Nota de autora: ¡Hola! Bueno no tengo mucho que decir, solo dar las infinitas gracias por sus palabras a Victoria y a Mimi, chicas ¡son las mejores! Y a los demás que dejan reviews también por supuesto les doy las gracias, sus palabras me motivan muchísimo a seguir con mi historia :) Espero les guste el cap de hoy.
…
El día lunes por la mañana. Emily no estaba de humor, de hecho estaba muy molesta.
Strauss había llamado muy temprano por la mañana a Aarón para decirle que necesitaba que fuese inmediatamente a la UAC para ver el asunto de un nuevo caso extremadamente urgente allí mismo en Quántico. Desde ahí ya estaba molesta, pues solo les quedaba esa semana de vacaciones y que él tuviese que ir a la oficina le restaba un día de descanso. Y se molestó mucho más cuando se ofreció para ir ella también y Hotchner se lo negó, diciéndole que no era necesario y que mejor se quedara en casa descansando y cuidando su embarazo, argumentando que el primer trimestre era el más delicado. Aquello último Emily no lo tomó muy bien, pues había entendido que Aarón la estaba tratando de inútil, cosa que claramente no era así, él lo decía de la mejor manera posible, pero las hormonas del embarazo de Emily más su temperamento, se figuraban lo peor y entendían las cosas de la peor manera. Aquello lógicamente había terminado en discusión, pero aún así Aarón se despidió con un beso de ella y le dijo que la amaba. Ella le respondió de igual forma.
La morena estaba retirando la ropa de la secadora cuando gracias a su muy agudo oído, pudo sentir el sonido de su celular que estaba en el living. Dejó la ropa dentro del canasto tirado en el piso y se apresuró en ir a contestar, podía ser importante. Podía ser Hotch.
Maldijo un poco cuando al caminar rápido, sintió nuevamente ganas de ir al baño. Estaba en la semana ocho de embarazo y las ganas de orinar eran demasiado frecuentas, al igual que las molestias en el útero. Aquello ayudaba bastante a su mal humor.
-Hola- dijo en cuanto atendió, sin ver de quién era la llamada.
-Hola ingrata- respondió JJ del otro lado.
Emily bufó. Sabía que le decía ingrata porque no la llamaba ni pedía verla, al igual que ya lo había hecho Penélope anteriormente. Cuando sus amigas querían, eran un dolor en el trasero. ¡Y ella ya no quería más dolores ni molestias!
-JJ- dijo cortante.
-Ay que genio. ¿Hotch no ha cumplido con su parte?- bromeó en tono sugerente.
-¿No deberías estar trabajando? Pensé que tenían un caso híper importante- comentó irritada.
-Sí así es, pero para que veas que yo si me hago el tiempo para las amigas- dijo con sarcasmo.- quería preguntarte como van los mareos y todas esas cosas, me imagino cómo te sientes, los primeros meses son horribles.
Emily no le tomó el peso a las palabras de su amiga, y se sentó en el sofá dispuesta a conversar.
-Me siento horrible- admitió en un suspiro- solo voy llegando a la octava semana y…- se mordió la lengua para callar al caer en cuenta de lo que estaba diciendo.
¡Había caído en la trampa de su amiga!
-¡Lo sabía!- chilló Jennifer del otro lado- ¡lo sabía, lo sabía!
Emily se golpeó la frente con la mano que no usaba para sostener el teléfono y se sintió la persona más ingenua de la vida.
-¿Aarón te dijo?- preguntó resignada.
-No, yo solo uní piezas- dijo orgullosamente- nada más me bastó con la cena del otro día, en la que lloraste de la nada y rechazaste el vino.
Emily negó levemente con la cabeza. Claro, su amiga no solo era perfiladora, además era madre, conocía los síntomas de un embarazo a la perfección, y por sobre todo no era tonta. La había pillado.
-Por cierto- continuó JJ- voy a perdonarte el hecho de que no me hayas contado nada y que yo lo haya tenido que deducir.
-Iba a contar, en serio pero… esperaba decírselos cuando nos viéramos- admitió, omitiendo el hecho de que quería guardarse el secreto por un tiempo más. Aquello era en un principio porque primero quería adaptarse bien a la idea de ser madre para luego contarlo sin sentirse abrumada. Pero la razón de ahora era que no quería recibir un trato distinto en el trabajo. Conocía a los hombres de la UAC y no la iban a dejar hacer nada, y pues ya suficiente tenía con saber que Hotch, de partida, haría todo lo posible para que no saliera a terreno.
