Nota de autora: ¡Buenas, buenas! Miércoles, día de actualización. Les cuento que estoy muy feliz porque cada vez aparecen más lectoras y sus comentarios me hacen tan feliz, y hasta me siento orgullosa de mi historia jeje así que gracias infinitas, ¡amo sus reviews! Espero que les siga gustando, y no decepcionar con este capítulo. ¡Saludos!
…
A las siete y cincuenta de la noche, Hotchner estaba aparcando el auto afuera de la mansión de David Rossi. Apagó el motor, sacó la llave, se quitó el cinturón de seguridad e iba a bajarse del auto, pero la mano de Emily, quien estaba a su lado, lo detuvo.
-¿Puedo pedirte un gran favor?- susurró.
-Claro, dime lo que sea- dijo Hotch, mirándola.
-Se que estás muy contento, demasiado, y que querrías contarle al mundo que serás papá- afirmó con ojos grandes- pero ¿podrías guardar el secreto solo por unos días? Solo hasta que… bueno, me acostumbre a la idea- dijo encogiéndose de hombros.
Hotch frunció los labios. Ella tenía razón, él quería publicarlo en el diario de ser posible. Pero lo que ella pedía no sonaba tan difícil de entender. Si les contaban ahora a sus amigos, la bombardearían con preguntas, serían el centro de atención, el tema de conversación de toda la noche y de los próximos días probablemente y eso sería demasiado abrumador, sobre todo para Emily, que aún no se hacía la idea de lo que estaba pasando y seguía un poco en estado de shock.
-Creo que podré aguantarme unos días- le aseguró con una sonrisa.
-Gracias- dijo ella.
Aarón la abrazó por un momento y se dieron un pequeño beso en los labios antes de bajar del auto.
…
-¡Llegó mi pareja del año!- gritó García en cuanto les abrió la puerta.- Hola Em, ¡guau! Estás hermosa- le dijo mientras la abrazaba.
Emily en aquella ocasión llevaba un vestido negro semi apretado con escote en ve, encima un chaleco rojizo delgado y unos zapatos a juego. Su pelo no iba liso como de costumbre, había decidido hacerse rizos, lo que la hacía ver realmente distinta y encantadora.
-Tú estás mucho mejor- comentó Emily, sonriendo ante las palabras de su amiga.
-Hola Señor- le dijo a Hotchner en un tono un poco más cordial.
-¿Hasta cuando me llamas señor, Penélope?- recriminó el hombre con una ceja alzada- Por favor, te pido que aunque sea fuera de la oficina me llamas Aarón, o Hotch, o lo que sea- pidió.
-Si, si… lo siento… Hotch- dijo con dificultad. Emily y Aarón le sonrieron, ella sonrió de vuelta, pero con más timidez.
Fueron al patio trasero a encontrarse y saludar los demás. La gran mesa de la terraza estaba decorada muy elegantemente, de la manera en que solo David Rossi sabía hacerlo, con su toque Italiano incluido.
Emily, luego de un rato, se separó de Hotchner para ir a conversar con Morgan, Reid y su novia, Cindy, quienes estaban un poco alejados de los demás, conversando.
-Miren nada más, pero que guapa más guapa la que se nos une- dijo Derek, abrazando a su amiga por los hombros.
-Mantén tus manos alejadas de ella si no quieres terminar con una bala en la cabeza, Morgan- bromeó Spencer, recordando que el mismo Derek le había dicho que su jefe era celoso.
-¿Por qué dices eso?- preguntó la pelirroja a su novio.
-Está exagerando- respondió Emily con obviedad- Hotch es solo un poco celoso, un poco… pero jamás le dispararía a alguien que no se mereciera una bala, claro.
-No estoy tan seguro de que Morgan no se la merezca- dijo Spencer apuntando al moreno que abrazaba a Emily aún.
-Oh, ya veo- comentó Cindy, ignorando el comentario de su novio.
