería que cada día fuera así. Quería tenerla con él siempre. Quería que tuvieran una vida juntos al cien por ciento, que volvieran juntos del trabajo y se acurrucaran en el sofá a descansar. No quería tenerla en su casa algunas noches si y otras noches no. Quería que su ropa estuviera tirada en el piso cada mañana, que en su baño estuvieran sus útiles de aseo, que su cuarto quedara impregnado con su perfume cada vez que ella se lo ponía. Todas esas cosas tan rutinarias de una pareja, él quería vivirlas con Emily.
Pero ese tema no era el único que andaba por su cabeza. Tampoco podía olvidarse de la idea de Emily siendo…. Mamá.
Ella era adorable con Jack. Él había sido testigo de aquello, lo trataba demasiado bien, cuando él le conversaba ella le ponía toda su atención, y era capaz de ver caricaturas con él, y sus películas favoritas. Y lo mejor de todo era que Jack la adoraba.
De pronto se imaginó que pasaría si tuvieran un hijo algún día. Ella sería una madre excelente. Cariñosa y dedicada. De eso no tenía dudas.
Sacudió su cabeza al darse cuenta de lo lejos que habían llegado sus pensamientos. No tenían más de
cinco meses de relación y en su mente prácticamente ya estaban teniendo hijos.
Aquello sería demasiado apresurado, y de decírselo a Emily, la espantaría y no querría saber más de él seguramente.
Pero lo otro no era tan descabellado. Prácticamente ya vivían juntos, pero no oficialmente ¿Qué había de malo en pasar de la teoría a la práctica en ese sentido? Se querían, compartían intereses, podían convivir perfectamente el día a día…
-¿Aarón? ¿Me estás escuchando?- preguntó ella sentándose junto a él, preocupada porque llevaba varios minutos hablándole y él no caía en cuenta de aquello.
-No realmente, perdón - se disculpó con el entrecejo fruncido, saliendo de sus pensamientos.
-Bien. ¿En qué estás pensando?- dijo ella con el mismo gesto que mantenía Aarón en su rostro.
Hotch vaciló un momento entre decirle o no todo lo que estaba pasando por su cabeza en ese momento, al final decidió omitir algunas cosas.
-¿Aarón?- insistió ella al seguir sin obtener respuesta.
-Emily… ¿Qué dirías si…? –guardó silencio un momento, pensando en cómo decirlo sin que ella quisiera salir corriendo.
-Hotch, habla ya, me estás empezando a poner histérica mi vida- pidió ella en un lamento.
-¿Qué pensarías si te digo que se me ocurre que… podríamos quizá… vivir juntos?
¡Guau! Eso la tomó realmente por sorpresa. Era algo totalmente inesperado. ¿Estaba hablando en serio ¿De veras él quería vivir con ella las 24 horas del día, los siete días de la semana?
Y las otras preguntas eran… ¿ella estaba dispuesta a eso? ¿Ella quería algo así?
Sinceramente la idea de vivir con Hotch no la espantaba, lo quería y de eso estaba segura, amaba pasar tiempo con él, dormir juntos y despertar a su lado por la mañana. Pero, como le había dicho ella misma a García alguna vez, y también a Reid, aquél era un paso gigante en una relación. Algo que verdaderamente marcaba una diferencia. De algo oficial, pasaba a ser algo así como algo oficial más serio, un compromiso, un… no sabía ni cómo decirlo.
Ahora fue el turno de Emily de vacilar. No sabía que decir…
-¿Em?- insistió Hotch al ver que ella se quedaba muda.
-Eh- comenzó ella luego de atinar que tenía que decir algo al respecto- creo que… sería algo… interesante.- dijo finalmente.
¿Interesante? ¿Qué clase de respuesta era esa? Se sintió estúpida.
-¿Cómo así?- preguntó Hotch.
-Digo, la verdad me tomas por sorpresa, amor.- dijo aliviada de poder decir una frase coherente al fin.-
-¿No te gusta la idea?
-No es eso, me tienta mucho- le dijo casi sonriendo- pero creo que es un paso… mmm algo grandote. ¿No lo crees tú?- dijo mordiéndose el labio inferior levemente.
-Si, creo que es un gran paso, pero sinceramente no veo razón alguna por la cual no podamos intentar darlo.
Y nuevamente él tenía razón en algo. Pero de todas formas…
-¿Puedo pensarlo?- pidió. Evaluando el gesto de Hotch. No quería que la malinterpretara, no quería herirlo, pero aquello no era algo para decidir de un momento a otro.
