Nota de autora: Hello! Bueno hoy subo rapidísimo porque la universidad me aprieta un poco, ¡es horribe! Espero les guste el capítulo, y como siempre, ¡muchísimas gracias por los reviews! mis lectoras son las mejores :) ¡Saludos chicas!
…
Al día siguiente, Hotchner a diferencia de los demás días, había logrado dormir más allá de las ocho de la mañana. Él día anterior se había quedado pintando la habitación de Jack hasta tarde y estaba recuperando sus horas de sueño.
Hasta que sintió que golpeaban la puerta repetidamente.
Se espantó un poco, no esperaba nadie y la urgencia con la que tocaban a la puerta hacía pensar que el mundo se estaba acabando allí afuera mientras él dormía plácidamente en su cama.
Se levantó y no se tomó el tiempo ni de ponerse las zapatillas de levantar para ir a abrir la puerta.
La preocupación aumentó más cuando vio por la ventana que quien tocaba era Emily. Pero se relajó de inmediato cuando abrió la puerta y ella sonreía. Si ella sonreía no podía ser nada malo.
-Hola- le dijo ella en tono casual- lo siento, pensé que estarías despierto, son las doce- dijo acomodándose el cabello y evaluando su aspecto.
Estaba con pijama, despeinado y con las arrugas de la almohada marcadas en la mejilla.
-¿Las doce?- preguntó incrédulo, haciéndose a un lado para ella entrara.
-Las doce- repitió ella.
Una vez adentro, se acercó para saludarlo como correspondía. Envolvió su cuello con sus brazos y le dio un beso rápido.
-Estaba aburrida en mi apartamento, y bueno Sergio es un excelente compañero pero… no me conversa nada- dijo con Ironía, haciendo que Hotch riera.
-Pues, creo que puedo ser un poco mejor compañía que un gato- dijo antes de volverla a besar, esta vez un beso más profundo.
Se habían extrañado. El día anterior no se habían visto y ellos no acostumbraban a que eso pasara últimamente.
-Supongo que no has desayunado- sentenció Emily cuando sus labios se separaron y tomaron un poco de distancia entre sus cuerpos. Aarón negó con la cabeza- te prepararé algo- anunció encaminándose hasta la cocina.
Aarón no pudo más que sonreír y seguirla. Seguía encantándole la manera en que ella se manejaba por su casa.
Llegaron a la cocina y Emily se movió por todas partes buscando lo que utilizaría, taza, cuchara, café, panecillos…
Hotch la miraba como bobo desde su asiento en la mesa. Nunca se cansaría de mirarla y de adorar cada cosa que ella hacía.
-¿Qué tal quedó la habitación de Jack?- preguntó después de un rato, sin mirarlo.
-mmm bien. Bastante verde- respondió- creo que le gustará.
-De seguro que si- coincidió ella mirándolo al fin y dedicándole una sonrisa.- Luego quiero verla- agregó. Hotch asintió.
…
-El mejor desayuno que he tenido en mucho tiempo- comentó Hotchner cuando terminó de servirse lo que su novia le había preparado- muchas gracias.
-De nada- respondió ella, sentada en frente de él.
Y se quedó en silencio, por varios minutos. Hotch también, hasta que notó que ella estaba pensativa y que ese era el motivo de su silencio, no como el de él, que era solamente porque la estaba mirando, disfrutando de su presencia.
-Hotch…- rompió el silencio repentinamente, mordiéndose el labio.
-¿Si?
-mmm… he estado pensando en lo que me dijiste la otra noche, lo de vivir juntos.
Hotch se incorporó en su silla, apoyando sus codos sobre la mesa, prestándole atención ante lo que iba a decir. ¿Iba a aceptar su oferta? Eso lo haría el hombre más feliz del mundo. ¿Iba a rechazarla? Eso sería… muy desafortunado.
-Y… ¿Decidiste algo?- preguntó con ansiedad.
Emily sonrió de lado y se incorporó en su silla, imitando la posición de Hotch.
-Bueno… algo, pero no por completo.
Hotch enarcó una ceja sin comprender del todo sus palabras. Aquella propuesta era para recibir a cambio un si o un no, no una respuesta intermedia. Se rascó la barbilla, esperando que ella continuara hablando.
-Pensé que… estás semanas que tenemos libres, podríamos hacer algo así como un periodo de prueba.- sugirió.