-Tonta- la regañó Jereau- una noticia así se comparte. ¡Es maravilloso!- chilló.
-Lo sé JJ, pero… bueno tenía mis razones- dijo en un suspiro.
JJ, desde su escritorio en la oficina de la UAC frunció los labios, su amiga definitivamente no se oía muy de ánimos que digamos, y no lograba descifrar el por qué.
-Ok, esto no es como para conversarlo por teléfono- dijo luego de unos segundos en silencio- debemos juntarnos- sentenció.
Emily asintió con la cabeza, aunque claro, JJ no pudo verla a través del teléfono.
-Está bien…- estuvo de acuerdo, pues nunca estaba de más conversar con su amiga.
Además la extrañaba. Estaba acostumbrada a verla todos los días, a ella, a Penélope, a Morgan, a Reid… a todos sus amigos con los que día a día trabajaba.
-Veámonos en cuanto termine este caso, ¿sí?- ofreció la rubia.
-Me parece bien- accedió Emily mientras movía las piernas repetidamente. ¡Ya se orinaba encima!
-Perfecto, ya te tengo que colgar, me llaman por teléfono- dijo en algo similar a un lamento.
-Suerte- le deseó Emily.
-Te quiero, guapa- dijo JJ antes de terminar la llamada.
Luego de colgar, Emily tiró el celular a un lado sobre el mismo sofá en que estaba sentada y resopló. Se llevó una mano a su bajo vientre y sonrió un poco.
-Se que no lo haces a propósito, pero por favor te pido que tengas piedad con tu pobre madre, creo que cuando vuelva a trabajar no tendré tanto tiempo de ir al baño como lo tengo ahora que estoy de vacaciones…- le habló a su barriga.
Ella sabía que su bebé no podía ser el culpable de todas las molestias que sentía, el embarazo en sí era el que la tenía vuelta loca, pues era que su cuerpo se estaba adaptando, su hijo aún no media más de un centímetro y medio, el problema era que sentía un dolor constante en el útero, como en los peores días de su periodo, ¡la diferencia es que allí tomaba una pastilla y se le quitaba! Ahora, pues se las tenía que bancar.
Tanteó una vez más con sus dedos sobre su vientre y suspiró, dispuesta a volver a ir al baño por como la quinta vez en lo poco que iba del día lunes.
Luego de ir al baño, volvió al cuarto de lavado para terminar lo que hacía con la ropa. Cuando finalizó con aquello, se dirigió al dormitorio. Se sentía agotada y quería dormir un rato, no mucho, pues sabía que tenía que cocinar para almorzar ella sola. La irritó nuevamente la idea de tener que comer sola ese día, ya que se suponía que Hotch debería estar con ella, no trabajando, ¡estaban de vacaciones!
…
Cuando despertó se sintió un poco desorientada, no era novedad pues siempre le pasaba, no sabía qué hora era y le costó abrir los ojos porque le molestaba la luz.
Cuando logró aterrizar, se incorporó en la cama y vio el reloj que descansaba sobre la mesita de noche del lado de la cama de Hotch. Abrió los ojos de par en par, ¿en serio había dormido casi cinco horas? ¡Eran las cuatro de la tarde!
A regañadientes se levantó de la comodidad de la cama, la verdad seguía con un poco de flojera, pero tenía que comer algo, no quería sentirse irresponsable.
Mientras bajaba las escaleras pensó que podía preparar… no tenía ganas de cocinar la verdad, así es que pensó que opciones tenía. Decidió ordenar pizza. ¡Con piñas! Su favorita.
Buscó el teléfono inalámbrico en la mesilla del living y digitó el número de la pizzería, claramente no tuvo que buscarlo en ningún lado, ¡se lo sabía a la perfección! Luego de hacer el pedido y colgar la llamada, se dio cuenta de que su celular que aún permanecía sobre el sofá, tenía la luz de la pantalla encendida. Se acercó para tomarlo y se asustó un poco cuando vio las once llamadas perdidas de Hotch y los cinco mensajes de textos.
1. "Los extraño y los amo mucho"
2 "¿Por qué no me contestas las llamadas?
3. "Me tienes histérico, contesta por favor"
4. "Emily en serio, contesta"
5. "¿está todo bien? Diablos, ¡contesta por favor!"