-¿Cómo van esas vacaciones, guapa?- preguntó Derek a Emily.
-Relajadas- admitió ella con sinceridad- he descansado bastante, incluso he podido leer unos cuantos libros, cosa que no pasaba hace mucho. Ni recuerdo cuando fueron mis últimas vacaciones y precisamente nuestro trabajo no nos permite darnos ese lujo muy seguido… a decir verdad, no todos somos como Spence- dijo haciendo una mueca en dirección a su amigo, refiriéndose a la facilidad con que su amigo leía libros.
-Bien, ya les gustaría tener mi habilidad.
-Eh bueno… creo que preferiría más tener una vida- bromeó Derek, haciendo que todos rieran, menos Reid, que lo miró enarcando una ceja.
Claro que Spencer tenía una vida, y sobre todo ahora que estaba tan enamorado y dispuesto a muchas cosas por esa mujer que tenía su brazo agarrado en ese momento.
Hotchner, desde el sitio en que estaba conversando con Rossi, bebiendo un vaso de whisky, no podía dejar de mirar hacia el grupo de los otros cuatro. No pudo evitar notar que Derek la estaba abrazando, pero aquello sinceramente no tenía importancia en ese momento. Él estaba pensando en que aquella morena tan linda que conversaba con sus amigos con tanta naturalidad y simpatía, llevaba en su vientre al que sería su segundo hijo.
¿Qué podría ser más maravilloso que eso? La mujer que más quería en la vida, iba a darle otra razón más para vivir. Aquello era sensacional, sinceramente estaba muy emocionado, quería contarle a todos, quería que compartieran su felicidad con él, pero Emily le había pedido que aguantara unos días y él no podía fallarle, así es que mientras tanto su felicidad se la guardaba.
Pero eso no quería decir que pudiera actuar como si nada, su sonrisa se negaba en desaparecer, y él no podía evitarlo ¿cómo hacerlo? Si su novia estaba a un paso de vivir con él definitivamente, y aparte le daría un hijo… Definitivamente no podía evitarlo… como tampoco podía dejar de mirarla a ella y sonreír aún más.
-Oye, si la sigues mirando así se va a gastar- dijo JJ, quien llegaba junto a ellos, con García.
-¡Ay no! Pobre mi Em, no me la gastes que esa hermosura no se encuentra en ningún lado más, déjamela intacta por favor.- casi chilló Penélope a su jefe, sintiéndose extraña no tratándolo de usted, pero él se lo había pedido y trataba de sonar lo más natural posible, de la misma forma que trataba con los demás.
-No te preocupes, Penélope- aseguró él, desviando la vista hasta la hacker- gastarla es lo que menos quiero- admitió con una sonrisa.
-Bien, iré a ver qué tal va la cena, según mis cálculos ya ha de estar lista.- dijo Rossi con experticia, adentrándose en la casa.
-Lo iré a ayudar- avisó Penélope, siguiendo a su amigo más viejo.
-… ¿cómo van las cosas?- preguntó JJ una vez que se quedó a solas con Hotchner.
Él la miró manteniendo su sonrisa.
Aquello prácticamente respondía la pregunta, pero aún así él quiso expresarlo verbalmente.
-Creo que, personalmente hablando, a mí nunca antes me había ido tan bien en la vida - confesó.
-vaya…- comentó Jennifer enarcando ambas cejas- me alegra oír eso Hotch, de veras.
-¿Te confieso algo?- la rubia asintió- Siento que esos dos años en que estuve solo… fueron años perdidos con Emily. ¿Cómo no la vi antes? –más que preguntarle a JJ, esta última pregunta se la hizo a sí mismo, en modo de reflexión personal.
-Bueno, si me permites responder eso… creo que a veces no vemos lo evidente, eso le pasa a muchas personas… Pero en el caso de ustedes, creo que simplemente pasó en el momento que tenía que pasar.- dijo con sinceridad.
Y Hotch le encontró mucha razón.