-Ah… no entiendo.- dijo él con sinceridad.
-Eso, como suena- dijo ella con naturalidad- Podemos vivir juntos por estas dos semanas y bueno, si resulta… podemos hacerlo definitivamente. ¿Qué te parece mi idea?
Hotch sonrió. Aquello sonaba muy coherente y sensato.
-Me parece perfecta. –dijo con energía mientras se ponía de pie para ir a darle un abrazo, y un beso.
La tomó entre sus brazos y la besó sin cuidado, con mucha efusividad, situando su trasero sobre la mesa de la cocina. Emily rió bajito al sentir su ansiedad.
-Con calma, amigo- dijo en medio del beso
-Me haces muy feliz, ¿lo sabes verdad?- preguntó mientras sus besos iban dejando un camino hasta su hombro.
-Ajá- se limitó a responder ella.
-Te amo, Prentiss- susurró, buscando el borde de su polera de tirantes para quitársela.
-¿En la cocina, Hotch? ¿De veras?- dijo divertida ella mientras levantaba los brazos para ayudarlo con la tarea.
-Es algo muy excitante- respondió él con tono seductor.
Se dio un minuto para aprovechar de contemplar a la chica semi desnuda que tenía sentada en la mesa de la cocina. No era cualquier chica claro, era la mujer de su vida. Era hermosa, perfecta. Recorrió con su mirada sus pechos y se fijó que solo quedaba una sombra de la marca que le había dejado la otra noche. Habría que hacer una nueva cuando desapareciera por completo.
-¿Me vas a mirar por mucho rato más, o podemos empezar con la acción?- inquirió Emily atrayéndolo hacia él, volviéndolo a besar.
-Pensé que… el ansioso era yo- habló Aarón mientras ahora era Emily quien le quitaba la polera a él, posteriormente la mujer recorrió con su lengua la mandíbula de Aarón, hasta llegar hasta el lóbulo de su oreja y mordisquearlo, haciendo que él se estremeciera.
Ella era tan sensual, tan entregada, tan participativa que lo volvía loco. Nunca había estado con una mujer que diera tanto a la hora de hacer el amor, y que estuviera dispuesta a recibir a la vez todo lo que él podía ofrecer. Ambos eran igual de activos cuando tenían relaciones y eso era lo que los hacía tan explosivos.
Haley nunca habría querido hacer algo así en la cocina, por ejemplo. Pero ella por supuesto no era su ex esposa. Era Emily, su novia, la que amaba ahora, su presente y ojalá su futuro.
Emily soltó un fuerte gemido cuando Aarón estrujó sus pechos con sus manos. En parte porque los tenía delicados aún y dolía un poco, y en parte por aquello le encantaba.
…
-Creo que podríamos repetir aquello en otra ocasión- dijo Emily con picardía mientras se calzaba una polera de Aarón.
Estaban en el cuarto luego de… mucho rato. Habían perdido totalmente la noción del tiempo. Y no era para menos, cuando estaban juntos no importaba nada más.
Hotch seguía en la cama, tapado hasta la cintura con la sabana, mirándola, apreciando lo sensual y seductora que se veía vistiendo solo una polera de él y sus pantaletas de encaje. Su cabello estaba revuelto y aquello la hacía ver, además de sexy, encantadora.
-Cuando quieras- coincidió él, estirándole una mano para que volviese a la cama.
Emily volvió a la cama a gatas junto a él, se sentó y lo miró con una adorable sonrisa post-sexo.
-Espero que no te moleste que tenga una maleta repleta de ropa en mi coche, y un bolso con mis cosas… y una jaula con un gato- agregó con un gesto de disculpa.
Hotchner rió escandalosamente.
-¿Has tenido a Sergio encerrado en una jaula todo este rato?- preguntó divertido.
-Si, no le pasa nada, es bastante espaciosa.- aclaró- no soy tan mala madre. ¿Qué crees que soy?
A Aarón se le revolvió el estomago al escucharla decir eso. Claro que ella no sería una mala madre. Jamás pensaría así. Y encontró demasiado encantador el hecho de que se dijera madre de su mascota, así es que se incorporó en la cama y le dio un pequeño beso.
-Cuando tengamos un bebe, serás la mejor madre del mundo- Dijo sin pensar.
