Nota de autora: Ya, ya sé que hace tan solo menos de una hora subí la nota preguntando si querían que actualizara o no... pero la verdad es que tenía este pedacito ya escrito y quise compartirlo, para así convencerlos de que si quieran seguir leyendo! jaja. En serio, reitero mis disculpas otra vez. Las quiero aunque uds a mi, ya no :D


La mencionada sacudió la cabeza confundida y miró a Jack por un segundo para luego desviar la vista hacia sus piernas.

-oh dios mío- susurró cuando vio que estaba empapada.

No, no era orina claro. ¡Era que estaba de parto!

-¿No alcanzaste a ir al baño?- preguntó el niño con ojos asombrados. Emily era una adulta, no podía hacerse pipí encima, esa era su lógica.

-Es… Jack, haremos una cosa. Tendremos que irnos a hospital, al parecer tu hermanita va a nacer antes de tiempo…. Así es que…

-¡Lauren va a llegar! –gritó Jack entusiasmado.

-Mira escúchame, necesito que me ayudes, iré a darme una ducha muy rápida, ¿sí? por mientras necesito que llames a la tía Penélope, su número está en la libreta que está junto al teléfono de la cocina.

-¡Si Emily! ¿y qué le digo?- preguntó dispuesto a ayudar.

-Que necesito que me acompañe al hospital, porque Lauren va a nacer. Por favor repítele muchas veces que estoy bien- dijo mientras hacía su camino al segundo piso- yo llamaré a tu papá.

-¡sí, Em!

Emily emprendió su camino hasta el dormitorio con el máximo de calma que había en ella. Estaba nerviosa, mucho. Pero aparte de eso no sentía grandes molestias, nada distinto a como se había sentido durante los últimos días y eso la ayudaba bastante a mantener la calma.

Llegó al cuarto y marcó el número de JJ -pues recordó que Hotch había dejado su celular la habitación del hotel- puso el altavoz mientras recolectaba ropa limpia para cambiarse.

-Hey Em- respondió JJ.

-JJ, hola. ¿Puedo hablar con Hotch?-

-Te lo paso enseguida.

-¿Emily, estás bien?- dijo rápidamente Aaron al tomar el teléfono que Jennifer le tendía. Pués ya habían hablado y él sabía muy bien que de no ser algo muy importante, ella no lo estaría llamando ya que raramente lo hacía cuando estaban trabajando un caso, a ella no le gustaba interrumpir.

Si Emily no estuviera en esta situación sola, se habría reído por la preocupación de Aaron, o hubiese puesto los ojos en blanco. Pero estaba muy concentrada tratando de encontrar su ropa interior más cómoda.

-Escúchame bien, Hotch. Estoy muy bien- se aseguró de aclarar lo antes posible antes de que el hombre entrara en pánico- Pero de parto. Ahora voy a meterme a la ducha, Jack ya llamó a Penélope y todo está bajo control.

-¿de parto?- repitió mientras se ponía de pie.

Todos los presentes lo miraron expectantes, esperando a escuchar más.

-Escucha, no tienes que…

-No digas tonterías, me voy en el próximo vuelo.

-Bien, te estaremos esperando. Voy a colgar, debo ducharme antes de ir al hospital.

-¿Segura que está todo bien?

-Todo- Respondió una vez más- Te quiero.

-Y yo- dijo antes de colgar.

-¿Emily está de parto?- preguntaron todos al unísono.

-Sí, chicos necesito que…

-Oh por favor- lo cortó Rossi- ve con tu familia, nos encargaremos de todo.- dijo haciéndole señas para que se fuera.

-Gracias. Me llaman cualquier cosa.

-¡Suerte!- deseó Reid.

-Mantennos informados- pidió JJ.

-¡Lo haré!- dijo desde la salida del Restorán.

Lo único que Hotch pensaba mientras se subía al avión, era como decirle al piloto que redujera un vuelo de 15 horas y 52 minutos, a un vuelo de cinco minutos. ¿Era mucho pedir? Por otro lado, había alcanzado a estar no más de dos horas en el caso, se sentía muy mal de dejar al equipo, ese era su lado profesional, el agente Hotchner. Pero su lado paternal, el de Aaron, solo quería transportarse hasta Virginia en un abrir y cerrar de ojos para no perderse el nacimiento de su primera hija.

Durante el vuelo, se mantuvo comunicado con Penélope gran parte del tiempo. No quería perderse nada, incluso Penélope le mandó varias fotos de Emily recostada en la cama del hospital, fotos que había sacado en contra de su voluntad, claro.

-¿De veras no duele?- preguntó la hacker a su amiga, quien estaba mirándose las puntas del cabello con toda tranquilidad.

-Molesta más que duele, aunque las contracciones no son caricias precisamente.

-Eres rara. Em. Todas las mujeres que conozco y que han sido mamás, sufren hasta casi partirse en pedacitos y tú, aquí como si nada.

-Supongo que tengo suerte. ¡auch!- exclamó cuando sintió una contracción.

-Cada vez son más seguidas- comentó García emocionada. -¿Cuántas horas llevas así?-

- Ya van a ser 15- Respondió desviando la mirada del reloj hasta el sillón en donde Jack dormía.

Eran casi las 8 de la mañana y aún Lauren no se decidía a nacer.

-Está tan emocionado- dijo sonriendo la rubia.

-lo está.- dijo haciendo una mueca de dolor.

