Disclaimer.- Ninguno de los personajes de Gravitation me pertenecen, todos son de mi sensei Maki Murakino y yo sólo los utilizo como medio de entretenimiento.

Warning.- Este fic es de contenido SHONEN AI y SHOTA KON (ligero, casi imperceptible), así que quedas advertido, no se aceptan comentarios intolerantes al respecto.

Negritas en cursiva son pensamientos de los personajes aunque por este capi serán mínimos.


Mister Match

Chapter V

The ghost of past


- Shindou-san –saludó el joven con una gran sonrisa-

- Puede llamarme Shuichi, Sakuma-san pero pase y siéntese por favor –dijo con respeto mientras Ryuichi le miraba curioso-

- Entonces tú dime Ryuichi no da –dijo al tiempo que entraba y se sentaba en una de las sillas. Shuichi le sonrió de vuelta mientras revisaba los documentos del caso del peliverde-

- Aquí dice que el asunto por el que viene es por el testamento que su padre dejó antes de morir¿no es así? -Ryuichi asintió-

- Mi padre murió hace cinco años y se suponía que el testamento sería leído pasando esta fecha, y efectivamente así fue pero lamentablemente la exesposa de mi padre, madrastra mía, insiste en que yo manipulé todo esto pues mi padre apenas le dejó dos mansiones de las cinco que mi padre poseía. Los escándalos que ella hace especulando en mi contra están afectando mi carrera y quiero acusarla por difamación, pero ella ha elaborado diversas "pruebas" para acusarme y todo se ha puesto peor. -

- Entiendo, entonces además de ganar el caso por difamación, también tenemos que limpiar por completo su nombre¿cierto? -

- Efectivamente no da -

- Bien, siendo así ha hecho una buena elección al venir con nosotros. -apuntó Shuichi tomando el teléfono excusándose con un ademán ante Ryuichi- Kazumi, dile a Hiro que se presente en mi oficina junto con el teléfono del detective privado de la firma y por favor tráeme también un café¿deseas algo Ryuichi?

- Un vaso de agua está bien no da -respondió el peliverde jugando con el conejo rosa-

- Bien, y también un vaso de agua, gracias Kazumi -finalizó colgando el teléfono en su lugar- Bueno, no te preocupes, Ryuichi, todo saldrá perfectamente bien pero lo que sí necesito es que no tengas ningún contacto con la señora hasta que yo te diga, por lo que me cuentas puedo deducir que se hace de muchas mañas para conseguir las cosas y no sabemos qué pueda inventar en su siguiente paso. -

- Ni que lo digas. -dijo el cantante algo abrumado-

- Pero como ya te dije, no te preocupes, estás en manos de los mejores abogados de Japón así que no perderás. -

Ryuichi sonrió mientras se oía el toque ligero sobre la puerta, el pelirrosa citó un sonoro "Adelante" y Hiro se abrió paso a la oficina.

- Buenos días, Sakuma-san. -saludó el pelirrojo

- Buenos días na no da -

- Aquí tienes, Shuichi -dijo entregándole una tarjeta- Lo puedes encontrar todavía si le hablas ya, también vengo a avisarte que debo salir a resolver un pequeño problema que surgió con el señor Yamada así que te dejaré solo, K fue con Seguchi-san por un problema que surgió en la compañía.

- ¡Pero Hiro¿sabes lo que eso significa? -lloriqueó el pelirrosa sintiéndose desesperado de pronto- ¡Tendré que ir yo solo con Eiri para que supervise mi trabajo!

- Lo siento, Shu, pero negocios son negocios, discúlpame -dijo guiñándole un ojo para luego dirigirse al peliverde que no prestaba atención a la escena- Si me disculpa, Sakuma-san, debo irme, espero que el motivo por el que está aquí se resuelva pronto.

- Gracias, Hiro-chan, dígame Ryu-chan que el san me hace sentir viejo -

- Je, está bien, Ryu-chan, nos vemos a la hora de la comida Shuichi y suerte -

Hiro salió de la oficina de Shuichi mientras éste se dejaba caer pesadamente sobre su asiento. Para su primer caso sería observado por nada más y nada menos que el gran pesado de demonio rubio ahora favorito de su padre.