En ese momento apareció Penélope, quién había sido enviada por Rossi para decirles que por favor pasaran a la mesa porque comenzaría la cena.
Una vez que todos estuvieron sentados en la mesa redonda de la terraza, y luego de que Rossi con la ayuda de Penélope sirvieran la cena, la comida comenzó.
-Permítame decirle David, que su cena está exquisita, es usted un buen cocinero- elogió Cindy, quien por segunda vez en la vida probaba la comida del agente.
-Oh gracias, querida Cindy- respondió él con cariño- me alegra mucho que te guste.
-Su especialidad son las pastas- comentó Emily.
-Y el sushi, no hay sushi como el de David, y eso que eso no es comida Italiana- agregó JJ.
-Bueno, bueno… dejémoslo en que todo lo que preparan mis manos en la cocina, resulta un manjar- bromeó Rossi ante los halagos de sus amigos.-
El anfitrión decidió que era hora de llenar las copas para hacer un brindis por la velada, así es que comenzó a servir el delicado vino que había comprado especialmente para la ocasión.
Cuando llegó el turno de llenarle la copa a Emily, la morena se negó.
-No, gracias, solo beberé jugo por hoy- se excusó.
-¿Y eso?- cuestionó Derek extrañado- vamos Em, no nos hagas un desaire, todos vamos a brindar.
-Por esta vez paso- afirmó ella, ganándose una mirada acusadora e inquisidora proveniente de JJ.
-Chicos, por favor- habló finalmente Hotchner- Yo ya tengo unos cuantos tragos encima, y Emily deberá manejar de regreso, así es que por favor, manténganla lo más sobria posible- pidió con una sonrisa, mirando a Emily con complicidad.
-Bien, si la bella señorita quiere jugo, jugo le servimos- dijo Rossi.
-Gracias Dave- dijo Emily sonriéndole en cuanto tuvo su vaso lleno.
-Bien ¿y por qué es el brindis?- preguntó Reid.
-Por la amistad, el compañerismo, y el amor- dijo Rossi, alzando su copa.
Brindaron todos entre risas, chocando sus copas, todos mirándose a los ojos y sonriéndose.
Luego de una muy agradable cena, pasaron al living, en donde se sentaron y continuaron con la velada, bebiendo un trago, conversando animosamente entre todos a veces, o de repente haciendo pequeños grupos.
De un momento a otro, el tema de conversación fueron los hijos. Emily se sintió un poco incomoda y acorralada, pero trató que los demás no notaran lo que ella y Aarón escondían, algo un poco difícil entre un grupo de perfiladores, pero estaban saliendo airosos del desafío.
-Yo todo lo que puedo decir es que Henry cambió mi vida- dijo JJ con orgullo y amor en su mirada- es el niño más dulce del mundo, y es un amor incondicional, que sinceramente te cambia la forma de ver el mundo.
-Pero me imagino lo difícil que ha de ser compaginar el ritmo de su trabajo con la vida familiar- comentó Cindy, quien estaba sentada junto a Spencer.
-Si, es muy difícil- estuvo de acuerdo Hotch, quien hasta el momento había estado callado- pero a la vez, el hecho de saber que alguien, una pequeña personita está esperando a que llegues sano y salvo a casa, es una gran motivación para hacer tu trabajo efectivamente.- dijo pensando en su hijo.
Emily miró a Hotch con ternura y le dio un leve apretón a su mano que descansaba sobre su muslo.
A fin de cuentas no podía evitar pensar que no podría haber elegido un mejor padre para su hijo o hija que tenía en su vientre. Aarón era responsable, comprensivo, tierno y por sobre todo, quería a Jack como a nadie en el mundo, ella había sido testigo de ello en todo este tiempo y esa era una de las razones que la hacían sentir tranquila a la hora de pensar en su recién descubierto embarazo.
-Lo peor es cuando están enfermos y tú estás lejos de la ciudad. ¡Eso me carcome!- confesó JJ.