Arrepintiéndose inmediatamente luego de haber dicho esas palabras. Había decidido no decirle esas ideas a Emily aún… ¿Y qué era lo primero que hacía el día que ella aceptaba vivir con él por un tiempo? Se mordió la lengua.
Emily abrió la boca y dejó salir un pequeño oh de sus labios. Aquello había sido algo… bueno… a decir verdad…
-¿Qué dijiste?- dijo con ambas cejas alzadas, aún sorprendida.
-Digo… olvídalo Em- le dijo sonriendo con nerviosismo.
-¿Quieres tener hijos conmigo?- siguió preguntando.
-Amor, solo fue un decir, no te alarmes- intentó restarle importancia.
-No Aarón. Necesito saber algo así, es importante saber cuáles son tus intenciones a futuro- sentenció ella.
Y era verdad. Sinceramente ella no tenía en sus planes tener hijos, al menos no lo había pensado estrictamente aún… siempre eran ideas lejanas, siempre a futuro. Ni siquiera ahora que estaba tan enamorada de Hotch, aunque se proyectaba con él… no sabía precisamente que planes incluía un futuro con Aarón.
-Em- dijo rascándose la nuca- Si tú no quieres tener hijos está bien, te respetaré eso…- dijo esquivando su mirada.
-¿Tú quieres tener más hijos Aarón?- preguntó directamente.- No te estoy hablando de lo que yo quiera o no. Te estoy preguntando acerca de lo que tú puedas querer.- aclaró, buscando su mirada.
-Bueno… -habló finalmente Hotch- Jack está creciendo y… si, quizá me gustaría volver a experimentar el ser padre…- admitió.
Emily asintió.
Tenían cinco meses de relación, estaban a un paso de vivir juntos, y ya estaban hablando de tener hijos. Emily podía comenzar a sentir que su vida junto a Hotch sería una montaña rusa, todo apresurado, con mucha intensidad.
-Bien- dijo en un suspiro.
-No quiero que me malinterpretes, cariño. No quiero comprometerte a algo que tú no quieras- dijo acariciando su mejilla con la punta de sus dedos. Yo puedo querer demasiadas cosas en esta vida, pero teniéndote a ti… eso es suficiente.
Emily sintió que se derretía ante aquellas palabras. ¿Podía ser más encantador?
-Hotch. Cuando llegue el momento, si es que llega claro… yo estaré feliz de darte un hijo- dijo sonriéndole.- Claro, eso sí, en unos años más- aclaró.
-No hay apuro- coincidió él antes de capturar sus labios entre los de él.
-Bien, porque creo que primero debemos aprovechar nuestro tiempo juntos- admitió ella con una mirada coqueta.
-Coincido totalmente- dijo Aarón apretándole suavemente la punta de la nariz con sus dedos.
-Genial.- Dijo sonriendo- Bien, ahora creo que debo vestirme e ir a buscar a alguien que dejé en mi coche, Sergio va a odiarme si continúa más tiempo encerrado- dijo separándose de él.
-No te vistas tanto, viviendo conmigo la ropa no te va a durar mucho tiempo puesta- le aconsejó él mientras Emily salía hacia la cocina para buscar su pantalón, riendo.
Aquello sonaba demasiado atrayente. Claramente parecía que pasarían unas buenas vacaciones juntos.
…
El despertar del día siguiente fue excelente. Emily fue quien abrió primero los ojos y se fijó en Aarón, quien dormía enterrando su cara en la almohada y con los brazos escondidos debajo de la misma.
Lo miró por varios minutos, y pensó que cuan distinto era todo ahora.
Sonrió ante la comparación que hizo en su mente entre el jefe serio y distante que la había recibido hace más de tres años en la UAC, ese que le había dicho que no habían solicitado a ningún otro agente y prácticamente la corrió del edificio; y el hombre que dormía junto a ella, con el gesto tranquilo, relajado. Aquél hombre que ahora ella conocía tan bien y que le había robado el corazón.
Lentamente acarició su pelo con la punta de sus dedos, muy despacio para no despertarlo. Aarón se dio vuelta en la cama sonriendo, pero seguía dormido. Emily se acercó un poco a él y dejó un casto beso en sus labios. Se levantó, se puso su bata –ya que solo estaba en ropa interior- y se dirigió a la cocina.
Miró en el refrigerador qué había para preparar un buen desayuno.