- Genial, como si no fuera suficiente tendré que arreglármelas completamente solo porque ni muerto le pido ayuda a ese engreído -se dijo en voz alta siendo escuchado por el ojiazul-

- ¿Eiri-san no es agradable contigo, Shu-chan? -preguntó curioso mientras Shuichi le miraba con los ojitos llorosos-

- ¡Es un demonio sin qué hacer que solamente busca hacerme pasar mal todo lo que esté a mi alrededor! -

- Shu-chan… el estrés te afecta -comentó entre risas mientras Shuichi agarraba su cabeza con las manos, enterrando los dedos en la mata de cabello rosa.

- Ya lo sé… -

- ¿Por qué no haces un trabajo extracurricular que solamente te divierta? -le preguntó el peliverde mirándolo atentamente.

- ¿Cómo cuál? No veo ninguna posible opción y que se ajuste a mis horarios como abogado -respondió apesadumbrado.

- ¿Te gusta ver amor corriendo por todas partes? -le preguntó inocentemente, sonriendo de la forma más brillante

- ¿Qué me sugieres? -preguntó Shuichi con los ojos brillosos

- Pues… -

o.o.o.o.o.o.o.o.o

Eiri se encontraba viendo la ciudad a través del gran ventanal que la oficina poseía, con un vaso de whisky en su mano derecha y la vista fija en un punto del panorama, aunque en realidad… los recuerdos se habían apoderado de sus sentidos desde momentos atrás…

Manos colándose entre las ropas de un pequeño bultito que trataba de deshacerse de ellas. Gritos pidiendo misericordia era lo que taladraba en los oídos del captor. Humanidad perdida con el primer golpe soltado sobre las facciones delicadas de un pequeño.

Uno, dos, tres, disparos sellando la condena de muerte en dos cuerpos adultos. Gritos de horror y pasos apresurados al encuentro de la inminente despedida.

- ¡Mamá¡Papá! -la exclamación dolorosa del más pequeño siendo seguido de los otros dos.

Ojos ambarinos viendo con rencor a los aniquiladores de vidas, sangre hirviéndole al saberse impotente de realizar acción alguna como venganza por lo arrebatado.

- Mocosos, nunca deberán olvidar por qué ellos murieron, abandonándolos… -voz espeluznante, carente de compasión, de calidez, tan muerta como los cuerpos-

- Eiri… -voz femenina, abrazándole junto con el pequeño niño a su lado, lágrimas corriendo, ojos marrón completamente cristalizados-

- Mami¡despierta, papi… abran los ojos… por favor… -sollozos saliendo de la garganta, los hombres riéndose mientras se marchan-

- No olviden por qué murieron… -repetición de algo inverosímil-

- Despierten… por favor… -súplica de ángel, coraje, ira, tristeza, angustia atravesando los corazones jóvenes. Odio instalándose en el corazón del dorado, tristeza ocupando su lugar en el corazón del pelinegro, fortaleza basada en la angustia instaurándose en el aura femenina.

- ¿Por qué…? -

- Licenciado Uesugi-san, su hermano Tatsuha ha venido a visitarle¿le hago pasar? -es la voz de su secretaria lo que le hace saber que está sentado en la silla y oprimiendo el botón del intercomunicador¿en qué momento se encontró así?

- Sí, está bien. -

Los recuerdos le asaltaron de nuevo, haciendo que actuara como un autómata mientras su mente se desvivía entre el remolino del pasado, de forma tan complicada e ingente.

- ¡Hermanitoo! -saludó Tatsuha al entrar en su oficina- ¡Vaya, tú si que te das buenos lujos trabajando en la oficina del principal, trabajas rápido, Eiri.

- Lamentable que no pueda decir lo mismo de ti¿qué has averiguado? -dijo escuetamente, revisando los documentos que Tatsuha le tendió sobre el escritorio-

- Tus sospechas estaban en lo correcto, todo comienza aquí, en esta ciudad, en este edificio… con ese mismo hombre. -

- Bien, díselo a Mika y de paso también avísale que la necesito aquí mismo mañana por la mañana, tiene que encargarse de un asunto que le diré yo personalmente en cuanto llegue. -

- Bien¿no necesitas nada más? -le preguntó con sarcasmo el otro Uesugi-

- No, eso es todo puedes… -

- Eiri, debo ir a investigar algunas cosas para mi primer caso en el… Tatsuha¿qué haces aquí? -interrumpió el pelirrosa mirando sorprendido a su pareja-

- No sé si tu pequeño cerebro no captó los suficientes modales para que pudieras ser educado, pero DEBES tocar antes de entrar, niñato idiota. -regañó el rubio mirándolo furioso-

- Ajá, Tatsuha¿qué haces aquí y por qué no pasaste a verme primero a mí? -reprochó haciendo caso omiso al rubio que hacía esfuerzos sobrehumanos para contenerse y no golpear al osado del criajo que tenía por "pupilo".