-Ha de ser terrible- comentó Cindy-
-Pero son gajes del oficio- admitió Derek- yo no tengo hijos, soy muy joven y guapo para eso aún- dijo haciendo reír a los demás- pero he sido testigo de cuanto sufren mis amigos cuando están lejos de sus hijos, es una de las razones por las que prefiero no reproducirme mientras sea un agente activo- confesó.
Morgan se ganó una mirada de parte de todos sus amigos. El chico lo había dicho en tono de broma, pero estaba hablando en serio.
Los tomó por sorpresa que Derek no tuviera hijos aún por ese pensamiento tan profundo. Todos pensaban que era porque no quería nada serio, todos lo conocían. Pero él estaba confesándoles que era para evitar sentir ese sufrimiento que sentían Hotch y JJ cuando estaban lejos de sus hijos, en una misión.
-Morgan…- susurró Penélope abrazándolo-
-Siendo sincero, siempre he querido ser padre- dijo dándole un sorbo a su copa de vino- pero… bueno, no todavía.- dijo encogiéndose de hombros.
Emily se había puesto demasiado sensible ante las palabras de su amigo, primero que todo porque sentía el dolor y el deseo de ser padre en sus palabras, y en segundo lugar porque sintió que en un futuro no muy lejano, ella también sentiría esa angustia de dejar a un niño solo en casa y ella tener que partir lejos de la ciudad.
Odió esa idea. En todo el día no se había puesto a pensar en ello, en el trabajo y en el futuro bebé. Solo había pensado en lo gorda que se pondría dentro de los próximos meses y en como eso afectaría un poco su trabajo, pero no en como su trabajo afectaría a su hijo.
Se puso de pie y conteniendo las lágrimas se excusó para ir al baño, desapareciendo del living a la velocidad de la luz.
-¿Qué le pasa?- preguntó Spencer con el ceño fruncido.
-Ni idea- comentó JJ preocupada.
-Iré a ver qué sucede- dijo Hotch, poniéndose de pie y siguiendo los pasos de la morena.
Llegó al baño y tocó la puerta despacio, esperando a que ella contestara. Pero no hubo respuesta, solo escuchaba unos sollozos provenientes del cuarto de baño.
-Em, amor soy yo- dijo mientras volvía a tocar- abre la puerta. ¿Estás bien?
Nuevamente no hubo respuesta. Se quedó en silencio hasta que vio la manilla de la puerta girar. La puerta se abrió y Emily caminó hacia atrás, Aarón no dudó en entrar y cerrar la puerta nuevamente.
-¿Qué tienes cariño? ¿Por qué lloras?- dijo abrazándola protectoramente.
Ella pretendía responder, pero era tanto el llanto que no podía hablar.
-Amor me estás preocupando- dijo Aarón- ¿te sientes mal?
-Es… yo…- dijo entre su llanto- no sé si pueda- confesó.
Aarón decidió esperar a que se calmara un poco, estaba llorando demasiado, con mucha pena, no quería obligarla a hablar en ese momento, así es que solo siguió abrazándola y acariciándole el cabello mientras ella seguía llorando.
Estuvieron así mismo por varios minutos, hasta que lentamente su llanto comenzó a cesar, siendo remplazado por unos pequeños sollozos.
-¿Te sientes mejor?- preguntó gentilmente mientras la alejaba un poco de él para mirarla a los ojos.
Emily asintió. Tenía los ojos hinchados y la cara colorada.
-Ahora dime- dijo limpiándole los rastros de lágrimas con la punta de sus dedos- ¿Qué es lo que no sabes si puedes?
Emily suspiró pesadamente y se dejó caer sentándose sobre el borde de la tina.
-Es que todo lo que conversaban… lo que decían, me hizo pensar en que yo también pasaré por todo eso, nuestro hijo tendrá que sufrir nuestra ausencia cuando estemos fuera de la ciudad, y yo no sé si pueda, Aarón.- confesó.
