Disclaimer.- Ninguno de los personajes de Gravitation me pertenecen, todos son de mi sensei Maki Murakino y yo sólo los utilizo como medio de entretenimiento.

Warning.- Este fic es de contenido SHONEN AI y SHOTA KON (más adelante), así que quedas advertido, no se aceptan intolerancias al respecto.


Mister Match

Chapter II

Murder on the dance floor


- ¡Hiroshi Nakano¿Dónde estás pedazo de baka? –exclamó Shuichi al llegar a la planta alta del edificio, en la recepción de las cuatro oficinas de los grandes-

Shuichi había llegado en menos de un segundo, haciendo un ruido que parecía pertenecer a una manada de elefantes y con ello, había advertido a cierto pelirrojo que inmediatamente le dejó los pendientes a su secretaria encima del escritorio y se escondió debajo de éste.

- Kazumi¿dónde está Hiro? –preguntó el pelirosa mientras la secretaria de largo cabello negro se encogía de hombros- Anda Kazumi, no lo protejas que lo que ha hecho casi hace que me maten

- No joven Shuichi, yo no le estoy protegiendo, es sólo que no está aquí –respondió la secretaria señalando hacia abajo con el dedo índice-

- Agh, Kazumi, dime dónde está… -exigió acercándose lentamente a donde se encontraba Hiro- ¡Aquí estás bribón!

- ¡Traidora! –dijo Hiro refiriéndose a Kazumi que le sonreía divertida, salió de su escondite para encontrarse con un Shuichi que le señalaba acusadoramente-

- Tú no sabes todo lo que pase luego de esa llamada –lloriqueó- ¡Estuvieron a punto de arrollarme!

- Oh vamos Shu, no te lo tomes tan a pecho, sólo fue una pequeña broma –respondió cariñosamente- Además estás vivo y… hey¿no es ese tu padre?

Shuichi volteó y de inmediato se topó con la figura de su padre que salía de su oficina. El señor tenía un aspecto de hombre severo, vestía un traje beige con una camisa blanca y una corbata café claro, el paso del tiempo había vuelto su barba y cabello de un blanco completo.

- Padre… -llamó Shuichi con voz seria- Buenos días

- Vaya Shuichi, es bueno saber que esta vez si has llegado temprano –respondió el hombre ante la mirada dolida de su hijo- Entra a mi oficina, en unos momentos te diré dónde estarás y qué tienes qué hacer

Shuichi asintió y entró a la oficina del anciano al momento en que el elevador se abría. El señor Shindou volteó a ver quién salía del elevador y sonrió abiertamente: - Joven Uesugi, me alegra que haya accedido a mi petición. Justamente me disponía a salir para recibirle personalmente –dijo mientras el aludido se acercaba a él- Hiroshi, te presento al señor Eiri Uesugi, es uno de los mejores abogados de Londres –Hiro le tendió la mano y Eiri la aceptó-

- Mucho gusto Licenciado Uesugi, mi nombre es Hioshi Nakano –saludó Hiro-

- Bueno, no nos distraigamos más, licenciado Uesugi, acompáñeme a mi oficina por favor –Eiri asintió y ambos entraron a la oficina de éste-

Hiro tardó unos momentos en despegar su vista de ambos hombres, algo le decía que tendría a cierto pelirosa sollozando en su oficina. Un pequeño escalofrío le recorrió por completo de tan sólo imaginarlo.


Mientras tanto, Shuichi estaba que se moría, dentro, algo le decía que sería una buena idea el salir corriendo pero el nerviosismo le impedía hacer movimiento alguno que no fuera respirar, hasta que el sonido de la puerta abriéndose le hizo dar un pequeño salto en su asiento para después comenzar a girarse.

- Padre yo… -sintió que su corazón se desbocaba al ver al sujeto parado a un lado de su padre y que lo veía con igual sorpresa para cambiar su expresión a una de superioridad-

- Shuichi, te presento al Licenciado Eiri Uesugi, Licenciado Uesugi, le presento a mi hijo Shuichi Shindou –

- Encantado de conocerle, Shuichi –respondió el rubio tendiéndole la mano que Shuichi aceptó por mecánica más que nada-

- Igualmente –contestó Shuichi-


- ¡Hiro! –lloriqueó cierto pelirosa sentado sobre el sillón de piel favorito de la oficina del pelirrojo- ¿Acaso soy la mayor basura del mundo?