Hotch la había estado tratando de localizar durante todas las horas que había estado durmiendo.
Luego de leer todos los mensajes, se apresuró en marcarle a su novio, y se hizo la idea de recibir un buen reto, pues sabía que el hecho de no haberle contestado las llamadas de seguro no lo tendría muy contento.
-¡Por dios Emily!- gruñó apenas Emily había alcanzado escuchar el primer pitido de la llamada- ¿Dónde andabas metida? ¡Te llamé como quince veces!
-Yo… lo siento- dijo con algo de culpabilidad- Me quedé dormida unas horas y no sentí el teléfono- explicó- no te enojes.
Hotch negó con la cabeza desde su oficina en dónde estaba leyendo una información que le había mandado la policía acerca del caso.
-No estoy enojado- aclaró en un tono más suave- solo que estaba demasiado preocupado.
-De veras lo siento, solo planeaba dormir una hora más o menos pero… se me fue de las manos.
-Ok, está bien cariño. Me alegra que descanses. ¿Te has sentido bien?- preguntó ya en un tono mucho más conciliador.
Emily frunció los labios mientras se encaminaba hasta el patio trasero.
-Creo que he tenido días mejores- dijo con sinceridad- pero ahora en este preciso momento me siento mejor.
-Eso es porque estás hablando conmigo, ¿verdad?- inquirió Hotch en tono juguetón.
Emily sonrió ante sus palabras, mientras se sentaba sobre el pasto a disfrutar unos minutos de la agradable tarde de aquél día de verano.
-La verdad es porque dormí bastante yo creo- señaló divertida de no darle la respuesta que él quería.
-Ya veo- respondió en tono serio, pero en realidad, desde su oficina estaba sonriendo- Como sea, te adoro ¿lo sabías?
-Claro que lo sé- dijo con coquetería la morena.
-¿No tienes nada que decir al respecto?- preguntó Hotchner.
La agente pudo imaginarse claramente la ceja alzada de su novio mientras hacía esa pregunta, lo que la hizo reír un poco.
-Por supuesto, cariño. Sabes que te amo- replicó con ternura.
La sonrisa de Hotch al oír esa frase se ensanchó a sobre manera. ¡Cómo adoraba esas palabras!
-Te extraño mucho, preciosa- le susurró- pero ahora te tengo que colgar, Strauss me está taladrando con sus ojos desde el bullpen.
-Me imagino- dijo ella- ¿Desde cuándo está allí manejando casos?
-Este es algo complicado- explicó Hotch.
-¿Qué tan malo es el asunto?- quiso saber ella.
-pues… van quince víctimas en menos de una semana- contó Hotchner.
-vaya, sí que es grave- dijo con asombro, mientras sus manos jugueteaban a sacar el pasto.
-Ni que lo digas. Es bastante preocupante.
Emily suspiró.
-Bien, entonces no te entretengo más. Conversamos en la noche cuando llegues. ¡Ah! Y si queda un poco, te guardaré de la pizza que estoy esperando.
Aarón rio fuertemente desde su lado del teléfono. Con el apetito que andaba Emily, dudaba que aquello fuese posible. Era tan encantadora…
-¿Pizza a esta hora?- preguntó asumiendo que habría almorzado hace no más de tres horas.
-Ya te dije que me quedé dormida, es mi almuerzo. Agradece que tengo la intención de guardarte un trozo- dijo ella en tono serio.
-Gracias, amor- replicó Hotch divertido- pero no te preocupes, almuerza tranquila. Debes alimentar bien a nuestro hijo, o hija- agregó con voz tierna.
-¡Uf que de hambre no se va a enfermar!- dijo Emily con gracia, haciendo a reír nuevamente a Hotch.
-Me lo imagino- respondió nuevamente divertido- bien, ahora si tengo que colgar, vieja amargada subiendo las escaleras…- susurró- ¡te amo!- dijo antes de colgar la llamada rápidamente, dejando a Emily sin la oportunidad de contestar.
Luego de hablar con Hotch, ella quedó con sentimientos encontrados. Claro que amaba hablar con él cuando no estaban juntos, oír su voz siempre le hacía bien. Pero el hecho de no haberse alcanzado a despedir y decirle que se cuidara, le hacía sentir un gusto amargo. Y nuevamente odió a Strauss, esta vez por interrumpir la llamada.