- Lo que pasa es que venía a pedirle un favor a mi hermano para un asunto de la universidad, precisamente me iba a ir ahora mismo a tu oficina a saludarte pero me has ganado -tranquilizó el pelinegro dándole un pequeño beso en los labios- ¿A qué viniste, Shu?

- Oh, es verdad, venía a avisarte, Eiri, que debo ir al Maindriver Place, es un parque a la renta del cliente y todo para comenzar a movilizarme con el caso de mi primer cliente. -

- Hm… entonces tendré que ir contigo, Tatsuha¿tú ya te ibas o no? -

- Cambié de opinión, hermanito, los acompañaré -dijo con una enorme sonrisa, tranquilizando de paso al pelirrosa-

- Bien, pero no estorbes y no molestes, iremos en mi auto. -indicó saliendo de su oficina, seguido de los otros dos jóvenes- Kazumi, regresaremos en dos horas, no dejé ningún pendiente pero en caso de que salga un imprevisto llámame al celular, y en cuanto K regrese infórmale del compromiso con la señora Johnson a las 3 en el restaurant francés Le Cirque.

- Como usted diga, Uesugi-san -respondió la secretaria sonriendo abiertamente-

- ¿Dónde está Ryuichi? -preguntó el pelirrosa al no encontrar a su hiperactivo amigo en recepción.

- ¡Aquí estoy nanoda! -exclamó el cantante dentro de su auto deportivo azul marino- Me ha surgido una emergencia así que deberás ir solo Shu-chan, pero prometo venir mañana no da¡cuídate y piensa en lo que te dije!

Dicho esto, arrancó pisando el acelerador hasta el fondo, dejando apenas una nube de polvo.

- Maniático… -maldijo Eiri limpiando su saco del polvo que le había caído-

El trío de hombres subieron en el mercedes negro del rubio y el camino transcurrió entre risas y pláticas de Shuichi y Tatsuha, en un punto Eiri sentía que su cabeza estallaría de un momento a otro¡¿Tenían que ser tan escandalosos y estúpidos con sus charlas!

- ¡Detente! -exclamó el pelirrosa mientras el rubio pisaba los frenos para detenerse de forma abrupta- Aquí es.

- ¿Un club? -preguntó Tatsuha

- Algo así, entremos… -

Los tres se bajaron del auto, Eiri le entregó las llaves de su auto al vallet parking que se encontraba esperando en las escaleras. Shuichi intercambió unas cuantas palabras con el portero y se dirigieron a través de los jardines y campos de recreación del club. Diversos tipos de flores cubrían las jardineras en los prados de un césped bien cuidado y rebosante de vida. Algunas edificaciones tenían ocupados a sus clientes en diversas formas de entretención tales como juegos de golf, natación y el almuerzo incluso.

- ¿A dónde nos llevas exactamente? -preguntó el rubio detrás de Shuichi-

- La señora Yamamoto se encuentra en el gimnasio del club, que es justamente el edificio frente a nosotros. -Shuichi abrió la puerta que daba al interior del gimnasio y se dedicó a buscar con la mirada a la señora de la foto que Ryuichi le había mostrado-

- ¿Cómo sabrás quién es? -preguntó Tatsuha-

- Ryuichi me dio una foto de ella, mira -dijo enseñándole la foto al Uesugi pelinegro-

- Wow… debe tener unos 30 a lo mucho… Eiri mira a esta mujer, definitivamente es tu tipo¿no lo crees? -dijo el joven pasándole la foto a su hermano- La señora Yamamoto no parece en lo absoluto una señora…

- ¿Debería tomar ese comentario como un halago? -irrumpió una voz femenina y con un leve matiz de coquetería-

- Oh… -fue lo único que Tatsuha pudo exclamar al saberse descubierto por la dama- Usted disculpara, pero su belleza cautivo mi razón haciéndome actuar como un completo tonto, mil disculpas si le he ofendido.