Aarón estaba encantado ante la frase nuestro hijo, sonaba tan real que lo hizo casi sonreír, pero no era el momento, la preocupación de Emily era otra y él solo quería consolarla.
-Amor, hermosa, - le habló con ternura mientras se agachaba en frente de ella- es muy pronto para preocuparte por eso, ¿no lo crees?
-No, no lo creo.- dijo ella con tristeza- el trabajo que tenemos definitivamente no se compagina con la crianza de un bebé.
-Muchas personas lo han logrado, oye, un ejemplo muy cercano es JJ. Tú no vas a ser la excepción. Serás la mejor madre agente que haya habido en este mundo- le animó.
-¿Tú crees? – preguntó.
-¡claro que sí!- respondió con ánimo- tengo mucha fe en que no pude haber elegido una mejor mamá para mi segundo hijo, o hija- le dijo con una sonrisa.
-Gracias por decir eso- dijo mientras otra lágrima recorría su mejilla- ¡maldita sea, no puedo dejar de llorar!- dijo con una sonrisa triste.
-Son las hormonas- dijo él mientras la abrazaba.- pueden ser muy traicioneras durante el embarazo- le dijo sonriendo, pues él ya tenía algo de experiencia en aquél tema, desde que Haley había tenido a Jack.
-Mi hombre dándome clases de hormonas de mujeres. Muy lindo- dijo con Ironía, haciendo reír a Aarón.
-Ven aquí, boba- dijo poniéndose de pie y arrastrándola hasta sus brazos.- debes saber que te amo mucho, y ahora mucho más -susurró besándola en la coronilla.
-Y yo a ti. Te amo mucho, mucho también.- dijo ella levantando la cabeza para besarlo suavemente en los labios.
-¿Aarón, Emily?- habló JJ desde el otro lado del cuarto, tocando la puerta. -¿Todo está bien? – preguntó con preocupación.
-Si, JJ- respondió Emily.- Solo me sentí un poco mal- confesó mientras abría la puerta.
-vaya- dijo JJ en cuanto vio su cara- ¿Segura que estás bien? Estabas llorando.
-Oh, sí. Estoy bien. Solo tonterías- dijo para calmarla.
-De veras Jennifer, Emily está bien- dijo Hotch saliendo del baño- ¿volvemos con los demás?
-Adelántense, me lavaré la cara y estoy allí en un minuto- pidió Emily. Los otros dos le hicieron caso y ella quedó sola en el baño.
Luego de aquél incidente, la noche siguió amenamente su rumbo, hasta que se hizo demasiado tarde y todos se fueron yendo de a poco. JJ no perdía oportunidad para insistirle a Emily que le dijera lo que le pasaba, y Emily se estaba agotando, así es que ella y Aarón fueron los primeros en irse.
…
El lunes por la mañana, muy temprano, Emily, acompañada por Hotch, fue a hacerse un examen de sangre. Ella no lo creía necesario pues si dos test de embarazo le habían gritado que estaba embarazada, no sería por nada. Pero Hotchner le había informado que si era necesario, para saber cuánto tiempo tenía y todo eso. Emily decidió entonces buscar en internet y efectivamente, aquél paso era necesario, por muy segura que ella estuviera de su embarazo, era el protocolo.
-Te odio un poco por esto- dijo mientras estaban en la sala de espera-
-¿Qué?- dijo el confundido, levantando la vista del periódico que leía y mirándola directamente.
-Que por esto, te odio un poquito- repitió- odio hacerme exámenes- admitió.
-¿Y eso?- preguntó enarcando una ceja-
-Yo… desde pequeña, no me gusta que me saquen sangre- admitió encogiéndose de hombros.
Aarón la miró divertido, pero reprimió su sonrisa para no hacerla sentir mal.
-¿Te dan miedo las agujas?- preguntó.
Emily asintió con un poco de vergüenza, haciendo que Aarón sintiera nada más que ternura por aquella mujer que estaba sentada junto a él.