…
Luego de comerse la pizza casi entera hasta quedar con la sensación de que casi explotaría en cualquier momento, el resto del día transcurrió muy aburrido para ella, buscaba que hacer, que ordenar para mantenerse entretenida en algo, incluso había sacado y limpiado cada uno de los libros que estaban en la biblioteca de Hotch, ¡y no eran pocos!
Ya eran las once de la noche. Emily estaba fascinada sentada en la suave alfombra del living leyendo un libro mientras devoraba un generoso pote de helado de manjar con nueces. ¡El libro estaba de lo mejor, y el helado sabía a gloria!
Estaba tan metida en su lectura y en el helado, que no oyó el sonido de su celular. Había recibido un correo electrónico, pero ni se enteró.
Tampoco fue consciente del ruido que hizo el auto de Hotch mientras se estacionaba afuera de la casa o de las luces del coche que se habían reflejado en las paredes del living, ni del sonido de la llave cuando él hizo girar la cerradura.
Al adentrarse en su hogar, Hotch sonrió al ver a Emily en el piso, se veía muy concentrada en su lectura, claro, pues ella amaba leer, pero más ensimismada se veía atacando un pote con vaya a saber qué cosa estaba comiendo.
-¿Helado a esta hora?- preguntó una vez que se acercó y pudo distinguir lo que ella estaba comiendo.
Emily dio un brinco exagerado. ¿En qué momento había llegado?
Pero no le dio importancia al susto que se había llevado, pues ¡él ya estaba en casa! Rápidamente se impulsó con sus piernas hacia arriba para ponerse de pie y prácticamente colgarse del cuello de Aarón para saludarlo. ¡Lo había extrañado tanto! Definitivamente ya estaba demasiado acostumbrada a pasar las 24 horas del día con él…
En cosa de milésimas de segundos, ya se encontraban fundidos en un beso que explicaba todo lo que se habían echado de menos durante el día, y claramente no había sido poco.
-Yo también te extrañé- dijo Hotch divertido en cuanto se separaron para tomar aire.
Emily se limitó a sonreír.
-¿Helado a esta hora?- volvió a repetir la pregunta que había hecho hace un rato.
Ella asintió.
-Que yo sepa no hay horarios para comer las exquisiteces de la vida- respondió en tono astuto mientras se sentaba en el sofá, guiando a Hotch de la mano para que la acompañara.
-Claro que no, pero creo que es un poco frío, podría causarte molestias durante la noche- dijo mientras se sentaba junto a la mujer que había pensado durante todo el día.
-Hasta ahora me ha sentado de maravillas- refutó encogiéndose de hombros- ¿Avanzaron en el caso?
-Creo que vamos lentos, pero seguros. Ya sabes cómo es todo esto- comentó mientras se soltaba un poco la corbata para desabrocharse el primer botón de su camisa.-
-¿Debes volver mañana?- preguntó.
Aarón negó levemente con la cabeza, y Emily pudo notar que estaba bastante cansado, se le veía en el rostro, así es que prefirió dejar el tema del trabajo a un lado.
-Voltéate- le dijo a Hotch.
-¿Para qué?- preguntó frunciendo el ceño.
-Solo voltéate amor- repitió sonriéndole.
Él obedeció sin tener idea de lo que ella pretendía. Aún sentado junto a Emily, se volteó dándole la espalda.
Emily hizo ademán de quitarle la chaqueta, pero Hotch entendió y se la terminó de quitar el mismo, expectante por saber lo que ella se traía entre manos.
-mmm, ¡que rico!- exclamó en cuanto sintió las manos de Emily masajeando sus hombros.
-Estás tenso- comentó ella mientras con experticia hacía maravillas con sus manos sobre los hombros de su novio.
Hotch se limitó a asentir, estaba anonadado. En todos estos meses no se había enterado que Emily sabía dar tan buenos masajes. ¡Otro punto para Prentiss!
Luego de unos minutos las manos de Emily fueron descendiendo hasta sus omóplatos, pero se detuvo en cuanto notó que la camisa no la dejaría hacer lo que planeaba.
-Sería mucho más efectivo sin esto- dijo agarrando la tela de la camisa- quítatela- le ordenó.
Aarón no dudó en obedecer nuevamente, y en segundos su camisa estaba tirada por allí en el suelo, quedando vestido con su camiseta de algodón que habitualmente usaba debajo de las camisas blancas.
Emily rodó los ojos.