-Huevos, manjar, leche… queso, mayonesa…- susurró a medida que iba viendo las cosas- …Uhm…
Seleccionó un par de huevos y queso. Un delicioso omelet fue lo que se le ocurrió y no tardó en ponerse manos a la obra.
Prendió la cocina a fuego lento, aplicando un poco de manteca para que se derritiera mientras en una fuente iba a verter los huevos para mezclarlos con un poco de leche y sal.
Iba. Porque nuevamente, igual que el otro día, al romper el primer huevo tuvo que dejar a un lado lo que hacía. Sintió un liquido recorrer desde su estomago hasta su garganta, amenazando por salir. Esta vez no tuvo tiempo de servirse un vaso de agua para calmar la molesta sensación, no se sentía capaz. En vez, tuvo que echar carrera hasta el baño, a donde por suerte alcanzó a llegar y a abrir la tapa del inodoro antes de expulsar todo lo que necesitaba salir de su cuerpo.
Una vez que se calmó, tiró la cadena y se lavó. Se mojó la cara y se echó un poco de agua en la parte baja posterior de su cabeza. Estaba sudando. Demasiado temprano para ya tener tanto calor, teniendo en cuenta que el verano aún no comenzaba.
-Malditos huevos- dijo para ella misma. Aquello comenzaba a fastidiarle. ¿Desde cuándo ella y los huevos se llevaban tan mal?
Mientras se secaba las manos, recordó que había dejado la estufa de la cocina encendida, así es que se apresuró en llegar allí.
-¿Omelet?- preguntó Aarón, quien estaba haciendo lo que ella había pretendido hacer. Emily asintió.- vi la manteca en el sartén, los huevos, el queso… y supuse que pretendías hacer eso. ¿No te molesta que haya comenzado?
Emily sonrió débilmente y negó con la cabeza. Se sentó en una silla, evitando mirar lo que hacía Aarón, no quería volver a ver un huevo crudo en su vida.
-¿Todo bien?- preguntó Aarón mirándola con preocupación.
Se acercó a ella y pasó su mano por su frente.- Estás pálida.- comentó mientras la evaluaba.
-Sí. Nada grave, amanecí un poco mal del estomago, es todo- dijo restándole importancia- por cierto, buenos días- dijo finalmente sonriendo.
-Buenos días- le respondió él, dándole un dulce beso en los labios.
Sergio apareció en la cocina, caminando en sus cuatro patas por doquier, aun conociendo el nuevo hogar. Hasta que localizó a Emily y jugueteó entre sus piernas.
Aarón sonrió. Ver a Emily envuelta en su bata, sentada en la cocina, y a un gato paseándose por el lugar… era algo que lo hacía sentir bien. Ya no estaba solo, ahora no tenía que hacer todo solamente para él, o para Jack ocasionalmente.
Su casa comenzaba a tener vida también durante los días que no estaba su hijo, y aquello no podía hacerle sentir otra cosa más que felicidad.
Tomaron su primer desayuno juntos, no literalmente el primero de sus vidas, pero si el primero como una pareja que (casi) vivía junta. Y lo disfrutaron. Eso sí, Aarón más que Emily, ya que ella seguía sintiendo su estomago revuelto, el huevo cocinado en sí no le daba asco, pero no podía sacarse de su mente la imagen del huevo crudo, su textura, la forma… En fin, comió solo un poco, para no hacerle un desaire a Hotch, quien una vez más había cocinado para ella.
-Entonces…- dijo Aarón, acercándose a Emily.
Ella estaba lavando la loza que habían utilizado, Aarón había dicho que no se preocupara, que él podía hacerlo, pero ella había insistido, y había argumentado que odiaba que no le dejara hacer las cosas de la casa así es que él se debería acostumbrar a compartir los quehaceres, si no… habría problemas.
Abrazó a Emily por detrás y apoyó su mentón en su hombro.
-¿Entonces? –preguntó la mujer, esperando a que Hotch continuara lo que iba a decir.
Él posó un casto beso en su cuello y se dispuso a hablar.
-Entonces- repitió- ahora que estamos en periodo de prueba, ¿Hay algo más que tenga que saber acerca de lo que significa convivir con Emily Prentiss? Digo, aparte de lo de los quehaceres-
Emily sonrió, mientras enjuagaba un plato.