Ella, Emily Prentiss, la mujer más decidida, Independiente y valiente que conocía, aquella que pateaba traseros en el FBI, la que les hablaba de una manera no muy amable a los criminales hasta que los hacía confesar…. le tenía miedo a las agujas. ¡Sorpresa!.
No pudo evitar reír un poco, ganándose una palmada en el brazo por parte de su novia.
-No te atrevas a reírte de mí, Aarón Hotchner. No sabes de lo que soy capaz- amenazó.
-Bien, bien. Perdón- dijo poniéndose serio. Pero la seriedad le duró poco y volvió a reír.
-¡Hotchner!- lo retó ella- te lo estoy advirtiendo- sentenció.
-Ya, ¡disculpa! Pero es que…
-¡nada!- lo fulminó con la mirada.
-Perfecto, me callo- dijo él, tapándose la cara con el periódico, fingiendo leer, pero la verdad es que continuaba riendo. Emily por supuesto lo notó, no era tonta, pero al ver que Aarón no la estaba mirando, no pudo evitar sonreír también.
…
Luego de salir del laboratorio, decidieron ir a desayunar por ahí, habían salido de casa muy temprano y a esa hora de la mañana Emily realmente no había tenido ganas de comer nada. Pero ya eran más de las diez, y su apetito volvía a ser el habitual.
-Bien, ¿dónde quieres desayunar?- preguntó Hotch a medida que se bajaban del ascensor.
-mmm- pensó. ¿McDonald's?-
-¿Te parece que eso es apropiado para un desayuno?- preguntó enarcando una ceja.
-Si. Me parece muy apropiado. Mientras leías el diario hace un rato vi una publicidad y bueno, quiero comer McDonald's- confesó con cierto gesto infantil.
Hotch la pasó su brazo por su espalda mientras iban caminando. Emily tenía un antojo, su bebe se estaba manifestando.
-No creo que sea apropiado, para nada, pero si es lo que deseas, pues vamos allí.- dijo besándola en la mejilla.
Dejaron el auto en el estacionamiento de la clínica, pues luego de desayunar, irían a por el resultado, además el sitio de comida rápida estaba por allí cerca.
Caminaron tomados de la mano, como cualquier pareja. El día estaba perfectamente soleado y agradable.
-Solo por hoy, lo prometo. Sé que debo cuidar lo que como de ahora en adelante- le dijo mirándolo de reojo mientras caminaban- pero también sé que una mujer embarazada tiene derecho a comer lo que se le antoje-
-Eso suena a abuso- dijo él.
-No es abuso, es… saber aprovechar las condiciones. Digo, si me voy a poner como una bola los próximos meses, mínimo que sea comiendo lo que quiera.
Hotchner rió ante el comentario de Emily.
-Serás una bola muy guapa y sexy, cariño- dijo abrazándola por la cintura mientras seguían caminando.
-Veremos si dices lo mismo cuando no pueda ni ponerme los zapatos por mí misma.
…
Al día siguiente, luego de haber visitado a la doctora que seguiría su embarazo junto con el resultado del examen, regresaron a casa con lo que necesitaban saber y con las preciosas imágenes de la primera ecografía de su bebe.
Ya era definitivo, no había dudas. Dentro de ella, había una vida con casi siete semanas de gestación. Asustaba un poco, era una gran responsabilidad, pero ahora, a cada minuto que pasaba, la noticia le sentaba mejor, sobre todo luego de haberlo visto y haber tenido la posibilidad de escuchar los apresurados latidos de corazón, los que habían hecho que a Emily se le llenaran los ojos de lágrimas.
Ni hablar de Hotch, el hecho de escuchar el corazón de su segundo hijo hizo que el corazón se le hinchara de felicidad. Él había estado feliz desde el primer momento en que ella le había mostrado los test de embarazo. Para él su vida ahora tenía un nuevo motivo para ser perfecta.