-Esto también estorbará- comentó mientras ella misma buscaba el borde de la camiseta para quitársela. Hotchner levantó los brazos y la prenda también voló hasta el suelo.- ahora sí- dijo volviendo a poner sus manos en la espalda de él.
-mierda- se quejó despacio en cuanto Emily presionó sobre un manojo de nervios en su lado superior derecho.- eso duele.
-Lo sé, pero pasará- dijo ella incorporándose un poco para sentarse sobre sus propias rodillas, para así estar más cómoda.- ¿te gusta así?
-¿Qué si me gusta?- dijo en un gemido- cariño, tienes manos de ángel- elogió mientras arqueaba su espalda, disfrutando de la sensación.
Emily rió suavemente ante su respuesta, pero no le dijo nada.
-Hoy recibí una llamada de JJ- le contó de pronto.
-Sí, lo sé. Ya me recriminó que no le hayamos contado nada…- respondió él en un quejido por la presión que le hacía Emily en una zona dolorida.
-Caí como una tonta- comentó en un bufido- ¡malditos perfiladores!
Ahora fue el turno de Hotch de no decir nada, solo rió por el comentario de Emily.
Luego de varios minutos más, en los que Emily continuó con su tarea de relajar a su hombre, y en los que solo se escuchaban gemidos y murmuros por parte de Hotch, ella dio el masaje por concluido, palmeando su hombro con una de sus manos.
-Listo. ¿Cómo quedaste?- preguntó.-
Aarón tomó la mano de Emily que estaba por sobre su hombro y la llevó hasta su boca para besarla.
-Como nuevo. Muchas gracias- dijo mientras se volteaba para mirarla.
-De nada- dijo ella inclinándose un poco para besarlo en la comisura de sus labios- ¿tienes hambre?- preguntó sonriéndole.
-No, la verdad no- respondió devolviéndole la sonrisa.
-Yo tampoco, pero el helado se va a derretir si no me lo como- dijo mientras se estiraba hasta la mesilla para volver a tomar el pote.
Se volvió a acomodar en su sitio y se llevó una cucharada enorme de helado hasta la boca, siendo observada por Aarón.
-golosa- le dijo mientras la miraba comer.
-Está delicioso- informó antes de echarse otra cucharada.- ¿Quieres?
Aarón negó con la cabeza.
-No, gracias.
-Anda… pruébalo.- le animó, acercándole una cucharada colmada de helado.
-No, no quiero- volvió a negarse.
-Tiene nueces, a ti te encantan- volvió a insistir, tentándolo.
Aarón le sonrió y finalmente abrió la boca para que ella introdujera la cucharada de helado. Pero no fue lo que ella hizo. En cambio, se echó el helado en su boca, dejándolo pasmado cuando se acercó a él para besarlo.
Claro, si hubiese sabido que le daría a probar el helado de esa manera, hubiese accedido ante la primera oferta.
Mientras se besaban y Aaron probaba no solo el sabor del helado sino que también el mismo de Emily, ella se sentó a horcajadas sobre él, profundizando aquél sensual beso.
Él recorrió con su lengua cada rincón de la boca de su novia, testeando todo a su paso, enredando su lengua con la de ella, finalizando con un pequeño mordisco a sus exquisitos labios.
-Tenías razón, está delicioso- le dijo cuando el beso se rompió por la falta de aire.
Ella alzó las cejas repetidamente, a la vez que asentía.
-¿Más? – preguntó en tono sugerente.
Aarón asintió, y Emily esta vez sí que llevó la cuchara con helado hasta la boca de él. Y ambos volvieron a degustar el sabor del manjar en la boca del otro. Llegado un momento en que las cosas estaban subiendo de tono, ella sin dejar de besarlo dejó el helado a un lado para poder abrazarse al cuello de Aarón, mientras enredaba despacio sus dedos en los cabellos de su nuca, jalándolos suavemente, haciéndole estremecer.
Las manos del agente viajaron desde los hombros de Emily hasta su esbelta cintura, en donde la abrazó con posesión. Dejó sus labios para prestarle un poco de atención a la suave piel de su cuello. Le encantaba.
Ella ladeó un poco la cabeza para darle mayor acceso. Mientras que sus manos se posaron sobre el pecho desnudo de Aarón, sintiendo la calidez de su cuerpo y su respiración que comenzaba a agitarse.