Él la miró ladeando la cabeza un poco, con el gesto serio. Pero finalmente sonrió, haciendo que Emily fuese capaz de botar el aire que tenía aguantando en sus pulmones, por puros nervios.
-Claro que si, puedes pensarlo. No te digo que nos mudemos juntos mañana mismo, preciosa- aclaró él- solo quería que supieras que me planteo aquello y que por mí sería genial que juntos diéramos ese gran paso.
Dicho esto, se acercó más a ella, tomó su rostro entre sus manos y la besó con dulzura.
-Y claro, también que sepas que te amo- agregó.
Ella sonrió.
-Yo también te amo.
-Me encanta oír eso- dijo antes de volverla a besar- venga, te llevo a tu apartamento- informó poniéndose de pie- ¿terminaste de guardar tus cosas?
-Sip.- dijo ella tomando su bolso, cosa que no duró mucho antes de que Hotch se lo quitara y lo cargara él.
…
No pudo dormir mucho aquella noche. De hecho prácticamente no durmió nada, dos horas como máximo, y no seguidas.
La propuesta de Hotch la había dejado pensativa y no podía dejarle de dar vueltas al asunto. Sin haber llegado a una conclusión todavía.
De aceptar su oferta, lo de ellos daría un gran giro, ya no sería solamente pasar algunas noches juntos y a veces llegar juntos a la UAC. Sería pasar todas las noches juntos y llegar siempre juntos a la UAC. Sería pasar de la soledad y privacidad de su apartamento a estar siempre acompañada. Sería no solo ordenar su desorden, sino que mantener el orden de una casa completa. Sería cocinar para dos –cuando le tocara- o en ocasiones para tres, cuando Jack estuviera con ellos. Porque… que ella viviera con Hotch, demandaba que compartiera también los fines de semana con Jack ¿cierto?
Por ello había asumido que de vivir juntos sería en casa de Aarón, aunque claro no habían llegado a esa parte de la conversación, pero Aarón tenía a Jack, y el pequeño no tenía por qué cambiar la comodidad de su casa, dónde tenía su propio dormitorio amplio, por un pequeño apartamento en donde no había más que una alcoba grande, la de ella, y un cuarto pequeño, para las visitas.
Eran ya las nueve de la mañana, y le esperaba todo un día sin nada que hacer. Bienvenidas dos semanas de vacaciones.
Se levantó cuando su estomago comenzó a rugir. Ayer cuando llegó a casa por la noche, se había olvidado de comer algo, y no ingería alimento alguno desde la cena con Hotch y Jack a eso de las siete de la tarde.
Caminó hasta su closet y hurgueteó entre las prendas, dando con un vestido viejo que estaría bien para pasar aquél día en casa. Afuera el sol brillaba escandalosamente y ya podía sentir como calentaba su hogar.
Bajó hasta la cocina descalza. Se acercó a la encimera y tomó el hervidor eléctrico para llenarlo de agua. Mientras esperaba que el agua estuviese lista, se dispuso a preparar unas tostadas francesas, algo que tenía ganas de comer desde que se las imaginó mientras se vestía.
Todo el procedimiento iba excelente, hasta que rompió un huevo para echar en la mezcla y tuvo que abortar la misión.
El huevo estaba en perfecto estado, pero ella lo sintió asqueroso. Sintió ganas de vomitar ante su textura y aroma, pero las contuvo tomando un vaso de agua.
Y maldijo al huevo podrido por haberle arruinado sus deseos de comer tostadas francesas.
Fastidiada, tomó lo que había alcanzado a hacer y lo tiró al basurero.
Abrió la despensa y optó por comer un sándwich con mantequilla de maní, no era lo que quería, pero algo debía de comer ya que su estomago no daba más de hambre.
…
Luego de desayunar, dirigió sus pasos living. Se tiró –literalmente- en el sofá y subió las piernas en la mesa de centro. Encendió la televisión y buscó algo para ver. Cambió y cambió canales, no encontraba nada interesante, hasta que dio con el canal de niños, cartoon network, en donde estaban pasando Ben10. No dudó en dejar aquel canal y concentrarse en las caricaturas que Jack le había mostrado el otro día y que ella había disfrutado bastante viendo.
Sergio, quien había estado en la cocina desayunando lo que Emily le había dado, llegó hasta donde ella y se arrimó en su regazo, restregando su lomo en contra de ella.
Emily lo saludó con mimos, acariciándolo desde la cabeza hasta la cola.
La agente dio un respingo de dolor cuando el gato fuertemente rozó su cabeza con uno de sus pechos y había dolido infernalmente.