-¡están siendo cada vez más seguidas!- chilló Penélope otra vez.

-Lo sé, yo soy quien las siente- dijo Emily con sarcasmo.

En ese preciso momento entró el doctor a monitorear como iba a todo. Midió la dilatación del cuello del útero de Emily y frunció los labios.

-¿Todo está bien?- preguntó Emily preocupada al perfilar la cara del doctor.

-Sigues en cinco centímetros, Emily. De continuar así, deberemos practicar una cesárea. Rompiste fuente hace bastantes horas y eso no es bueno para el bebé. Podemos esperar como máximo dos horas más, si no…

-Entiendo, doctor- dijo asintiendo.

-Es extraño- comentó el doctor- generalmente las pacientes sin muchas molestias, son de parto muy rápido, la dilatación no tarda más de cuatro horas más o menos. Pero tú llevas varias horas en trabajo de parto, no pasa casi nunca.

-Siempre me dicen que soy caso aparte, en todo- bromeó, haciendo sonreír al doctor.

-Vendré en un rato, pueden llamarme por cualquier cosa- dijo mirando a ambas mujeres antes de salir del cuarto.

-Tú doctor acaba de derretir mi corazón de hacker con su sonrisa- dijo Penélope boquiabierta cuando quedaron solas.

-es bastante… ¡apuesto!- gritó la última palabra cuando la atacó una contracción.

-Esa es tu hija castigándote por estar hablando de otros hombres mientras esperas a su padre.

-cállate idiota- dijo poniendo los ojos en blanco- tengo una hermosa relación con un hombre encantador. Pero no soy ciega. Aparte no tienes derecho a decirme nada, tú también tienes novio- agregó mientras se sobaba la panza.

-Terminamos ayer- soltó de repente.

-¿Qué?- preguntó enarcando una ceja.

-Cuando Jack me llamó- comenzó a contar- iba llegando a mi casa luego de haberlo visto, discutimos, nos dijimos ciertas cosas y rompimos.

-Penélope lo siento. Yo… no sabía. –se disculpó- ¿estás bien?- preguntó con preocupación.

-Gracias a ti lo estoy. Con la llegada de la pequeña Lauren, no he tenido tiempo de pensar en eso. Así es que sigamos así.

Emily se limitó a asentir y regalarle una pequeña sonrisa a su buena amiga. Por sobre todo ella no quería verla triste, y si no quería hablar de aquello, ella la entendería y haría lo posible por mantenerla alejada de la tristeza.

-¿Sabes por qué no te duele tanto? Tengo una teoría- dijo Penélope con tono sugerente, cambiando el tema de forma abrupta.

-¿Cuál es tu teoría?- preguntó con curiosidad.

-Que es gracias a que no dejaste de lado el sexo por ni un solo día durante tu embarazo.- respondió alzando las cejas en forma repetitiva.

Emily bufó.

-Tú no sabes nada de eso, así es que cállate esa boca gigante que tienes.

-¿Estoy en lo correcto, cierto?- dijo riendo.

-Penélope- dijo en tono de regaño.- luego te quejas que uno te da detalles.

-No, no pido detalles, esa es la parte de JJ, ¡yo solo estoy esperando a que confirmes mi teoría!

-Si es lo que quieres saber… nunca lo dejamos. ¿Sabías que durante el embarazo, probablemente, la mujer puede llegar a tener los mejores orgasmos de su vida? -Susurró Emily para que Jack, en caso de que despertada, no escuchara.

-Si me dices eso, voy a buscar a alguien que me haga un hijo de inmediato- bromeó, haciendo reír a Emily.

-…En todo caso, se supone el sexo solo ayuda a la dilatación y a la preparación del canal de parto… no a los dolores. Y si es así, pues no sirve porque ya voy a cumplir casi 15 horas esperando llegar a los 10 centímetros.

-Oh cariño, eso siempre sirve- dijo refiriéndose al sexo-

-¡auch, auch, auch!- exclamó al sentir la contracción más fuerte que había tenido durante todas las horas de trabajo de parto.

-Tranquila, tranquila- García se puso de pie y en un segundo estuvo parada junto a Emily, acariciando su espalda- respira profundo.- Eso, así- dijo en cuanto Emily lo hizo.

-Debo admitir, ahora sí que … ¡Mierda!- volvió a exclamar al sentir otra contracción.

-¿Quieres que llame al doctor?- Preguntó una muy preocupada García.

-No, no. –Respondió Emily, tratando de calmar su respiración. –Se acaba de ir y no creo que me haya dilatado lo necesario en tan poco tiempo. Ugh, ¿Cuándo va a llegar Hotch?

Emily estaba impaciente, los dolores cada vez eran más fuertes, no lograba dilatar y encima Hotch no llegaba. En caso de que hubiese que hacer algo de emergencia para que la niña naciera, ella lo que menos quería era que Hotch estuviese ausente.

-No lo sé Caramelo, ya no me contesta el teléfono.

-Otra, otra… viene otr… ¡Aaaah!- Gritó de dolor al sentir el ataque de otra contracción.

-Ay, AY, ay Diosito- susurró Penélope para sí misma.

La rubia no sabía cómo ayudar a su amiga, de hecho no podía hacer nada. Solo se mantenía junto a ella y le prestaba su mano para que Emily descargara algo de dolor en ella.

Y honestamente la Hacker pensaba que iba a necesitar una mano nueva.