- No, Shuichi, no lo eres así que deja eso ya… -le dijo Hiro mientras revisaba y firmaba algunos documentos del caso que llevaba-

- Pe-pero ¿por qué yo? Ese sujeto no me soporta y menos yo a él¿tenía que ser precisamente él quién me "ayudara" mientras comienzo aquí? –Hiro rodó los ojos- ¿Por qué no tú o alguien que no sea él?

- Vamos Shuichi, deja de quejarte… ¿no recuerdas por qué estás aquí? –Shuichi le miró con seriedad- Demuéstrale a tu padre que no necesitas de nadie que te esté guiando y de paso, molesta a ese rubio para que tenga bien presente cuál es su lugar en esta firma

- Tienes razón Hiro… -Hiro sonrió satisfecho- ¡Pero aún así! Ese tipo es muy molesto y sé que al menor error se burlará de mí

- Pues entonces no cometas errores, deberías estar afinando los detalles de la cena de hoy en la noche –dijo dejando los papeles a un lado cuando vio que Shuichi lo miraba desconcertado- ¿No habrás olvidado que día es hoy verdad?

- Hoy… ¡Diablos! Esta noche despediremos el año, tengo que confirmar un montón de cosas con Suguru, te veo luego –dijo para salir corriendo de su oficina-

Hiro vio sonriente como su amigo antes deprimido, ahora volvía a adueñarse de esa hiperactividad tan peligrosa que lo caracterizaba tanto. Después, volvió a sus asuntos.


El día pasó sin mayores percances, Shuichi había terminado todo junto con Suguru unas 5 horas antes del evento, que sería a las 7 de la noche, tiempo suficiente para que ambos descansaran y se cambiaran. Ahora, faltaban diez minutos para que diera inició la celebración del Año en Japón.

Habían reservado el salón de un hotel muy lujoso y los meseros vestidos de blanco, se fijaban en que todo estuviera tal y como el señor Fujisaki había ordenado.

La recepción estaba perfectamente organizada con la música de fondo sonando en una pieza clásica de Chopin. La ostentosa decoración en plata y oro relucía a la perfección al igual que los candelabros del salón principal. La recepción tenía bellos cuadros colgados en las paredes y alguna que otra estatuilla colocada en los pasillos. Todo en conjunto, daba la sensación al visitante de estar en una pequeña pero elegante sala de arte.

Mientras tanto, en el salón donde se llevaría a cabo el verdadero cóctel, se encontraban dos mesas principales al lado izquierdo de la pista de baile. En una, estaba la comida acomodada desde entremeses, fríos y postres presentados en pequeñas porciones. En la otra mesa que se encontraba a su lado, se hallaban organizados la reluciente cristalería, las servilletas, la vajilla de porcelana y algunas botellas de los más finos vinos, champagne, vodka, coñac y whisky.

Algunas mesas de descarte, se encontraban colocadas de tal forma que no entorpecieran el desplazamiento de los invitados y algunos sillones les hacían compañía.

La decoración en las mesas, consistía en arreglos florales compuestos cada uno por casa blancas, flores del paraíso en el centro del arreglo, helechos verdes y frescos como follaje y la hiedra que caía elegantemente sobre la mesa de manteles blancos impecables. Habían otros arreglos parecidos pero más grades sobre tripiés, colocados en los rincones y en el escenario de fondo, donde tocarían los músicos.

El señor Shindou veía con una gran satisfacción como había quedado todo, y a su lado, Suguru acomodaba un poco los arreglos que lucían en recepción.

- Muy buen trabajo Suguru, estoy seguro de que ni Tohma lo habría hecho mejor –

Suguru sonrió agradecido: - Me halaga que opine eso señor Shindou, pero el mérito no es solo mío –dijo mientras el señor Shindou fruncía el ceño- Shuichi se esforzó en que todo quedara tal y como el prestigio de la firma lo requería.

El hombre se giró a observar una vez más cómo lucía todo. Vestía un traje negro, una camisa azul petróleo y una corbata azul marino con tendencia a lo metálico que sobresalía de la camisa, así como unos zapatos negros de cordones.