-Hey amigo, eso dolió- dijo torciendo el gesto mientras dejaba el gato a un lado para revisarse.
Se subió el vestido y se tocó el busto, mirando al mismo tiempo para descubrir por qué le había dolido tanto, agradeció no haber tenido puesto sostén, pues habría sido un trabajo mucho más ajetreado y tendría que habérselo quitado y luego vuelto a poner. Luego de examinarse, notó que ambos senos estaban un tanto hinchados.
No le dio importancia y lo atribuyó a que faltaban no faltaban muchos días par que llegase su periodo, aquello era algo normal, le había pasado otras veces, así es que se volvió a acomodar el vestido y continuó disfrutando de su nueva serie favorita.
…
Despertó de un sobresalto cuando sonó el timbre de su apartamento.
Había caído en un profundo sueño y no se había dado ni cuenta. Se estiró a medida que se paraba del sofá y al llegar a la puerta miró por el ojo mágico a ver quién era.
Era un señor que no conocía, con unas flores en las manos.
Abrió la puerta despacio y el hombre le sonrió.
-¿Señorita Emily Prentiss?- preguntó.
Ella asintió.
-Soy yo- respondió.
-Le han enviado esto. ¿Podría firmar aquí por favor?- pidió tendiéndole una hoja y un lápiz.
-Oh claro- dijo ella recibiendo la cartilla- ¿Sabe quien las envía?- preguntó mientras firmaba.
-No realmente, pero trae tarjeta- respondió el hombre con una sonrisa.
Intercambiaron la hoja con la firma por las flores y el hombre se marchó.
Cerró la puerta y puso las flores sobre la mesa de entrada para leer la tarjeta. Por un momento sintió miedo de que nuevamente haya sido Ian quien las enviaba… pero borró el pensamiento de inmediato cuando leyó el mensaje.
"Gracias por el mejor fin de semana que he tenido en mi vida. Te amo. Aarón."
Suspiró mientras sentía el aroma de las flores. Eran rosas blancas, hermosas y muchas, más de las que podía contar.
Sonrió, sintiéndose enamorada, demasiado enamorada y afortunada por tener a aquél maravilloso hombre en su vida. Era simplemente perfecto para ella. No había duda alguna de aquello.
Pensó en llamarlo para agradecerle por el gesto, y para decirle lo mucho que lo adoraba, que la volvía loca y que… bueno, todo lo que despertaba en ella.
Pero el sonido el timbre nuevamente la espantó.
Esta vez abrió sin mirar por el ojo mágico, y se sorprendió a ver a JJ parada allí en frente de ella.
-¿JJ?- preguntó sin ocultar su sorpresa.
La rubia se suponía que debía estar en la oficina, sus vacaciones habían terminado el viernes, cuando habían comenzado las de ella.
-Hola- sonrió sonriente. Muy sonriente.- ¿Puedo pasar?
-Claro- dijo Emily aún sin comprender que hacía allí a las 12 del día.
-Adivina qué.- dijo divertida.- ¡Oh, que hermosas rosas!- chilló cuando pasaba por al lado de ellas.
-JJ las adivinanzas me superan- se quejó mientras ambas se sentaban en el sofá.
-Se que no debería ser yo quien te cuente, pero me han autorizado así es que vine personalmente. Aprovechando que no salimos de la ciudad…
Emily estaba intrigada y JJ no parecía ir al grano, empezaba a perder los nervios.
-¡Jennifer Jereau!- gritó- ¿vas a contarme o te vas a seguir dando vueltas en el asunto?
-Bien, bien. ¡Perdón!- ¡que genio!- gruñó la agente de ojos azules.
Emily hizo un gesto con sus manos para que hablara de una vez, y la rubia volvió a sonreír.
-Nuestro querido amigo Dave Rossi, y nuestra insufrible jefaza, la señora Erin Strauss… están saliendo.- dijo con un gesto de superioridad al entregarle aquél notición a una sorprendida Emily.
-¡no!- gritó Emily tapándose la boca con ambas manos.
-Si.- respondió tranquilamente JJ, asintiendo con la cabeza.
-¡no!- volvió a decir Emily, haciendo reír a JJ.
-¡Que si! García los ha pillado en pleno… bueno, en una situación algo comprometedora. Y no han podido negarlo así es que lo tuvieron que hacer oficial.
-¡maldita sea! ¡Lo que me pierdo por estar de vacaciones!- se quejó
-Si, la verdad fue un momento épico- dijo riendo.
-Me imagino su cara de… ¡no! ¡Ni siquiera puedo imaginarme la cara de Strauss!- dijo estallando en carcajadas.