La dama sonrió de forma un tanto misteriosa. Era pelirroja, de ojos verde esmeralda y la piel blanca, facciones finas y de buena estatura además de una figura esbelta. Incluso habiendo estado haciendo ejercicio, ni el porte ni la respiración sufrían cambios, seguía manteniéndose de pie con la elegancia que sus ojos proyectaban. Había que admitir que la dama era una completa figura a admirar, aunque en esa ocasión, mantenía sus ojos fijos en Eiri, observándolo como si fuera la cosa más interesante parada en el universo aunque también con curiosidad y diversión, el rubio le dejaba respirar profundamente la fragancia de aventura, lo prohibido e incitante. Eiri mientras tanto se dedicaba a devolver una mirada agradable a la dama, siendo consciente de las insinuaciones tras el esmeralda en sus ojos…

- Buenos días, señora Yamamoto, mi nombre es Shindou Shuichi, ellos son Uesugi Eiri y Uesugi Tatsuha respectivamente -dijo Shuichi presentando a los jóvenes que saludaban de forma atenta a la señora- Vengo a hacerle algunas preguntas por orden legal, si quiere puede llamarle a su abogado por si no me cree, él le confirmará que lo que hago es completamente válido ante las leyes. -informó de forma fría, no le gustaba nada como aquella mujer veía a Eiri y viceversa-

- Espere un segundo, Shindou-san… -pidió la mujer, esta vez viendo meticulosamente al pelirrosa y después nuevamente al rubio- Iré a cambiarme y en unos momentos me reuniré con usted en la cafetería del club, asumo que sabrá cómo llegar.

- Descuide, madame, nos veremos en unos momentos -afirmó el pelirrosa mientras la mujer salía del gimnasio, dejándolos solos de nuevo.

- ¡Fiu! Miren cuántas máquinas para hacer ejercicio, no me sorprende que esa tal Yuna no aparente tener los 40 años que tiene. -apuntó Tatsuha paseándose por las caminadoras y las pesas-

- Sí tuvieras una disciplina, podrías estar a la larga como Yuna-san -comentó el rubio cruzándose de brazos mientras prendía un cigarrillo- Aunque claro, siempre están los débiles como algunas personas por aquí cuya fortaleza para soportar un poco de ejercicio le mandaría a un coma permanente -dijo sardónicamente dejando escapar una bocanada de humo, el pelirrosa apretó el puño con ira, mas se controló y pensó en una mejor venganza-

- ¡Ja! Apuesto a que ni siquiera podrías aguantar 50 abdominales y 20 minutos de trote –le espetó el de ojos amatista cruzándose de brazos-

Eiri sonrió arrogantemente mientras alzaba elegantemente la ceja derecha: - Ni que fuera tú. –

Shuichi sintió que su rostro hervía en puro coraje y fijó sus furiosos ojos amatistas sobre los dorados del rubio. Algo alejado de la realidad, su mente le decía que debía inspeccionar más lo que había en esos ojos pero no hizo caso porque repasaba con la mirada el atractivo rostro del rubio. El color blanco de su piel, las largas y espesas pestañas, la nariz perfecta, los labios delgados pero suaves al parecer. Interiormente se preguntaba qué se sentiría tener esos labios sobre los propios mientras aquellas manos recorrieran todo su cuerpo…

Entonces se dio cuenta del pecado tan grande que estaba cometiendo¡Estaba fantaseando con ese arrogante, estúpido y presumido rubio! Pero Eiri pareció no percatarse de lo que había estado haciendo y, algo apenado, movió la vista hacia Tatsuha.

- Bueno hermanito, entonces ¿qué te parece una competencia entre tú y yo? -

- Nada mal la sugerencia. -aceptó el rubio firmando su sentencia para un día más que cansado…

- Bien, Shuichi anda a ocuparte de tus asuntos mientras mi hermano y yo estaremos en los jardines, por si nos necesitas -dijo robándole un beso para luego marcharse no sin antes guiñarle un ojo.

- ¿Cómo demonios es que ese par de hermanos pueden hacerme sonrojar de forma tan penosa? -se dijo suspirando pesadamente- Ahora… a arreglar mi primer caso.


CONTINUARÁ…


Tardanza horrible y sin excusa, lo sé, pero no dispongo de inter para tardarme lo que quiera contestando reviews. Lo haré en el siguiente capi, espero sus reviews...

Besos.

Naomi Eiri.