Suguru en cambio, vestía un saco negro a rayas finas grises, un pantalón de vestir negro al igual que una camisa en el mismo color de seda. Una corbata rojo oxido sobresalía y los zapatos negros de cordones complementaba su imagen y le daba ese aire importante que tanto le gustaba hacer sobresalir cuando se convertía en el Rey Midas de las fiestas y eventos sociales.

- Bien señor Shindou, los invitados no deben tardar en llegar –dijo dirigiéndose junto con el anciano hasta la entrada de recepción-

Ahí, para mayor agrado del hombre, el sendero que recorría todo el jardín del salón estaba iluminado por lámparas de aceite puestas sobre los pilares que recorrían el camino a lo largo.

Las fuentes del más bello cristal eran completamente iluminadas por las lámparas del fondo que también alumbraba el agua que caía sobre ellas, dando la idea de que era del mismo material que las fuentes, pero en líquido.

De pronto, el sonido de algunos murmullos acercándose, les avisó a ambos que la fiesta había iniciado…


El salón se había llenado rápidamente y ahora se encontraba dividido en algunos grupos donde se discutían desde temas financieros hasta medio ambiente. La melodía clásica que tocaban los violines y demás instrumentos, combinaba a la perfección con el glamour y elegancia que se desarrollaba en el ambiente.

Entonces, cierto pelirosa entró en compañía de su mejor amigo Hiro, ambos platicando amenamente hasta que tuvieron que separarse para ir a saludar por cortesía a las diversas personas que más o menos conocían.

Shuichi vestía un tuxedó que consistía en una americana negra de cheviot, chaleco negro y el pantalón de vestir en el mismo color, una camisa blanca, de la cual, las mangas sobresalían un poco del traje y una corbata de lazo negra. En definitiva, quien lo viera no pensaría que era guapo, más bien que era una lindura de jovencito… claro que los 22 años tampoco se reflejaban mucho.

Hiro por su parte, había optado por un traje negro de alpaca, el pantalón pinzado, una camisa blanca y una corbata color granate oscuro al igual que un elegante pañuelo acomodado dentro de su saco, haciendo juego con la corbata.

Shuichi, cuando volteó hacia su padre, vio la seña que éste le hacía para que se acercara, éste así lo hizo: - Me alegra que has sido muy capaz de realizar todo esto junto con el joven Fujisaki –Suguru le sonrió- Oh mira, acaban de llegar Eiri y su hermano

Shuichi estaba por sonreír ante el comentario anterior de su padre, pero la mención de Eiri, le hizo desistir tanto en hacerlo como en girarse para recibirlo. Por ello, se perdió de la magnífica imagen que se apreciaba en la entrada.

Eiri Uesugi entró en la fiesta vistiendo un elegante traje negro Calvin Klein, con una camisa vino de seda y una corbata lisa negra, los zapatos en el mismo color y de punta cuadrada. Una imagen sobria pero elegante y su porte, se encargaba de realzar aún más su persona.

Junto con él, venía un jovencito, el cual, se podría decir que era su gemelo de no ser por el color de cabello y ojos. El jovencito llevaba un traje Armani negro con una camisa azul marino a rayas finas blancas. Una corbata con rayas rosa pálido, rosa y morado oscuro, acomodadas en forma diagonal y unos zapatos negros de punta cuadrada.

El anciano les hizo una seña para que se acercaran: - Buenas noches jóvenes Uesugi –saludó mientras los otros dos hacían una pequeña reverencia con la cabeza- Shuichi…

Shuichi, a regañadientes, se giró para "saludar" con una de sus mejores sonrisas, falsa por supuesto pero no contaba con el atractivo de cierto Uesugi: - Buenas noches caballeros –dijo dándole su mano al Uesugi de cabello oscuro- Encantado de conocerte, mi nombre es Shindou Shuichi

- Buenas noches Shuichi¿puedo llamarte así verdad? –Shuichi asintió- Mi nombre es Uesugi Tatsuha, por cierto, el salón ha quedado espectacular… ¿quién ha sido el organizador?