JJ le dio unos cuantos detalles más a Emily acerca de lo que había ocurrido aquella mañana en la oficina de la UAC. Emily estaba anonadada y pedía más detalles. Esto era algo más increíble que lo de ella y Hotch. Era… ¡guau!
-Bien, ¿y qué tal las cosas con Hotch?- preguntó Jereau luego de hablar bastante de la nueva parejita.
Emily sonrió al pensar en Hotch, como siempre lo hacía.
-Uf. Solo con esa sonrisa ya me dices todo- Dijo JJ riendo.
-Es increíble lo bien que ha resultado lo nuestro. Estos meses han sido… espectaculares.
La agente rubia sonrió abiertamente. A su amiga le había dado muy fuerte el amor. Tanto que la hacía ver encantadora, se le notaba incluso un semblante distinto.
-Me alegro mucho, Em.- dijo sobándole el brazo despacio.
-Pero ha pasado algo que me tiene intranquila- confesó mordiéndose el labio inferior, con cara de preocupación.
-No me digas que estás embarazada- bromeó con gesto serio.
-No, JJ, nada de eso- aseguró ella rodando los ojos- Hotch, ayer me propuso que viviéramos juntos.
JJ abrió los ojos como plato, levantando exageradamente las cejas, aunque no era algo difícil de adivinar. De cierto modo ella se veía venir algo como aquello, si pasaban más tiempo juntos que ella misma con su marido.
-¿Y qué haces aquí sola entonces?- preguntó con ironía.
-Jennifer… no sé. Me da miedo- confesó- ¿Y si es muy pronto? ¿Y si nos equivocamos? No quiero estropear lo que tenemos.
-Emily ustedes se aman, nada puede estropear eso- la animó sonriendo.- No tengas miedo a entregarlo todo. Te lo digo porque te conozco a ti y conozco a Hotch- agregó- bueno, no lo conozco tan bien como tú, claramente- dijo riendo- pero hemos trabajado por cerca de diez años juntos y él nunca haría algo que no les conviniera a los dos. Créeme cuando te digo que lo has cambiado en cierto modo, pero positivamente. ¡Si hasta ahora sonríe! Lo tienes renovado, y por eso, él no te dejará ir y hará todo lo que esté a su alcance para mantenerte en su vida y poder quererte como te mereces.
Emily sonrió ante las palabras de su amiga. Era verdad, desde que habían empezado su relación, Hotch había cambiado un poco, su ánimo era diferente, hacía bromas y salía más con el grupo de amigos. Aunque claro, siempre manteniendo el profesionalismo. Además también tenía razón en que él la amaba… Emily nunca pondría en duda aquello.
-Creo que tienes razón.
-Suele ser así- dijo JJ mientras se ponía de pie.-
-¿Debes volver a trabajar?-
-Sí, se supone que fui a buscar unos archivos que olvidé en casa- dijo con cierto tono travieso- deben estarse preguntando por qué demoro tanto.
La morena se puso de pie para acompañar a su amiga hasta la puerta.
-Gracias por la visita. Debes mantenerme al tanto de las novedades. – sentenció mientras abría la puerta.
-Por supuesto. Ah, y tú también- dijo apuntándola con un dedo acusador, haciéndola reír.
…
-Hola cariño- respondió tiernamente el teléfono Aarón, mientras dejaba un bote de pintura en el suelo del cuarto de Jack.
-Hey, gracias por las rosas. Son preciosas-
-No más que tú, Prentiss- dijo con una sonrisa- me alegra que te hayan gustado.
-Tonto- dijo bajito- ¿Qué tal el primer día de vacaciones?- Preguntó interesada en saber.
-Eh… bien. Fui a trotar temprano y ahora… de hecho vengo llegando de la ferretería, pintaré el cuarto de Jack. Ya no lo quiere azul, lo quiere verde- le informó.
-Claro, como Ben 10- respondió con seguridad Emily, haciendo sonreír a Aarón, nuevamente.
-Justamente. Y… ¿cómo va tu día?
-Bien… muy bien de hecho…
Emily le contó acerca de la visita que le había dado su amiga, y acerca de lo que le había contado. Odió un poco a Hotch cuando él admitió que ya sabía algo, que lo había hablado con Rossi una vez, aunque no sabía detalles. Lo llamó "tramposo traicionero", haciéndolo reír fuertemente, y luego él le pidió disculpas, pero le dio a entender que no eran asuntos de él y que no había querido meterse en donde no debía. Y por supuesto que ella lo perdonó, ¿Cómo no hacerlo? Si lo amaba.