Y era precisamente ella quien le había dado ese motivo, Emily.
La mujer que en ese momento estaba sentada en el sofá, acariciando su cabello mientras él estaba con su cabeza apoyada en su regazo lo estaba haciendo el hombre más feliz del mundo.
-Sigo sin entender porque las trabajadoras del FBI de la televisión, deben usar tacones. No tienen idea de nada- comentó Emily mientras veían una serie de policías.
-Si mal no recuerdo, tengo la impresión de haberte visto en terreno unas cuantas veces usando tacones altos- habló Aarón sin despegar la vista de la televisión.
Emily frunció un poco los labios pensando, ladeó un poco la cabeza y finalmente habló.
-Pues sí, pero esas veces, precisamente no fueron mis mejores días. Es Horrible, una vez tuve que salir persiguiendo a este tipo… ¿Cómo era que le decían? Ah sí, "el vaquero". Ese idiota me hizo perseguirlo como por seis cuadras, y justamente aquél día mis botas tenían como seis centímetros de altura. Fue realmente horrible, desde ahí me prometí nunca más hacerlo.
-Te ves muy sexy usando tacones- le dijo sonriendo, clavando la vista en ella- pero por ahora prefiero que no los uses más en el trabajo, es peligroso- sentenció.
-Te digo que ya no los uso, y ya sé que es peligroso- dijo rodando los ojos.
-Debes cuidar a nuestro bebe- le dijo con ternura.
-Lo tengo muy claro, cariño- contestó ella, sonriéndole.
Emily tenía muy claro que debería calmarse un poco en cuanto volviera al trabajo, no podía ponerse en riesgo, antes no tenía problemas con perseguir psicópatas que podían ser muy capaces de matarla, pero ahora debía velar por alguien más, ya no era solo ella.
Suspiró, su vida cambiaría en un cien por ciento y eso la hacía sentir extraña. Pero extraña en una manera positiva, no como cuando días antes había descubierto lo de su embarazo, ahora estaba segura de todo, ya no tenía dudas acerca de lo que sentía respecto a su bebe en gestación. Ahora lo esperaba con ansias, y deseaba cuidarse y que todo saliera bien, lo demás, prácticamente le daba lo mismo.
-Me alegra oír eso.- dijo Aarón incorporándose en el sofá, sentándose junto a ella.- ¿Puedo ver algo?- pidió apuntando a su vientre.
-Claro- accedió ella, sin saber lo que él pretendía.
Hotch levantó la polera de Emily y miró detenidamente su vientre, Emily le sonrió con dulzura.
-Dudo que puedas ver algo, solo son siete semanas-
Aarón asintió, y pasó delicadamente su mano por el lugar en donde sabía que estaba su bebé.
-Lo sé- respondió-, pero… sé que está allí.- dijo con ojos brillantes de emoción.
Lo siguiente que hizo Aarón, fue agacharse nuevamente, poniendo su cabeza a la altura de la pancita de Emily y habló con voz tierna.
-Te amo bebe, debes saber que papi y mami te esperan con muchas ansias-
Al escuchar aquello, Emily no pudo contener las lágrimas y no tardó en comenzar a sollozar.
¡Malditas hormonas! Ella nunca había sido tan llorona, y allí estaba ahora, llorando por todo.
Hotch besó su vientre y acomodó la polera de Emily, luego la miró y le dedicó una sonrisa muy dulce.
-Y a ti también te amo- dijo besándola en los labios. – Y realmente espero que esas lágrimas sean por emoción y no por tristeza.
-Oh, no- dijo ella limpiándose las lágrimas con su muñeca izquierda- es solo que, me emociona que hagas eso- admitió.- no podría estar triste, en este momento soy la mujer más feliz del mundo- dijo emocionada.
Aarón sonrió y la acurrucó en su pecho, besándola en la cabeza. Tenía entre sus brazos a la mujer más dulce del planeta, y la amaba, por sobre todas las cosas la amaba.