Al ver el evidente rumbo que estaba tomando la situación, Hotch vaciló un momento y se alejó un poquito para mirarla a los ojos. Emily protestó con un pequeño gruñido. ¿Por qué se detenía?
-¿Estás segura?- preguntó con deseo en su mirada.
Él preguntó aquello porque desde que habían descubierto que ella estaba embarazada, no habían tenido contacto íntimo alguno más allá de los besos y los arrumacos. Hotch no quería presionarla, pensaba que quizá ella tenía miedo de dañar al bebe o algo así, es por eso que no la había buscado, aunque eso no quería decir que no la deseaba, porque lo hacía cada día de su vida. Por su parte Emily simplemente no había tenido deseo de tener relaciones, hasta ese momento claro.
La morena soltó una carcajada al escuchar la pregunta de Hotch y volvió a darle un beso, esta vez fue uno pequeño.
-No es como si me fueras a quitar la virginidad- dijo con sarcasmo mientras alzaba una ceja- Y tampoco es como si me fuera a quedar embarazada.
Hotch también rió al oír su respuesta tan ocurrente…
-Te he extrañado- le dijo él con dulzura a la vez que la miraba a los ojos.
Emily le sonrió levemente y se soltó de su agarre para deshacerse de su propia polera.
-Estoy aquí, para ti- le dijo con voz sensual- y te deseo, mucho- le dijo antes de volverlo a besar.
Ante aquél comentario Hotch sintió que ardía por dentro y por fuera, definitivamente para él aquellos días en que no habían tenido nada, prácticamente habían sido casi como una tortura, aunque lo había mantenido en secreto.
Luego de unos minutos en que se dedicaron a besarse con muchísima pasión y a acariciarse con bastante deseo, Emily hizo ademán de desabrochar el cinturón de Aarón. Ya no quería esperar más…
-Vamos al cuarto- dijo él deteniéndola-
-No me molesta hacerlo aquí- dijo ella juguetona, posteriormente mordiéndose el labio.
-Vamos arriba- insistió- quiero que estés cómoda- le dijo con ternura.
Emily resopló y finalmente se puso de pie. Él la imitó y cuando ambos estuvieron frente a frente volvieron a fundirse en un beso lleno de amor y pasión. Luego de un instante, Hotch decidió cargarla en brazos, algo que la hizo reír. Se apresuró hasta el cuarto, en donde finalmente dieron rienda suelta a sus instintos y dejaron que sus cuerpos actuasen y reaccionaran ante los estímulos y el deseo que sentían el uno por el otro, sin dejar de lado el amor, por supuesto.
…
Eran las dos de la mañana cuando finalmente yacían en su cama frente a frente con brazos y piernas enredados en el cuerpo del otro, acariciándose suavemente.
-Emily- susurró Hotch. Ella no estaba dormida, él lo sabía porque con sus dedos le estaba acariciando suavemente el codo, pero si estaba con los ojos cerrados.
-¿mmm?
-Eres lo mejor que me ha pasado- habló con sinceridad.
Ella aún sin abrir los ojos sonrió, y finalmente lo miró con ojos brillantes, llenos de amor.
-ídem- le dijo- te amo como jamás creí que podría, Aarón.
Ante aquellas palabras Hotch no pudo evitar que su corazón latiera a mil por horas, al de igual que el de Emily.
-¿Emily?- volvió a llamarla luego de unos segundos de solo mirarse en silencio.
-Dime, cariño.
-Nunca te vayas de mi lado. ¿si?
Ella lo miró con una ceja alzada. ¿A qué venía eso? Claro que no se iría a ningún lado, jamás. Ella quería estar con él por siempre, sobre todo ahora que serían tres. Ya no se imaginaba una vida en la que Hotch no estuviera con ella, sería imposible. Insano. Una estupidez. Una vida sin sentido.
-¿Estás loco? Mañana mismo pienso irme a la China con mi bebé, no nos verás nunca más- bromeó con seriedad en el rostro, haciendo reír a Hotch.
-Al menos me mandas una foto cuando nazca- le siguió la broma.
Ella suspiró cuando terminó de reír.
-Te amo, ya te lo he dicho, jamás me moveré de tu lado, menos ahora- dijo con dulzura.
Hotch sonrió satisfecho y le dio un pequeño beso en los labios antes de abrazarse más a ella y cerrar sus ojos con la intención de descansar plenamente con la mujer que amaba entre sus brazos.