- El joven Suguru Fujisaki y mi hijo –respondió el anciano irguiéndose orgulloso-

- Mmm… por lo que veo, pareces ser un estuche de monerías –Shuichi se sonrojo ante la sonrisa tan seductora que Tatsuha le dirigía-

Eiri lanzó una disimulada risa de sarcasmo que fue captada al instan te por Shuichi, que tuvo que hacer un gran esfuerzo para no romper de ira la copa de champagne que tenía en la mano derecha: - Por cierto joven Eiri, deseo hablar con usted de un asunto muy importante –comentó el anciano llevándose a Eiri, dejando a Shuichi y a Tatsuha solos-

De pronto, las luces se apagaron, dejando sólo las velas prendidas, dándole al salón un toque más íntimo y romántico: - ¡Buenas noches a todos! –saludó el vocalista del segundo grupo contratado- Mi nombre es Sakuma Ryuichi y para abrir la pista de baile¿qué les parece una canción para los enamorados? –varios "Sí" se escucharon, la bateria preparó los tiempos y la música comenzó a sonar-

El cantante tenía el cabello de color verde oscuro, unos ojos azul zafiro hechizantes y las facciones parecidas a las de Shuichi, sólo que éstas poseían más madurez. Vestía un traje gris oscuro, una camisa verde esmeralda con los tres primeros botones desabrochados y zapatos de punta cuadrada. El traje en sí era del estilo sport, nada mejor para un medio de la farándula.

El sonido tranquilo de la guitarra pronto fue acompañado por el del sintentizador y finalmente por la voz melodiosa del vocalista.

I hope you never lose your sense of wonder

You get your fill to eat but always keep that hunger

May you never take one single breath for granted

God forbid love ever leave your empty-handed

I hope you still feel small when you stand beside the ocean

Whenever one door closes, I hope one more opens

Promise me that you'll give faith a fighting chance

And when you get the choice to sit it out or dance

- ¡Adoro esa canción! –exclamó de pronto el pelirosa-

- ¿Quieres bailar conmigo? –le preguntó Tatsuha tomándolo de la mano ante su mirada de sorpresa-

- Será un placer… -concedió el pelirosa dedicándole una sonrisa que lo dejo deslumbrado por unos momentos-

Ambos se acercaron a la pista, Shuichi rodeando con sus brazos el cuello del Uesugi mientras éste colocaba ambas manos sobre la estrecha cintura de Shuichi, ambos acercándose lo suficiente para percibir el aroma del otro.

I hope you dance, I hope you dance

I hope you never fear those mountains in the distance

Never settle for the path of least resistance

Livin' might mean takin' chances, but they're worth takin'

Lovin' might be a mistake, but it's worth makin'

Don't let some hell-bent heart leave you bitter

When you come close to sellin' out, reconsider

Give the heavens above more than just a passing glance

And when you get the choice to sit out or dance

Ambos jóvenes continuaban bailando al ritmo suave de la canción, mientras que un par de ojos dorados, los observaban desde uno de los rincones más apartados del salón…

I hope you dance, I hope you dance

I hope you dance, I hope you dance

Time is a wheel in constant motion, always rolling us along

Tell me who wants to look back on their years

And wonder, where those years have gone.


CONTINUARÁ…


Perdonen la tardanza, sin embargo, espero les haya gustado el capi y ya saben, mientras más reviews manden, más rápido actualizo ahora que volveré a estar en mi casita n.n, cuídense mucho y que hayan pasado un excelente fin de semana y también, por que este año que comienza sea de completo éxito en todo lo que cada una se proponga hacer.

Cimarei.- Hola! Bueno espero este capi te haya gustado, jeje pues si, aquí Shu tendrá mucho carácter pero veamos ké tanto puede contra un Uesugi llamado Eiri xD mientras tanto, gracias por tus palabras, me animan muchisimo. Quisiera no defraudar esa expectativa pero desde ya, mil gracias por tus palabras, que pases un feliz año! Besos n.n

A An y a Yu, gracias por sus reviews, las contestaciones deben estar en sus mails n.n

Besos.

Naomi Eiri Atria U.M.

N/A: Como nota extra, la canción que comienza casi al final, se llama "I hope you dance" de Lee Ann Womack, si pueden, escúchenla cuando todo comience, ya sé que es una voz femenina pero me pareció muy adecuada para la ocasión, ahora si, bye xD