-Déjame pensar…- pidió.- Bueno, cada cierto tiempo, suelo salir con mis amigas. Y eso es toda la noche, no vuelvo a casa hasta el otro día.- sentenció mientras se daba vuelta para mirarlo, apoyándose en el lavaplatos y secándose las manos.
Aarón tomó un poco de distancia, enarcando una ceja.
-¿Hasta el otro día?- preguntó asombrado.
-Ajá- dijo ella cruzándose de brazos.- nos gusta salir a pasarlo bien en la noche, ya sabes, unos tragos, unos bailes… a veces karaokes, otras veces solo ir a un bar o algo así para charlar. Eso es durante la noche, al día siguiente nos hacemos un almuerzo y luego conversamos de la vida durante… bueno, hasta que alguna se tenga que ir.- obvió.
-ah. Así es que eso hace García, Jereau y Prentiss en sus famosas noches de chicas.- dijo achicando los ojos un poco.
-Nada más ni nada menos- confirmó ella.
-Bueno, creo que puedo lidiar con eso- dijo en un exagerado suspiro- ¿Qué más debo saber?
-Eh…- tomo mi ducha matutina a las seis y media en días de semana- avisó-
-Creo que ahí tendremos un problema- Dijo Aarón torciendo el gesto, sorprendiendo a Emily.
-¿Por qué?- pidió saber con curiosidad.
-Me ducho a la misma hora-
Emily rodó los ojos, aquello, para ella no presentaba absolutamente ningún problema, incluso hacía todo más fácil.
-Eso se soluciona muy fácil.
-¿Con piedra, papel o tijera?- dijo Aarón divertido.
-Podría ser, pero eso es aburrido y un tanto infantil. A mí se me ocurre algo mucho mejor y más beneficioso para ambos, y por otro lado, más apropiado para nuestra edad- dijo acercándose a él.
-¿Qué sería? Me intrigas- dijo él, abrazándose a su esbelta cintura.
-Podemos ducharnos juntos todos los días- le susurró al oído- claro, solo si no te molesta- dijo encogiéndose de hombros, separándose un poco para mirarlo a la cara.
-Suena bastante… sensato.- Dijo Hotch, mirándola a los ojos.
…
Aquél día fue de organización. Hotch le hizo espacio a Emily en el ropero para que guardara su ropa. Eso llevó mucho tiempo, pero entre conversaciones no se había hecho tan tedioso. Luego de eso, fue turno de organizar el baño. Aquello requirió de la instalación de una nueva repisa, para darle lugar a todas sus cremas, útiles de aseo, ungüentos varios, tratamientos… entre otras cosas de mujeres que Aarón entendía que eran necesarias para Emily, pero no comprendía por qué.
Luego del almuerzo, fueron al supermercado y al centro comercial para comprar ciertas cosas que Hotch no tenía en casa y que para Emily eran casi indispensables.
Floreros; para ella era impensable no tener flores en muchos lugares de la casa, aquello le daba vida y alegría al hogar.
Un espejo de cuerpo entero; ¿Qué haría una mujer sin poder ver su look entero antes de salir de casa? Eso era un disparate.
Desodorante ambiental; Una casa siempre debía ser reconocida por un aroma especial. La casa de Aarón de por sí olía bien, pero nunca estaría de más comprar su aroma favorito, almendras. Aarón no se opuso ante aquello, aquél era el aroma del apartamento de Emily, él encontró justo que llevara con ella a su casa aunque sea el aroma.
Pensó en sacarlas de su propio apartamento, pero finalmente declinó la idea. Si iba a vivir con Aarón, aunque fuera por unas semanas- por ahora- quería que las cosas fueran de ellos. Por otro lado quería dejar su casa intacta, no era que tuviera pensamientos poco alentadores acerca del resultado de estas semanas a prueba, de hecho todo lo contrario. Que compraran cosas entre los dos, la hacía sentir que no estaría invadiendo el espacio de Aarón, sentía que de esa forma sería algo de ambos. En pocas palabras no se sentiría totalmente una intrusa. Aunque claramente estaba lejos de sentirse así, Aarón nunca la haría sentir de aquél modo.
Y así, compraron varias cosas, en grandes tiendas y en el supermercado. Emily consumía productos que Aarón no acostumbraba a tener en casa y pues no pudo más que complacerla nuevamente. Él quería que su novia se sintiera lo más cómoda posible viviendo con él.
